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Full text of "La educación del pueblo"

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>^ 



LA EDUCACIÓN 



DEL PUEBLO 



POR 

JOSÉ PEDRO VÁRELA 

Pl'BI.irACION* HBÍ'UA POR I. A SiM'IEDtD 
Ofc AMIGOS 

p i: i. a e n r r \ c i n x p o v v i. v a ni: *f o x t e v i n e u 



TOMO SEdílXDO 



MONTEVIDEO 

TIPOGRAFÍA DE tLA DEMOCRACIA. 
CU LK DEL riIKRITO, SfMI'.Kn «íS 

1874 






^-.'^ 



V. z 



La propiedad de esta obra ha sido donada por su autor é la So- 
ciedad d« Amigos de la Educación Popular, de Montevideo, la que se 
reserva todos lo? derechos que por la ley le correspondan. 



ÍNDICE DEL TOMO SEGUNDO 



111. Ka Krtvucla Primaria tf'ont¡iui¡i«-ii.-n. IVij. 

Caí*. XXV. Orjanizacion y disciplina > 

Uobierno do la Escuela 

Kl salón de clase 

Modo do arreglarlo . . ' 

Orden y método ♦ 

Aihii¡iu'ifi''"'ion 

La conciencia escohir 

tjobernarlo inciicw y on-cñar lo nui?. . . . 

Kspulsion de la escuela 

La cspnltdoii de la escuela y "la sociedad. . . 

Tjif«ta por orden de mérito 

A/tHwt'toii ff< hu />r¡ii"!jf(!jt 

Ilustración práctica. . . - 

Implicación «leí lian , . . . 

H"Hllft'tll-tH 

Dificultados por can^ade los niños. . . . 
Dificultades itorcdiisadc1o.-< padres. ... > 

H'ihhi,- 

romo impedir que. se bable 

El if-qw-Ho fío/muir* -Anécdota ilustrativa. 
Descanso cada •"> minutos » 

It'/nthliniHtsnl*» •> 

ejemplos do los casos en que se puede apelar 
á los niños- Cuando una falta es dudosa. . 

Labora del desenns*' . 

Kloe^ion de loa empleado^ 

llrrhoH 

Puntualidad en la hura de asistir -Modo «lo 
conseguirla 

EffcduH's »/ )n>-fti,t:(s 

Necesidad do cnsí fiar a- los jóvenes ;i hablar 
en público 

l'n mectin/r 

f'mixHi /< !/'((ff 

líelacion de un juicio en la escuela. ... 

t'<il'l't1l ff 1>U )W<> flf (l( E*t¡nllt •> 

IVcpai aciones 

* * |i« r.ii.-ioiic*¿ 

lícr'u!t;-ilos 



17 



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■ rUlummlu uiitiu«.- 

¡•r, ,-,;,,;,„ * >•} «.'*'>■ Ilii^. ■ j n ■ : y ' 

Ln RHPMvIa Hnprrti>r . ■ ■ 
Al'. XXVI. La Fcliiijiii'ion superior 

Fál^flcOTifodm^'icii.i'' '■■'"' 



XXVII. 



n.liur 1:.- .-¡euciai fluir us. . 
il^in-.UhlilriiÚhliiMiOriuii- 



I,os imliutrinliM i 

1....-S aftricult!-ri!H 



■. XXVIII. Ciencia» política? y mop«!( 

.\>iT.i'l:l'l 'I- )•:■■!■ n '■■ .■■i]HTL¡il 

Ion,, .■¡miii.laii.ís.. • - ■- ■ 

U L-riirtio -le lu lim.tio jwra Ion iiiiericMiuí. 

CDii.M/iiiiiciiU' ii.an.Tiil do los liuiiiluv- y los lie- 

EWÍI>9 pftblH.'IH 

W.IX Idiomas modernos 

" " Baionci que acnn-ejuti el e:.ltiilio ilc iilioniQH 



t» i Ion fu 



!■, ,1.1,-1:, ,[.] .'il.-lrlluilii. 

ii.. i'míkH 
elidido oprandm'eíinílíí.! 



r. Pule BUrnr, ícíc n 

lUTiliiri" lio f'-il- f.|.ÍHBll 



vvv proorflir 

(i.¡iiii..i,i'< <h- M. Uiiinlnll. .-¡iincniítMideiito 

tic BiMfton ■ - , 

0|iiniimiw il=Mi. ] ' 1 . i 1 >■ ■ r í ■ ■ li . .->iircrininiilelltc 

«iiiintónea 'lo Mr. Jluti 'í. Superintendente tío 

II 1 p¡>i¡..ih'í rl.'l 1 'vi i IV-. i r 1'. lüliiian. . . . . 

Vr.ipnimn lie eslii'liim - 

XXXI. Ordei V tismp') ile los estudios . . . 

''""" ! ',,',!„;'..> ',/"'' )'.', /.-.■ ,"',''., '•■.',','...','.,;■ ,íV i'v,,'- 

inwa — 1". 'i'í ü . *■ «no. ' 

»■„,!, ,-M.;-,rf-/„ » -i I iva*, i-uf"'- 

(.■ i/.i ■•'Ul/'.otil I.. cii-piíJ» •lipen-r I» 

gltfí rft «•'■'»•< ,S>^*«0u. ..... 

f i„„* tíV .■iIiWkh .i í" ™W« <f' /."fi.i (fe 
(fc«l.«-l*. ,^'. «'. '■. ■■"'■', i¡* ftilu. . . . 

Cí«..i'ii««(í- I = . 2 5 . - 1 "- " = »»u. ■ ■ ■ 
I'lan .le cíluilioa para Ion Colediui Nacuma 

lo. Aiwiiliuo- 

XXXII. Admisión da lo» Bliimno» 

IVueuikr iiiitlifij y.n-s (a mínimum. . ■ • 
A;.c t t»w« rfí /«« rfiwljinf». 

Hiuturi» ..-. 



ni 



MciiMiraciou- I»j¡>; ]v# 

Marca* para la Admisión > 17o 

T. Instrumentos de la educación r 17:;-2.'H 

C.\r. XXX11I. Edificios escolares > 17.» 

-'l'rCHervnfiuii Ae la*ulud " . v 171; 

í. El terreno * 17t» 

ir. El edificio IS4 

1 1 L Kl nalon de clase n 18-") 

IV. Adyacencias 18»i 

V. Luz: ventilación: calor. ....... * 187 

VL L\ifirnrcf< > íss 

VIL Habitación del maestro > iss 

VIII. Cerco, 1S!» 

Cap. XXXIV. Útiles y aparatos- , ]»»l 

I. llanco? y alientos 1<H 

IL Vtiles y aparatos líH 

Cap. XXXV. Testos „ jU7 

Testos une deben usarse » Í'.iS 

Los catecismos * \w 

Loa testos norte-americanos 2(M> 

Cap. XXXVI. Bibliotecas Populares -jn.» 

lio que es inia biblioteca- Popular 2".'» 

Causas «pie obstan á su fundación ¡. -¿\\{ 

Instrucciones del (iobierno Argentino, á su. 

Ministro en el Peni. . .• -Jim; 

Folleto do la Sociedad de Atmítos ±.'0 

Cap. XXXVIII. Maestros i»_m 

Traba i o del maestro '¿'21 

Peculiaridades de la sociedad americana • . * 222 

Beneficios de. la escuela 22i> 

Misión del maestro » 22!» 

Lo que debe saber •. 2:¡0 

VI, Conclafttion . ü:;r> — :;2t 

• Cap. XXXVIH. Jardines de Infantes ; 1>37 

. Lo que es un Jardjn de Infantes 2.'W 

Kl método do Froebel 2."»s 

Ejercicios de Infantes 2o!» 

Curco de enseñanza •-» 240 

Maestras especiales,. » 21*2 

Necesidad de establecerlos entre nosotros. 24.'» 

Cap XXXIX Escuelas Normales ." 217 

Origen de las escuelas normales 247 

Objetos fie la enseñanza de n-aestros 24S 

('itr*ft f/' ¡HMtiNccioH 'le vmi Kttrm-fti Xuniwl . '■> 2~>1 

1 Estudio ■científico -y demostrativo, del pro- 

grama de las escuelas comunes. ... • 2"» l 

2 Filosofía de la mente 2*>7 

Peculiaridades del desarrollo intelectual y 

moral di' los niños * 2-38 

1 lia ciencia de la educación 2<>0 

"> Kl arte de enseñar - 2K2 

I» Kl arte de jrobeniar á los niños .... 2«m 

7 Jli.-toria de la educación •* 2'U 

x Las realas de >»alud y las leyes del ilesa r- 

, rollo lí.-ii '2.M 

'•' Dignidad é importancia del iiiiie>iru ■ . 27o 

. 1") Oblijrucioiics religiosas del mac>tro . • *-71 

11 Inñueneia de la escuela . ■ L7I 

12 Klvmeutos de L-itiii,' Alemán, IiijrlO< y 

Francés. . . " . 2" I 

licHiitado.» de las Escuelas Xormales. ... « 277 
Xecoidad de otabkcvr una E-cuela Normal 

de mujeres 2X2 

Cap XL Universidades. , • 5*-3 



« > 



VJll 



Protmiiift dt la Uiiiccréidad de JJtrliii' Fa- 
cultad de Teología Páj. 2«7 

2- Id id -Derecho. » 2«8 

3^ Id id Medicina * 2W 

4° Id id Filosofía > 2W 

f-urnog profemdoi durante el *cme«tre de 1865- 

1866 - 2í»2 

1° Facultad do Teología 2ltí 

2» Id id Derecho 21tt 

3» Id id Medicina 2U> 

4° Id id Filosofía » 2í>7 

Lo quo cuesta una Universidad > 301 

De))c la República Oriental sostener una Uni- 
versidad? 303 

Cap. XLI. Educación de la mujer .{07 

I La mujer como individuo » .'ios 

II La madre de familia » 31o* 

Apéndice 325 

Kstadist i ca escolar » 327 

Circular á toda* Ihh escuela* •> 329 

A. Localidad-Kdificio -Grado 32«.» 

B. Maestro.-- ' 330 

C Asistencia y elasiñeacior. >' 331 

1). Kstudios, testos y aparatos. ... * 331 

K. Miscelánea * 332 

JJrrata notable * 333 



índice alfabético de toda la obra 



¡.Loa números romanos indican el tomo y loa árabes la pajina J 



A 

A. B. C. Método del I 235 

Administración de la Esencia Primaria II 20 

Id. Aplicación de los principios de 3"> 

Id. Resultados de la buena 42 

Admisión do Alumnos en la escuela superior-Como debo hacerse •*■ 160 

Adyacencias. Las que debe tener el edificio de la escuela . . 186 

Anécdotas sobre moral, para las enseñanza de esta I 283—290-297 

Algebra. Examen para la admisión en la escuela superior. . .II 168 

Argentinos. Programa de los colegios Nacionales » 150 

Asientos y Bancos. Gomo deben ser los de la escuela .... •> 191 

Aritmética. Estudio de la I 173—253 

Id. División de la ^ 251 

Id. Juego de II 77 

Id, Examen para la admisión en la escuela superior. . . * 166 



Boston. Programa do las escuelas superiores de . , . . • - JLI 145—116 

Banco. Conveniencia de establecer uno en la escuela . . . . 67 

Bancos y asientos - Como deben ser los de . la escuela. • . . * 191 

Bibliotecas Populares. Ventajas y conveniencias de las. . . * 203 

€ 

Causas legales -Como deben seguirse en una escuela.. . . . 1L 62 

Id. Relación de un juicio » '»l 

Canning. W. E. Opiniones sobre la educación I ** 



Chicago. Programa <lc las Escuelas Superiores ... - II 112— 111 

Ciencias fínicas. Necesidad de estudiarlas • • 02 

Id. id id id . para los orientales » 96 
Id. políticas j' morales— Necesidad de estudiarlas y lo que 

deben ser páralos americano?. ......... • 104 

Clase— Modo de arreglar' el salón do •.••----.' » 2¿ 

Id. El salón de cla*c como debe ser » 185 

Clasicismo. Opiniones de los alemanes sobre el - . • . - I 110 

Cincinnati— Programa de las escuelas superiores de . ... II 148 

Conciencia escolar. Modo de formarla • ••...«. 29' 

Correo de la Escuela. Ventajas de establecer uno » 67 

Criminalidad— En Inglaterra I 63 

Id. id Nueva York 61 

Id. id Estados Unidos. . - •> 61 

Id. id Suecia.- » €6 — tííí 

Id. id la República Oriental » 68 

Id. id Francia » 7ü 

Calor. Como debe graduarse en la escuela II 187 

Cerco. El que dobc tener el terreno de la escuela . .... » 189 

Constitución. Examen para la admisión en la escuela superior. » 165 

Catecismos. Inconvenientes de Ioj » 199 



Dibujo— Escritura y composición escrita I 227 

Dificultades para la organización de la escuela II 42 

Digno ejemplo do los Sres. Lczica, Lanuz y Fynn I 15 

Duruy. Mr.— Sobre la educación en Suiza » 75 

K 

Edificios escolares- Como deben ser II 175 

Educación [La]. Condiciones de las leyes sobre I 21 

Id. Fines y ventajas de * 25 

Id. Destruye los males de la ignorancia * ;j7 

Id. Aumenta la fortuna ■» 43 

Id. Prolonga la vida » 52 

Id. Aumenta la felicidad * 51; 

Id. Disminuye los crímenes y el vicio •* 62 

Id. Aumenta la felicidad y el poder do las naciones . . 72 

Id. Instrumentos do la .... . H ]7.j 

Id. Los derechos políticos y • • • I s<> 

Id. En la democracia » si. 

Id de la inugci— Necesidad de mejorarla ,11 au7 

Id. Males de la falta de conocimiento en los que so ocupan de II 89 

Id. En Suiza • X 7,3 

Id. id el Estado de Ohio. • , 76 

Id. id Estados Unidos • .. » 90 



Educados OHi» 



¡<1 Lord UosmIh 

Id Mr. jívtloyc. ■ ■ ■ ■ • ■ 
iil SnperinleiidciicdcE.deOliio 
id iil id id Kho- 

dc Island 

id Mr. llomurd 

iil S- da Escuelas do Coimcc- 



Id Guaje»— Iníonvrnií'iitps il 
Id. Primaria— Principios de. 



Ejercidos. De conversación y Mmpoücivn oral 1= .i 1 .3 S , l s I 

Id. M Lectura 1= . i 5 , S° 

Id. id «oo(T»flal = 2~ ■ 

Id. Fisiona . . . ' ■ 

Id. id del pecho 

Eleccioncs-üebcn hacerse cu la escuela H 

El IWo en Trineo— Anécdota " ■ ■ I 

El Limpiador de lio I ai id 

El pequeño Hotandél id II 

Ensenan*». ],a<f|iic ilcliii'ia <li.r-<> A los hombro* I 

Id. Dogiuitiiía Im'ihvi.iiiüiili- de darla en la escuela . • 

Id. id enlo República Oriental ' 

Id. id Curipcouehcias Jo la 

Id. Id Unjo el punto de vi^ta educacionista . ... 

Id. CUL-ics. Errores do la 

J<¡. riupcrior en KsUluW'UhMvs 

Id. Sistema- de 

Escuela (Lv La Democracia j- 

Id. pública y la enseñanza dogmática 

Id. El estado y 

M. «obten. ,1. " 

Id. Espulslou de 

Id. Un meetinff en 

Id. Un juicio en ' 

Id. Correo y Banco do # ■ 

Id. Noticias de * 

Id. Periódico de 

Id. Uratuíta en vano» paiaca I 

Id. (iratuidod 4 igualdad c 

Id. Ormnitaciun y disciplina do II 

Id. Modo de obtener puntualidad en Jahorade asistirá- - 



Escti cía Americana. Peculiaridades de ... . . • • 1í 101 

T*l - Primaria— v'L'i; • • .... 1 ll'J-11.— 17 

Id. id Exigencias 1 ; ">I 

Til. id Alemana: < 2<>2 

Ll Superior (La) II 7;> 

Id. id Exigencia? . *•"> 

Id id Formas de * 1*1 

Ll. id Condiciones de admisión en ' . * 1<>0 

Id. id de Chicago • 112 

Id. id id Boston 1U 

Id. id id Cincinn&ti 1 IS 

Id. id id la República Argcmlna 1"»*) 

Id. Rcncficios de ... 22o" 

Id. Normales— Origen de las 217 

id id— Objetes do la cnscñmza d-¿ maestro."* .... 2!S 

Id. id— Curso do instrucción de una 231 

Id. id— Resultados de las 277 

Id. id de mugeres— Necesidad de establecer . . . . 2-S2 

Estadía tica escolar— Modo do formarla . *>27 

Errata Notable .'>'!."> 

Escuelas é" Iglesias en Empana 'cuadro) I «.»> 

Id. id id id lia viera id <>"> 

Escritura y composición escrita 227 

Id. Método de cn<;fiar ?a 22Í» 

Id. en Alemania 2"»t 

Id. en la composición escrita l c , 2~ , .'í 5 , 4 S g. . . . *£)l 

h\. y dibujo -Uso de la pluma y ti lápiz ]s."5 

IMudios Primarios. Programa de l'U 

Id. il id con indicaciones l'.»2 

Id. id Orden y tiempo de los • VA 

Id. Superiores. Programa de 11 128 

Id. id Orden y tiempo de los ... . * 1U 

Id. Estension de los . . . *7 

Id . de una Escuela Normal 2">l 

Id. déla Universidad de Berlín 2'J2 



Facultades y poderos del niiio. Nutrición de las .... 1 US 

Filosofía Natura!. Necesidad de enseñarla - ]'\ 

Fisiología é Ilijienc id id id 17") 

Fónico. Método o;».j 

Formas de la escuela superior ' . . II 111 

«; 

<-!e«»£raíia. EiTores enla ciistnanza de I J77 



XIII 



(ioografti é Historia. - Ka se fianza. 1 2*>7 

M. Primeras lecciones do 2f»'.i 

1 el Desarrollo de las lecciones de 2i>o 

Id. Empleo de objetos físicos, en la enseñanza de ... ü«Il 

Id. De nn peso español . * 201 

Id. Política ¿historia > 2«í2 

Id. Ejercicio» prácticos 2tí4 

Id. (íeneral 27n 

Id. Levantar un mapa - 272 

Id. Juego Geográfico 2Sw 

Id. Examen para la admisión en la escuela superior. . . TI li;:J 

dramática. Id. id id id id id id id . . > 1<»-~> 

Id. Enseñanza do la 8 • • I l'> ; ' 

H 

Habitación dol maestro- Donde debe ser. . II 1ñ.$ 

Hablar. Medios de impedir que los niños hablen en la escuela II 4"> 

Id. Necesidad de enseñar A loa jóvenes & hablar en público *l 

1 larris James. Opiniones sobre la educación ..... I :!•"> 

Hombre. 'VÁ) Ignorante fio 

Id. id. Ilústralo . • . . fin 

Historia. Necesidad del estudio da ] ISO - %~>~¡ 

Id. y geografía. Estudiadas conjuntamente ', . . . I 2¡"»2 

Id. Como deb«? enseñarse 27"> 

Id. Examen paiw la admisión ru la escuela Superior. • • H 1»'H 



Ignorancia-Males de la. ... .1 S2 

Idiomas moderno?. Necesidad de e.-tr.diarlo* II 11.; 

Individual. Sistema I :'¡20 

Ingld?. Lo quc sabe un Y¿\ 

Id. Conveniencia de aprender el TI 124 



Jardines de hilantes Lo (íuo son . ....... II 2"»7 

Id. id id —El método de Frocbel ... . . 2.i8 

Id. id id -ejercicios en los 281» 

Id. id id -Curso --le enseñanza *l<» 

Juego aritmético II 



i • 



Id. «laográfico ... I ->0 



Lalor. Jidm. Opiniones sobre educación. 






XIV 



Lañcaster. Sistemado» ....... 

Lectura. . Métodos de. ...,•... 

Id. Ejercicios de . 

Id. Superior. . . . t > 

Id. Lo que es un buen lector. - • . 
.Lenguaje . Enseñanza del - . 

Id. La palabra hablada •■ • 

Leyes. Del desarrollo de los ñiño?.. . . . 

Id. De la cnseñania ; 

Ley Holandesa sobre Educación obligatoria 
Los fierros de la entufa. Anécdota » . . 
Lugares. Como deben hacerse en la escuela. 
Luz. Como debe distri.bukse- en la* escuela . 



*• k 



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II 



32.°, 
238 
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249 

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lr'»3— 220 
221 
201 
204 
12© 
207 
183 
187 



Maestro. Proceder del maestro, en los ejercicios físicos. . . I 

Id . Preparación del maestro, para las lecciones sobre objetos * 

Id. Habitación del. ... • II 

Id. Trabajo del .x 

Id. Misión del 

Id. Loque debe saber el. . . » 

Maestras— Enseñanza especial de las de párvulos » 

Muger. (La) Educación de * 

Id. id Como individuo 

Id. id Como madre do familia 

Mann . Horacio— Opiniones sobre educación I 

Mensuracion— Examen para la admisión en la escuela superior II 

Método. Lo que es. • • I 

Id. Analítico > 

Id. Sintético .... • » 

Id. de enseñar a escribir 

Id. de lectura 

Memorial de la Mano izquierda—crítica » 

Misto. Sistema 

Moral. Enseñanza de la » 

Mortalidad— En Londres en los siglos 17 y 19 » 

Movimiento educacionista— en el mundo '. . 

Id. id id la Kepública Oriental ...» 

Id. físicos, de cabeza, hombros, brazos, tronco &. . ... » 

Mutuo. Sistema 

Música vocal— Enseñanza de la 



3(W 
211 
188 
221 
220 
230 
242 
307 
308 
310 
35 
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107 
190 
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229 
238 
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322 
187-283 
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72, 
18 
312 
323 
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Noticias. Modo de trasmitir noticias en la escuela 
Normales Escuelas. Fines y ventajas de las . . 



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Organización y disciplina, de laeftoucla.' Indicaciones prioiic.i* 

Objetos. .Lecciones «le— (.'onventaietaft dé las . 
1*1. id id Necesidad do las '.. .' .' . .. 
Id. id id Preparación del maestro para las • 
Td id id Modo de obtener rebultados . 
Id. id id Urden de la<«. . . . . 
Id. id id Ejemplos prácticos ..... , .•» 

Id. Observación de los , . , . > 



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Origen de este libro : 



Preocupaciones populare? ........ T 

Pensar. Enseñar ií . . . » . *j 

Programa de estudios primarios * 1«51 — lOü 

Id. id id superiores . . . . IL 128-140 -142-141 -110 -US-lólt 

Til. id id de la universidad de IJcrlin II VST 

Id. de una Escuela Normal » 251 



II 



Religión— En Estados-Unido*. ...«...»&. I 127 

Id. id las escuelas ....,, > 117 

Ilmhchulen y Uimnacios de Alemania ....... » 143 

Republicanismo. Modo de fomentarlo en la escuela ... II 49 



Sistemas do enseñanza . . • • 

Suiza.— Educación en ... . . ... 

Salud - Como debe preservarse en la escuela 



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Terreno Como debe *er el de la escuela II 17í> 

Testo». Como debieran ser los testos escolares. w . « - - 1^7 



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Universidad- Lo que osuna .... TI ¿ítf 

Id tle Berlín - programa - 2S7 

Ll Loque cuenta una ííul 

Id Fin la República Orienta! » 003 

Útiles y aparato? — Los que se necesitan en la escuela . . . > ]yl 

Y 

Ventilación — Como ?e puede ventilar la ereucla II 1S7 

W 

Webster Daniel- Opínione? sobre educación I 21?» 






III 



LA ESCUELA PRIMARIA 



Continúa «leí tomo I. 



Ü 



CAPITULO XX\ 



O rffaii is a c Íoh y disciplina 



Estamos convencidos de que la mayor parte de los 
maestros prestarían poca atención á este capítulo si 
fuésemos á consignar en él solamente nuestras opi- 
niones, con respecto á la materia de que vamos á tra- 
tar. Los maestros, y los viejos maestros sobre todo, 
admiten, aunque difícilmente, pero al fin admiten, que 
pueda disertarse teóricamente sobre las necesidades y 
las conveniencias generales de la educación y sobre 
los métodos que mas convenga adoptar para la ense- 
ñanza de una materia dada : pero, rechazan, in límine 
y hasta cierto punto tienen razón, las observaciones 
con respecto á la organización y disciplina de la es- 
cuela, que no se fundan principalmente en la esperien- 
cia. Por nuestra parte, no tenemos esperiencia propia 
en esa materia, puesto que, aún cuando hayamos estu- 
diado con decidida afición las cuestiones principales 
que se relacionan con la educación, no hemos enseñado 
nunca: no somos ni hemos sido maestros. Es por eso 
que al tratar de la organización y disciplina de la es- 






20 KA ESCUELA PRIVARÍA 

■ 

cuela, preferirnos escudar nuestra inesperiencia tras 
de la esperiencia de un viejo preceptor, y para hacerlo, 
vamos á traducir sin comentarios, algunas páginas del 
interesante libro School Amusements, publicado por N. 
W. Tailor Root — New York — 1857 — Creemos que hay 
en las indicaciones hechas por Mr. Tailor, que han si- 
do coronadas por el éxito en la práctica, mucho que 
aprovechar y mucho que puede servir eficazmente pa- 
ra dar á la escuela primaria de un pueblo democrático, 
la importancia y la fisonomía que debe tener. 

Ilustrare, dice, la apreciación que prevalece en los 
maestros de los últimos tiempos, respecto al Gobierno 
de la escuela, con una pequeña historia. 

GOBIERNO DK LA ESCUELA 

En un alegre dia de primavera, el hijo de un agri- 
cultor fué encargado de sacar un montón de piedras, 
que estaban en un terreno, y de colocarlas amontona- 
das en la esquina del mismo terreno. Las piedras eran 
numerosas y el trabajo no pequeño, pero el muchacho 
empezó su obra animosamente : sabia que habia razón 
para sacarlas y en consecuencia trabajó vigorosamente. 
Pero la espalda empezó á doledle antes de mucho y lle- 
garon hasta él los alegres gritos de varios compañe- 
ros suyos que jugaban allí cerca, en la pradera del 
pueblo. Era un muchacho Yankee, estamos seguros, 
porque su inteligencia inventora pronto ideó un plan 



ORGANIZACIÓN Y DISCIPLINA 21 

para ahorrar el trabajo y ganar tiempo. Colocó un 
poste viejo en la esquina donde debian amontonarse las 
piedras y después dejó el trabajo y se unió á sus ami- 
gos. En un momento á propósito tiró una pedrada á un 
árbol cercano. ¿Quién puede pegar aquí? dijo, cuando 
la fortúnalo hubo favorecido, habiendo pegado la pie- 
dra tirada por él en el punto. Inmediatamente los 
otros empezaron á tirarle al blanco al árbol — Pero, no 
había piedras bastantes. «Vengan, dijo el joven Yan- 
kee, en nuestro terreno hay un montón de piedras : va- 
mos allá y tiremos á un blanco que pongamos.» Pron- 
to estuvieron allí: las municiones eran abundantes : el 
poste de la esquina era un blanco que invitaba y antes 
de que los muchachos se hubiesen cansado de aquel 
juego una gran parte del trabajo estaba hecho. El in- 
ventor confesó entonces su estratajema y poco necesitó 
para inducir á sus amigos á que lo ayudasen á concluir 
la obra, para irse después á jugar á otra cosa. 

Hay varios puntos en esta ilustración que son dignos 
de estudio y que lo hacen una especie de testo, en el 
que debe notarse : 1° Hay un trabajo que debe hacerse 
en la escuela. Los músculos mentales deben robuste- 
cerse y debe adquirirse destreza mental. El objeto del 
maestro es educar ó instruir á sus discípulos y para 
conseguirlo tiene que hacerlos trabajar. Para despe- 
jar el terreno cierta suma de rudo trabajo, y, conside- 
rado en si mismo, de fatigoso y desagradable trabajo, 
era necesario. Ahora, debe el maestro exigir de sus 



'''.•* 



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2f2 LA ESCUELA PRIMARIA 

discípulos que trabajen en la fatigosa tarea de remover 
las piedras del montón, ó debe buscar el medio de que 
el trabajo se realice, disfrazándolo, sin embargo, de di- 
versión? Mientras que el muchacho realizaba solo su 
obra lentamente, cada nueva piedra pesaba mas que 
la anterior, la espalda le dolia, y pensaba mas en esto 
y cnlos gritos alegres de sus compañeros, y en el me- 
dio de dejar su trabajo, que en lo que adelantaba 
y en el placer que causaba á su padre. Pero, cuando 
sus camai\idas estuvieron en torno suyo, y las piedras 
volaban, olvidó el trabajo por el juego, trabajó mas de 
lo que hubiese hecho, 6 hizo mas en un tiempo dado de 
lo que hubiese hecho solo, y ademas encontró ¡placer 
en el trabajo: 2 o A los muchachos que fueron á tirar 
al blanco, no se les hubiese persuadido, problamente, 
de que fuesen á ayudar á su amigo á hechar las piedras 
del montón — Fueron engañados: fueron á trabajar 
animosamente, sin sospechar que trabajaban, y todos 
trabajaron mas duramente délo que se les hubiese in- 
ducido ¿trabajar, si lo hubiesen hecho como una ta- 
rea, 3 o Los engaños semejantes no solo se justifican, 
sino que son un espediente para el maestro en la es- 
cuela. Puede y debe quitar á los deberes escolares su 

¿ carácter de árido quehacer, para hacerles un estudio 
agradable y atrayente. No necesita hacer menor la la- 
bor; en el hecho, encontrará, seguramente, que sus 

* discípulos hacen más y trabajan más tiempo cuando el 
trabsyo se hace como diversión, que cuando el trabajo 



oitliAMZACinN y ium.II»UY\ 23 

vedeja como inoro trabajo: y asi puede aligerar las 
horas de modo que corran alegre y provechosamen- 
te, páralos discípulos y para él. 4 o Cuando el mucha- 
cho del agricultor tiraba piedras al blanco, por broma 
trabajó mas que lo que había hecho antes. Los niños 
corren mas lejos y mas lijero cuando juegan, de lo que 
puede hacérseles correr, con facilidad, por otra causa. 
El motivo hace la diferencia. El trabajo so. alijera 
cuando la diversión nparla la atención déla tarea. Los 
marineros trabajan mejoren el cabrestante, entonan- 
do un canto — la posada ancla sube mas fácilmente y 
mas pronto, y los hombres están mas prontos para 
cumplir otros deberes. Los soldados marchan y 
se baten mejor cuando escuchan la música déla ban- 
da. Sucede lo mismo con los niños en la escuela. Si 
cierta lección, que con un método de enseñanza hu- 
biese exigido una hora de pesado trabajo para ser 
aprendida, puede hacerse una ocupación interesante y 
agradable, en la que se entre alegremente y se realice 
con energía, y en media hora, se ahorra tiempo para 
otros deberes y para jugar: y no solo esto, sino que el 
modo de cumplir la tarea habrá sido tal que la mente 
habrá obrado vigorosa y fuerte, en lugar de lánguida 
y opifleada — Esto es gobierno de la escueta. 

YA. SAKON DE CLASE 

Es agradable visitar muchas de nuestras escuelas 



*.. 



24 LA ESCUELA PR1MAKU 

modernas, notando el cuidado que se ha tenido en hacer 
todo confortable y placentero. La luz ha sido arregla- 
da de tal modo que la vista no sea herida por el vis- 
lumbre ni fatigada por la oscuridad: se ha asegu- 
rado una ventilación propia, de modo que los dolores 
de cabeza no se sufran á menudo: los asientos son 
adaptados en altura al tamaño de los que en ellos se 
sientan y las sillas tienen confortables respaldos: hay 
pinturas en las paredes; su biblioteca atrayente es acce- 
sible para todos y los vidrios y bronces pulidos de la caja 
de aparatos, concurren al efecto general. Así todos los 
salones de clase fueran confortables y atrayentes! 
Sin embargo, allí donde no son así, mucho puede 
hacerse para mejorarlos, y esto con muy poco gasto. 
.^ Aun sibancos duros y mesas inconvenientes son el 

menaje de cuatro paredes desnudas, puede hacerse 
algo para que el sitio parezca confortable y atrayente, 
si es que una mejora importante es imposible. Supon- 
gamos el peor caso posible — posible en esta época — 
y tratemos de mejorarlo. 

I o Arréglense las mesas y asientos de modo que 
cada discípulo pueda encontrar apoyo para su espal- 
da y para sus pies. Es casi imposible suponer que 
esto no se pueda hacer. 

2 o Arréglense los postigos de las ventanas de mo- 
do que puedan abrirse un poco sin que hayan aires 
4 colados. Pónganse cortinas de muselina, sino hay 
celosías, que solo costarán 40 ó 50 centesimos. 



ORGANIZACIÓN Y DISCIPLINA 25 

3 o Cúbranse todos los agujeros y borrones de tinta 
de la pared con papel blanco, bien pegado: pero no 
se cubran las manchas que puedan lavarse. Hágase 
que el suelo esté limpio y los vidrios lavados. 

4 o Cuelgense grabados en las paredes, los mejo- 
res que puedan obtenerse, láminas de los periódicos 
ilustrados, son mejores que nada. A los niños ribe- 
reños les gustan mas los buques y vapores y en ge- 
neral las escenas marítimas, mientras que los niños 
que viven lejos de las costas prefieren las escenas de 
caza, y los bosques. Son de desear mapas del Pais, 
del Estado, del Departamento, de la Ciudad, de la Sec- 
ción. 

5 o En el cielo raso dibújese sencillamente, con 
carbón, si no se puede mejor, el sistema solar — Há- 
gase el sol con pintura amarilla: dése á los planetas 
su tamaño relativo y sus órbitas — hágase que un fla- 
mígero amarillento cometa embellezca el bosquejo. 
En la pared del costado trácese una línea negra, de 
cinco y medio metros de largo, para representar una 
medida: divídase la línea en metros, uno de los metros 
en decímetros y uno de los decímetros en centímetros. 
En varios espacios, que no estén ocupados de otro 
modo, dibújense, distintamente, un metro cuadrado, 
un decímetro cuadrado, un centímetro cuadrado, un 
metro cúbico, un triángulo equilátero y otras figuras 
semejantes. Hágase que las paredes estén cubiertas 
con instrucción y diversión parala vista. Al principio 






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26 LA ESCUELA PRIMARIA 

las figuras distraerán la atención del estudio: pero en 
pocos dias habrá pasado la novedad, y aunque atrai- 
gan no distraerán. 

Qué cambio en el desnudo y viejo salón! Qué cambio 
en los alumnos ! 

El gusto y un poco de trabajo pueden embellecer 
un zaguán; y si el maestro ejercita estos y si puede dis- 
poner de algún dinero ú obtenerlo de las autoridades, 
hará que la escuela parezca un segundo hogar para 
algunos. 

Qué mas? Su sueldo mensual ó su entrada trimes- 
tral no aumentará al principio: pero aumenta su capi- 
tal que es de reputación y popularidad: y si no gana 
nada á este respecto — lo que no es justo suponer — 
gana al menos satisfacción propia, y el afecto de sus 
discípulos, sin el que no hay placer en la ense- 
ñanza. 

Hay varías materias pequeñas que afectan los de- 
beres diarios del maestro. Está el pizarrón entreabier- 
to, tiznado, y carcomido? Sacadlo, ponedle un atrave- 
saño por detrás, y pintadlo de negro nuevamente. En 
esto no hay gasto, sino un poco de trabajo: para la 
pintura basta con un poco de polvo negro, un poco 
de agua engomada, y una muñeca de franela. Acaso 
la tiza es mala? Comprense algunos lápices si se pue- 
de y sino háganse. — Los niños os ayudarán: y, en 
pocas horas, con un gasto de 50 centavos, podéis ha- 
cer lo bastante para algunos meses: la mejora os 



ORGANIZACIÓN Y DISCIPLINA 27 . 

compensará de la incomodidad. (1) Téngase una ca- 
naleta al borde del pizarrón, para recoger el polvo de 
la tiza y poner el limpiador. El limpiador debe ser un 
bastón de dos pulgadas cuadradas, y de seis ú ocho 
de largo, forrado de franela ó de algodón en rama. 

Pero no es necesario gastar mas tiempo y espacio 
en estas cosas. Estas mejoras en el pizarrón y sus 
adyacencias pueden servir de ejemplo para muchas 
cosas en las que un poco de incomodidad puede hacer 
mucho. El maestro debe aceitar las pequeñas ruedas 
do su maquinaria, si quiere que se mueva suavemente. 

ORDEN* Y MÉTODO 

Pocas palabras son necesarias sobre esto, por que 
el orden y método son tan necesarios en la escuela que 
habrá pocos maestros que no hayan reconocido su 
necesidad y buscado los medios de conseguirlos mejo- 
res efectos. Haré solo algunas indicaciones que po- 
drán ser útiles para algunos lectores. 

Un reló es indispensable en la escuela: pero si no 
puede obtenerse, el reló del maestro debe regular todos 
los ejercicios. Hágase que cada clase y lección espe- 
cial tenga su porción de tiempo particular. Prepárese 

0) ¡Unta. Mézclese un poco de tiza en polvo con el agua necesaria para ha« 
rer una pasta compacta: ostión dase en una mesa: córtese en tiras largaá de cua- 
tro pulpada* de ancho: can un cuchillo divídanse en pcquvfiaa barras rtellariío 
«l«*l «ledo- dri/íM^i* síK'3r y ri4iiM*iv« i nf'<' poca^. 



•28 LA ESCUELA PRIMARIA 

un orden de ejercicios ó programa, del que debe fi- 
jarse una copia en lugar donde todos puedan verla, 
escrita con letra clara. No se deje nunca que una 
lección invada el tiempo de otra; hágase la primera 
pregunta precisamente cuando el minutero señale el 
tiempo exacto. Los hábitos de puntualidad y pron- 
titud son de la mayor importancia en la ense- 
ñanza. 

A menos que una escuela sea compuesta de muy 
heterogéneos materiales, todos, ó casi todos, deben 
estar unidos en un mismo estudio. Escójase la lección 
en que mayor número pueda reunirse para la prime- 
ra lección de la mañana; llámese la clase inmediata- 
mente después de abrir la escuela. Esto exigirá algún 
estudio fuera de la escuela, para la mayor parte de las 
clases, y por eso medio aseguráis ese estudio, si que- 
reisjquese haga. Aconsejamos que el término de la 
mañana sea mas largo que el de la tarde, ocupándolo 
con las lecciones matemáticas, y con otros estudios las 
clases menores, de modo que la tarde deje tiempo pa- 
ra tareas menos serias, y para los ejercicios genera- 
les en que todos tomen parte. — La última|media hora 
del dia debe emplearse de modo que al cerrar la es- 
cuela no parezca, como sucede en muchos casos, que 
se libertan los discípulos de una prisión. Despídaseles 
sonrientes, de buen humor con la escuela, con el 
maestro y con ellos mismos. — Sino puede encontrarse 
nada mas provechoso, digáseles una historieta— Más 



ORGANIZACIÓN Y DISCIPLINA* t 2fr' 

adelante haremos indicaciones para los ejercicios ge- 
nerales. 

ADMINISTRACIÓN 

Paréceme que oigo á algunos de los maestros que 
me lean, diciendo : « Ahora ha llegado Vd. á un asunto 
en el que estoy interesado. El arreglo de las clases y de 
las pizarras fácilmente puede hacerse ; pero dígame 
Yd. como gobernaré mi escuela. Estos turbulentos 
muchachos no me dejan tiempo para hacer la escuela 
interesante ; fatigan de tal modo mi paciencia y ocu- 
pan mi tiempo que no tengo ni ganas ni descanso para 
atender á los asuntos menores.» 

El asunto es, en verdad, uno de los mas importan- 
tes que pueden ocupar nuestra atención como maes- 
tros. Es uno que demanda esperiencia y juicio de par- 
te de los que lo discuten, y si solo tuviese teorías que 
ofrecer, ó simplemente mi propia práctica que reco- 
mendar, no me atrevería á llamar la atención de mis 
colegas maestros. Voy á someter, en teoría y práctica, 
un programa de Administración escolar que tiene la 
sanción de muchos de los más esperimentados maes- 
tros y de los que han tenido mas éxito en Nueva Ingla- 
terra, y por eso pido la más seria atención de mis lec- 
tores. 

1.° Todo niño ó niña, de escuelas que no sean in- 
fantiles, tiene una conciencio escolar que decide de sus 



. •■* 



30 LA ESCUELA PRIMARIA 

acciones. Toda falta es conocida como tal, y como tal 
denunciada por esa conciencia, y ninguna serie de re- 
glas, por completa y esplícita que sea,, puede presu- 
mirse que le preste ninguna ayuda real. Además, el 
niño sabe bien que la conciencia del maestro es la 
misma que la suya. El niño que está por cometer una 
acción, acerca de la que le ha hecho el menor reproche 
su monitor interno, fija un ojo en el maestro y en cuan- 
to descubre que es observado, se detiene. Los niños 
buenos rara vez levantan la vista del libro : los niños 
malos á menudo espían al maestro. Una sola regla 
debe darse, pues, esta: No haga Vd. nada que su con- 
ciencia escolar le diga que es mal hectto. Esto basta, sin 
que se necesite ninguna otra regla ó serie de reglas. 
Naturalmente esa conciencia puede depravarse, pero 
no se pierde absolutamente nunca. Puede y debe ser 
educada, haciendo que aprecie la ley. También el co- 
razón del niño debe influenciarse para que ame la es- 
cuela y el maestro, y esto ayudará la conciencia para 
ser mas estricta contra todas aquellas acciones que 
puedan contrariar al maestro ó dificultar su sabia y dul- 
ce dirección de la escuela. Creyendo en la verdad de 
estas premisas el maestro debe estar convencido de 
que es mejor hacer el poder motor de su máquina de 
Gobierno la conciencia escolar, que el mero temor ó 
el cariño. 

2.° Gobernar lo menos y enseñar lo más que sea po- 
sible debe ser la aspiración del verdadero maestro. 



OKGAMZACUhN t DISCIPLINA 31 

¿No es cierto que en muchas, en demasiadas escuelas, 
hay mas gobierno que enseñanza? La atención del 
maestro es distraída de la clase, que puede estar dán- 
dole alguna lección, por algunos malos alumnos que, 
prevaliéndose de su ocupación, están jugando en su 
mesas lejanas; se detiene para reprimirlos ó castigar- 
los, y así descuídala clase. La reprimenda á Juan por 
que hace muecas, turba completamente la apreciación 
del maestro sobre los procederes de un problema de 
aritmética ó una demostración de geometría. Si pue- 
de encontrar un medio, por el cual pueda librarse á 
sí mismo de esa distracción, habrá ahorrado tiempo y 
temperamento para enseñar. Como un deber para con- 
sigo mismo y para con sus discípulos, debe idear ó 
adoptar un plan que le de ese resultado. Se sostiene 
que el medio de marcar silenciosamente una raya por 
mala conducta, como se esplica mas abajo, en la teoría 
y en la práctica habilitará al maestro para enseñar mas 
y gobernar menos. 

3.° En este plan, el máximun de marcas dá por re- 
sultado la espulsion de la escuela. Supongamos que 
ese máximun es diez: que por diez actos de verdadera 
mala conducta de parte del discípulo,] otras tantas 
* marcas negras» han sido públicamente acumuladas 
contra su nombre; que, en consecuencia, sabe á que 
resultado lo conducen los pasos de su mala conducta : 
que ha sido privada y cariñosamente amonestado por el 
maestro; que seles ha dicho á los padres su posición: 



32 LA ESCUELA PRIMARIA 

que, á pesar de todo, ha pasado deliberadamente de la 
octava á la novena, y por último á la décima marca, 
siendo entonces espulsado. Es justo ese castigo? Hu- 
biera sido mejor haberlo castigado ó haberlo suspen- 
dido? Podría haber sido mejorado por cualquier influ- 
encia? En contestación á la última pregunta yo sosten- 
go que, aún cuando pudiera buscarse otro medio por el 
que el discípulo pudiese ser corregido, sin embargo, 
al maestro, con los deberes que tiene para todo otro 
alumno tanto como para este, no puede exigirsele ó es- 
perar que sacrifique el interés de los primeros al del 
último. Se supone que todas las influencias esternas 
posibles se han empleado para su reforma; y la cues- 
tión se presenta simplemente de este modo; saber si el 
maestro debe robar el tiempo á los niños buenos para 
emplearlo en el malo. 

Tal espulsion habría sido justa. El bien de toda la 
escuela exige la remoción de un discípulo que se espo- 
ne deliberadamente á ese resultado, en presencia de 
constantes prevenciones. 

El comité nombrado por el Congreso para presen- 
ciar los últimos exámenes de West Point, usa el si- 
guiente lenguaje en su Informe, refiriéndose directa- 
mente al asunto de que nos ocupamos. Dice que está 
convencido de que el suspender,, ó «volver hacia atrás» 
á los cadetes por escesivo desmérito, es una regla per- 
niciosa para la Academia. Si un cadete, sabiendo la 
pena aplicada al escesivo desmérito, continúa descui- 



ORGANIZACIÓN Y DISCIPLINA 33 

dando su deber hasta que escede el límite prescrito, es 
no solo un discípulo incapaz para la Academia, sino 
que su ejemplo e influencia son perniciosos para los 
otros; y en consecuencia debe ser despedido. La sus- 
pensión y el «volver hacia atrás» son términos medios, 
que no dan resultado. El interés de la institución exige 
el despedirlos sumariamente» Admito que no es nece- 
sario ni sabio hacer tan estricta la disciplina de una 
escuela, como la de la Academia de West Point. Allí la 
espulsionnodejade ser frecuente: en la escuela debe 
ser muy rara. Pero el principio es el mismo en ambas, 
esto es, que hay en todas las sociedades de hombres ó 
niños, ejemplos ocasionales de indomable, persistente 
mal proceder, siendo el medio de evitarlos la remo- 
ción del ofensor. 

Estoy sosteniendo el derecho y la justicia de laes- 
pulsion en ciertos casos. En realidad, sin embargo, 
esos casos ocurrirán muy rara vez (1) En tres grandes 

(1) Aplicada esclusivamente á una escuela, esta doctrina es justa y conveniente: 
pero, varía de aspecto cuando se la considera desde un punto de vista mas gene- 
ral, encarándola en sus relaciones con el interés social. La espulsion de los niños 
malos de la escuela, favorece á la escuela que los espulsa, pero para la sociedad no 
resuelve la grave cuestión que ella suscita. Se remedia el mal inmediato, pero se 
•grava el mal futuro; porque el niño espulsado, cuando llegue á hombre, tendrá 
no solo todos los vicios y los defectos de la ignorancia, sino también una malevo- 
lencia, un odio profundo talvez contra la sociedad que lo ha arrojado de su se- 
no. La espulsion es una muerte moral, y si en los hombres es mas justo y mejor el 
sistema de penitenciarias, que la pena de muerte, porque con aquel se trata de re- 
formar las malas tendencias del criminal en vez de privarlo déla vida, en el sisteiia 
de educación de los niños debe ser también mejor el sistema que trate de mejo- 
rar al niño malo, que el que resuelva sglo arrojarlo, del seno de la sociedad, con 

3 



34 LA ESCUELA PRIMARIA 

escuelas, dirijidas por este sistema, con cuja historia 
he estado íntimamente relacionado por varios años, 
solo he conocido tres casos de espulsion. Un niño que 
se encuentre á sí mismo en el camino de la desgracia, y 
aproximándose al término, pugnará por volverse, por 
lo menos al llegar al último punto. Y el sistema le ofre- 
ce auxilio, precisamente en ese punto, como lo esplica- 
mos en seguida. Si se aplica al estudio lo bastante pa- 
ra alcanzar una alta calificación en una semana, su 
éxito hará que se le borre una marca) y si el término 
no está muy adelantado, podrá seguir así y conseguir 
que se le borren todas ó la mayor parte de las marcas. 
Esto es seguro,, porque el niño que estudia mucho tiene 
poco tiempo para jugar: y es justo, porque asi se ofrece 
ayuda al que quiere ayudarse á sí mismo. 
4 o . Es justo encontrar placer, y razonable hallar sa- 



denándolo á una completa ignorancia. Sin duda es necesario ser tan severo como 
sea posible con los niños que no quieren ceder, pero es casi un crimen dejar que 
el malo se hunda más y más en el vicio, en vez de contenerlo, aun á su pesar, en el 
dintel que pisa en su niñez. Además, por muy terco que sea un niño, cederá siem- 
pre cuando se le dirija con constancia. No hay tampoco en la conservación de un 
niño rebelde un mal ejemplo dado á los otros niños, puesto que el malo recibe un 
castigo por sus faltas. Solo son perniciosas como ejemplo, aquellos obras que, 
siendo mala», quedan impunes. El mal ejemplo está, no en la falta, sino en la im- 
punidad. Pero aun cuando asi no fuese, la espulsion del niño, aplaza pero no re- 
suelve la cuestión.— Si la escuela general no ofrece medios bastantes para repri- 
mirá los caracteres rebeldes, debe venirla escuela de corrección á hacerse cargo 
del que se coloca fuera de las condiciones generales. Así quedaría resuelta la 
cuestión, puesto que por una parte el niño contumaz no seria un obstáculo al pro- 
greso regular de una escuela, y por la otra no se le condenaría á una ignorancia 
perpetua, so pretesto de no poder corregirlo. 



ORGANIZACIÓN Y DISCIPLINA 35 

tisfaccion, en la buena posición cuando esta es resulta- 
do de la buena conducta. El hombre que, con su tra-* 
bajo, sea de sus manos ó de su cabeza, ha adquirido 
una posición en la vida, es respetado por los demás, y 
encuentra una honesta y razonable satisfacción en su 
éxito. La escuela es un mundo en pequeño. Los niños 
y niñas son solo hombrecitos y mu jercitas. Algunos 
son influenciados por una noble concepción de lo justo 
y el disgusto del mal: pero estos son los menos. Una 
gran mayoría de los discípulos se sentirá mas fácil- 
mente influenciada apelando á su amor propio. A él se 
apela, con este sistema, por medio de «la lista» y la 
publicación de la posición relativa que cada uno ocu- 
pa. El plan de West Point es adoptado, haciendo pú- 
blica una lista de los nombres de los alumnos, ar=- 
reglada por orden de mérito. Tales son los principios 
en que un maestro de mucho éxito, cuya memoria es 
querida por los centenares á quienes enseñó, fundó 
este sistema de gobierno escolar. En otro capítulo se 
encontrarán algunos de los resultados de este plan. 

APLICACIÓN DE LOS PRINCIPIOS 

Al principio, al establecer este plan, hablaría cari- 
ñosamente con mis discípulos, dándoles, con ilustra- 
ciones, algunos de los puntos principales de los prin- 
cipios anteriores. Les diría que me proponía ser un 
maestro de escuela y no un amo de escuela (a school- 



36 LA ESCUELA PRIMARIA 

teacher, not a school-master). Daría esta ilustración: 
«Supongamos que estoy dando una lección de aritmé- 
tica y que uno de los niños está resolviendo y esplican- 
do un problema en el pizarrón. Necesito observar aten- 
tamente su proceder para saber bien lo que está ha- 
ciendo, ver si ha aprendido bien su lección, ó ayudarlo 
con algunas indicaciones si el caso es difícil. Suponga- 
mos, ahora, que mientras estoy así atentamente ocu- 
pado, Juan Smith, allá en su asiento, viendo que mi 
atención está ocupada, se aprovecha de eso para tirar- 
le porotos á sus vecinos. Él mismo se detiene en su es- 
tudio e impide que los otros estudien. Pero, precisa- 
mente en la mitad del problema yo llego á verlo. Bien: 
detengo al niño en la pizarra, hago que espere toda la 
clase, hablo alto y fuerte (porque me siento algo dis- 
gustado) mientras que reprendo á Juan, ó talvez lo ha- 
go venir para castigarlo. Juan vuelve resuelto á tirar 
porotos tan á menudo como pueda y se anime: noso- 
tros seguimos con la aritmética, y al cabo de diez mi- 
nutos, las aguas han vuelto á calmarse. 

«Ahora,puede haber, muy fácilmente, algún otro Juan 
Smith en la escuela. Bien: en el curso del diami aten- 
ción es distraída déla enseñanza, que es mi ocupación, 
y toda la escuela distraída de estudiar, que es la suya, 
por media docena de interrupciones semejantes, para 
reprender ó castigar á los Juan Smith : supongamos 
que sean seis veces, y seis veces diez son sesenta — se- 
senta minutos perdidos por todos nosotros por déte- 



ORGANIZACIÓN V DISCIPLINA 37 

nerme á reprender. Pero, además de detenerme, nece- 
sito vigilar continuamente, para impedir las faltas, y 
como ni yo, ni ningún otro, puede hacer bien dos cosas 
á la vez, necesito vigilar bien y enseñar pobremente, 
ó enseñar bien y dejar que Juan Smith juegue cuánto 
quiera. Además, hay una buena clase de aritmética, y 
tiene una diñcil pero interesante lección, y ella desea- 
ba oir mis esplicaciones, de modo que las difíciles su- 
mas de la lección de mañana, puedan hacerse con mas 
facilidad; pero Juan Smith los ha alejado de ellas, por- 
que la mayor parte del tiempo de la lección lo he ocu- 
pado en reprenderlo, y como otras clases están espe- 
rando, la de aritmética tiene que volverse á su asiento 
sin haber sido instruida. 

«Ahora bien, me parece, niños, que es malo para los 
alumnos de aritmética y malo para toda la escuela, 
que yo gaste tanto tiempo en reprender y tan poco en 
enseñar. Además, me desagrada el reprender: y no me 
gusta reprender y desagradarme. Si tengo que repren- 
der y castigar á menudo y continuamente, figúrense 
Vds, qué vida llevaré y que viejo malo voy a hacerme. 
No haré asi. Si eso es la enseñanza, prefiero dejarla y 
hacerme zapatero, ó herrero, ó cualquier otra cosa. 
No: tengo un plan mejor, Ven Vds, este rollo que ten- 
go en la mano. He escrito en él los nombres de todos 
Vds. en orden alfabético, y en frente de los nombres 
hay pequeños blancos que deben llenarse durante todo 
el año escolar. Ahora, cuando vea á un niño haciendo 



1 

r „ 



38 LA ESCUELA PRIMARIA 

lo qué él y Vds.y yo sabemos que es malo, no me deten- 
dré á reprenderlo, sino que tomaré este, rollo y haré 
una pequeña marca negra frente á su nombre. Ocuparé 
solo un minuto y después seguiré con las clases. Varios 
de los niños, los que están atentos á sus libros, no sa- 
brán que se ha hecho algo: nada se habrá turbado y 
apenas se habrá perdido tiempo. Pero aquel niño lo 
sabrá bien: me habrá visto poner una marca cerca del 
nombre de alguno — porque he notado que los niños, 
cuando hacen mal, tienen siempre un ojo fijo en el 
maestro: esto es tan umversalmente cierto, que cuando 
veo á un niño mirándome á mí en lugar de á sus libros, 
sospecho siempre que está haciendo algo malo — y co- 
mo él sabe que ha estado haciendo mal está casi se- 
guro de que la marca ha sido para él. En el descanso ó 
después de despachada la escuela, hecha una mirada 
al rollo y allí vé la marca. Si yo me he equivocado y él 
era inocente; — y esto puede suceder muchas veces — se 
dirije á mí para hablarme á ese respecto; hace sus des- 
cargos y si son justos, yo borro la marca. Pera si es 
culpable, hecha la mirada, sigue y no dice nada: sabe 
que la merece. 

«Ahora, cuando un niño tiene cinco de esas marcas, 
me hago tiempo una tarde ó una noche y voy á ver á 
sus padres. Les digo como tuvo esas marcas, y que él 
sabía que se los iba á decir si recibía cinco, pero que á 
pesar de mis observaciones había persistido. Les diré 
que si llega á tener cinco marcas más, les pediré que 



ORGANIZACIÓN Y DISCIPLINA 3¡9 

lo saquen de la escuela, porque aquí no quiero niños 
que sigan deliberadamente y hagan mal diez veces, 
cuanflo saben las consecuencias; y agregaré que no 
volveré á recibirlo. Parece duro, y tal vez los padres 
se quejen de eso y digan que su hijo es tan buen niño 
como otros: pero me mantengo firme y rehuso el volver 
á recibirlo. 

«El resultado es, que el resto de la escuela vé que las 
marcas, significan algo, y tiene cuidado de que no se le 
pongan, de no hacer mal: así, nuestra escuela está or- 
denada, ustedes estudian, y yo enseño. 

* 

«Muy probablemente, todos Vds. aprenderán lo que 
significan las marcas, sin que tengamos que perder á 
ningún Juan Smith. Creo que no tendré que despedir 
ningún niño, y al menos tengo esa esperanza. 

«¿Qué piensan Vds, de este plan, niños? Qué plan les 
gusta mas? El de las reprensiones ó el de las marcas. 
(Lo pongo á votación.) Estoy seguro de que Vds. en- 
tienden adoptarlo como nuestro plan. Si algún niño 
piensa que no puede venir con ese arreglo, lo mejor es 
que hable de eso á sus padres, y haga que lo manden á 
otra escuela. Quiero que todos Vds. les hablen de este 
plan. Es algo nuevo y ellos deben conocer todo res- 
pecto a él. Todo niño que venga á la escuela mañana 
por la mañana considerare que ha aceptado este plan, 
y obtenido el consentimiento de sus padres para per- 
manecer bajo este sistema de gobernar por medio de 
marcas. Pueden Vds, estar seguros de que he pensado 



40 LA ESCUELA PRIMARIA 

maduramente en él, y de que estoy tan convencido íe 
que es el mejor, que no enseñaré con otro. Si mi es- 
cuela es pequeña, me gustará mas enseñar á veinte áe 
este modo, que reprender y castigará cincuenta ó'cien. 
Pero hay un medio de borrar esas marcas, qué Vds. 
deben saber: voy á esplicárselos. Todo niño dará lo 
menos tres lecciones diarias. Para cada clase tendré 
un libro y si un niño recita bien, lee bien, en fin, per- 
fectamente, le señalaré cuatro: si no es perfectamen- 
te «tres:» si solo pasable «dos;» si mal «uno» y si no 
da su lección 6 está ausente sin causa, le marcaré «na- 
da.» Ahora, si un discípulo obtiene «cuatro» en ca- 
da una de sus lecciones, hará doce en el dia, y si hace 
lo mismo en toda la semana — cinco dias — obtendrá cin- 
co veces doce, que son sesenta. Entiéndanme Vds,; un 
niño que dé todas sus lecciones perfectamente toda la 
semana, obtendrá «sesenta;» uno que no lo haga tan 
bien obtendrá cincuenta ó cincuenta y cinco, y así los 
números variarán de sesenta á cuarenta, treinta, vein- 
te, y acaso hasta diez. Cada sábado sumaré los núme- 
ros de cada niño en la semana, y escribiré fuera el to- 
tal, en el blanco para esa semana, opuesto á su nom- 
bre: de modo que el Lunes por la mañana podrá ver 
justamente como se haya portado en la última sema- 
na. Entonces al fin del término (1) sumaré todas las 

[1] En las escuela! americanas se divide generalmente el año en dos periodos; 
el de verano y el de invierno, á los que llaman término de verano y término de 
invierno. 



ORGANIZACIÓN Y DISCIPLINA 41 

semanas: si son diez semanas y un niño obtiene «cua- 
tro» en cada lección, esto es, sesenta por semana, ob- 
tendrá seiscientas como gran total. Algunos obtendrán 
esto y el total variará desde el número mas alto, has- 
ta uno ó doscientos. Entonces imprimiré en unas ho- 
jas de papel una lista de los nombres de Vds, poniendo 
arríbalos que tengan seiscientos, los siguientes en se- 
guida, y así después, hasta los perezosos ó niños ma- 
los, que pudieron estudiar y no quisieron, y que irán al 
fin. Esas hojas las mandaré á los padres de Vds. y las 
haré circular por todo el pueblo. Quien quiere estar 
al fin! (Puede agregarse á esto que se publicará un ca- 
tálogo anual, en el que los nombres estarán ordena- 
dos según los totales de los términos,) 

«Entienden Vds. este sistema de marcas por las lec- 
ciones? Bien; si un niño ha tenido una marca negra 
en una semana, puede hacer que se le borre, estudian- 
do bastante y dando sus lecciones bastante bien en la 
próxima semana, para obtener sesenta. Hago esto, 
porque sé que si estudia bastante para conseguirlo, no 
tendrá tiempo para hacer mal y porque veré que trata 
de reformarse á sí mismo: y esto quiero alentarlo siem- 
pre. Ahora, niños, han oido Vds. todo mi plan para 
gobernar la escuela. Piensen en él, y hablen de él en 
sus casas, y vengan mañana preparados para trabajar 
bajo él.» 

Tal, colegas maestros, es en suma y en sustancia 
este sistema. No hay reglas, ni aún se alude á ellas: 



42 LA ESCUELA PRIMARIA 

pero todo alumno comprende que debe obedecer á su 
propia conciencia escolar. Naturalmente el maestro 
hará bien en definir sus propias ideas sobre el gobier- 
no apropiado de la escuela, y puede hacer esto sin fijar 
otras reglas que las señaladas en los «Principios,» 
Tienen al menos el mérito de ser fácilmente compren- 
didas y fácilmente aplicadas. Creo que tiene muchos 
otros, que serán mas obvios cuando haya hablado de 
los resultados. Son basados en los principios anterior- 
mente mencionados: si son justos, el sistema debe 
serlo. 

RESULTADOS. 

Al inaugurar un sistema semejante, alguna dificul- 
tadlo pequeña, puede esperimentarse. Niños que ha- 
yan estado acostumbrados á las reprensiones y á los 
castigos directos para detenerse en la mala conducta, 
cuando encuentren que el maestro no hace nada sino 
poner una marca junto á sus nombres, pueden creer 
que las «marcas» tienen poca importancia y que están 
en libertad de hacer lo que quieran. Pero el maestro 
deberá decir á la escuela (no á cada individuo) que 
teme que el Sábado tendrá que hacer algunas visitas. 
Estoen muchos casos producirá el efecto deseado: pe- 
ro en las dos ó tres primeras semanas tendrá ocasión 
de verá varios de los padres de sus alumnos. Debe 
felicitarse de esas ocasiones: ellas le darán oportuni- 



ORGANIZACIÓN Y DISCIPLINA 43 

dad de esplicar su sistema. Naturalmente deberá de- 
cirles que ninguna mala conducta seria ha ocurrido y 
que si ellos lo ayudan con su influencia, no habrá na- 
da que temer. Con toda probabilidad, las marcas dis- 
minuirán después de esas visitas. En algunos casos 
subirán hasta siete, ocho, ó nueve, pero puede ocu- 
parse entonces de la materia hablando cariñosa pero 
firmemente á los individuos y acaso por segunda vez 
á los padres. Encontrará que la aparición de la lista 
en la mañana del primer Lunes lo ayudará mucho. Los 
niños perezosos ó malos, naturalmente están á lo úl- 
timo: ven su posición, y especialmente si se prepara 
con orden numérico y se encuentran cerca del fin de 
la lista estarán prontos para estudiar mas, y esto los 
ocupara demasiado para que hagan mal. El maestro 
harábien, también, en llamarlos á todos los ejercicios 
generales, que sea posible, para llenar el tiempo. De- 
be empezar también su plan de juegos fuera déla 
clase, y mostrarse dispuesto á hacer la escuela intere- 
sante en ese, como en todos respectos, de modo que 
todos teman ser despedidos. Si ha empezado la forma- 
ción de una compañía (1) debe decir que solo los niños 
de la escuela pueden pertenecer á ella: que si un niño 
es despedido de la escuela no puede continuar en la 
compañía. Por estos medios será estraño si no con- 
sigue establecer el sistema, y cuando esté firmemen- 

'D Supuesto que haya ojtrcicios militares fuera de las lio raí de estudio. 



44 LA ESCUELA PRIMARIA 

te establecido tendrá poca dificultad en llevarlo ade- 
lante. 2— El maestro puede encontrar oposición en 
los padres. Véalos á todos los que puedan pensar así, 
de modo que tengan alguna opinión de la ley antes 
de que surja la dificultad. Encontrará padres que lo 
escuchen con gusto y si presenta el caso, clara y de- 
cididamente, los convencerá sin duda de la escelencia 
de su plan. Si alguno se opone, hable detenidamente 
de su plan, compare los viejos y el nuevo sistema, cite 
autoridades, haga todo lo posible para convencer, y 
entonces si se oponen, aconséjeles que saquen sus 
niños y los tengan en otra parte hasta que puedan ver 
los efectos del plan. Los cambios serán muy pocos 
porque los mismos niños querrán permanecer. El 
maestro puede perder algunos alumnos, y algunos pue- 
den ser despedidos, pero al fin, tendrá ocasión de no 
arrepentirse de la adopción de este plan. En reciente 
esperiencia he encontrado oposición en fuentes influ- 
yentes, pero he levantado una escuela mas grande y 
mas provechosa que ninguna otra que hubiese habido 
hasta entonces en la misma ciudad: y aceptaría la com- 
paración respecto á ordenada buena conducta, con 
cualquier escuela del país. Este resultado fué tanto mas 
satisfactorio cuanto que empecé con los materiales que 
menos prometían. 

3 o Los alumnos seguramente aprobarán el plan— 
Los niños se fastidian con la continua reprobación. 
Además de ésto, ellos ven el desarrollo del plan y fa- 



ORGANIZACIÓN Y DISCIPLINA 45 

cilmente puede ejercerse influencia para hacerles com- 
prender que su cooperación individual es necesaria: y 
les gustará ayudar para que «nuestra escuela» sea una 
escuela buena y agradable. Hechar sobre sus hoinbros 
el gobierno de la escuela, hacer que se fiscalicen á si 
mismos bajo un plan que se aplica á todos, y en el que 
el maestro casi no hace mas que registrar los resulta- 
dos, — esto les interesará. Hablo por esperiencia. 

4 o Sumándolos resultados el maestro encontrará que 
tiene mas tiempo para enseñar, mejor naturaleza con 
que enseñar, menos casos de indisciplina y éxito mas 
completo, que el que hubiese tenido con el « sistema de 
las reprimendas. » 

HABLAR 

Un punto acerca del que voy á hacer algunas obser- 
vaciones, para prevenir errores, procediendo con ar- 
reglo á ese plan, es el de comunicarse en las horas de 
estudio. Cuanto trabajo ha dado esta materia á los ma- 
estros. Debe establecerse como una verdad que el ha- 
blar no puede impedirse absolutamente. Aún los mejo- 
res alumíios ocasionalmente hablarán. No tienen in- 
tención de violarla ley pero «no pueden impedirlo. » 
Se presenta una cuestión, pues: ¿cómo puede prevenir- 
se lo mas posible ? Contesto : 

I o Convenciendo á los discípulos de los perniciosos 
eíectos individuales, y para todo la escuela, de hablar 



í % . . 



f 



I* 



46 LA ESCUELA PRIMARIA 

entre sí. Esto puede hacerse viendo francamente con 
ellos los resultados de permitir la libre comunicación y 
discutiendo el plan de impedir tales resultados. Debe 
hacérseles comprender como el liablar, lleva á conver- 
sar y esto á jugar, siéndola base de un desorden gene- 
ral, por medio de una histoiúa como esta : 

« Saben Vds que la Holanda es un pa's pequeño y 
bajo. Mucha parte de él está bajo el nivel del mar. Si 
no fuese por las estensas represas que han sido cons- 
truidas por aquel industrioso pueblo, para detener el 
mar, el pais entero sería solo un gran lago salado. En 
lugar de caminos tienen canales. Estos son construi- 
dos fácilmente y reciben agua del mar, que se deja en- 
trar por puertas de madera, formadas en las represas. 
A pesar de todo su cuidado, suele haber inundaciones, 
que causan muchos perjuicios. — Guando la marea está 
alta, el agua golpea contra los bancos de arena, y aun- 
que al principio solo se abra una pequeña brecha, sin 
embargo la pérdida de arena abre paso por grados has • 
ta que, ocasionalmente, se abre paso y se derrama con 
inconstrastable furia, arrastrando todo lo que se le pre- 
senta — casas, ganado, gente, y todo. Previenen estos 
deplorables accidentes teniendo mucho cuidado en ob- 
servar las primeras manifestaciones de alguna bre- 
cha, y deteniéndola inmediatamente. Una noche, un 
pequeño holandés, como de seis años, volvía á su casa 
muy tarde. Habia ido á buscar el médico, porque su 
madre estaba enferma. Al pasar cerca de una de las re- 



ORGANIZACIÓN Y DISCIPLINA 47 

presas oyó el gotear del agua. Estaba tan oscuro que 
tuvo que buscar al rededor hasta que encontró entre el 
costado de una de las puertas y la represa, un pequeño 
agujero por el que entraba el agua. Era un chiquilin, 
pero con bastante juiciopara saber que si sedejaba que 
el agua corriese mucho, abriría pronto un gran agu- 
jero, y muy probablemente antes de la mañana habría 
una regular inundación. Trató de tapar el agujero con 
arenaypiedritasperoel agua seguía filtrando: no piído 
encontrar nada en la oscuridad que la detuviese, y en- 
tonces i que hizo ? Metió su pequeño puño en el agu- 
jero y detuvo así el agua. Pero después de un rato em- 
pezó á tener sueño y frió. Tenia gana de sacar la ma- 
no por que le doliael brazo, y pensaba en su casa y en 
su cama calientita. Pero, como ün pequeño héroe que 
era, se mantuvo firme en su puesto. Su cabeza bambo- 
leaba y casi se quedó dormido: pero el,pensamiento de 
que estaba salvando de un gran peligro y de una des- 
gracia á su familia y á todo su pueblo*, y tal vez á todo 
el país,le dio fuerzas y permaneció firme. En la maña- 
na, muy temprano, sus amigos y vecinos que habian 
salido á buscarlo, lo encontraron dormitando y tiritan- 
do en la Puerta, pero aún en, su puesto. Pueden Vds fi- 
gurarse como se sentirían encantados con la prudencia 
y la energía de su pequeño conciudadano. No pasó mu- 
cho tiempo antes de que todo el país hablase de él, 
hasta el rey, que ordenó se erigiese un njonumento en 
honor suyo, poniendo encima una estatua, de mármol 



5* 



*e".t. 



> 



48 '*" £A ESGUELA PRIMARIA * 

del pequeño héroe. Ahora niños, busquemos la moral 
de esta buena historia. La inundación del desorden 
generalmente filtra por un pequeño agujero de hablar, 
que cada uno de Vds tiene justamente bajo sus narices. 
Y todo niño que realmente quiera tener su parte para 
prevenir que se derrame un mar entero de conversa- 
ciones, y risasy juegos, debe hacer lo que pueda para 
detener el agujero de hablar. En otras escuelas, en las 
que hayan estado Vds, no han observado que si se les 
permitía hablar lo que quisiesen, generalmente iban 
mas lejos y se hacían muy desordenados ? Ahora, yo 
sé que es duro no hablar, si tienen Vds la costumbre de 
hacerlo; pero, no quieren Vds tratar de abstenerse? 
Muy pronto se acostumbrarán á guardar silencio y les 
será muy fácil el hacerlo: ni pensarán siquiera en eso. 
Niños, Vds saben que yo mismo soy casi como un niño. 
Me gusta jugar, tanto como á cualquiera de Vds, y es- 
pero jugar y jugar mucho, y tener bromas reales, pero 
solo en las horas de juego. Piensen Vds un momen- 
to. Ustedes juegan hasta las nueve, y entonces por só- 
lo una hora y media — solo noventa pequeños minutos, 
— están Vds en la clase: entonces llega un descanso, 
lleno dejuego: entonces otros noventa minutos y la ho- 
rade jugar: y lo mismo sucede en la tarde. Ahora : no 
soy razonable al pedirles á Vds que se abstengan de 
hablar, que lleva á jugar, por solo una hora y media de 
tiempo ? No soy razonable ? » Una conversación como 
esta convencerá á la gran mayoría. Para el resto ten- 
premos: 



ORGANIZACIÓN Y DlSClfrLlrfÁ 49 

2 9 . Algún arreglo, como cortos descansos de cinco 
minutos, cada media hora, para hablar, sin dejar los 
sitios ó cuando menos el orden. Véase que todos 
consientan en esto, que prometan por su honor no ha- 
blar durante las horas de estudio, si les dais esos des- 
cansos. Pero, deben fiscalizarse las faltas por medio de, 
3. Marcas por hablar, porque aún cuando el hablar, 
en sí mismo, no es una gran ofensa, sin embargo con- 
duce á una conducta mala : porque casi todos desea- 
rían unirse con Vd. para romper la costumbre, y por 
que los cortos descansos dejan todo el tiempo necesa- 
rio para hablar: luego debe considerarse como un fal- 
ta que se marque. De este modo conseguí en mi escue- 
la un orden de cosas que era satisfactorio y á la vez una 
fuente de amor propio. 

REPUBLICANISMO 

Bajo el sistema que acabamos de defender hay talvez 
lo menos que es posible de Informa de gobierno : pe- 
ro el espíritu en que ese menos debe administrarse 
puede ser monárquico ó republicano, ó puede ser una 
mezcla feliz de ambos. El maestro puede bien ser 
ambas cosas, rey y presidente. Hay ocasiones en que 
debe ejercer sus poderes autocráticos, y hay otras en 
que seria juicioso el permitir que el republicanismo 
tenga el poder. Supongamos algunos ejemplos, como 
ilustración. 



50 I.A ESCUELA PRIMARIA 

I o Un niño ha cometido una ofensa por la que 
debe ponérsele una marca. Viene al maestro con la 
escusa de que «No sabi$ que era mal hecho», ó en otras 
palabras, declara que su monitor interno no le dijo 
que aquel acto era malo. El maesto tiene que decidir 
la probabilidad de lo cierta que es esa escusa. Si creo 
que el niño es falso, debe usar de su autoridad, como 
rey, y negarse á borrar la marca, esplicando su reso- 
lución al niño, ó no, como mejor le parezca. Pero si 
está en duda respecto de la honestidad del niño : si 
es muy posible, debido á la naturaleza de la falta, que 
no supiese que obraba mal, entonces aconsejaría una 
apelación á la escuela. Después de presentarles cla- 
ramente el caso, hágaseles que voten esta cuestión: 
« Debe borrarse la marca» No se deje de insistir so- 
bre la justicia de cerrar la puerta á las simpatías. Dí- 
gaseles que no es una cuestión de gracia, sino de jus- 
ticia. Exíjase una mayoría decidida en un sentido ó 
en otro. Aun si, por simpatía, el voto es que se borre 
la marca no se habriaperdido nada, porque, si se teme 
acceder al voto, el maestro puede, después, obrar co- 
mo rey. En cualquier caso se habría ganado la con- 
fianza de los alumnos. Verán que seles trata como se- 
res capaces de juzgar, en cierto grado, entre lo bueno 
y lo malo : les habéis dado el poder de decidir y asi 
les habéis concedido el privilegio del gobierno — pro- 
pio. Si lo que es más probable, han decidido el caso 
con arreglo á «vuestras instrucciones al jurado» ha- 



ÜRGAMZACION V DISCIPLINA 51 

beis establecido una regla, aplicable á ese y otros ca- 
sos semejantes. 

2 o Supóngase que es de pequeña importancia el 
saber en que hora debe ser el descanso. Déjesele» 
que ellos decidan, votando, sobre el tiempo, y talvez, 
sobre el largo del descanso. 

3 o Supóngase que es parte del plan el tener oficia- 
les ó empleados escolares — como Secretario, Director 
de Correos, Banquero, Editor, Examinador de escritu- 
ra, en una palabra, ocupantes de cualquier puesto de 
honor. 

Hágase que estos sean electivos. En esas eleccio- 
nes, generalmente, las balotas son el mejor medio. Hay 
medios por los cuales el elemento republicano pued^ 
introducirse en el sistema de gobierno de una escue- 
la, y aconsejo que se introduzca con la mayor esten- 
sion que sea posible. 

HKCHUS 

Hace algún tiempo me sentí contrariado por la fai- 
ta de puntualidad de mis alumnos. Acababa de tomar 
la dirección de una escuela que habia sido «echada á 
perder» por un hombre que la habia gobernado á ve- 
ces con severidad, y á veces con flojedad de discipli- 
na, y estaba en dudas de lo que debia hacer para con- 
seguir una reforma sobre este particular. Obrando, 
sin embargo, bajo el principio de atraer mas bien que 
castigar, me resolví por el siguiente |plan : 



52 LA ESCUELA PRIMARIA 

No estaba seguro de su éxito, y no hice conocer mi 
intención, proponiéndome ensayar otros medios si es- 
te fallaba. A las nueve menos diez toque la «primera 
campana» : á las nueve menos dos toqué la «segunda 
campana» : jr á las nueve, en punto, cerré y eché lla- 
ve á la puerta. Después de abrir la escuela con los 
ejercicios doctrinales de uso, dije álos pocos que esta- 
ban en sus asientos que me proponía gastar un cuarto 
de hora, cada mañana, en contarles algo interesante, 
algo que les fuese agradable y provechoso oir, y em- 
pecé á hablarles de lo que vi cuando estaba en Pompe- 
ya, y en el Vesubio. Hice la narración tan interesante 
como pude, y al fin de los quince minutos abrí la puerta 
y admití á los que estaban afuera. Habían llegado y se 
habían sorprendido al encontrar la puerta cerrada : 
algunos habían hecho algún barrullo y dos ó tres se 
habianido: pero no dije nada, y seguimos con ejerci- 
cios regulares. El proceder fué repetido cada dia. Me 
tomé el trabajo de tener algo realmente interesante y 
pronto empecé á observar los efectos. Los que ha- 
bían oído los Hechos, como les llamé, dijeron á sus 
retardados compañeros qué interesantes informes les 
habia dado el maestro, y les aconsejaron que vinieran 
á tiempo si querían oir algo bonito. Un.» mañana, al 
dirijirmeála escuela, caminaba detras de dos de mis 
discípulos, — dos de los que se retardaban — y oi á uno 
que decía: «Vamos lijero, ó no llegaremos á tiempo 
del Hecho.» En algunas semanas habia conseguido 



ORGANIZACIÓN Y DISCIPLINA 53 

un buen grado de puntualidad, aunque hubo algunos 
que solo pudieron persuadirse de ser puntuales sien- 
do privados del descanso. 

De este modo me resolví á adoptar un plan general 
de dar un Hecho cada mañana, plan que he conser- 
vado y continuaré. Hay mil hechos que pueden en- 
contrarse, y si el maestro registra en su libro — me- 
morándum aquellas noticias que no puede menos de 
encontrar en sus libros de lectura y en los diarios, 
formará un gran depósito de la clase que necesitará. 
Algunos de los mios son los siguientes: 

Un mensage telegráfico enviado de Nueva York á 
San Lujs, llegará allí como una hora antes de haber 
salido. Porqué? 

Si un niño ignorante disputase la aserción de que 
la tierra es redonda, cómo se lo probaria Vd? Doy la 
prueba, valiéndome del pizarrón como auxiliar. 

Aventuras personales en la caverna de Mammoth, 
en Kentucky. 

Cómo, los ingleses y franceses, coli los turcos* se 
batieron con la Rusia. 

Sobre la catedral de San Pedro, en Roma. 

Sobre el Dr. Franklin, como Director de Correos. 

Sobre los corchos y las esponjas. 

Momias. 

Como se prepara el té en China. 

Será fácil estender la lista pero aquí hay lo bastan- 
te para empezar. 



54 LA ESCUELA PRIMARIA 

A veces, en lugar de uu Hecho, leo algo de un libro- 
ó de un diario. 

Así en el curso de un año, qué caudal de conoci- 
mientos puede adquirir un niño! Si cada uno regis- 
trase el Hecho de la mañana en uu libro en blanco, 
formaría un volumen muy valioso para sí y para 
sus amigos. 

ELECCIONES Y MEETIMÍS 

Más de un joven al llegar á la arena de la vida pú- 
blica, se vé obligado á guardar una actitud comple- 
tamente pasiva, porque le falta confianza para pre- 
sentarse como actor é ignora los hábitos y reglas de 
la lucha. En los meetings políticos que tan á menudo 
tienen lugar en todas las ciudades y pueblos del pais, 
en los clubs, en las discusiones sociales, delante de 
cualquier audiencia, por pequeña que sea, el joven 
que no ha gozado de las ventajas de la oratoria tie- 
ne que sentarse en un rincón, y que ocultar su luz, 
si tiene alguna, bajo una pantalla. Puede tener una 
concepción clara del objeto de la discusión: puede, 
inconscientemente, poseer un grado elevado de elo- 
cuencia; pero la timidez y la ignorancia de las «for- 
mas parlamentarias» lo retraen, y es sobrepujado por 
cualquier hombre adocenado, que ha aprendido, sin 
embargo, á emitir sus ideas en público. El adocena- 
do llega al fin al Congreso, mientras que el del rincón. 



ORGANIZACIÓN Y DISCIPLIJNA 55 

temeroso ó desanimado de batirse con tan temible 
adversario y permanece en la oscuridad. 

Sucede muy á menudo que los negocios civiles de 
una ciudad son dirigidos por algunos pocos habla- 
dores y ambiciosos, que tienen el don de la palabra 
pero que no tienen ningún otro don. Á estos se some- 
ten los hombres mas sabios, que piensan más y ha- 
blan menos; son sobrepujados en los meetings por los 
habladores y como la multitud vota por el que ha- 
bla más, y no por el que tiene más razón, los mas sa- 
bios son rechazados. 

Abogando porque desde temprano se den prácticas 
oratorias á nuestros niños y á nuestros jóvenes, me 
íiguro que puedo pretender que abogo por el bien 
publico tanto como por el de la juventud, por que aun- 
que muchos niños que sean dirijidosy animados se con- 
viertan en simples habladores y talvez en meros de- 
magogos, no pocos, también, se prepararán para bus- 
car y combatir victoriosamente los errores de influen- 
cias estériles. 

A los niños les gusta imitar á los hombres en todo. 
Quieren tener meetings, en el salón de la escuela, pa- 
ra discutir; y si hay resoluciones, de más ó menos 
importancia que resulten de la discusión, se someten 
á la mayoría, «como los hombres». El maestro no en- 
contrará dificultades al iniciar y continuar meetings y 
discusiones. Los empleados de la compañía, si es que 
hay alguna, son casi todos electivos: los empleados 



53 LA ESCUELA PIUMARIA 

del Club, el Administrador de Correos, y el Banquero 
deben ser elegidos: el Secretario déla Escuela, los Mo- 
nitores, si hay algunos, los encargados de dirigir el 
deletreo délos que empiezan, los Superintendentes de 
los varios departamentos y todos los empleados, de- 
ben ser sabiamente escojidos por la escuela. 

Preséntanse también, á menudo, cuestiones en las 
que los niños deben tener voz. El uniforme, en las 
escuelas en que se use, debe dejarse en parte á su 
elección; el arreglo de los descansos, y aún, quizá, 
las horas de estudio y de recitación, y otros asun- 
tos que no tienen realmente una importancia vital, 
pueden con toda seguridad confiarse á su decisión. 
El maestro debe buscar las ocasiones de que haya 
meetings en la escuela, con el objeto de enseñar á los 
niños como se discute y se decide. 

Es una cuestión delicada el saber hasta donde debe 
dejar un maestro á sus discípulos el que tomen resolu- 
ciones en materias de escuela. Si está seguro de que 
reina entre ellos un sentimiento público, justo, y si 
está seguro de tener una dosis poderosa y benéfica de 
influencia sobre ellos, debe dejarles mucho á decidir. 

Una escuela no puede ser una verdadera repúbli- 
ca; el maestro debe á veces, ya que no siempre, ser 
un monarca; pero, por mi propia esperiencia he en- 
contrado, que cuánto mas republicana permitía que 
se hieiera mi escuela, tanto mas fácil y alegremente 
podia dirijirla. El simple hecho de que la resolución 



ORGANIZACIÓN Y DISCIPLINA .57 

esté -en sus manos, hace que los niños piensen seria- 
mente en el asunto: y puede decirse, con toda segu- 
ridad, que un voto mas honrado, ya que no mas sabio, 
que el de un número de hombres, será dado por el 
mismo número de niños, en una cuestión cualquiera. 

Debemos ilustrar esto y al hacerlo, haré uso de mi 
esperiencia actual. 

La única regla que yo había creído necesario dar 
para prevenir las faltas, era esta: «Haced bien, ó' con- 
fesad el error»— Bajo esta regla, Jaime y Juan dejaron 
de entrar á clase á la terminación de la hora 
de descanso; y para castigarlos y hacer que en ade- 
lante ellos y los otros anduvieran con mas prontitud 
los privé por dos dias de descanso. Protestaron con- 
tra esto, no con palabras, sino con sus miradas y 
bruscas acciones. Preguntándoles porque se queja- 
ban del castigo, me respondieron que ellos no sabian 
que yo quería que entraran pronto á la clase; que yo 
«no habia dicho nada sobre eso,» y que no sabian 
que obraban mal al hacerlo. Pensé que esta era una 
buena ocasión para discutir este y otros casos seme- 
jantes que pudieran ocurrir: no les contesté nada, pe- 
ro al acabarse la clase, convoqué á la escuela a un 
meeting. Después de esponer el caso á los niños y de 
dar las razones de mi castigo, reclamé el derecho 
de arreglar el asunto de acuerdo con mis propias 
opiniones sobre el bien y el mal; apelé a ellos para de- 
cidir si no obraba siempre con completa imparciali- 



58 LA ESCUELA PRIMARIA 

dad «pero, agregué, quiero dejar este caso en manos 
devds. El punto que debe discutirse y decidirse es ¿Fué 
justo el castigo? » Mis niños en aquella época todavía 
no estaban acostumbrados á emitir sus opiniones y 
no dijeron nada; para obligarlos á hablar agregué: 
Hay algunos que crean que la escusa de los niños es 
buena, ó que hay á veces casos en los que los niños 
pueden dudar si obran bien ó mal? Esto dio motivo á 
que uno de los niños mayores, á quien le gustaba ha- 
cer % oposicion, se levantara y espresara sus dudas so- 
bre si los niños podrian obrar siempre bien sin tener 
reglas que los guiaran. Otro niño, chiquilin de cabe- 
llos rubios, lo siguió y observó que la cuestión era sí 
en este caso el castigo era justo, y que él creia que sí. 
En este momento los animé á que espresaran libremen- 
te sus sentimientos, sin fijarse en lo que se había 
dicho. Un tercer niño observó, que los niños se abs- 
tenían de hablar temerosos de hacerse de enemigos. 
Protesté contra tal temor y obtuve un voto unánime 
de que ninguno seria molestado por las opiniones emi- 
tidas en el debate; y conseguí crear un sentimiento ge- 
neral contra la idea de coartar la libertad de la pala- 
bra. El debate continuó y casi todos opinaron que el 
castigo era justo. Al recoger los votos que apoyaban 
mi resolución, solo hubo dos noes. 

Pero, supongamos que la resolución hubiera sido en 
contra mia: admitamos que hasta cierto punto perdie- 
ra prestigio y poder; admitamos que hubiera peligro 



ORGANIZACIÓN Y D1SCIPLLNA 59 

en ofrecerles ocasiones de pensar en desconocer mi 
autoridad; y admitamos que no tuviera bastante fuerza 
y tacto para detener la tormenta de la rebelión que pu- 
diera levantarse: cuando menos debe confesarse que 
uña discusión semejante, es de un gran beneficio para 
los niños. El maestro puede juzgar déla seguridad de 
su trono permitiendo esas disputas: pero yo creo que 
se fortifica su posición por actos de bondad, mas aún, 
por pensamientos y miradas y sonrisas, de ternura, por 
dulzura siempre y firmeza cuando sea necesario, y 
que puede confiar á sus niños ui.a parte considerable 
de poder. 
Esta discusión trajo consigo la siguiente : 
Es mejor adoptar un código de leyes ? Este debate 
tuvo lugar una noche y varios de los padres asistieron. 
Para asegurar la palabra, instruí privadamente á uno 
de mis niños mayores, en quien sabia quepodia fiarme, 
con argumentos por la afirmativa: conocia mis inten- 
ciones y deseaba auxiliarme. Estaba encargado de 
mantener viva la discusión que de otro modo hubiera 
muerto. Al abrir el debate anuncié mis prerogativas 
reales, mi posesión del veto, pero dije que cedería an- 
te el voto de los dos tercios; que si ese número quería 
reglas, las daria. Pero asi pedí el derecho de tomar 
parte en la discusión. 

Para no hacer una historia demasiado larga, solo di- 
ré que tuvimos una discusión interesantísimay que por 
poco más de dos terceras partes, se decidió que hubie- 



60 LA ESCUELA PRIMARIA 

ra reglas. Se nombró una comisión encargada de for- 
mular las reglas, para mi aprobación, y yo retuve, na- 
turalmente, el derecho de agregar algunas. El resulta- 
do fué que en una segunda reunión, para oir el informe 
déla Comisión, como cincuenta reglas se propusieron. 
«Oh i dijo un chiquilin, nunca me podré acordar de to~ 
do eso. » Otros espresaron sus sentimientos; se votó la 
reconsideración y después de una reñida discusión y de 
una nueva defensa de mis opiniones, la resolución del 
primer meeting fué rechazada, y volvimos á nuestra an- 
tigua y única regla. 

Sucedió á veces que permití que el poder pasase de 
mi á ellos; pero nunca abusaron de mi confianza, ni mi 
autoridad se sintió ajada. 

No puede haber duda de que estas discusiones fue- 
ron de mucha utilidad para mis niños. Aprendieron á 
pararse sin confusión, á ponerse de pie y á hablar sin 
tropiezos. Aprendieron también las reglas parlamen- 
tarias y apreciaron la cortesía del debate. Un club de 
discusión fue propuesto, organizado y llevado adelan- 
te con éxito. Asi el hablar en público se hizo popular, y 
mis niños asombraban á sus amigos cuando venian á 
verlos. Si algunos de ellos llegan á las eminencias de 
los negocios de estado, me congratularé de haber sido 
un instrumento para preparar su éxito, y ellos deben 
agradecerme mis esfuerzos en favor suyo. 

No hubo necesidad en la escuela de que hablo de 
ejercicios de declamación. Confieso que me disgusta el 



ORGANIZACIÓN Y DISCIPLINA 61 

sistema de forzar á los niños á declamar. Nunca le he 
visto dar buenos resultados ni creo que los tenga. Si se 
puede inducir álos niños á levantarse y hablar ex-tem- 
pore, esto es mejor que la declamación de un lenguaje 
estudiado. En el último caso, el niño sabe que est.x re- 
presentando una farsa; no entiende -la elocuencia de 
Webster; pero en el primero, espresa sus propias ideas, 
en un asunto que le interesa, y habla libremente, na- 
turalmente, bien. 

Permítaseme insistir con los maestros sobre las ven~ 
tajas de alentar las reuniones públicas para eleccio- 
nes ó distusiones. Con frecuencia convocad meetings 
y aún dejad que una petición por escrito firmada por un 
número dado de niños, sea motivo de una convocatoria. 

En estas reuniones tened cuidado de que todo se haga 
de acuerdo con las reglas y prácticas délos hombres. 

Que haya una «Secretaria de la escuela», cuyo traba- 
jo sea llevar actas de los votos y resoluciones y formar 
una historia de todos los acontecimientos notables de la 
vida déla escuela. Este empleo será de grande honor. 

Al principio los niños serán remisos, pero el maestro 
debe encaminarlos diestramente. Que no se preocupen 
de la dificultad de pararse delante de una audienciapa- 
ra hablar, sino convencedlos de que deben espresar 
sus opiniones como un paso necesario para la mejor 
intelijencia de todos — Hacedles notar que al quejarse 
de que tienen temor, están hablando ya, y se converti- 
rán fácilmente en oradores sin fijarse en ello. 



62 LA ESCUELA PRIMARIA 

El maestro no debe esperar que al principio los mee- 
tings sean tan ordenados como los délos hombres; pe- 
ro puede confiar en que al fin tendrán un orden per- 
fecto. 

El maestro debe generalmente presidir estos mee- 
tíngs; él solo puede regularlos y dirigirlos bien: pero 
para dar ocasión á los niños de aprender á ser presi- 
dentes ó moderadores, debe, aveces, hacerlos presidir. 
Estando cerca de él y auxiliando al niño con su autori- 
dad, en caso necesario, ninguna turbación puede suce- 
der. En un club de discusión, los niños deben tener sus 
propios empleados; pero, es bueno para el mf estro es- 
tar presente en él tanto como pueda. Debe también 
tener cuidado de que no escojan asuntos impropióse 
estériles para el debate. 

Concluyendo esto, debo espresar la esperanza que 
tengo de atraer la atención de los maestros y que esto 
los inducirá á aceptar algunas de estas indicaciones. 
He visto los buenos efectos de llevar adelante este y 
otros planes semejantes para desarrollar los poderes 
oratorios, y estoy convencido deque mucho buenopue- 
de hacerse en esta parte de la enseñanza. 

CAl SAS LEGALES 

Las causas son un provechoso empleo para las no- 
ches de los niños. Se adquieren informes respecto a las 
formas y tecnicismo de ese misterio, «la ley», que mu-*- 



ORGANIZACIÓN Y DISCIPLINA 63 

chos hombres ignoran. No hay razón para que no pue- 
da enseñarse á los niños á comprender perfectamente 
todo el proceder de una causa legal, sea criminal ó ci- 
vil. Además de esto se ofrecen oportunidades de prac- 
ticar ese género de hablar en público. Como se ha es- 
plicado en el capítulo anterior, los niños aprenderán á 
hablar fácilmente sobre materias en las que estén inte- 
resados, mientras que continuarán siendo meros eufó- 
nicos declamadores de la elocuencia de Webster 6 de 
Burke. Si el caso que debe juzgarse es uno que divier- 
ta, escite ó interese de cualquier modo á la escuela, el 
Consejo de ambos lados entrará en el juicio con gusto, 
y el género de práctica que tengan les servirá. Para 
hacer algo en las causas legales, el maestro debe estar 
seguro de que el plan que adopte tendrá éxito. El caso 
debe ser uno de no mucha dificultad: é indicamos 
que un caso criminal seria mejor que uno civil: pero 
debe presentar tales faces que el Consejo de Acusación 
y el de Defensa, ó el Fiscal y el preso, puedan tener 
bases de argumentación. Seria bueno que el maestro 
examinase los registros de juicios notables y, de dos ó 
tres de los mejores, recogiese materiales para formar 
un caso á propósito. Así, uno de los discípulos de la 
escuela puede ser acusado de muerte, robo, asalto, &. 
Téngase cuidado de que el Consejo se prepare deteni- 
damente, de que los testigos comprendan bien el testi- 
monio que deben dar, que el escribano conozca sus 
deberes, y que todosjos detalles del juicio estén bien 



64 LA ESCUELA PRIMARIA 

preparados. Si un .abogado se presta para actuar como 
juez, y dirijir el juicio por las vias correspondientes, 
el éxito se hará mas seguro. Después de poco los dis- 
cípulos habrán aprendido á conducir un juicio, y podrá 
confiárseles el que lleven adelante todo el asunto, has- 
ta presentarlo al gran jurado, para que dé su veredic- 
to; Seria bueno dejarles la completa dirección; natural- 
mente el maestro aconsejando, y en realidad, fiscali- 
zando. A veces se han producido casos en los que un 
maestra ha efectuado, por medio de causas legales, la 
detención y castigo de culpables, que no habia podido 
alcanzar por las formas ordinarias del gobierno es- 
colar. 

En cierta escuela una larga serie de pequeños ro 
bos habían disgustado á los alumnos y turbado al 
maestro. Artículos de poco valor habían sido sustraí- 
dos de las mesas, como cortaplumas y lapiceros, libros, 
dibujos, &. La mesa del maestro, también, habia sido 
robada y saqueada mas de una vez. Al fin la materia se 
hizo importante por el robo de plumas de oro de tres 
mesas en una semana, y los discípulos se levantaron 
clamorosos pidiendo una investigación. Por mas estra- 
ño que parezca, no podía sospecharse de ninguno en 
particular, y los dos ó tres á quienes mas se habia acu- 
sado de la faJta, eran los mas ansiosos de tener una 
oportunidad de justificarse asi mismos. El maestro no 
sabia qué camino adoptar, pero al fin optó por el espe- 
diente de una investigación legal. Se eligió un gran 



ORGANIZACIÓN Y DISCIPLINA 65 

jurado, instruido de sus deberes, y el casp se dejó en 
sus manos. Obraron con el mayor secreto. No se sabia 
que se hubiesen dado pasos. Se nombraron niños de 
policía, y el edificio fué vigilado varias' noches, y, al fin, 
se tomó al culpable. Había entrado en el salón de cla- 
se por medio de una llave falsa, y fue preso en el mis.- 
mo acto de abrir una mesa. Es innecesario detallar 
los acontecimientos que siguieron. Baste decir que el 
culpable fué juzgado, defendido con habilidad, encon- 
trado culpable, y condenado á la espulsion : con re- 
comendacion de gracia al Ejecutivo — el maestro. 

La defensa se apoyó principalmente en el carácter 
del acusado, que era uno de los mejores alumnos y de 
los mas suaves y mas inofensivos niños de la escuela, 
y en el hecho de que no fué tomado en el acto de robar. 
Pero por una aceptación imprevisora de parte del defen- 
sor del acusado, el acusador volvió el caso contra él y 
el jurado pronunció un veredicto de culpabilidad. Sin 
embargo, la restitución se habia hecho por completo : 
y se hizo evidente, antes del veredicto, que el acusado 
estaba poseido de la manía de apropiarse las cosas : 
que habia robado por amor alas aventuras del robo, 
habia guardado los artículos robados, y habia obrado 
sin maliciosas ni perversas inclinaciones. Por esta ra- 
zón, y porque el jurado, y el sentimiento de toda la 
escuela le era favorable, compasivamente, la recomen- 
dación de gracia se agregó al veredicto. 

El acusado hubiese confesado al maestro, por aprsn- 

5 



66 U ESCUELA PRIMARIA 

sionap, pero se le persuadió de que dejase Jlegar el 
juicio, con el objeto de obtener las ventajas de un dete- 
nido juicio de la escuela. Si esto fue mejor ó nó, debs 
dejarse á la decisión del lector. 

Los resultados de este caso fueron de los mas feli- 
ces. El acusado se curó radicalmente de su propensión, 
y debido á su evidente reforma y á su carácter, escelen*- 
te en otro sentido, se le permitió permanecer en la es-* 
cuela y no sufrió ningún desagrado serio por mala vq*- 
luntad de sus compañeros. Los beneficios derivados 
del juicio fueron muy considerables, Algunos talentos 
aparentes para hablar en público se hicieron luz y se 
interesaron: y todos aprovecharon familiarizándose 
con las formas de la ley. 

He dado este juicio en detalle, en parte porque el 
maestro puede aprender en él el modo de proceder en 
casos análogos de disciplina, y en parte para servir 
de modelo de un «caso» para un juicio. Sucede que 
es uno en que los niños de la escuela se interesarían, 
y que ofrece buenos materiales para ía acusación y la 
defensa. 

Hay dos 6 tres puntos principales que pueden esta«- 
blecerse por cada parte, y no seria por falta de mate-r 
ríales que el juicio no fuese interesante, Si algo de- 
biera agregar álos motivos del maestro para ensayar 
el esperimento de organizar «Causas legales», diría 
que todos los maestros qué lo han ensayado, y con 
quienes el autor ha hablado sobre la materia, han es- 



ORGANÍZACIO* T DISCIPLINA 67 

presado su complata aprobación del plan y su satis- 
facción por los resultados obtenidos. (1) 

CORREO Y BANCO DE LA ESCUELA 

La facilidad de espresar sus propios pensamientos 
es la primera necesidad, después de la de tener pen- 
samientos dignos de espresion. «Lo sé, pero no puedo 
esplicarlOj» es, á menudo, la honesta escusa de los 
alumnos al dar lecciones. En las composiciones escri- 
tas, en el análisis de problemas, aun en la conversa- 
ción común, muchos, sino la mayor parte de los niños, 
encuentran dificultad para espresar sus pensamientos. 
Esta dificultad debe vencerse desde temprano por el 
maestro, que recuerde sus deberes como educador ó 
instructor á la vez, y debe adoptar varios métodos pa- 
ra ayudar á sus alumnos á vestir sus pensamientos, 
con lenguaje apropiado. En las clases debe alentar 
la claridad en las esplicaciones: en aritmética, por 
ejemplo, debe gustarle mas oir un problema comple- 
tamente analizado y esplicado con claridad, que ver 
hacer seis en las pizarras ó en el pizarrón. 

En mi propia esperieneia he encontrado que los 
ejercicios generales que tengan por objeto la enuncia- 
ción del pensamiento son muy útiles» De varios mo- 
dos exijo el uso frecuente de la pluma y el lápiz, y 

( 1 ) Parece innecesario observar que esto solo puede aplicarse & los niños 
mayores déla escuela : y no á los mas peqnefios. 



68 IV ESCUELA PRIMARIA 

siempre con buenos resultados. Doy ahora un plan y 
mencionaré otro después. Debo decir que los puntos 
principales de este plan han sido tomados de un emi- 
nente maestro, cuyo éxito con él ha sido mayor aun 
que el mió. Le debo también mas de una valiosa indi- 
cación. 

PBEPA1ACIONK*. 

I. Algo para representar una Oficina deCorreo: Elniio 
es una estrecha caja oblonga, apoyada por su costado 
mas angosto sobre una mesa alta, que está á tres ó cua- 
tro pies de la pared: su frente es una ventanilla cor- 
riente y la parte de atrás dos puertas, que se abren al 
medio: hay treinta y seis «casillas» y la parte baja déla 
ventanilla de vidrio se mueve y deja abierta una puer- 
tecilla, que puede sujetarse por dentro. El Director de 
Correos, en las horas de oficina, está detrás de la me- 
sa: las dos puertas se abren, y lo encierran por los 
costados; abre la ventanilla del frente y recibe y entre- 
ga las cartas. El gasto de esto, bien pintado y barniza- 
do, con pestillo y llave, fué solo de diez pesos. Sin du- 
da puede obtenerse alguna otra cosa por menos: y si 
el maestro no puede hacer gasto alguno el Director de 
Correos puede valerse de una mesa de dibujo. Sin em- 
bargo, las casillas y la ventanilla dan carácter y agre- 
gan interés al plan. 

Ií. Algunos cartones, como la mitad de una tarjeta de 



OllGAMZAClO:* Y DISCIPLLNA 69 

visitas, impresos, ó al menos, escritos en ellos los nú- 
meros que espresen el valor de nuestra moneda de pla- 
ta y cobre, del cuño decimal regular. Las piezas de 
«cuatro centesimos» que se necesitarán mas especial- 
mente en la oficina, deben ser mas numerosas que los 
otros tipos, y elmaestro debejuzgar por el tamaño de la 
escuela la cantidad que deba emitir. Para impedir las 
falsificaciones, (aunque no he encontrado que estapre- 
vencion sea necesaria) el maestro debe firmar al pié de 
cada cartoncito. 

oPKBAClONTü. 

Al presentar el plan á la escuela insístase sobre las 
ventajas de aprender bien á escribir cartas; háblese de 
los dependientes que, al solicitar un empleo, seles exi- 
jeque escriban de su puñoy letra: y nótese quede dos 
aspirantes, que enviasen, uno, una carta bien escrita y 
punteada, y el otro una que fuese lo contrario, el que 
escribiera la mejor carta tendría mas probabilidades 
de obtener el empleo. Hay otras razones que pueden 
darse, pero que no necesito mencionar. El maestro es- 
plica entonces el desarrollo del plan del modo si- 
guiente: 

Manuel le escribe una carta á Carlos: debe sur una 
carta regular, de lo menos media hoja del papel co- 
mún de cartas, con sobre, bien cerrada y dirigida: de- 
be contener, lo monos, una página de materia escrita. 



70 LA ESCUELA PRIMARIA 

sobre cualquier asunto interesante. Manuel lleva su 
carta al Correo, se la entrega por la ventanilla al Di- 
rector, y paga en cartones seis centesimos por ella, 
como timbre, adelantado. El Director no la recibirá si 
está mal cerrada 6 impropiamente dirigida, pero si es- 
tá bien preparada la coloca en la casilla de Carlos, y 
cuando este va por ella, el empleado se la entrega. Car- 
los lee la carta con cuidado y le carga á Manuel un 
centesimo (moneda de cartón) por cada falta sea de or- 
tografía ó de puntuación: y si está descuidadamente 
escrita ó contiene lenguaje vulgar, se la lleva al maes- 
tro, quien autoriza una multa de tres á veinte y cinco 
centesimos.' Ahora Carlos debe escribirla contestación 
á Manuel, dentro de dos dias (dias de escuela) y Ma- 
nuel tiene la probabilidad de cargarle á Carlos sus ei> 
rores. Ninguno, debe suponerse, escribirá descuida- 
damente porque la carta costará para empezar seis cen- 
tesimos, en el Correo, y si es escrita sin cuidado cos- 
tar* mas aun por los errores. Si los dos niños escriben 
con igual corrección cada uno recibirá casi lo mismo 
que pague, pero si uno escribe peor que el otro, aquel 
perderá y este otro ganará. Así, interesa á cada uno el 
escribir con el mayor cuidado posible, usando á menu- 
do su diccionario, y consultando al maestro si lo nece- 
sita, y observar minuciosamente los errores de sus ré- 
plicas, de modo que pierda lo menos y gane lo mas po- 
sible. Ha habido niños que han ganado hasta seis, ocho 
y diea pesos en un término. La escritura debe hacerse 



ORGANIZACIÓN Y DISCIPLINA 71 

fuórá de lá escuela, aunque aveces permito á los bue- 
nos alumnos que escriban en la escuela* pero solo 
cuando estoy casi seguro de que han aprendido sus 
lecciones. 

Ahora, le presto un peso á cada uno. Este puede ser 
pagado al Banco tan pronto como quieran, pero deben 
pagarlo ál fln del término. Todo peso, arriba de la 
suma prestada, entregado al fln del término, lo con- 
vierto pagando — (digamos diez ó quince) centesimos 
en plata: pero si el niño lo ha perdido todo debe pa- 
garme lo mismo por cada peso que ha recibido en 
préstamo. Puede pedir mas al Banco, en préstamo* 
dando un documento suyo, endosado, á treintra ó se-" 
senta dias, y pagando el descuento regular del Ban- 
co. Algunas veces permito al Banquero que «renueve* 
las obligaciones, dando «plazos» hasta alguna fecha 
del próximo término. Pongo una serie de reglas, de 
acuerdo con esos principios generales. 

Se necesita un Director de Correos. Debe pagársele 
con la renta de sus «casillas», por las que puede exigir 
el precio que le parezca mejor: si pide mucho alquilará 
pocas, y si pide muy poco, no sacará mucho dinero. 
Tendrá que abrir la Oficina dos veces por dia, al acabar 
las clases por la mañana y á la tarde. Seria mejor que 
tuviese un auxiliar* por que si está ausente, y la Oficina 
no se abre á tiempo, tiene qué pagar una multa. Es 
bueno elegir al Director de Correos para que sirva poT 
un término: eligasele por balotas. 



72 LA ESCCELA PKIMAK1A 

r 

Yo nombro un Banquero. Es necesario que sea algu- 
no que sepa algo de teneduría de libros, porque exi- 
go minuciosas cuentas de todo el dinero que pasa 
por sus manos. Debe tener dos niños que garantan su 
honestidad, (como hacen los bancos,) y yo le doy de 
sueldo tanto por ciento del total del dinero que pasa 
por sus manos. El Banco debe abrirse una vez por dia 
al concluir las clases en la tarde. Cada niño lleva una 
libreta del banco, como también Cuentas Corrientes 
con todos sus corresponsales. 

* El maestro debe tener cuidado de que todas las tran- 
sacciones, sea con el Correo ó con el Banco, se hagan 
de acuerdo con las formas de los negocios ordinarios. 
Debe reservarse, para sí, el derecho de decidir todas 
las diferencias respecto á errores, debe arreglar las 
reglas y penas, de modo que los cargos se paguen pron- 
to, sea en efectivo (moneda de cartones) ó con papel 
negociable. Sino hay «casillas» pagúele al Director 
de Correos un sueldo, tal vez un tanto por ciento de lo 
que recibe encaja, y dejándole el privilegio de fran- 
queo. Las Reglas deben fijarse en algún punto visi- 
ble para todos. 

Un plan mejor, talvez, que el de rescatar la mone- 
da con plata, es uno que he ensayado : es dar un Re- 
mate al fin del término, en el que cosas que los niños 
desean tener puedan comprarse con Moneda de Car- 
tones, y solo con eso. A veces, compro los artículos 
para el Remate á los mismos niños; como una corta- 



OKGAJSIZACION Y DISCIPLINA 73 

pluma, un bote de vela (modelo) ó un libro, con el 
consentimiento escrito de sus padres, pagándoles con 
Moneda de Cartón. Compro esas cosas y otras durante 
el término, y cuando he adquirido algo atrayente, lo 
anuncio ó tal vez lo muestro, como un incentivo para 
que ellos traten de ganar dinero para el Remate. El 
Banco debe ser un banco de depósito, con ó sin inte- 
rés para el depositante. El Banquero debe preparar 
un Balance Semanal: y deben nombrarse Inspectores. 
Doy premios en mi escuela, y á veces, á pedido de 
los alumnos, se los he pagado en Moneda de Cartón. 
Asi en el Remate el niño puede comprarlo que le gus- 
ta: si es un libro, escribo su nombre, con la mención 
honorífica en la primera página. Lá objeción á este 
plan es que un niño que ha trabajado fuertemente y 
con éxito en el Correo, puede ser sobrepujado por uno 
que le haya sido inferior en el Correo, pero que ha- 
ya recibido uno ó mas premios. La objeción puede 
destruirse con alguna distinción al recibir «posturas» 
ó haciendo que para ciertos artículos solo puedan 
hacerse posturas á pagar con Moneda del Correo, 
y ciertos otros, como libros por ejemplo, para ser 
comprados con Moneda de Premios. Puede estable- 
cerse, sabiamente, que las cartas conteniendo tres 
páginas menudamente escritas, sean esentas del tim- 
bre. Las contestaciones deben ser tan largas como 
las cartas recibidas, bajo pena por cada diez pala- 
bras menos. 



74 LA ESCUELA PRIMARIA 



RESULTADOS 



1.° Sé de cuarenta cartas pasadas por el Correo en 
un dia, en una escuela de cincuenta y cinco alumnos . 
He visto muy decididos progresos en todo respecto : 
en verdad, debo decir que en muchos casos no he po- 
dido encontrar el mas pequeño error en largas cartas. 
He recibido elogios de los padres por este plan. Sé 
que aumenta el interés general de mi escuela. 

2.° Los niños aprenden, prácticamente, las formas 
de los bancos y de hacer documentos, porque se les per- 
mite que hagan préstamos unos á otros. La importan- 
cia de esto es incuestionable. Si el maestro tiene uña 
clase de teneduría de libros debe exigir que sus 
miembros actúen como banqueros, cada semana, en 
turno. 

3.° Pero, como un gran resultado, los niños apren- 
den á éspresar sus pensamientos; se acostumbran no 
solo á vestir sus pensamientos con palabras, sino 
también á vestirlos bien y aun elegantemente. 

Sumando todo, los benéficos resultados del plan de 
Correo son tan grandes, que aconsejo calorosamente á 
todo maestro que aprecie el progreso dé sus alumnos, 
y el aumento de su propia reputación como máésfeo, 
que lo adopte, en esta forma, 6 en alguna otra, si es 
mejor. El dinero que gaste será un aumento dé £tr ca- 
pital, así en su escuela actual, como en su reputación 
general. 



ORGANIZACIÓN V DISCIPLINA 75 



LAS NOTICIAS 

En una escuela, conocida del autor, hay una clase 
digna de mencionarse. Los niños mayores, de los que 
hay quince ó veinte, preparan el Sábado un resumen 
de las noticias de la semana, que hacen conocer el Lu- 
nes siguiente. Un niño se encarga de las noticias es- 
traiyeras, otro de las internas, un tercero de las políti- 
cas, un cuarto de las literarias, un quinto de las loca- 
les. Cuando algún acontecimiento de estraordinaria 
importancia ha tenido lugar, sea fuera ó dentro, se ha- 
ce de este, tema de particular examen. Esta es una de 
las clases regulares de la escuela: sus «lecciones» se 
«marcan» lo mismo que las demás. El maestro tiene 
cuidado de crear y mantener el interés entre sus 
miembros : él mismo se informa bien de las noticias 
del dia y, con algunas palabras de esplicacion, geográ- 
fica, política ó literaria, dá significación á los hechos 
y rumores, que de otro modo podrían carecer de inte- 
rés, y serian difíciles de retener en la memoria. 

Para los miembros mas pequeños de la escuela, un 
plan, puesto en operación con éxito por otro maestro, 
puede agradar al lector. Se prepara un gran libro de 
recortes, se escoje una comisión de elección, se tiene 
un tarro de goma pronto, y se invita á todos á contri- 
buir. Todos los dias se pegan en el libro los recorte» ó 
trozos, traído» por todos los niños, de los diarios y pe- 



76 LA ESCUELA PKiMAKtA 

riódicos del hogar. Uno trae una anécdota, otro un 
suelto interesante, un tercero algún juego aritmético, 
el cuarto alguna linda ó divertida lámina. Estos se pre- 
sentan á la comisión que decide por mayoría de su in- 
serción : y se pegan los artículos aceptados en el libro 
de recortes. Las pinturas son casi siempre aceptables : 
las historias cortas y los hechos interesantes son muy 
numerosos : todos se alegran con el crecimiento del 
libro, y en poco tiempo se forma una gran colección, 
creándose una fuente de entretenimiento ó instrucción. 
El libro se guarda en una tabla, semejante á las que 
se usan en las salas de lectura, y todos pueden leerlo. 
El maestro tiene ahora varios gruesos volúmenes de 
esta clase. Uno de ellos fué vendido en remate, por 
«Moneda de Correo» en el último término y alcanzó 
un alto precio. Envidio su posecion al comprador. 



PERIÓDICO DE LA ESCUELA 



Para alentar la escritura y dar un provechoso entre- 
tenimiento ala escuela el maestro puede creer conve- 
niente establecer alguna especie de periódico. Si no 
se le ocurre un plan mejor puede adoptar el si- 
guiente : 

Dóblese un pliego grande de papel de imprimir en la 
forma de un diario : divídasele en columnas : hágase 
que los editores, elegidos por votación en la escuela, 
peguen en los espacios artículos escogidos de los dia- 



ORGANIZACIÓN Y DISCIPLINA 77 

ríos de la semana, junto con material original, escrito 
en papel que haya sido cortado para adaptarse á los 
espacios: aliéntense las contribuciones (originales) de 
los alumnos anunciando un precio (en « Moneda del 
Correo) por la mejor novela, en tres capítulos, ó por 
la mejor composición poética. Con material original 
y escogido, los editores no se hallaran nunca en difi- 
cultades para llenar sus columnas. Hágase que el en- 
cabezamiento de la primera página sea un diseño y di- 
bujo original. Avísese para esto, ofreciendo un pre- 
mio por el que se acepte: y tengase uno nuevo para ca- 
da número. Hágase que el maestro aliente la empresa 
contribuyendo en la forma de buenas transcripciones y 
de escritos paTa elogiar ó criticar algunos hábitos de 
los niños. Hágase que el diario permane¿fea durante 
la semana en una mesa de lectura, parecida á la indi- 
cada para el libro de recortes, y al fin de ese tiempo 
guárdese para comparación y lecturas futuras. 

De esto, como principio, puede resultar un periódico 
digno de imprimirse, pero la esperiencia del autor lo 
ha llevado á pensar que la publicación de periódicos 
escolares, en forma impresa, «cuesta mas de lo que 
dá> 

JUEGO ARITMÉTICO 

Recuerdo bien el interés con que «nosotros niños » 
acostumbrábamos á entrar en este juego. A las cuatro 



78 LA ESCUELA PRIMARÍA 

menos cuarto nuestro maestro decia: «Pizarras y lapi- 
ces.» En un segundo estábamos prontos y auribus 
erectis. nos sentábamos esperando «las sumas». El que 
primero resolvía el problema correctamente y anun- 
ciaba el resultado, podia retirarse: y con que miradas 
triunfantes el vencedor tomaba sus libros, y salía de 
entre aquellos que se quedaban aún. 

El objeto del ejercicio es dar á los niños la práctica 
de calcular rápidamente. Si la escuela es de carácter 
heterogéneo, como son casi todas las escuelas, será 
necesario hacer dos ó tres divisiones, en las que se cla- 
sifiquen los niños que están casi á una misma altura. 
El maestro debe preparar ó escojer pi'oblemas de difi- 
cultad ordinaria, para la capacidad de los alumnos. De- 
be estar seguro de que las respuestas á ellos son exac- 
tas. Lenta y distintamente anuncia el problema; el ni- 
ño que primero levanta la mano se supone que primero 
lo ha resuelto, y si, al permitírsele que lo esprese lo 
hace bien, se le permite retirarse: si está mal, se dá 
otro. Esto se continúa hasta que todos han trabajado 
para abrirse paso para salir. Los detalles del arreglo 
deben dejarse al lector.» 



IV. 



LA ESCUELA SUPERIOR 



* 



CAPITULO XXVI 



lia edueitclom Ruperto? 



Es solo teniendo en cuenta uno de los objetos á que 
responde este libro, del que nos ocupamos en la intro- 
ducción, que hemos aceptado la división, generalmente 
establecida, de educación primaria y educación secun- 
daria ó superior. Si así no fuese, habríamos considerado 
la obra escolar como un todo armónico, que se desarro- 
llara progresivamente por medio de grados sucesivos : 
de manera que la educación llamada primaria no fuesu 
mas que la comprendida en los grados inferiores, y la 
secundaria 6 suprior aquella que en los últimos gra- 
dos debe darse. 

Considerando la escuela en sus relaciones con el es- 
tado, la división en escuela primaria y escuela supe- 
rior es, no solo errónea, sino, ¿i la vez, inconveniente, 
por las falsas apreciaciones á que puede dar origen, así 
en el pueblo, como en los directores de la Educación. 
Efectivamente, dividida la escuela en primaria y supe- 
rior, parece establecerse que aquella, limitada é im- 
perfecta, debe ser la encargada de educar, limitada é 

o 



\ 



82 LA ESCULLA SUPERIOR 

imperfectamente también, á la masa general del pue- 
blo, mientras que esta, la escuela superior, sirve para 
que vayan á perfeccionarse é ilustrarse los privilegia- 
dos de la posición y de la fortuna — Suprimida, por el 
contrario, la división arbitraria que se establece para 
las escuelas, y haciendo un todo armónico déla obra 
escolar, aceptando la gradación sucesiva, se hace de la 
escuela lo que debe ser: un curso de estudios, progre- 
sivo, que empieza en el primer grado, con los conoci- 
mientos elementales, y que, siguiendo un desarrollo 
lógico, llega en los últimos á dar al discípulo todos los 
conocimientos necesarios para responder á las múlti- 
ples y complicadas exigencias de nuestra época, en los 
pueblos democráticos. 

Es este el modo racional de considerar la cuestión y 
de abarcar en su conjunto la obra escolar. Si así no 
fuera, si debiésemos aceptar la división establecida 
¿que reglas nos servirían de guia para determinar cuá- 
les deben ser los estudios primarios y cuáles los supe- 
riores? Y aun suponiendo que fuese posible señalar con 
acierto las materias que en cada división deben ense- 
narse, ¿Cómo encontrar, en los ramos comunes á los 
dos, el punto donde concluyen los estudios primarios y 
empiezan los superiores? Por ejemplo, en aritmética, en 
geografía, en lenguaje, en Lecciones sobre Objetos, 
¿hasta donde debe llegarse en la escuela primaria? 
¿Dónde debe empezarse en la escuela superior? Cues- 
tiones son estas que solo arbitrariamente pueden re- 



LA EDUCACIÓN SUPERIOR 83 

solverse. Es por esas razones, y muchas otras que fá- 
cilmente pueden aducirse que, tratándose délas es- 
cuela? públicas, lo mas conveniente y racional es solo 
fijar un plan general de estudios que se desarrolle por 
grados, y que abrace en su conjunto toda la obra esco- 
lar: debiendo, naturalmente, combinarse de tal modo 
ese plan que los niños que, por cualquier causa, no 
puedan, ó no quieran, seguirlo hasta su terminación, 
hayan recibido completa la educación que á cada gra- 
do corresponde. 

Esplicadas, así, aunque ligeramente, nuestras opi- 
niones con respecto á la escuela común, y las razones 
que en este libro nos han inducido á aceptar, en la forma, 
la división de las escuelas en primarias y superiores, 
veamos cuales deben serlas exigencias de estas últimas. 

La escuela primaria, es decirla educación en sus pri- 
meros pasos, se propone, principalmenie, auxiliar el 
desarrollo de todas las facultades y poderes, para dar- 
los salud, fuerza y habilidad, y ponerlas en activo ejer- 
cicio: la adquisición de conocimientos figura solo en se- 
gundo término. No sucede lo mismo en la escuela supe- 
rior, es decir en la educación necesaria para aquellos 
niños que han llegado ya á cierta edad y adquirido cierto 
grado de desarrollo moral, intelectual y físico, adqui- 
riendo á la vez los instrumentos indispensables para 
hacer un estudio razonado. En la escuela superior la 
adquisición de conocimientos debe figurar en primer 
término, sin que se olvide, sin embargo, el favorecer el 



«Sí LA ESCUEM STTPKR10K 

mayor desarrollo y robustecimiento de las facultades y 
poderes del individuo. 

Para formular el programa de estudios superiores 
debemos,, pues, ante todo, observar cuáles son los cono- 
cimientos que mas necesita el hombre para responder 
á las exigencias ulteriores de su vida: y para esto tene- 
mos que tomar en cuenta, no solo al hombre con sus 
facultades morales, intelectuales y físicas, sino también 
la sociedad en que vive, el campo en que su actividad 
hade ejercitarse. Debemos suponer que el discípulo 
termina sus estudios regulares en la escuela superior: 
es necesario dotarlo, pues, de todos aquellos conoci- 
mientos que mas útiles y mas provechosos puedan 
serlo en el porvenir. La escuela primaria es prepara- 
toria de la superior: pero esta, en la generalidad de los 
casos, es definitiva: después de ella no queda mas que 
el estudio irregular, en cierto modo anárquico, que to- 
do hombre hace en la prosecución de su vida. 

Decimos esto porque no tenemos para que tomaren 
cuenta en este capítulo las ecepciones que forman 
aquellos que siguen posteriormente estudios profesio- 
nales — Estamos ocupándonos de la educación pública, 
de laque alcanza á todos, de la que debieran recibir to- 
dos los habitantes de la República y con esta nada tie- 
nen que ver el médico, el abogado, el botánico ó el me- 
cánico, en una palabra, los hombres científicos, que 
solo forman una pequeña minoría, por mas distinguida 
y mas respetable que ella soa. 



I.A EDUCACIÓN SLPÜIUOK 85 

¿Cuáles son, pues, los conocimientos mas necesarios 
y mas útiles para los habitantes déla República Orien- 
tal del Uruguay, en el último tercio del siglo XIX? La 
contestación nos parece sencilla, aun cuando, en sus 
desarrollos, pueda ofrecer dificultades y en su aplica- 
ción presentarse erizada de escollos: escollos y dificul- 
tades, sin embargo, que la perseverancia por una par- 
te de los padres y directores de la educación, y por la 
otra los progresos constantes que se realizan entre no- 
sotros pueden hacer desaparece por completo. 

Hé aqui como se presentaban en Massachussetts los 
objetos y los estudios que debieran seguirse en las es- 
cuelas superiores de un pueblo democrático: 

« Una escuela superior completaría el sistema de ins- 
trucción pública — Ofrecería materia conveniente á los 
mayores y mas avanzados discípulos de ambos sexos, 
y admitiría métodos de instrucción y disciplina, que no 
pueden ser provechosamente introducidos en los gra- 
dos inferiores. Los grados inferiores de la escuela — 
aquellos que son establecidos para los niños pequeños 
— exigen un grande uso de los métodos oral y simul- 
táneo y un cambio frecuente de lugar y posición 
de parte de los discípulos. Los ramos superiores, 
especialmente todos los asuntos matemáticos, exigen 
paciente contracción, y hábitos de abstracción de par- 
te de los discípulos mayores, que pueden, con dificul- 
tad, si lo consiguen, ser alcanzados por muchos discí- 
pulos en medio de la multiplicidad do ejercicios dis- 



88 LA ESCUELA SUPERIOR 

tiempo. El número de estudios, pues, no debe deter- 
minarse por reglas fijadas para apropiarse á otras cir- 
cunstancias : debe ser determinado para apropiarse á 
la condición actual de las cosas. En realidad la pre- 
gunta ¿ Qué estudios deben seguirse i no puede ser in- 
teligentemente contestada, sin considerar y determinar 
al mismo tiempo las limitaciones que deben ponerse á 
cada materia. El saber si una lista dada de estudios 
puede seguirse, depende de la estension que se dé á 
cada uno.» (1) Ademas de esto hay que tener en cuen- 
ta, la habilidad de los maestros, los adelantos anterio- 
res de los discípulos, los testos que se tengan, los ins- 
trumentos, aparatos y útiles que ausilien la enseñanza. 
Es absurdo suponer que sin buenos testos, sin los apa- 
ratos é instrumentos necesarios, pueda darse una bue- 
na educación. Formularemos, pues, el programa de 
tos estudios que debieran enseñarse en la escuela su- 
perior, y dejaremos que las condiciones de la escuela 
señalen el límite de esos estudios y establezcan lo que 
pueda enseñarse en ella. 

Pero, antes de fundar particularmente cada una de 
las partes principales en que hemos dividido el pro- 
grama, y de formular detalladamente ese mismo pro- 
grama, vamos á transcribir del informe de Mr. Phil- 
brick, que acabamos de citar, las siguientes conside- 
raciones que deben tenerse en cuenta, como causas 

(1) Joba 1). l'liilbrick. /¡o*ton AimimI JÜvtwol litport — lMJ. 



\ 



LA EDUCACIÓN SLTEKIUlt 89 

eficientes para que aparezca como mas difícil de reali- 
zarse un vasto programa de estudios superiores. 

«En las mejoras escolares, dice, la dificultad está en 
descubrir y aplicar el verdadero remedio para males y 
defectos, conocidos y reconocidos. La razón porque 
tenemos tantos cambios y tan pocas mejoras reales se 
encuentra en el hecho de que la cuestión de educación 
no es suficientemente estudiada, por aquellos que pre- 
sumen dar leyes para los sistemas educacionistas. Es 
una gran verdad el dicho de Mr. Mann que «la educa- 
ción es la mas profunda de todas las ciencias y el mas 
difícil de todos los artes.» — La ciencia que comprende 
el conocimiento de la naturaleza espiritual y física del 
hombre, y, especialmente, el conocimiento de las le- 
yes del desarrollo deesa naturaleza espiritual y física : 
y el arte que consiste en el empleo de los medios á pro- 
pósito para guiar y ayudar los procederes del desarro- 
llo del cuerpo y de la mente, y la comunicación de co- 
nocimientos de una clase á propósito, en el tiempo á 
propósito, en la cantidad propia y con los mejores méto- 
dos. Ahora, yo pregunto, i quién ha sondeado comple- 
tamente los abismos de esa ciencia? Quién es dueño 
de ese arte ? Cierto es que tenemos varios hombres en- 
tre nosotros que debieran saber algo sobre estas ma- 
terias y que saben algo de ellas. Pero no son autori- 
dades reconocidas en el departamento de educación. 
Este es un grande obstáculo al progreso. En materias 
que interesan á la salud pública, las opiniones de los 



r. » 



90 LA ESCUELA SUPERIOR 

doctores ilustrados son buscadas y sus recomendacio- 
nes adoptadas. En cuestiones de ley, los abogados 
ilustrados son consultados, y el pleitista que preten- 
diese colocar su opinión, sobre una cuestión de ley, 
mas alta que la de su consejero legal, solo conseguiría 
que se riesen de su locura. Que se diria de un hombre 
que no hubiese prestado nunca atención á las ciencias, 
y que pretendiese instruir al profesor Agassiz respecto 
á los peces del Amazonas? al profesor Rogers en geo- 
logía? ó al Dr. Jackson en química? 

«Pero en materias que se refieren ala educación ¿quien 
piensa en consultar autoridades? Casi cada uno, se 
cree á sí mismo competente para determinar su teoría 
y práctica. No es absolutamente ecepcional el encon- 
trar personas que nunca han leido un libro sobre la 
materia, y que no han enseñado un solo dia en su vida, 
dando las mas confiadas opiniones sobre el modo como 
debieran dirijirse los negocios escolares en organiza- 
ción, administración, instrucción, y, especialmente, 
en materias de disciplina. Hace algunos años, un ca- 
ballero fué nombrado para examinar las escuelas de 
Boston, y redactó el informe anual.de ellas, sin haber 
nunca, en toda su vida anterior al principio de su tarea, 
entrado en una escuela pública. Este es un caso estre- 
mo : pero ilustra el hecho de que, en la dirección de 
las materias educacionistas, el sentimiento público no 
exige conocimientos especiales sobre el asunto — he- 
cho que esplica muchos de los cambios inútiles que se 
hacen en las escuelas. » 



LA EDUCACIÓN SUPERIOR 91 

Estas observaciones son igualmente aplicables á 
nuestro país, con la sola diferencia de la relación que 
existe entre lo difundida que se halla la educación en 
Estados-Unidos y el estado de completo atraso en que 
se halla entre nosotros: observándose, además, que 
aquí el resultado de esa competencia que á todos se 
atribuye en cuestiones de educación, no es que haya 
cambios inútiles en las escuelas, sino el que estas se 
conserven en las condiciones de atraso y de abandono 
en que se hallaban hace un siglo. 

Entremos ahora á fundar particularmente las tres 
grandes divisiones respecto á las materias que deben 
formar el programa de estudios superiores. Son estas: 
1.° Ciencias físicas y artes útiles: 2.° Ciencias políticas 
y morales. 3. ° Idiomas modernos. 



CAPITULO XXVII. 



delician físicas y arte» útiles* 



Parécenos escusado decir que el primer paso de la 
escuela superior debiera ser la revisacion de todos los 
estudios que se hayan seguido en la escuela primaria, 
y la continuación, para perfeccionarlas, de aquellas 
artes que, como la lectura, la escritura y el dibujo, son 
instrumentos indispensables para la mejor y mas fácil 
adquisición de conocimientos razonados y científicos. 
Estos deben buscarse, principalmente, entre aquellos 
que mas útiles y mas convenientes puedan ser en los 
desarrollos ulteriores de la vida. 

Los fabulosos progresos realizados por [el hombre, 
en los últimos tiempos, con el estudio de las ciencias 
físicas, para vencer y dominar la naturaleza, y apli- 
carlas de una manera útil á la industria, á las artes, 
al comercio, hacen que una revolución y un progreso 
semejantes deban operarse en la educación superior. 

A cada paso, en las múltiples y variadas evoluciones 
de la vida, nos encontramos, ahora, necesitando cono- 
cer los principios fundamentales de la física, de la 



CIENCIAS FÍSICAS Y ARTES OTILES 93 

química, de la historia natural, para esplicarnos y 
comprender hechos que, diariamente, se producen en 
torno nuestro y que, de una manera más ó menos di- 
recta, se relacionan con nosotros. 

Gracias á las facilidades de movimiento, creadas 
por la aplicación del vapor á la locomoción marítima y 
terrestre, ya el hombre no vive, como en tiempos no 
muy lejanos, c'onfinado en el estrecho círculo del pue- 
blo de su nacimiento: el vaivén de la sociedad mo- 
derna es incesante, y á menos de viajar como uno de 
los bultos que van en la bodega de los buques ó en el 
wagón de carga de los ferro-carriles, el hombre mo- 
derno necesita conocer, siquiera elementalmente, las 
ciencias físicas, para poder observar, y gozar con la 
observación de las diversas y variadas escenas que 
la naturaleza y la industria humana, van presentando 
sin cesar ante su vista. 

Por otra parte, las ciencias físicas, con sus aplica- 
ciones á la industria, nos envían á cada momento un 
instrumento, un útil, un objeto, que solicita nuestra 
atención y exije conocimientos para ser debidamente 
apreciado. La pluma de acero con que escribimos 
estas líneas, y el terso papel en que las trazamos: la 
modesta mesa de cedro que nos sirve para escribir, y 
el sillón en que estamos sentados: el trenway, cuya 
corneta llega con regulares intervalos á herir nuestros 
oidos, y el ferro-carril, cuyo silvato escuchamos de 
vez en cuando, todos los objetos, humildes ó fastuosos. 



04 LA ESCUELA Sl/PERIOR 

pequeños 6 grandes, que nos rodean, todos los que de 
cerca ó de lejos podemos contemplar, ¡cómo estánreve- 
lando al espíritu del hombre ilustrado, la aplicación á 
la industria, á las artes, á la comodidad y á la felicidad 
humanas, de la química, de la física, de la historia na- 
tural, de todas las ciencias esperimentales! 

Y esa observación que se hiciese no seria una mera 
especulación sin objeto. La ley universal de la socie- 
dad moderna es el trabajo: el signo distintivo del hom- 
bre en nuestra época es la actividad. Si esceptuamos 
esas plantas parásitas, los holgazanes, que, afortuna- 
damente, son pocos y serán menos á medida que la 
elevación de la conciencia pública vaya condenando 
á un merecido desprecio á todos los que dejan morir 
en la inacción del bruto las fuerzas espirituales y físi- 
cas de que estamos dotados, si esceptuamos los holga- 
zanes, y los hombres científicos, que forman solo una 
pequeña minoría, todos los demás buscamos en la in- 
dustria, en las artes, en la agricultura, en el comercio, 
en el trabajo en todas sus formas, los medios de con- 
servar nuestro puesto en la batalla de la vida, tanto 
mas ruda cuanto es mayor nuestra ignorancia, tanto 
mas llena de lágrimas, de sufrimientos y de miserias, 
cuanto mas incapaces sontos de vencer las dificultades 
que se nos presentan, y de aligerar la carga que pesa 
sobre nuestros hombros. 

En todas partes y en todas direcciones se busca el 
máximum del desarrollo material. Los tesoros de la 



CIENCIAS FÍSICAS Y ARTES OTILES 95 

ciencia y del arte se subordinan á los intereses indus- 
triales, y siguen la corriente de los negocios y del co- 
mercio. La química agrega nueva y exuberante frescura 
álos productos del suelo: redime déla esterilidad las 
rocas, la arena, el fango : hace crecer dos espigas ro- 
bustas alli donde antes solo crecía una débil y enfer- 
miza : y hasta agrega nuevo esplendor al colorido bri- 
llante de las flores. La zoología transforma las razas 
animales y casi puede decirse que crea nuevos tipos : 
hace mas sedosa y mas abundante la lana, mas abun- 
dante y mas sabrosa la leche : mas robusto al paciente 
buey de raza : mas ligero y mas brioso al caballo, de 
raza también ; y donde quiera que una fuerza viva so 
presenta, la robustece, la domeña, y la aplica al ser- 
vicio y á la felicidad del hombre. La mecánica, auxi- 
liada por las leyes de fuerza y de moción, busca nuevas 
combinaciones para aumentar el poder y la duración 
de los útiles é instrumentos, ó la rapidez de la loco- 
motora y de la máquina de vapor. La astronomía traza, 
con mano cada vez mas firme, el camino á seguir para 
atravesar los mares, haciendo mas segura la nave- 
gación y dando nuevo desarrollo al comercio. El ge- 
nio de la invención se agita en todas las esferas de la 
actividad y agrega, en cada dia, una nueva joya á la 
diadema del progreso humano . 

Asi las ciencias físicas y las artes útiles, con sus 
aplicaciones á las necesidades sociales, invaden el 
campo todo de la actividad humana, V exijen su cono- 



96 l\ ESCUELA SUPERIOH 

cimiento, como condición indispensable de éxito* á to- 
das las empresas y á todos los trabajos. 

Y si estas consideraciones, igualmente aplicables á 
todos los pueblos de la tierra, puesto que son el resul- 
tado del estado general del mundo y de los impulsos 
que lo guian, aconsejan imperiosamente el estudio de 
las ciencias físicas, otras consideraciones locales, no 
menos poderosas, robustecen la necesidad de esos es- 
tudios para los habitantes de la República Oriental, 
como de todos los pueblos del Nuevo Mundo. 

Tenemos espacio en la República para ocho millones 
de habitantes y apenas si quinientas mil almas se es- 
parcen por toda su superficie: tenemos condiciones de 
bondad de clima, de fertilidad de suelo, de facilidades 
de comunicación fluvial para centuplicar nuestra pro- 
ducción; debiéramos ser el granero de la inmensa 
cuenca del Plata, y apenas si bastamos á nuestro pro- 
pio consumo: tenemos puertos en nuestras costas, y 
agua en nuestros puertos, para que pudiéramos hacer 

de Montevideo la Nueva- York del Sud, y apenas si 

•t 

contamos como un tercio de la importancia de Buenos 
Aires: solo Dios sabe aún lo que guardan las entrañas 
de nuestra tierra, ya que,hasta ahora, solo hemos pene- 
trado en su seno para hacer algibesy pozos de balde. 
Tenemos, pues, una naturaleza virgen que domeñar, 
una sociedad entera que organizar, imanación nueva 
que hacer surgir de entre el caos de la primitiva igno- 
rancia, A ello vamos: propios y estraños esfuerzos nos 



CÍKNCIAS FÍSICAS Y ARTES ÍTiLES 07 

empujan en ese camino: la marcha es rápida, las trans- 
formaciones se operan á grandes pasos: las genera- 
ciones que ahora se eduquen, si no quieren quedar re- 
zagadas, ser instrumentos inütiles en la economía na- 
cional, necesitan prepararse para hacer frente á las 
exigencias, no de la época actual, sino de la época fu- 
tura. 

Dentro de diez, dentro de -veinte, dentro de cuarenta 
años, cuáles serán las condiciones de la industria, de 
las artes útiles, del comercio, del trabajo, en la Repú- 
blica Oriental? Por lo que fuimos y lo que somos, po- 
demos suponer lo que seremos- 
Si no estamos equivocados, y casi podríamos afirmar 
que no lo estamos, la industria hace cuarenta años es • 
taba reducida á la fabricación del pan de cada dia, y de 
nuestros célebres alfajores; á la construcción, en la 
forma mas primitiva, de nuestras primitivas carretas 
de bueyes: á Jas riendas y á los recados de los trenza- 
dores y tornilleros, y, si acaso, á algunas otras que no 
.exigían mayores conocimientos, ni acusaban mas pro- 
greso que estas. Hoy, ya en Montevideo y en el litoral 
Uruguayo algunas fábricas arrojan al espacio sus bo- 
canadas de humo, el resoplido del vapor se hace es- 
cuchar: la aplicación de las ciencias a la industria ha- 
ce con ellas acto de presencia. El comercio, hace cua- 
renta años, estaba en relación con la industria: el mo- 
vimiento comercial de toda la República, era entonces 
menos, acaso, que el que tiene hoy la sola ciudad de 



98 I.A ESCUELA SUPERIOR 

Paisandú, y como consecuencia, para hacer frente en- 
tonces á las exigencias comerciales de nuestro país, 
apenas si se necesitaba saber formar tolerablemente 
una factura, y tener el cuidado de embotijar bien las 
ganancias que se realizaban. Ahora, el comercio exige 
el conocimiento, cuando menos, de una buena lectu- 
ra, escritura, aritmética, teneduría de libros, corres- 
pondencia comercial y uno ó más idiomas estrangeros; 
mañana, con el desarrollo, serán necesarios también 
conocimientos científicos elementales, para tener éxito 
en las complicadas empresas comerciales ó en las atre- 
vidas especulaciones, que sustituirán al comercio pri- 
mitivo de antes y al comercio embrionario de hoy. 

El trabajo mismo, en sus formas mas sencillas, el 
trabajo de que vive el pueblo, exigirá no solo la aplica- 
ción de las fuerzas físicas, sino principalmente, la apli- 
cación de las fuerzas inteligentes del individuo. 

Todo está por hacer en la República! Dedicáis vues- 
tros hijos á la industria? La aplicación de la mas sen- 
cilla máquina exige conocimientos de física, necesa- 
rios, imprescindiblemente necesarios, para tener éxito. 
¿Los dedicáis al comercio? Necesitamos mejorar nues- 
tros procederes comerciales; buscar nuevos mercados 
para nuestros productos y nuevos productos para nues- 
tro mercado. Tendrán mas éxito, cuanto mas conoci- 
miento tengan de las exigencias de su país, como con • 
^umidor y productor, y de los mejores medios de He- 
larlas: si queréis asegurarles, en cuanto es posible, el 



CIENCIAS FÍSICAS Y ARTES ÚTILES 99 

porvenir y la fortuna, dadles con el capital efectivo, el 
capital de inteligencia, que resulta de una educación 
apropiada á las exigencias de la época, que vale tanto, 
si no mas, para el éxito, como el capital efectivo. 

Los dedicáis á la agricultura, queréis que vayan á es- 
plotar las riquezas de nuestro suelo? No es de suponer 
que se pretenda continuar con la agricultura de los ca- 
narios, que consiste en arar mal, sembrar peor, y dejar 
al tiempo y ala tierra que hagan el resto, hasta que ven- 
ga la yeguada á la trilla, ó tal vez la lluvia á perder la 
cosecha con la parva; hay que aplicar a nuestra agri- 
cultura todos los adelantos de la industria moderna: 
máquinas de arar, de sembrar, de cegar, de empaivar, 
de aventar; máquinas en vez de hombres; hay que co- 
nocer y buscar la buena semilla; que conocer y buscar 
la tierra buena, que abonar la que es pobre, que fati- 
gar algo la que es demasiado rica, que plantar en 
cada tierra la semilla que convenga; aquí trigo, allí 
maiz, mas allá árboles, mas acá legumbres; en una pa- 
labra, hay que conocer aquellas de las ciencias natu- 
rales cuya aplicación es diariamente reclamada por el 
trabajo del agricultor inteligente. 

Continuando la costumbre tradicional, acerca de cu- 
ya utilidad mucho podría discutirse, no los dedicáis á 
la industria, ni al comercio, ni á la agricultura, sino 
á la ganadería? Queréis hacer de vuestros hijos estan- 
cieros? Ved entonces cómo la ganadería, para ser pro- 
vechosa, exige el conocimiento de las ciencias de aplU- 



I 00 IX ESCUELA SUPEHIOH 

eacion: comparad el cabalio criollo y el caballo de ra- 
za, la vafea criolla y la vaca de raza, la oveja criolla y 
la oveja de raza, y ved los resultados que unos y otros 
producen; las diferencias que entre aquellos tipos pri- 
mitivos y estos tipos perfeccionad js existen, son sim- 
plemente el resultado de la aplicación de los estudios 
científicos, á la cria de animales; y aún sin ésto, aún 
sin la alteración del tipo del animal primitivo, ¿cuán- 
to influyen en la robustez del caballo, en el desarrollo 
del animal vacuno, en la bondad de la lana, los pastos 
conque los animales se alimentan? las aguas que be- 
ben? y en el éxito de cada establecimiento, por cuanto 
podría contar, la sabia explotación de todos los pro- 
ductos — cerda en los animales que la tienen, leche en 
las yeguas, ovejas y vacas, aplicación al trabajo délas 
yeguas y caballos, de las vacas y bueyes? Donde están 
en las estancias las fábricas de queso? Donde los mon- 
tes que den leña y madera? Donde los grandes plantíos 
de alfalfa? Donde los grandes establos? Están esperan- 
do al estanciero ilustrado que conozca la aplicación de 
las ciencias á la cria de ganados, y realice los milagros 
que realizan en ese sentido la Inglaterra, la Alemania, 
la Francia, los Estados-Unidos. Eso están esperando 
nuestras estancias, es cierto; pero están esperando 
también, y fuera absurdo el olvidarlo, el que haya en 
campaña respeto para la propiedad, seguridad para la 
¿vida, condiciones de sociedad civilizada. Esto no tar- 
dará en venir; quien encare desde un punto de vista 



) 



CIENCIAS FÍSICAS V ARTES ÚTILES 1 1 

elevado la situación de la República, desligándose de 
las preocupaciones del momento, que á todos nos agi- 
tan, y de las pasiones del momento que á todos nos con- 
mueven, tendrá que reconocer que el estado de insegu- 
ridad y de anarqir a en que se encuentra hoy nuestra 
campaña, tiene que desaparecer forzosamente en el 
decenio que está delante de nosotros. La generación 
que ahora se educa, la que se eduque mañana, al lle- 
gar á la plenitud de la vida, no encontrará las campa- 
ñas orientales en el estado de inseguridad en que hoy 
las vemos. Hay que encarar, pues, la educación del 
futuro estanciero desde el punto de vista de un porve- 
nir mejor que todos vemos y que está cercano. 

Y si para tener éxito en un oficio ú ocupación cual- 
quiera es necesario el conocimiento de las ciencias fí- 
sicas, cuya aplicación transforma diariamente la socie- 
dad moderna, cuan necesario es también ese conoci- 
miento en las evoluciones de la vida, sobre todo en so- 
ciedades como la nuestra, que crecen, se desarrollan y 
se transforman con pasmosa y exuberante rapidez. 

Esto es como exigencias propias de las necesidades 
de cada individuo. En el capítulo siguiente tendremos 
ocasión de comentarlas que se refieren al ciudadano. 

Entretanto, oigamos, para aplicarlas á nuestro país, 
estas juiciosas observaciones hechas en un artículo 
publicado en el Allantic Monthly de Mayo, 1859: 

«Es de lamayor importancia el que las escuelas qiu| 
eduquen álos niños americanos sean americanas. La£ 



1 02 LA ESCUELA SlPEHlOK 

escuelas europeas enseñan á los estudiantes america- 
nos muchas cosas que son no solo inaplicables en 
América, sino positivamente peligrosas y que los guian 
mal. Los precios del trabajo, materias primas y trans- 
portes son tan distintos en Europa de lo que son en es- 
te pais que métodos y procederes provechosos allí son 
aqui ruinosos á pesar de el hecho que los principios 
científicos no cambian con la latitud y longitud. Las 
condiciones de éxito de todas las industrias de manu- 
factura y de minas son muy diferentes en un pueblo es- 
casamente poblado, con inmensas distancias, de lo 
que son en comunidades compactas, apiñadas: por lo 
que no hay que asombrarse de que hombres imbui- 
dos en el espíritu de las escuelas europeas, y á quie- 
nes seles ha enseñado solo las prácticas y resultados 
de las industrias europeas establecidas, tengan menos 
éxito del que fuera de desearse cuando tratan de poner 
en práctica sus conocimientos escolares bajo las nue- 
vas condiciones americanas. 

«Un hombre que ha gastado todo su aprendizage en 
construir galeones Holandeses, no es probable que so- 
bresaliese en la construcción de clippers americanos. 
Un minero escoses ineducado, perfectamente familiari- 
zado con cada detalle de su comercio en su pais, está 
completamente perdido si se le pone entre rocas y mi- 
nerales estraños. Un hombre bien educado, perfecta- 
mente competente para dirijir obras de sinc en Bélgica 
o Silesia, podría ser fácilmente un guia incapaz en 



I 



CIENCIAS FÍSICAS \ AKÍES l Ti LES 103 

Pensilvania, ó Illinois. Un arquitecto que no tuviese 
dificultad en concluir una casa de gusto < v > una hermosa 
iglesia en París, para aquellos gustos, seria casi inca- 
paz de hacer planos realizables y detalladas especifi- 
caciones en Nueva York. Las condiciones de los nego- 
cios y los medios de vivir en America son fundamen- 
talmente diferentes de las condiciones y hábitos euro- 
peos. Aquella necesita útiles, carruages, trcnways, va- 
pores, vestidos, medicinas y casas diferentes. En con- 
secuencia, las industrias que existen para suplirá las 
necesidades americanas, no son iguales á las indus- 
trias europeas correspondientes. Serán mejor aprendi- 
das en casa que fuera. Todo el espíritu de la escuela 
patria estará de acuerdo con las exigencias america- 
nas. El espíritu de la escuela Europea, no puede nr:- 
uosdeserestraño, bajo muchos aspectos, á los hábitos 
americanos.» 

L i verdad de estas observaciones aplicadas á nos - 
tros se hará tanto mas sensible cuanto mas progrese la 
República, adquiriendo fisonomía y hábitos propios, y 
dejando de ser, como algunos quis'eran,una pobre ca- 
ricatura de las ideas, hábitos v costumbres de la Euro- 
pa, y especialmente de la Fiancia. 



CAPITULO XXVIII 



deuda*» política» y morales 



Partiendo siempre de la base de que la generalidad 
de los hombres instruidos, aunque no científicos, ter- 
minan su educación con los estudios de la escuela su- 
perior, vamos á considerar ahora las exigencias que 
hace al hombre la educación democrática y el me- 
dio de responder á esas exigencias. Es al llegar a 
este punto que se hace mas necesario el dar á los dis- 
cípulos que se eduquen en nuestras escuelas, una edu- 
cación verdaderamente nacional. Los principios de la 
organización democrática son los mismos en todas par- 
tes, y ni las latitudes ni los climas los alteran ni los 
modifican, pero la aplicación de esos principios sufre 
modificaciones, mis ornónos sensibles, encada nacio- 
nalidad. Asi, al formular el programa de estudios su- 
periores, debemos tener especial y principalmente en 
cuenta la necesidad de preparar á los discípulos para 
el uso de sus derechos y el cumplimiento de sus debe- 
res, como miembros de una república, y en particular, 
como ciudadanos de la República Oriental. Y al seguir 
estos procederes educacionistas, aun cuando podamos 



UEiNCIAS POLÍTICAS Y MORALES I Ü-J 

imitar, con provecho, el ejemplo de países democráti- 
cos como nosotros, jóvenes como nosotros, libres co- 
mo nosotros de la herencia de preocupaciones y de er- 
rores que agobia á las sociedades europeas, necesita- 
mos, sin embargo, dar á nuestras escuelas fisonomía 
propia, vaciar, digámoslo asi, los principios genera- 
les en el molde de nuestra organización política y so- 
cial. Nada es mas absurdo, en consecuencia, que imi- 
tar á este respecto á los pueblos europeos. — Los siste- 
mas educacionistas de la Europa han sido concebidos, 
preparados y practicados con el determinado y princi- 
pal objeto de mantener y conservar el orden de cosas 
existentes: lo mismo debería ser entre nosotros. Pero 
la educación conveniente para las condiciones políti- 
cas y el porvenir político de un español ó de un francés, 
debe ser diametralmente opuesta á la que convendría á 
un hijo de la República Oriental. Pese á los progresos 
que hace en ellas el espíritu democrático, y aun al 
aparente barniz con que algunas se cubren ocasional- 
mente, la organización de las sociedades europeas es 
esencialmente aristocrática: de ahí resulta, como na- 
tural consecuencia, que el espíritu de la educación 
europea es aristocrático, como la sociedad. Por la 
misma razón, y con mas lejítima causa, la educación 
en los pueblos democráticos debiera estar impregna- 
da de un espíritu democrático, que sirviese para ro- 
bustecer en la juventud y en la misma sociedad el 
amor á las instituciones patrias, el respeto por las le- 



1 06 LV ESCUELA SI PEHIÜH 

yes, y el mantenimiento de la organización deniocrá- 
tico-republicana, que, respetando la libertad y el de- 
recho de todos, abre ancho campo al esfuerzo indivi- 
dual y al esfuerzo colectivo, llamando á una vida 
activa y vigorosa todas las fuerzas espirituales y físicas 
de la comunidad y del individuo. Esa función, eminen- 
temente política y social, de la escuela, que las aristo- 
cracias han sabido apreciar, debiera ser igualmente 
apreciada en los pueblos republicanos, desterrando de 
los estudios escolares todo elemento que no sea de- 
mocrático, y haciendo conocer al discípulo la organi- 
zación política y social de su país, para que pueda 
apreciarla, juzgarla, y defenderla. De ahí la necesidad 
de encarar desde el punto de vista de las exijencias 
propias de nuestro país la enseñanza política de la es- 
cuela, como se ha sostenido y hecho al Norte de la 
América, en igualdad de circunstancias, y por las 
mismas causas que aconsejarían entre nosotros un 
proceder semejante. Los caracteres distintivos de los 
Estados-Unidos son mas que nada el resultado de 
una organización política y social, verdaderamente 
democrática, auxiliada por la difusión de la educación 
pública. — No hay por que suponer que la República 
Oriental no llegue á ser, en su organización social y 
política, lo que es la República del Norte: antes, por 
el contrario, debemos creer que la práctica de las ins- 
tituciones libres, hecha efectiva por la educación 
conveniente dada al pueblo, producirá aquí los mismos 



CIENCIAS POLÍTICAS V MORALES 107 

resultados que allí ha producido. Por eso el ejemplo 
de los Estados-Unidos puede sernos provechoso, mo- 
dificando sus procederes, al aplicarlos á nuestro país, 
en aquello que sea necesario, por las diferencias de 
detalle que existen entre ambas naciones. — Los prin- 
cipios fundamentales de la educación superior, en sus 
relaciones con las exigencias de la organización de- 
mocrática, son los mismos que aquí, lo que no su- 
cede respecto de las naciones europeas. Son, pues, dig- 
nas de tomarse en cuenta entre nosotros, estas juicio- 
sas observaciones hechas para los Estados-Unidos 
por un distinguido escritor, después de haber insisti- 
do acerca de la necesidad de hacer conocer á los discí- 
pulos la constitución y las leyes fundamentales del 
país*, como condición indispensable para la conserva- 
ción y el robustecimiento déla República. 

« Otra idea americana, dice, que brota lógicamente 
de nuestras instituciones y que debiera reconocerse 
especialmente en nuestros planes educacionistas, es el 
criterio de lo bueno, la regla de juicio que determina 
las exij encías del hombre á la consideración y al res- 
peto. Las preguntas que nosotros hacemos son, no 
quien es, sino que es ? No, tiene fortuna, honores y tí- 
tulos, sino tiene buen sentido? No, fué su padre un 
grande hombre, sino él vale algo ? No, cuales son sus 
exigencias y sus pretenciones, sino cual es su habili- 
dad actual ? No, que puede decir, sino qué puede ha- 
cer? No, donde fué educado, sino es educado? Son 



I 08 LA ESCUELA SUPERIOR 

estas las preguntas que fluyen del espíritu de nuestras 
instituciones libres, que por la pasmosa energía y vi- 
talidad que evocan, condenan á un desprecio merecido 
las pretensiones orgullosas que no tienen base. Em- 
presa, movimiento, progreso : y una actividad intensa 
y que todo lo invade son los signos característicos, 
palpables ó incuestionables, de nuestro pueblo. Tra- 
bajo, ó la habilidad y el deseo de trabajar: conclu- 
sión de algo ó la habilidad y la disposición de con- 
cluirlos algo hecho, ó la capacidad y la voluntad de 
hacer algo: estas son las condiciones y pruebas cier- 
tas, concretas y decisivas de la verdadera nobleza 
americana. El hombre ó la mujer que es capaz de 
mantener una vida, con sus manos ó su espíritu, y no 
lo hace, debe ser rechazado por el juicio del pueblo 
americano. No necesitamos elegantes desdenes acerca 
de da dignidad del trabajo» y todo eso: como no ne- 
cesitamos que se nos instruya sobre la necesidad del 
alimento y sobre la conveniencia del vestido: creemos 
que el trabajo es una necesidad y un deber, y en con- 
secuencia es honroso: y que la haraganería volunta- 
ria es contra natura y en consecuencia monstruosa: 
contra la enseñanza divina y en consecuencia viciosa: 
que la obligación de ser útil está eternamente unida 
á la de ser virtuoso y bueno. Este hábito nacional de 
industria, de considerar el conocimiento y práctica 
de alguna ocupación ó empleo útil, como condición 
inseparable de la estimación pública, y la indolencia 



CIENCIAS POLÍTICAS Y MORALES 109 

inútil como una desgracia lo mismo para el instruido 
que para el ignorante, para el millonario que para 
el mendigo, es uno de los nobles razgos característicos 
de nuestra civilización, y conservarlo y robustecerlo 
debiera ser una de las mas altas aspiraciones de la 
educación pública. — Relaciónase con los puntos que 
acabo de considerar otra idea americana, sobre la 
educación pública. Me refiero al conocimiento general 
de los hombres y de las cosas, de los negocios, y de 
los asuntos públicos, que es requerido por nuestro 
particular sistema, político y social. Aquí también 
las relaciones de un ciudadano americano con el 
cuerpo político y el gobierno, no tienen paralelo en 
el viejo mundo, y la preparación de la educación para 
buscar y desempeñar esas relaciones debe ser origi- 
nal y peculiar. En Italia, Austria, ó Rusia, el paisano 
sabe de antemano, con casi inerrable seguridad, qué 
clase de deberes tendrá que desempeñar su hijo, y en 
qué esfera de acción se agitará su vida: sabe también 
cuan humildes serán esos deberes, y cuan limitada y 
baja será la provincia en que se gaste su virilidad. 
Así, las exigencias del caso pueden llenarse, en clase 
y grado, por una educación casi pre-determinada en 
su rango, principios y detalles. Su niño no tendrá 
otras relaciones con el gobierno que las de obedecer 
Sus mandatos y pagar sus impuestos. No tendrá voz 
en las cuestiones de finanzas, comercio y manufac- 
turas. Seguirá el estrecho, trillado camino de su padre. 



I I O LA ESCUELA SUPERIOR 

emprendiendo la misma ó semejante labor manual, 
viviendo y muriendo en igual oscuridad. — Qué sucede 
entretanto al hijo de un ciudadano americano por 
humilde que sea su condición? Tan pronto como llega 
á la mayoría de edad, cuando la balota, el atavío del 
hombre libre, mas noble y mas potente que la toga 
virilis de los altivos romanos, es colocada en sus 
manos, y en seguida se convierte en un soberano, un 
elector, investido con los honores, la responsabilidad 
y la confianza de la ciudadanía: un miembro constitu- 
yente del gran cuerpo político, personalmente intere- 
sado é identificado con los negocios de estado: bus- 
cado por los partidarios y candidatos, y elegible él 
mismo para posiciones de honor y confianza. Puede 
ser llamado á tomar parte en ellos ó á dirijir los asun- 
tos locales de su vecindad, ciudad, ó pueblo, ó presidir 
un meeting público ó una convención y necesita es- 
tudiar el manual parlamentario: ó á la dirección ó 
presidencia de alguna institución monetaria, y nece- 
sita entender los principios de finanzas: ó á algún in- 
teres en manufacturas y necesita no ignorar el asunto: 
ó emprende el comercio y necesita saber algo sobre 
las leyes del negocio. Tendrá que encontrarse con 
los argumentos del hombre de estado, y con los so- 
fismas del demagogo y debe ser capaz de apreciar la 
profundidad del uno, y de destruir las falsedades del 
otro. Las diversas políticas de protección y libre 
cambio solicitarán su atención, y necesita saber algo 



CIENCIAS POLÍTICAS Y MORALES 1 1 1 

de economía política. La agricultura, las artes me- 
cánicas, los impuestos, la circulación monetaria, y 
muchos otros asuntos que conciernen al público, se le 
presentarán en todo el curso de su vida y solicitarán 
una parte de su lectura y de su estudio. Puede ser 
enviado á la Legislatura y no debe ignorar las vistas 
del pueblo, ó el modo como su voluntad está envuelta 
en las formas de la ley. Puede ser gobernador y la 
posición no debe encontrarlo destituido de algún co- 
nocimiento de los deberes del Ejecutivo. Aun la pre- 
sidencia es posible para él, y la historia nacional y 
la Constitución deben, en consecuencia, serle familia- 
res. Además de estas y de muchas otras esferas del 
deber público, en algunas de las cuales será llamado 
seguramente á obrar, y de las mas elevadas y mas 
difíciles en que puede ser llamado á obrar, hay cues- 
tiones sociales, morales, religiosas, benevolentes, 
filantrópicas, científicas, educacionistas, reformistas, 
é innumerables otras, organizaciones, sociedades, 
movimientos y empresas, en cada una de las cuales, 6 
en todas, puede ser llamado á tomar alguna parte, á 
espresar alguna opinión ó á ejercer alguna influencia: 
ninguna de ellas, debe en consecuencia ser descuida- 
da en su educación general . » 

Así, pues, como resultado de la posición ecepcional 
que crea al ciudadano la organización democrática, es 
necesario para todos el conocimiento, siquiera ele- 
mental, de aquellas ciencias políticas y morales 



112 LA ESCALA SUPERIOR 

cuya aplicación es diaria en las evoluciones de la vida 
nacional. 

Corresponde á esto, por una parte, el perfecciona- 
miento y estension de aquellas lecciones y de aquel 
estudio que hemos distinguido en la Escuela Primaria 
con el título de Enseñanza Moral: por la otra el estudio 
del derecho constitucional, teórico y su aplicación 
práctica á la observación de la Constitución, las leyes 
y los hábitos políticos de la República, como también 
el estudio de los principios fundamentales de la eco- 
nomía política, con aplicación práctica á las diversas 
cuestiones financieras y económicas, que ofrece la 
actualidad de nuestro país. No basta, absolutamente, 
el conocimiento teórico, puesto que no se trata de 
formar políticos y economistas, para cualquier parte 
del mundo, sino de habilitar á los futuros ciudadanos 
orientales con los conocimientos necesarios para dar 
un voto, una opinión y ejercer una influencia consciente 
respecto á todas las cuestiones políticas, financieras, 
económicas y sociales de su país: ya que todas han de 
afectarlo directa ó indirectamente, y ya que en la so- 
lución de todo problema que á la vida nacional se 
refiere, el ciudadano puede y debe tomar una parto 
activa. Por lo demás apesarde la trascendental y vital 
importancia de este asunto, no queremos insistir mas 
acerca de él, temerosos de repetir algo de lo que hemos 
dicho ya en aquella parte de este libro quo lleva por 
lítalo «La Democracia y la Escuela». 



CAPITULO XXIX. 



Idiomas modernos. 



Causas múltiples y complicadas, que seria largo enu- 
merar, y que acaso solo podrían apreciarse bien, en 
su conjunto, escribiendo una Historia de la Civilización 
en los pueblos de habla española, han producido un 
hecho, cuya existencia nos basta constatar, para dar 
fundamento á la necesidad que reconocemos como im- 
prescindible de aprender alguno ó algunos de los 
idiomas modernos: es ese hecho, que los pueblos de 
habla castellana, asila España como las repúblicas Sud 
Americanas, carecen délos libros, en su idioma, nece- 
sarios para el estudio de aquellas materias, cuyo co- 
nocimiento exige imperiosamente la época actual. 
Enclaustrada la España desde la época del segundo de 
los Felipes, ahogado el pensamiento sud americano 
durante la época colonial, y esterilizadas sus fuerzas 
desde la emancipación, en luchas tan sangrientas co- 
mo estériles, la inteligencia de los pueblos de habla es- 
pañola nada ha producido, ó casi nada, en los últimos 
tiempos: por otra parte, la ignorancia del pueblo, asi 

8 



i 



114 LA ESCUELA SUPERIOR 

en España como en Sud América, no dando lectores á 
los libros, ha imposibilitado hasta ahora la traducción 
de las obras escritas en otros idiomas que hubiésemos 
podido aprovechar para nuestro estudio. Están ahí pa- 
ra probar la verdad de estas afirmaciones los catálo- 
gos de todas las libfterias: están los libros publicados 
en España, demostrando con su mal papel, con su mala 
impresión, con su caro precio, la falta de consumo en 
el público, que hace imposible el adelanto de la in- 
dustria de la prensa, y la carencia de producción, 
que no es estimulada por la falta de demanda y que no 
robustecida por la ignorancia. Respecto alas Repúbli- 
cas Sud-americanas nadie discutirla, creemos, que no 
han producido ni tienen los libros que necesitarían si 
quisiesen colocarse á la altura de los pueblos civiliza- 
dos de la tierra: pero, respecto á la España, estamos 
seguros, porque ya nos ha sucedido, que no faltaría 
quien pretendiera que posee todas las obras necesa- 
rias para saber «tanto como cualquiera nación del mun- 
do,» loque no es de estrañarpor otra parte ya que es 
sabido que la madre patria ha tenido siempre, y ha 
conservado, después de todos sus naufragios, loque se 
llama con énfasis «el viejo orgullo castellano». Vamos 
á buscar, pues, en un español la confirmación del 
.juicio que acabamos de formular, creyendo que, en es- 
te caso sobre todo, es perfectamente exacto el adagio 
que dice: «la cuña para ser buena debe sqr del mismo 
palo.» Vaya, pues, ol juicio de un español respecto al 



IDIOMAS MODERNOS '" 115 

estado de la España. «Que debe la Europa á la España 
de diez siglos á esta parte?» preguntaba Mr. Masón en 
la Enciclopedia Francesa, y contestaba elDr. Puig 
Blanc, catalán, catedrático de filosofía y hebreo en Al- 
calá: «Digo, pues, tocante á este asunto y esplicándo- 
me con la lisura de quien mas que de Platón es amigo 
déla verdad, que fue empeño estravagante de nuestros 
escritores en la época mas tenebrosa de nuestra lile- 
ratura, cual fué la mitad del siglo XVII y principios 
del siguiente, blasonar de ilustración y acusar de envi- 
diosos á los críticos estrangeros, como pudieran con 
menos sin razón un siglo antes, en que si no los aven- 
tajábamos en todo, los igualábamos en mucho: sin que 
sea exageración podia entonces aplicarse á todo es- 
pañol, para lo que es saber la verdad de las cosas, 
cuando le llegaba la hora de la muerte, aunque hubiese 
cumplido los ochenta años, lo que del feto abortivo di- 
ce Job, de útero translatus ad tumulun. Hoy dia mis- 
mo disculparé yo hasta cierto punto al individuo que 
no habiendo sacado el pié de la Península, lo cual para 
mi es no haberlos sacado de las alforjas, crea que los 
españoles hacemos figura en el mundo literario. Hace 
dos siglos y medio, como aparece en la Apología en 
latín de Alonzo Matamoros, que los estrangeros nos 
hedían en cara que no aplicamos el hombro, como de- 
beríamos, al adelantamiento de la ciencia; y lo mas 
que han probado nuestros apologistas es que somos 
capaces de trabajar como otra nación cualquiera, (¿y 



116 U ESCUEU SUPERIOR 

esto quien lo duda?) Es cierto que no es tan gran > 

de nuestro atraso, á causa del natural talento español, 
como pudiera ser, debiendo á solo él que no andemos 
en cuatro pies: pero tanto peor para lo que es defen- 
dernos de la acusación que se nos hace Y ya que 

estoy con las manos en la maza, y que no hay pacien- 
cia para ver que por un mal entendido patriotismo ó por 
¿qué se yo qué? se quiera perpetuar la desdicha y la ig- 
norancia de la patria, insistiré algo mas sobre este par- 
ticular. En que estado están las ciencias entre noso- 
tros? Verguenzaes decirlo, las que derechamente influ- 
yen en la prosperidad del estado, como la historia na- 
tural, la mineralogía, la medicina, la cirugía, la ana- 
tomía, las matemáticas, la astronomía, la geografía, la 
veterinaria; en una palabra, todas las ciencias y todas 
las artes, ecepto la teología, nos son desconocidas: pe- 
ro ni aun en esta última nos hemos sostenido, pues 
que de un siglo á esta parte hacen el costo en nuestras 
escuelas, Santo Tomas, Gote, Gonet, Billuart, el Obispo 
de León de Francia También es vergüenza de- 
cirlo, la Anjina de Heredia y las Tercianas de Merca- 
do, la impresión de la Poliglota, el Brócense y el Qui- 
jote son nuestros únicos libros, á lo cual agrego yo 
nuestros antiguos Cancioneros y Romanceros, con un 
buen surtido de poesías líricas, pero sin ningunpoema 
de este nombre, ni colección alguna de sátiras que 
pueda figurar .al lado de las de Horacio, ó de Juvenal, 
ó del francés Boileau: algunas comedias buenas, sin 



IDIOMAS MODERNOS 117 

casi ninguna tragedia, pero sí comediones sin cuento, 
los cuales no se yo si nos dan honra ó nos la quitan, 
atendida la mala moral y peor política que en ellas se 
enseña, sobre lo descabellado del plan: la Historia de 
España por Mariana, la Vida de Carlos Fpor Sando- 
val, los Anales de Aragón por Zurita, la Historia de la 
conquista de Méjico por Solis y pocas otras buenas, en- 
tresacadas de un barullo de ellas, sin ninguna historia 
eclesiástica, tal cual meritoria, ni libertad para escri- 
birla: algunas obras de política y de economía, que 
fueron buenas en su tiempo y que ahora no lo son, ó lo 
son poco: novelas mas de las que bastaban, aunque no 
tantas como han escrito posteriormente los estrange- 
ros: ninguna obra de miscelánea que nos recomiende 
para con estos, ecepto las de Feijoo: ninguna colec- 
ción de cartas familiares que al interés del asunto reú- 
na la naturalidad y gracia del estilo: tal cual viage 
marítimo y algunas gramáticas y diccionarios: pero 
sin ningún sermonario que goce de celebridad, lo cual 
es tanto mas de admirar, cuanto la predicación es de 
teólogos, y la lengua castellana la mejor de las vivas 

para el pulpito Por lo que toca al Quijote, único 

libro á que debe hoy la España no haber, para el co- 
mún de los estrangeros, desaparecido totalmente del 
mapa literario de las naciones, tenemos los españoles 
la mortificación de que su primer comentador fué un 
estrangero, de cuyo trabajo, como advierte Fernandez 
Navarrete en la Vida de Cervantes, disfrutó mas de lo 



118 LA ESCUELA SUPERIOR 

que era justo Pellicér ó lo que es lo mismo se lo apro- 
pió en parte Mala señal es que andemos siempre 

con apologías para probar la existencia de lo que, si 
existe, debe estar á la vista. La notable alteración que 
de un siglo á esta parte ha padecido nuestro idioma na- 
cional, acercándose mas y mas al francés, es también 
un argumento concluyente de nuestro atraso, que hace 
que acudamos á nuestros vecinos si queremos saber 
algo.» 

Esto se escribiaen 1833. ¿Ha cambiado desde enton- 
ces la situación relativa de la España, descrita con tan 
sombríos, pero tan verídicos colores, por el escritor 
catalán? Si: ha cambiado algo para empeorarse. — El 
mundo camina demasiado á prisa, y no se detiene á 
aguardará los perezosos: la distancia que separa á los 
pueblos ignorantes de los que marchan al frente de la 
civilización se hace mayor ácada dia que pasa, porque 
estos siguen su rápida marcha y aquellos si se mueven, 
es á tropezones y sin apurar el paso. Descuéntense las 
novelas originales ó traducidas, y las poesías líricas, 
y comedias, cuyo mérito no tenemos para qué apreciar 
ahora, y estamos seguros de que no se cuentan por cen- 
tenas los libros que en los últimos años han producido 
las prensas españolas. Sabidos son los estraordinarios 
progresos realizados en el mundo, en los últimos 
cincuenta años, en las ciencias, en las artes, en la in- 
dustria.— Cual jes la parte con que la España ha con- 
tribuido para la realización de esos progresos? Ocupa- 



IDIOMAS MODERNOS 119 

da constantemente en averiguar si debía ser Don Car- 
los ó Cristina Isabel ó el Pretendiente, Marforió Prim, 
y no sabemos cuantos otros personages de esa calaña, 
los que debían dirigir sus destinos, la España no ha te- 
nido tiempo de detenerse á observar la transforma- 
ción que se operaba en la sociedad moderna, ni á es- 
tudiar las ciencias, ni á escribir libros: apenas si, á se- 
mejanza de sus dignos descendientes en la América, ha 
. sabido devorarse á si misma, anonadarse, suicidarse, 
en la org.'a y en la degradación de una guerra civil 
constante . 

No hemos sido mas felices nosotros de este lado del 
Atlántico, que nuestra madre patria de aquel, salvo 
las modificaciones producidas por la inoculación del 
elemento estrangero. La América española ha estado 
muda como la España, no por falta de labia, sino por 
falta de saber y de tiempo. La política de luchas civi- 
les, la guerra de facciones y de montoneras, es una 
ocupación que no deja tiempo para estudiar ni para 
escribir, y que tampoco se armoniza mucho, que se di- 
ga, con las ciencias y con los libros. 

Esa falta de libros en castellano hace que todos 
aquellos que quieren saber algo mas que leer y escri- 
bir, ó lo que decia D. Quijote, y lo que escribió Calde- 
rón, se vean obligados á estudiar algún idioma estran- 
gero. Parala constatación de esta verdad, apelo á la 
esperiencia propia de cada uno. ¿Cuántos délos que 
me leen, han aprendido lo que saben, poco ó mucho, 



120 LA ESCUELA SUPERIOR. 

puramente en libros españoles? Acaso no habrá uno 
en mil, y ese no tendrá muy estendidos conocimientos 
respecto á lo que constituye la ciencia moderna, aun 
cuando pueda estar al tanto de cuanto santo, viejo ó 
nuevo, hay en el cielo, ó mas propiamente dicho en el 
calendario. 

En América, y, si no estamos equivocados, en Espa- 
ña, ahora, temporalmente, la prensa diaria política ha 
adquirido un desarrollo, relativamente grande: es algo, 
aunque no mucho, pero parécenos que anadie se te 
ocurrirá decir que es lo bastante. 

Hay, pues, que resolver este problema ¿Gomo se pro- 
vee de libros á treinta millones de seres humanos que 
hablan el castellano, y que si quieren estudiar, saber, 
vivir en el mundo actual, no tienen como hacerlo por- 
que no tienen libros? La solución radical es escribir ó 
traducir los libros y publicarlos (1) pero esto exige 
tiempo, estudios adquiridos anteriormente y mercado, 
es decir, lectores — Tanto vale decir que la solución ra- 
dical es cambiar fundamentalmente las condiciones de 
los pueblos de habla española: el dia en que los pue- 
blos de idioma castellano sepan leer y lean, sabrán, 
tendrán libros, porque los escribirán ó los traducirán — 
En esta, como en todas las evoluciones económicas, 
aunque la mayor oferta pueda influir algo para aumen- 
tar la demanda, aquella se regula por esta. Esa so- 



'h Véase en el Capitulo XXXVI las Instrucciones del Gobierno Argentino á su 
Ministro en el Perú. 



> 



IDIOMAS MODEILNOS 121 

lucion radical vendrán á darla, pues, las escuelas. 

Pero hay otra solución que, aunque transitoria, im- 
perfecta y limitada, es sin embargo inmediatamente 
aplicable y puede servir con eficacia para apresurar el 
advenimiento de la solución radical: es la difucion de 
los idiomas modernos. 

Reconocida la necesidad* de aprender uno ornas 
idiomas modernos, presentase esta duda, pidiendo ser 
resuelta. ¿A qué idiomas debe darse la preferencia? Y 
en el caso de que sea solo uno el que se aprenda, ¿cuál 
es -mejor, mas conveniente y mas útil? La práctica, en 
la generalidad de las repúblicas Sud-Americanas y en 
España, contestaría sin titubear; el francés. 

Vale la pena de detenerse á observar si es racional 
esa práctica, si ella se ajusta á lo que realmente nos 
conviene, ó si, por el contrario, nos ser.a mas prove- 
choso y mas útil estudiar el inglés ó el alemán. 

Asila Francia, como la Alemania y los pueblos que 
hablan inglés, no sufren los males que aquejan á los 
países de origen español: todas aquellas naciones tie- 
nen los libros necesarios. La Alemania publica anual- 
mente mas de ocho mil obras nuevas: la Inglaterra y 
Estados-Unidos mas de seis mil; la Francia mas de 
cuatro mil. En todos ellos, pues, con la adquisición de 
cualquiera de los idiomas, alemán, inglés ó francés, 
habría como estudiar, como saber, como hallarse en 
condiciones de seguir el movimiento ascendente de la 
sociedad moderna. 



.> 



122 LA ESCUELA SUPERIOR 

Las verdades fundamentales de las ciencias exactas 
y esperimentales son las mismas en todos los pueblos 
de la tierra: no las alteran ni el idioma, ni las naciona- 
lidades, ni las razas: la física, la química, la historia 
natural, las matemáticas, etc., son iguales en Ingla- 
terra y en Francia, en Francia y en Alemania: pero no 
sucede lo mismo con las ciencias políticas y morales, 
con la literatura, con las aplicaciones de las ciencias á 
la industria, con las artes, en una palabra, con todo 
aquello que se refiere á la observación del hombre en 
sociedad ó al lleno de sus necesidades. En esta vastí- 
sima esfera del saber y la actividad humana se hacen 
sentir las peculiaridades de cada nación, resultado de 
causas múltiples que la historia se encarga de esplicar. 

Las conquistas de las ciencias esperimentales se ha- 
cen pronto del dominio de todas las naciones: lo que 
produce la Alemania es inmediatamente traducido al 
inglés y al francés, y vice-versa, siempre que señale 
un nuevo paso dado en el camino del progreso científi- 
co: pero no sucede lo mismo con respecto á las con- 
quistas del espíritu humano, y aun alas aplicaciones 
de las ciencias esperimentales. Las ciencias políticas y 
sociales, en su parte de aplicación, y aun en muchos de 
sus principios, adquieren fisonomía propia y rasgos 
geniales en cada nacionalidad. 

Puede ser para muchos discutible, cuál ha dado en 
Europa mejores resultados, si el orden de ideas polí- 
ticas y filosóficas en que vive la Francia ó aquel que 



IDIOMAS MODERNOS 123 

anima á la Inglaterra: pero, parécenos que nadie pue- 
de poner en duda que, en el Nuevo Mundo, lo que pue- 
de llamarse el espíritu inglés ha dado resultados mil 
veces mas satisfactorios: no hay comparación posible 
entre los Estados-Unidos del Norte y las repúblicas 
Sud -Americanas. 

Colonias ayer como nosotros, emancipándose casi 
al mismo tiempo que nosotros, teniendo como nosotros 
un mundo virgen que conquistar y poblar, y una socie- 
dad nueva que constituir, ellos han llegado al grado de 
prosperidad, de grandeza, y de felicidad en que hoy se 
encuentran, mientras que nosotros hemes vivido la 
existencia enferma de la anarquía, de la pobreza, y de 
la rutina, y nos encontramos hoy rezagados en la mar- 
cha de progreso de la humanidad. 

En presencia de resultados tan diversos, después 
de mas de medio siglo de esperiencia, un dilema 
ineludible se presenta al espíritu: ó tienen los anglo- 
sajones cualidades especiales de que nosotros carece- 
mos, y eso esplica el progresó de los Estados-Unidos 
y nuestro atraso relativo: ó bien las tendencias que á 
ellos los han guiado han sido buenas, mientras que han 
sido malas las que nos han guiado á nosotros. Es esto 
último lo mas aceptable, aunque pueda no ir muy des- 
caminada la primera suposición. No seriamos lo que 
somos, si hubiésemos sido medio ingleses desde nues- 
tra emancipación: es decir, si hubiésemos hecho fruc- 
tificar en suelo americano, como los Yankees, las doc- 
trinas liberales de la vieja Inglaterra. 



124 LA ESCUELA SUPERIOR 

Necesitamos, pues, cambiar de rumbo, y tenemos el 
remedia á la mano: en vez de estudiar y enseñar el 
francés, estudiemos y enseñemos el inglés: aproveche- 
mos la enseñanza fecunda que pueden ofrecernos los 
Estados-Unidos^ mucho tendríamos que aprender ya 
que mucho haríamos, simplemente con llegar á ser ma- 
ñana, lo que ellos son hoy. 

Por la misma razón de que hasta hoy el pueblo nor- 
te-americano es el único que ha conseguido armonizar 
y hacer efectivas conjuntamente, el orden y la libertad, 
la república y la paz, la democracia y la civilización, es 
también el único que puede ofrecer provechoso ejem- 
plo y fecunda enseñanza á los pueblos que, como el 
nuestro, anhelan obtener los mismos resultados. 

Ahora bien, en su acepción elevada y legítima, la po- 
lítica es la ciencia madre: á ella se subordinan todas 
las otras ciencias, tan luego como llegan á aplicarse, 
en cualquier sentido que sea. Y no se diga, por ejem- 
plo, que cuando la física aplica las fuerzas del vapor á 
la locomoción, nada tiene que ver con la política; por- 
que si es cierto que la locomotora obedece á unos mis- 
mos principios en todos los ferro-carriles, no es menos 
cierto, también, que el ferro-carril americano tiene 
una función política igualitaria, mientras que el ferro- 
carril francés tiene la misma función política, pero 
aristocrática; basta para reconocerlo, observar el wa- 
gón americano, sin separaciones, sin clases, sin dis- 
tinciones, igual para todos; y el wagón francés, dividí- 



IDIOMAS MODERNOS 125 

do en compartimentos, 1% 2 a , 3 1 clase, aquí el pueblo, 
allí la bourgoisie, mas allá la aristocracia. Es decir, 
que las ciencias al aplicar el vapor al ferro-carril, tie- 
nen en cuenta y subordínanse á las doctrinas políti- 
cas que dominan. Obsérvese un hecho cualquiera, des- 
de el mas insignificante hasta el de mayor importan- 
cia, y se verá que, siempre, de una manera más 6 me- 
nos pronunciada y más ó menos tangible, puede cons- 
tatarse la observación que señalamos. Así, pues, vol- 
vemos á decirlo, desde que abandonan el terreno de lo 
abstracto, y se aplican á la industria, á las artes, al co- 
mercio, las ciencias esperimentales toman en cuenta 
las doctrinas políticas y sociales, y á ellas se subor- 
dinan. 

De ahí la necesidad de aprender aquel de los idio- 
mas modernos que pueda sernos mas provechoso para 
alcanzar el fin que proseguimos, al menos hasta tanto 
que la cosecha propia no nos baste. El francés nos 
ofrecería los libros necesarios para el estudio de las 
ciencias esperimentales, y aun de las ciencias políticas 
y morales; pero, aquellas en su parte de aplicación, 
estas en su conjunto, adolecerían del inconveniente de 
estar subordinadas á un espíritu general, que, hasta 
ahora, ha sido completamente estéril en sus resul- 
tados. 

Y descendiendo á un detalle, de la mayor importan- 
cia en un libro sobre educación-, nos veríamos imposi- 
bilitados de seguir los progresos del mundo moderno 



126 LA ESCUELA SUPERIOR 

en la ciencia y en el arte de la educación. Todo el que 
de esta importante cuestión se haya ocupado, sabe bien 
que la Francia está á ese respecto en un lamentable es- 
tado de atraso. Mientras que los Estados-Unidos, la 
Alemania, y algunos de los paises del Norte han reali- 
zado estraordinarios progresos en la práctica, y que 
asi en todos ellos como en la Inglaterra las cuestiones 
educacionistas se estudian, se profundizan, y se re- 
suelven, la Francia se conserva aun, á pesar de recien- 
tes y generosos esfuerzos, empleando los viejos testos, 
los viejos sistemas, los viejos métodos, y conservando 
los malos hábitos del pasado, sin que, ni aun teórica- 
mente, se profundizen y se resuelvan las mas funda- 
mentales cuestiones relativas á la escuela. 

Agregúese á esto que para el comercio el inglés es 
mas conveniente que el francés, ya que hablan aquel 
idioma mas de cien millones de habitantes de los pue- 
blos mas comerciantes de la tierra, mientras que este 
solo es hablado por la mitad 6 menos de ese número. 

No es dudoso, pues, para nosotros que en el apren- 
dizaje de los idiomas modernos, los hijos de este pais, 
debemos dar la preferencia al inglés. 

Querrá decir esto que aconsejemos nosotros la eli- 
minación absoluta del francés, ó del alemán, en nues- 
tras escuelas superiores ? De ningún modo : siempre 
será provechoso, útil y conveniente el estudio de los 
idiomas modernos, y las mismas razones que hemos 
aducido para sostener que debe darse la preferencia al 



fe 

Ir 



IDIOMAS MODERNOS 127 

inglés muestran que, después de este, es el francés el 
idioma que debiéramos aprender. 

Dejamos así terminado este capítulo. No se nos 
ocultan todas las resistencias que puede sublevar, las 
observaciones que pueden hacérsele, ni tampoco que 
hemos rozado, apenas ligeramente, una cuestión que 
exigiría volúmenes enteros para tratarla en todos sus 
complicados desarrollos : pero este libro ha adquirido 
j a proporciones demasiado voluminosas para que es- 
temos dispuestos á aumentarlas debatiendo una cues- 
tión que es incidental en nuestro objeto, por mas vasta 
que sea y mas digna de preocupar la atención de los 
hombres pensadores. 



CAPITULO XXX. 



Programa de estudios, 



Lo escesivamente deficiente de nuestras escuelas 
públicas y privadas y aun lo deficiente de la única Uni- 
versidad que tenemos en la República, hace que deba 
aparecer como mas estendido de lo que es en realidad 
el programa de estudios superiores que nos propone- 
mos formular Sentimos, pues, la necesidad de buscar 
npoyo en autoridades educacionistas y vamos á bus- 
carlas en los Estados Unidos, que tienen necesidades 
semejantes á las muestras, ya que son, como nosotros, 
un pueblo nuevo, que en medio de una naturaleza vir- 
gen é inculta forma una nueva sociedad, democrática 
y libremente constituida. Preferimos estender mas de 
lo que fuese de desear las proporciones de este capítu- 
lo, para dejar evidenciado que es posible realizar lo 
que proponemos, y que aun nuestro programa no es 
tan estendido como el de muchos de los Colegios y 
Academias que hay en Estados Unidos. 

«Reconociendo el principio de que la educación es 
una ciencia progresiva, dice Mr. Randall Superinten- 



PROGRAMA DE ESTUDIOS 129 

dente de Nueva York, (1) que el rápido progreso de la 
civilización está cambiando constantemente la impor- 
tancia relativa de los ramos particulares del saber, que 
lo práctico debe, en comunidades como estas, ser pre- 
ferido á lo teórico, y que deben buscarse oportunidades 
para el desarrollo, no solo de las facultades intelectua- 
les, en general, sino, en particular, de aquellas facul- 
tades especiales que cada discípulo pueda poseer, el 
Consejo, por recomendación de su comisión especial 
y de este Departamento, ha revisado recientemente el 
curso de estudios, con el propósito de ponerlo mas de 
acuerdo con las crecientes exigencias de una educación 
eminentemente práctica. Al mismo tiempo ha provisto 
ampliamente al cultivo comprensivo de todos aquellos 
ramos de la literatura, la ciencia y el arte que son con- 
siderados como indispensables, para todo discípulo 
que aspire al carácter de un buen escolar. En la Escue- 
la Primaria ha echado las bases de aquellos principios 
escolares elementales que todos deben poseer : un 
conocimiento de la lectura, escritura, ortografía, defi- 
niciones, las operaciones fundamentales de la aritmé- 
tica, los elementos de geografía, y algunas de las mas 
familiares formas, cualidades y composición de los 
objetos naturales. En la Escuela de Gramática ha es- 
tendido este curso en siete grados sucesivos, de cinco 
meses cada uno, con la sola ecepcion del último, al quo 

.1) Fourteenth Annunl report' 1867 '. 



'138 LA ESCUELA SUPERIOR 

ha dado un año escolar entero. En cada grado sucesi- 
vo se progresa adquiriendo un conocimiento mas dete- 
nido de los principios de la gramática inglesa, y de la 
constitución y uso del lenguage : un conocimiento 
general de los artículos de comercio, agricultura, ma- 
nufactura &: en geografía, á la vez la descriptiva y la 
física : en historia, la de nuestro país, su constitución, 
instituciones, y principios generales de gobierno ; los 
principios elementales de astronomía, las reglas prác- 
ticas y problemas de aritmética, y en el departamento 
de los niños, álgebra y teneduría de libros. En la clases 
suplementarias que exigen un periodo de dos á tres 
• años, se ha provisto un conocimiento mas completo de 
las ramas superiores de la aritmética, los principios 
esenciales de álgebra y geometría, un conocimiento 
mas avanzado de la astronomía elemental, los mas im- 
portantes elementos de la historia antigua y moderna, 
principios de filosofía natural, química, fisiología ó 
higiene, y la literatura Inglesa en sus variados depar- 
tamentos: y en el departamento masculino principios 
de trigonometría y agrimensura, y un conocimiento mas 
detenido y mas completo de derecho constitucional y 
de la ciencia del gobierno, con elementos de economía 
política. Todos los estudios meramente técnicos 6 abs- 
trusos, que no tengan relación práctica con los proce- 
deres de la vida, ó ninguna coneccion necesaria con 
una sabia disciplina mental, han sido ciudadosamente 
eliminados del curso. Tanto cuanto es posible, se ha 



PROGRAMA DE ESTUDIOS 131 

hecho que, la instrucción oral acompañada de frecuen- 
tes ilustraciones y esplicaciones, ocupe el lugar de una 
servil adhesión al lenguage exacto de los testos : y para 
conservar en la mente del niño un conocimiento gene- 
ral y detenido de las varias materias de estudio, se- 
guidas durante el mes, se han establecido revistas 
mensuales. 

« Los puntos que principalmente se han tenido en 
vista en todo el curso y en cada uno de sus grados son: 
1.° La adquisición de un conocimiento exacto de los 
principios y métodos fundamentales de cada materia 
de estudio. 2.° La habilidad de reproducir, inteligen- 
te y claramente ese conocimiento, en el lenguaje pro- 
pio del discípulo, tanto como sea posible, sin depender 
de las meras palabras del testo. 3.° Hábitos de obser- 
var, reflexionar y razonar acerca de los varios asuntos 
que se le presentan durante el curso ó le son sugeridos 
por los acontecimientos corrientes de la vida diaria, ó 
sobre los objetos de la naturaleza ó del arte que hayan 
podido presentarse a su vista. 4.° Un conocimiento, 
inteligente y familiar de la historia, instituciones y go- 
bierno del pais, los hechos principales y prominentes 
de la geografía, descriptiva y física : su comercio, ma« 
nufactura, agricultura, producciones, población, prin- 
cipales ciudades y pueblos, y un conocimiento general 
de los otros paises en sus varios aspectos. 5 o Una es* 
cursion comprensiva en el campo de la literatura in- 
glesa, en sus varios departamentos, bastante estensa 



1 33 LA ESCUELA SUPERIOR 

para imbuir al discípulo con el gusto de sus bellezas y 
el conocimiento de su valor en el cultivo y refinamien- 
to de la mente. 6.° Informes generales respecto á to- 
dos aquellos asuntos de interés é importancia general, 
así como de utilidad práctica, que es conveniente po- 
seer para toda persona bien educada. 7.° Habilidad y 
rapidez para aplicar los conocimientos adquiridos á 
las manifestaciones prácticas de la vida, en cualquier 
negocio, comercio, profesión ú ocupación en que el 
estudiante pueda después ocuparse y 8.° Asidua cul- 
tura moral de las afecciones religiosas y sociales, la 
formación de buenos hábitos, y la inculcación de sóli- 
dos principios de virtud é integridad, en el corazón y 
en la vida. » 

Comentando un plan de estudios semejantes dice 
Mr. John D, Philbrick, Superintendente de escuelas 
del Estado de Nueva York (1) : Los estudios de la lista 
son todos deseables, aunque no igualmente. No hay 
uno de ellos que yo quisiese suspender, ó cambiar por 
otro de los que ahora no son requeridos. La cuestión 
práctica, pues, que debemos considerar es esta : Pue- 
den todos esos estudios ser enseñados con ventaja du- 
rante el periodo asignado al curso de las Escuelas de 
Gramática ? En otras palabras, pueden todos aquellos 
ramos usualmente considerados como indispensables, 
recibir la atención debida, mientras que, ademas, los 

.1) Animal 9chool ?v/)o>'í— 1807, 



PROGRAMA DE ESTUDIOS 133 

otros estudios de la lista son enseñados con una esten- 
sion inútil, sin imponer demasiada labor mental á los 
discípulos ? Me siento inclinado á contestar afirmáti- 
vamente esta pregunta Cómo hacerlo es el proble- 
ma que se nos presenta. Es de la misma naturaleza de 
los problemas que se presentan diariamente en las em- 
presas industriales : cómo hacer que el trabajo sea lo 
mas productivo posible. Es un problema de economía : 
su solución exige la adaptación de los medios á los fi- 
nes, de modo que se impidan las pérdidas y los gastos 
y so utilizen completamente todas las fuerzas y mate- 
riales empleados. La capacidad de los maestros para 
enseñar y la capacidad de los discípulos para apren- 
der, tomadas en conjunto, y en relación con todos los 
arreglos y aplicaciones para facilitar la instrucción, 
constituyen la suma do medios que deben usarse^ el 
agregado del poder educacionista que debe aplicarse ; 
poder, debe recordarse, que representa todo el tiempo 
y dinero empleado en nuestros negocios escolares La 
aplicación de este poder es principalmente dirigida y 
fiscalizada por dos agentes: el programa y el sistema 
de inspección que incluye las reglas para examinar. 
Del último agente no tratamos ahora. El programa 
afecta la aplicación del poder educacional, como se 
ha sugerido ya, de tres modos, y solo de tres : en la 
designación de les estudios, en la asignación de su 
orden relativo , y en la designación del grado de 
desarrollo de cada uno. Ahora, si la eleecion de 



\ f Ú La escuela sütáfitoü 

los estudios es juiciosa, solo resta decir lo que debe 
hacerse -con cada uno — para indicar la medida y el 
orden — de manera que el poder de educar de los 
maestros y el poder de aprender de los discípulos pue- 
dan ser dirij idos lo mejor posible, de modo que no se 
malgaste nada del poder educacionista. El argumento 
en que me apoyo es, que esos estudios podrían ser pro- 
piamente enseñados, si los medios que poseemos fue- 
sen propiamente empleados Aceptando que el pe- 
riodo de las Escuelas de Gramática sea de seis a siete 
años — siendo generalmente los discípulos de ocho á 
nueve años en la época de su admisión — debemos de- 
terminar primero el número de pasos en que debe di- 
vidirse el curso de estudios, ó qué cantidad de la mis- 
ma cosa para el número de clases en que los discípu- 
los se gradúen. Me inclino á adoptar seis como el nú- 
mero mas conveniente de pasos, — no sin embargo con 
el fin de tratar de hacer que los estudios requeridos en 
cada paso, sean la medida exacta de un año de trabajo. 
El sistema de grados no es propuesto con el fin de 
cambiar la costumbre actual de promover los discípu- 
los de la escuela Primaria, á la de Gramática al fin de 
cada año, y de re-clasificar al mismo tiempo los gra- 
dos inferiores de la escuela de Gramática; y no me pa- 
rece que haria necesario semejante cambio. 

« Entre las mas obvias y al mismo tiempo las mas 
importantes consideraciones que deben tenerse en vis- 
ta al designar las exigencias de las distintas clases, es- 
tán las siguientes : 



PtiOGKAMÁ DE ESTUDIOS 133 

« Que la suma de trabajo que debe hacerse se gra- 
dúe por el término medio de la capacidad de los maes- ; 
tros y de los discípulos y no por la sabiduría de los 
mas hábiles maestros y por la habilidad de los discípu- 
los mas inteligentes. 

« El arreglo debe hacerse de modo que responda á 
las necesidades, en cuanto se pueda, á la vez de los 
discípulos que van á completar el curso y de aquellos 
que se separan en los diversos grados del curso: y pa- 
ra este fin, cada grado debe hacerse completo en sí 
mismo, y ser al mismo tiempo una preparación conve- 
niente para el que inmediatamente le siga. 

« Que no se de indebida preminencia á una rama, á 
espensas de las otras. 

« Que se tenga en cuenta el progresivo desarrollo de 
las facultades mentales, así como la relación lógica y la 
utilidad práctica de los diferentes ramos de instruc- 
ción. 

« Que, aun cuando la especificación de las exigen- 
cias hechas sea bastante definida para fijar un de- 
sarrollo dado é inteligible á cada clase, evite sin em- 
bargo, aquellos detalles que tiendan á embarazar la 
energía y el genio inventivo de los maestros. 

« Que se escluya toda exigencia de dudosa utilidad, 
desde que hay materia bastante para enseñarse, cuyo 
valores incuestionable. 

« Que todo lo que no merece ser recordado, no mere- 
ce ocupar un lugar en los estudios señalados. 



136 LA ESCUELA SUPERIOR 

<c Que es mejor conocer perfectamente y retener fácil 
y seguramente una parte, que ver pasar muchos estu- 
dios por la mente, como resbalan las nubes por el es- 
pacio.» 

Hablando de un curso de estudios mas elevados aun, 
ocupándose del programa de los numerosos colegios y 
academias que hay en Estados-Unidos, dice Mr. S. 
Bates, Superintendente de escuelas de Pensilvania (1) 
« Los colegios americanos, se modelaron por los cole- 
gios ingleses que eran tributarios de las Universidades 
de Oxford y de Cambridge: siendo el oficio de estas con- 
ceder grados á los discípulos que se presentaban de 
los primeros, c3mo prontos para dar exámenes. En 
los primeros colegios americanos el curso de estudios 
consistía en el griego, el latin y las matemáticas. El 
tiempo empleado en este curso, después de estudios 
preparatorios, era de cuatro años. El discípulo estaba 
constantemente, y es de creer que útilmente, ocupado 
en esos estudios. Pero, desde el establecimiento de los 
primeros colegios en este pais, se han hecho grandes 
progresos en todas las ciencias naturales y esperimen- 
tales. Los limites del saber se han estendido grande- 
mente. En consecuencia, nuevos ramos de estudio han 
ido introduciéndose de tiempo en tiempo, hasta que, al 
presente, como veinte y cinco nuevos estudios han sido 
agregados al programa. Están comprendidos en un cur- 
ro On Liberal education. Journal of Education— 1863. " 



PROGRAMA DE ESTUDIOS 137 

so completo de colegio, como se sigue ahora, Latín, 
Griego, matemáticas — comprendiendo álgebra, geo- 
metría, trigonometría, plana y esférica, agrimensura, 
astronomía, náutica, geometría analítica, mecánica 
analítica, cálculo diferencial y mecánica celeste: His- 
toria Antigua y Moderna; Fisiología; Zoología; Filoso- 
fía Natural; Química; Mineralogía; Geología; Ingenie- 
ría Civil; Química Analítica; Retórica, Lógica, Econo- 
mía Política, Constitución de los Estados-Unidos, 
Francés, Alemán, Italiano y Español, Ética, Eviden- 
cias de la Religión, Psicología, Ensayos escritos, Decla- 
mación y Elocución. Tal es la suma de estudios que se 
exige á un joven prosiga para ser graduado en la ac- 
tualidad. Abraza los elementos de casi todas las cien- 
cias que han sido sistematizadas. Siendo considerado 
como una escursion detenida en el campo de las inves- 
tigaciones, es considerado como un curso muy liberal 
de estudios. Los colegios de los Estados-Unidos han 
adoptado sustancialmente ese mismo curso y con las 
facilidades que tienen, lo están enseñando.» 

Contestando á las observaciones hechas á tan vas- 
to programa, dice el Profesor C. Gilman, en un intere- 
sante trabajo. (1) «Hasta donde os proponéis ir, pre- 
guntan? Dónde os detendréis? Qué linea trazáis entre la 
responsabilidad pública y la privada? Esta es una pre- 
gunta resuelta^ formulada á menudo por ciudadanos 

(l)What sor) of schoola ought the statc to Kctpf The New Englander— 1868. 



1 38 LA ESCUELA SlfERlDH 

pensadores, cuando se proponen mejorar las escuelas 
de una localidad dada. Tenemos una respuesta pronta. 
No hay una regla general que determine el punto hasta 
donde deben ir las escuelas públicas. Es y debe per- 
manecer variable. Los limites fijados por una genera- 
ción, no son los limites que deben gobernar á otra. La 
línea para una activa y populosa ciudad comercial ó 
manufacturera, no es la línea señalada para una dise- 
minada comunidad de labradores. La solución del 
problema, la designación del nivel ó del alto, debe 
buscarse con aquellos principios de ingeniería civil 
que están envueltos en el self-government local de 
nuestra tierra. Cada pueblo, la unidad de nuestro sis- 
ma político, debe ser una ley para sí mismo, sujeto so- 
lo á aquellas exigencias y á aquellas restricciones, que 
pueden señalarse como una consideración necesaria, al 
bien de la república de pueblos que llamamos el Esta- 
do. La voluntad del pueblo en cada localidad dada, de- 
be decidir hasta donde debe ir el sistema de escuelas en 
aquella localidad. Al determinarlo, la fortuna delpue- 
blo, la densidad de la población, el grado de buen 
manejo observado en otros negocios públicos, la posi- 
bilidad de obtener buenos oficiales escolares, la exis- 
tencia y los rasgos característicos de las instituciones 
establecidas, la suerte de las escuelas privadas que se 
sostienen, y otras consideraciones semejantes, mere- 
cen atención Como ha cambiado nuestra sociedad, 

no han cambiado los principios, pero si los métodos. 



\ 



PftOGRAitA DÉ ESÍUDlOS i 30 

Es tan cierto ahora como hace cuarenta años que la 
virtud y la inteligencia son los fundamentos de la pros- 
peridad social: eá tan cierto que el Estado necesita 
buenas escuelas para todos y que los niños y niñas de- 
bieran ser aptos para todas las alteraciones de la vida: 
es igualmente cierto que el sistema de escuelas públi- 
cas debe hallarse libre de influencias sectarias, ó de 
distinciones de clases, ó de malos maestros, ó de in- 
justos é ilegales gastos de dinero. Pero la sociedad 
moderna, tan ocupada, tan complexa, tan multiforme 
en su actividad, debe exigir diferente clase de escue- 
las de las que eran conocidas hace cuarenta años: y 
una sabia política investigará que métodos en nuestros 
dias desarrollarán mejor nuestros principios funda- 
mentales. Algunos pretenderán creer que Horace Mann 
ó Henry Barnard, ó el sistema de escuelas Prusiano, ó 
los Institutos de maestros, ó las Escuelas Normales, 
han introducido estos cambios en la sociedad moder- 
na. Pero el vapor y la electricidad tienen mucho mas 
que ver con esto que Mann y Barnard. Es Fulton con 
su buque á vapor, Morse con su telégrafo eléctrico, y 
Hoe con su máquina de imprimir, y Whitney con su 
hiladora de algodón, y todo el resto de la tribu de in- 
ventores; son los vapores de Cunard, los telégrafos 
sub-marinos, los Ferro-carriles al Pacifico, las minas 
de Plata de Nevada, los diarios, las manufacturas á 
vapor, los que nos han conducido de la vida quieta del 
niño á la vida oc.upada y activa del hombre.» 



140 LA ESCUELA SUPERIOR 

Son, pues, las transformaciones que ha sufrido la 
sociedad moderna las que exigen un vasto programa 
de estudios para las escuelas superiores, y son los pro- 
gresos realizados por la ciencia y el arte de la educa- 
ción los que hacen posible la enseñanza de ese vasto 
programa. 

Teniendo, pues, en cuenta las consideraciones que 
hemos formulado en los capítulos anteriores, he aquí 
un programa de estudios, que creeríamos provechoso 
y completo para nuestras escuelas superiores. 

PROGRAMA DE ESTUDIOS 

Historia, nacional y general. 
Geografía. 
Aritmética y Álgebra. 
Geometría y matemáticas. 
Historia Natural. 
Física. 
Química. 

Constitución de la República y elementos de dere* 
cho constitucional. 
Economía política. 
Teneduría de libros. 
Dibujo. 

Canto y música. 
Inglés. 
Francés. 

Y como clases suplementarias, Alemán, Latín y Fi- 
losofía. 



CAPITULO XXXI 



Orden y tiempo de los estudios 



Aun cuando acabamos de formular el programa que, 
á nuestro juicio, responderla mejor alas exigencias de 
la escuela superior entre nosotros, y á los medios de 
que podríamos disponer para establecerla, parécenos 
que será útil, al designar el orden y tiempo de los es- 
tudios, presentar ejemplos de lo que se ha hecho en 
las diversas formas que se han dado á los programas 
de las escuelas superiores. Presentaremos, así, en for- 
ma concreta, el ejemplo práctico que puede seguirse, y 
sustituiremos la autoridad de la esperiencia y del mas 
profundo saber, á nuestras propias inspiraciones, que 
podrían considerarse sin el valor y la autoridad nece- 
sarias. 

En la organización de las escuelas superiores se han 
adoptado tres formas diferentes. 

1.° La que abraza un curso general de estudios y un 
curso clásico, en la misma escuela: pudiendo los pa- 
dres ó tutores de los discípulos escojer entre uno de 
los dos cursos. 



142 LA ESCUELA SUPERIOR 

2.° La formación de dos escuelas distintas, separada 
la una de la otra, siguiendo una un curso general y la 
otra un curso clásico. 

3.° La unión de los dos cursos en una escuela gene- 
ral y clásica, en la que se exige á los discípulos el es- 
tudio de las materias generales y de las clásicas. 

Vamos á presentar ejemplos de esas tres formas, y 
del orden y tiempo seguido en los estudios. 

La primera forma es la adoptada por las escuelas 
superiores de Chicago y de San Luis. He aquí el pro- 
grama: 

ESCUELA SUPEKIOK DE CHICAGO 

SINOPSIS DEL CURSO GENERAL 
Primer año 

Primer término— Álgebra: Alemán ó Latin: Geografía descrip- 
tiva. 

Segundo término— Álgebra: Alemán ó Latin: Gramática Ingle- 
sa y análisis. 

Tercer término— Aritmética: Alemán ó Latin: Geografía física, 

Segundo año 

• Primer término— Álgebra: Alemán ó Latín, Historia Universal. 
Segundo término-— Geometría: Alemán ó Latín: Historia Uni- 
versal. 

Tercer término— Geometría: Alemán ó Latín: Historia Univer- 
sal: Botánica. 



) 



PROGRAMA DE ESTUDIOS 143 



Tercer «ño 

Primer término— Geometría: Alemán ó Latin, ó Francés: Fi- 
siología: Retórica. 

Segundo término— Trigonometría: Alemán ó Latin, ó Francés: 
Filosofía Natural; Literatura Inglesa. 

Tercer térmimo— Mensuracion, Navegación y Agrimensura: 
Alemán ó Latin ó Francés: Filosofía Natural: Literatura Inglesa. 

Cuarto año 

Primer término— Astronomía: Alemán ó Latin ó Francés: Fi- 
losofía Intelectual: Constitución de los Estados-Unidos y Tene- 
duría de Libros. 

Segundo término— Química: Alemán ó Latin ó Francés: Lógica: 
Economía Política. 

Tercer término— Geología y mineralogía: Alemán ó Latin, ó 
Francés; Ciencia Moral: Economía Política. 

Dibujo durante el segundo, tercero y cuarto año. En todo el 
curso aquella atención á la lectura, ortografía, y escritura que 
se crea necesaria para conseguir satisfactorios resultados en esos 
ramos. Ejercicios retóricos, música y ejercicios físicos durante 
todo el curse. 

Al empezar el tercer año los que están en el Departamento 
General pueden escojer el continuar su Latín ó Alemán, ó tomar 
el Francés para el resto del curso. Así ningún discípulo del 
Departamento General estudia, al mismo tiempo, mas de un idio- 
ma estrangero, y á todos seles permite que tomen dos en cierto 
tiempo del curso. Los discípulos que escojen el Latín durante el 
primero y segundo año, pueden diferir la elección entre el curso 
clásico y el general hasta el principio del tercer año. 



144 LA ESCUELA SUPERIOR 



SINOPSIS DEL CURSO CLASICO 



Primer año 



Primer término— Álgebra: Primer libro de Latin: Geografía 
descriptiva. 

Segundo tértnino— Álgebra: Primer libro de Latín: Gramática 
Inglesa y Análisis. 

Tercer término— Aritmética: Lector Latino: Geografía Física. 

Segundo año 

Primer término— Álgebra: Lector Latino: Historia Universal. 
Segundo término— Geometría: César: Historia Universal. 
Tercer término— Geometría; César: Historia Universal: Botánica. 

Tercer año 

Primer término— Griego: César y Cicerón: Fisiología. 

Segundo término— Griego: Cicerón: Filosofía Natural. 

Tercer térnmw—Gñego: Anabasés, Cicerón: Filosofía Natural, 

Cuarto año 

Primer término— Griego, Anabasés: Virgilio, Églogas, Cicerón: 
Prosa en latin. 

Segundo término— Griego: Virgilio, Eneida y Geórgicas: Prosa 
en latin. 

Tercer término— Griego, Iliada: Virgilio, Eneida: Revista del 
Latín. 



PROGRAMA DE ESTUDIOS 145 

Dibujo durante el segundo, tercero, y cuarto años. Ejercicios 
retóricos, música, y ejercicios físicos durante todo el curso. Aque- 
lla atención necesaria para conseguir resultados satisfactorios en 
lectura, ortografía y escritura. Antigüedades clásicas y mitología 
durante el cuarto año. Geografía antigua en relación con la li- 
teratura é historia de Grecia y Boma. 

La segunda forma ha sido adoptada por la ciudad de 
Boston. Hé aquí el ejemplo: 

CURSO DE ESTUDIOS 

EN LA E80UELA SUPERIOR INGLESA 

Primer nfio 

1. Kevisacion de los estudios preparatorios, usando los testos 
autorizados para las escuelas de Gramática de la ciudad: 2. Geo- 
grafía antigua: <5. Historia General: 4. Álgebra: 5. Francés: fi. 
Dibujo. 

Heffiuido ano 

1. Álgebra, continuada: 2. Francés continuado: 3. Dibujo, con- 
tinuado: 4. Geometría: 5. Teneduría do Libros: 0. Rotórica: 7. 
Constitución de los Estados-Unidos: 8 Trigonometría, con sus apli- 
caciones á la agrimensura, navegación, mensnracion, cálculos as- 
tronómicos, etc. 9. Evidencias del cristianismo— una lección el 
lunes por la mañana. 

Tercer ano 

1. Trigonometría, con sus aplicaciones, etc., continuada: 2. 

10 



140 I .A ESÍTEf.A SUPERIOR 

Evidencias, continuadas, una lección el lunes por la mañana: 
3. Dibujo, continuado: 4. Astronomía: 5. Filosofía Natural: 6 
Filosofía Moral: 7. Economía Política: 8 Teología Natural: 9 Lite- 
ratura Inglesa: 10. Francés, continuado: ó puedo empezarse el 
español por aquellos discípulos que según el juieio del maestro 
hayan adquirido bastante conocimiento del francés. —Es permiti- 
da la Geografía física. 

Para los discípulos que permanecen en la escuela el cuarto 
año, el curso de estudios es el siguiente: 1. Astronomía: 2 Filo- 
sofía Intelectual: 3. Lógica: 4. Español: 5 (Teología: 6. Quími- 
ca: 7. Mecánica: ingeniería, y las matemáticas superiores, pu- 
diendo optar en algunos casos. 

Las diferentes clases deben tener también ejercicios de compo- 
sición inglesa y de declamación. Los instructores deben prestar 
atención particular á la escritura de los discípulos y dar constan- 
temente aquella instrucción en ortografía, y gramática inglesa, 
que consideren necesaria para familiarizar á los discípulos con 
esos ramos fundamentales de una buena educación. 

CURSO DE ESTUDIOS 

EN LA ESCITELA DE LATÍN 



BOSTÓN* 



Primer año 

1 . Gramática Latina: 2. Gramática Inglesa: 3. Lectura en in- 
glés: 4. Ortografía: 5*. Aritmética mental: fi. Cuestiones Geográ- 
ficas: 7 Declamación: 8. Escritura: 9. Lecciones de Latin: 10 Lée- 
te r Latino. 



PROGRAMA DE ESTUDIOS 147 



Seffnndo afio 

]. 2. 3. 4. 7. 8. continuados. 11. "Viri Roraae: 12. Traduccio- 
nes escritas: 13. Aritmética: 14. (•ornelio Nepote: 15. Composi- 
ciones en prosa, en Latín. 

Tercer ano 

1. 2. 3. 4. 7. 8. 12. 13. 15. continuados: 1G. dramática Grie- 
ga: 17. Lecciones griegas: 18. Comentarios de César: 19 Gramá- 
tica Francesa: 20. Ejercicios de ortografía y lectura en francés. 

Cuarto año 

1. 2. 3. 4. 7. 8, 12. 13. 15. 16. 10. 20 continuados: 21. Meta- 
morfosis de Ovidio: 22. Composiciones en prosa, en griego: 23 Lec- 
tor Griego: 24 Algebra: 25. Composición Inglesa: 26. Le Qrand 
pére, 

Quinto ano 

1. 2. 3. 4. 7. 8. 15. 10. 19. 21. 22. 23. 24 25. continuados: 
27 Virgilio: 28. Elementos de Historia: 29. Traducciones del in- 
glés al Latín. 

«esto año 

1. 7. 15. 16. 19. 20. 21. 22. 23. 25. 27. 28. 29. continuados: 
30. Geometría: 31. Oraciones de Cicerón: 32. 'Composición de ver- 
sos latinos: 33. Composiciones en francés: 34. Historia y Geo- 
grafía Antiguas. 

Los instructores deben prestar particular atención á la escritura 
de los discípulos, y dar constantemente aquella instrucción en 



148 LA ESCUELA SUPERIOR 

ortografía, lectura y gramática inglesas que crean necesaria para 
familiarizar á los discípulos con esos ramos fundamentales de 
una buena educación. 

La tercera forma ha sido adoptada por la ciudad de 
Cincinnati. He aquí el ejemplo: 

CURSO DE ESTUDIOS 

DE LA ESCUELA SUPERIOR DE CINCINNATI. 



Primer año. 

Primera se* ¿on.— Lecciones latinas, con la gramática latina: cinco 
lecciones por semana: Historia inglesa, cinco lecciones por sema- 
na: Álgebra, cinco lecciones por semana. 

Segunda sesión,— Lecciones latinas, con la Gramática latina, 
cinco lecciones por semana: Anatomía á higiene, cinco lecciones 
por semana: 0¡ rama tica latina, cinco lecciones por semana: Ál- 
gebra, cinco lecciones por semana: Lecturas, por el Principal, sobre 
moral, maneras, etc., una vez por semana, durante el año: Retó- 
rica, una vez por semana, durante el ano: Lectura y música vocal: 
Composición y declamación, por secciones, una vez cada tres se- 
manas. 

Segundo año. 

Primera sesión.— Lecciones latinas, completadas con la grama' 
>'*;! tica latina, cinco lecciones por semana; Geometría, cinco lecciones 
por semana: Filosofía Natural, hasta la Neumática, cinco leccio- 
nes por semana. 

Segunda sesión.— César, tres libros, ó Salustio, un libro, cuatro 
lecciones por semana: Geometría, cinco lecciones por semana: 



\ 



PROGRAMA DE ESTUDIOS 149 

Filosofía Natural completada, cinco lecciones por semana: lectu- 
ra, sonidos elementales, un ejercicio por semana: Retórica y 
música vocal, un ejercicio por semana: Composición y declamación, 
por secciones, una vez cada tres semanas. 

Tercer año. 

Primera sesión.— Química, cinco lecciones por semana: Virgilio, 
Eneida, tres libros, cuatro lecciones por semana: Alemán ó francés, 
cuatro lecciones por semana: Álgebra y Esférica, completada, 
cinco lecciones por semana. 

Segunda sesión.— Cicerón, tres Oraciones, cuatro lecciones por 
semana: Alemán ó francés, cuatro lecciones por semana: Química, 
cinco lecciones por semana: Trigonometría, completada, cinco lec- 
ciones por semana: Constitución de los Estados-Unidos, comple- 
tada, un ejercicio por semana: Lectura, Retórica y Música vocal, 
un ejercicio por semana: Composición y declamación, por seccio- 
nes, una vez cada tres semanas. 

Cuarto a&o. 

Primera sesión.— -Horacio, cinco Sátiras y el Arte Poética, cuatro 
locciones por semana: Alemán ó francés, cuatro lecciones por se- 
mana: Astronomía, completada, cinco lecciones por semana: Geo- 
grafía física, y Geología, completada, cinco lecciones por semana: 
Filosofía moral, por lecturas, un ejercicio por semana: Lógica, 
completada, un ejercicio por semana. 

Segunda sesión.— Alemán ó francés, cuatro lecciones por semana: 
Filosofía mental, completada, cinco lecciones por semana: Hif?-^ 
toria general, completada, cinco lecciones por semana: Navega- 
ción y Agrimensura, completada, cinco lecciones por semana: 
Evidencias del Cristianismo, por lecturas, un ejercicio por semana: 
Lecturas críticas, música vocal, un ejercicio por semana: Compo- 



ir 



* 



150 LA ESCUELA SUPERIOR 

sicion, por secciones, una voz cada tres semanas: Discursos ori- 
ginales. 

CLASES DE COLEGIO. 

Con el objeto do prepararse para entrar á los colegios especia- 
les, á esta clase se le permite sustituir los estudios del curso 
regular, por los s ! guientes, en el cuarto año: 

Gramática griega, completada: Lector griego, completado: Ora- 
ciones de Cicerón, en número de seis: Eneida de Virgilio, seis libros: 
Cesar ó Salustio, completados. 

Para completar este cuadro, y contestar de paso á la. 
vulgar observación de que no somos nosotros como 
los americanos, y de que no bastan los ejemplos que 
nos ofrece el Norte de la América, vamos á transcribir 
íntegro el decreto del gobierno argentino organizan- 
do el plan de estudios de los colegios nacionales de la 
vecina república. Bien podríamos hacer nosotros, 
pues, lo que han hecho nuestros vecinos, gracias á la 
ilustrada actividad é iniciativa de su gobierno. He aquí 
ese decreto, que, en su especialidad, es el primero que 
haya sido dictado en una república Sud-americana: 

PLAN DE ESTUDIOS PA11A LOS COLEGIOS NACIONALES 

De[ ariamente de Instrucción Pública. 

Buenos- Aire*. Pobrero 4 de 187o. 

Considerando:— Que en los paises donde los establecimientos de 
enseñanza han alcanzado mas alto grado de perfeccionamiento, está 



PROGRAMA DE ESTUDIOS 151 

probada la conveniencia de dividir los cursos anuales en dos ó más 
términos, durante los cuales la actividad de los alumnos en sus 
estudios se sostiene mas perseverante que cuando la enseñanza se 
dá sin interrupción ni exámenes, hasta la conclusión del año es- 
colar; y 

Que la esperiencia ha demostrado la necesidad de introducir en 
el plan de enseñanza secundaria de los Colegios Nacionales, no 
solo la condición espresada, sino también otras modificaciones, 
ampliando algunas materias y distribuyéndolas todas de modo 
que las complejas estén precedidas por las que son fundamenta- 
les, sin que resulte acumulación escesiva de ellas en ningún año 
de estudios: 

El Presidente de la llcpública decreta el siguiente 

Plan de Estudios para los colegios Nacionales 

Art. 1° La enseñanza secundaria se dará en seis años, y la cor- 
respondiente á cada uno de ellos, en dos términos; el primero de 
los cuales durará desde el dia I o de Marzo hasta el 30 do Junio, y 
el segundo, desde el 15 do Julio hasta el 30 de Noviembre, en el 



orden siguiente: 








Primer año 








ntlMKR TKKMINO 








Aritmética práctica , 


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Castellano— Ejercicios de lectura de Orto- 








grafía y do recitación, Gramática. . . 


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152 LA ESCUELA SUPERIOR 

Geografía 

SKttUXDO TÉRMINO 

Aritmética práctica 

Castellano -Ejercicios de lectura razonada, 
de ortografía y de recitación, Gramática 

Francés 

Inglés 

Historia antigua 

Geografía 



Negundo año 

PRIMER TÉRMIKV 

Aritmética razonada . 

Geometría práctica 

Teneduría de libros 

Castellano — Ejercicios de Lectura razo- 
nada, análisis lógico y gramatical, de 
recitación y composición 

Francés 

Inglés 

Historia y Geografía de la América . . 
Dibujo lineal : 



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PROGRAMA DE ESTUDIOS 



153 



SKQUNOO TKRJUNO. 

Aritmética razonada 

Geometría práctica 

Teneduría de libros ........ 

Castellano — Ejercicios de lectura razona- 
da, de análisis lógico y gramatical, de 
recitación y composición 

Francés 

Ingles 

Historia y Geografía de la America . . 

Dibujo lineal 



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Tercer año. 

PKIMEK TÉRMINO 

Álgebra 

Geometría razonada 

Teneduría de libros . . * 

Literatura y ejercicios de composición . 

Francés 

Inglés 

Historia griega 

Geografía 

Dibujo y lavado de planos 



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154 LA ESCUELA SUPEKIOK 



SEGUXDO TERMINO 

Álgebra 

Geometría razonada 

Trigonometría rectilínea 

Literatura y ejercicios de composición . 

Francés 

Inglés 

Historia romana 

Geografía 

Dibujo y lavado de planos 



Coarto año 



PRIMER TERMINO 



Trigonometría esférica, y T terminada esta, 

Cosmografía 

Agrimensura 

Física 

Literatura y ejercicios de composición . 

Latín 

Alemán 

Historia de la Edad Media . . . . . 
Dibujo natural 



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l'HOGKAMA DE ESTUDIOS 



155 



SKÜUXDO TKKMIXO 

Cosmografía 

Agrimensura . * 

Física 

Literatura y ejercicios de composición. . 

Latín : 

Alemán . . * 

Historia moderna 

Dibujo natural 



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Quinto aiko 

PRIMAR TÉRMINO 

Nociones de geometría analítica, curvas 

usuales .... * 

Física 

Química 

Filosofía 

Latan : . . . . 

Alemán 

Literatura y ejercicios de composición . 
Elementos de Historia Natural .... 

Revista general de Historia 

Dibujo natural 



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156 



LA ESCUELA SUPERIOR 



SEGUNDO TÉRMINO 

Nociones de Geometría analítica . . . 

Física 

Química 

Filosofía 

Latín 

Alemán 

Literatura y ejercicios de composición . 
Elementos de Historia»natural .... 
Revista general de la Historia . . . . 
Dibujo natural 



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PRIMER TÉRMINO 








Geometría descriptiva, elementos . . . 


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Elementos de Historia Natural .... 
Filosofía 






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Dibujo Natural 


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I 



PROGRAMA DE ESTUDIOS 



157 



SEGUXDO TÉRMINO 

Geometría descriptiva, aplicaciones . . 

Química 

Elementos de Historia Natural .... 

Filosofía • 

Latín. . . . 

Alemán 

Historia Nacional 

Instrucción cívica . 

Revista general de la Historia .... 
Dibujo Natural 



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Art. 2.° A los seis anos en que está distribuida la enseñanza 
secundaria, corresponden otras tantas secciones de alumnos, cada 
una de las cuales se compondrá solamente de los jóvenes que 
cursen todos los ramos asignados á su respectivo año de estudios. 

Art. 3.° De las 22 lecciones semanales sobre las materias asig- 
nadas á cada año de estudios, se darán cuatro en cada día lectivo, 
escepto el jueves en que solo habrá dos lecciones. 

Art. 4.° Toda lección durará una hora justa, y entre cada dos 
lecciones habrá cuarto intermedio de quince minutos, por lo me- 
nos, que los alumnos pasarán fuera de las aulas. 

Art. 5.° Un horario formulado por el Rector, espresará la dis- 
tribución semanal de las lecciones entre los profesores, de moda 
que en cada una de las cuatro horas diarias— dos' el jueves— se- 
ñaladas para todas las clases, reciban simultáneamente lecciones 
todos los alumnos. 

Art. 6.° En una de las horas destinadas al recreo, habrá dia- 
riamente ejercicios gimnásticos, y la asistencia ú ellos será obli- 



■158 LA ESCUELA SUPERIOR 

gatoria en dos dias do la semana para los alumnos do cada una 
de las secciones de 1.° 2.° y «>.° año, alternativamente, y facul- 
tativa para todos los demás. 

Art. 7.° Habrá también diariamente clase de música en otra 
de las horas do recreo, y la asistencia á ella será obligatoria en 
dos dias de la semana para los alumnos de cada una do las sec- 
ciones de cuarto, quinto y sesto año, alternativamente, y facul- 
tativa para los demás. 

Art. 8.° Los jóvenes que quieran prepararse para seguir ulte- 
riormente los estudios superiores de cualquiera de las carreras 
quo tienen por base indispensable la enseñanza secundaria com" 
pleta, no podrán eximirse do aprender ninguno de los ramos 
asignados á cada año de estudios. 

Art. 9.° Los jóvenes que hayan de dedicarse á una profesión 
que no requiera años completos de estudios preparatorios, pueden 
libremente ingresar á las aulas de los Colegios, y hacer los es 
tudios mas adecuados á los designios de sus padres, tutores, ó 
encargados. 

Art. 10. Póngale en vijencia &,— Sarmiento, —Juan C. Albar- 
racin.» 

Dejamos, asi, completo el cuadro de lo que puede 
hacerse para la organización de las escuelas superio- 
res. Los encargados de la educación pública, ó los que 
quieran plantear colegios particulares, parécenos que 
encontrarán en los programas citados material bas- 
tante para fijar sus opiniones al respecto y poder dar 
forma práctica á sus aspiraciones. Por nuestra parte, 
hemos creído que el único medio de evitar que se 
calificasen de deleznables utopias las opiniones que 
hemos emitido, respecto á las exigencias de la escuela 



PROGRAMA DE ESTADIOS 159 

superior, era presentar práctica, sensiblemente, lo que 
se hace en otros países; y, para que no se crea que tales 
esfuerzos se realizan solo en Estados-Unidos, lo que 
se hace en la vecina República. 

Réstanos ahora, para completar la parte de este 
libro que hemos distinguido con el título de «La escue- 
la Superior», ocuparnos ele las formas que deben esta- 
blecerse para la admisión de los alumnos. 



> 



CAPITULO XKXIT 



Admfgfoii de lo* Alumno* 



No es necesario establecer reglas previas para la 
admisión de los alumnos en la escuela primaria, pues- 
to que en ella pueden tener asiento todos los niños, al 
menos desde cierta edad: pero no sucede lo mismo 
con los que desean ingresar en la escuela superior. En 
esta no hay organización posible, ni puede seguirse un 
orden y métodos regulares, si los discípulos no tienen 
el mínimun de los conocimientos indispensables para 
emprender con éxito los estudios superiores. — Natu- 
ralmente ese mínimun tiene que ser variable y depen- 
der, en gran parte, del estado de adelanto en que se 
encuentren las escuelas de enseñanza primaria. Fuera 
absurdo, por ejemplo, exigir entre nosotros, para ad- 
mitir un alumno en la escuela superior, las mismas 
pruebas de suficiencia que se exigen en Estados- 
Unidos, en donde las escuelas* primarias han llegado 
atan alto grado de desarrollo. Asi, pues, considera- 
ciones locales y especiales deben tenerse en cuenta 
*E para fijar el mínimun de conocimientos que deba tener 



• ■■. 



ADMISIÓN DE I.Oá ALUMNOS 161 

un discípulo al ser admitido en la escuela superior: 
sin embargo, necesario es que ese mínimun no sea 
demasiado bajo, porque, en ese caso, se corre riesgo 
de tener que dar á las clases inferiores de la escuela 
los caracteres distintivos de la escuela primaria: ó, lo 
que es lo mismo, alterar completamente el programa, 
y establecer en la misma escuela los estudios prepa- 
ratorios para el ingreso á la escuela superior. 

Dado el estado educacionista en que nos encontra- 
mos, lo menos que podría exigirse á los discípulos, 
para su admisión en la escuela superior, seria que 
supiesen leer y escribir bien, aritmética y nociones 
de geografía é historia, y que hubiesen cumplido diez 
años de edad. 

En cuanto al medio práctico de proceder en la admi- 
sión de los alumnos, parécenos que el mas conveniente 
es el establecido por Mr. Hards, para la Escuela Supe- ' 
rior de Filadelfla. Aun cuando ese proceder ha sido 
ideado para servir á una escuela pública, allí donde 
está organizado un sistema regular de escuelas, puede, 
sin embargo, aplicarse con éxito, así á las escuelas 
del Estado como á las particulares, empleando solo 
las formas que por cada especialidad sean requeridas. 

Ese proceder es el siguiente: — Un dia cualquiera 
del año, el Principal de la Escuela Superior pasa á los 
Principales de las escuelas de Gramática, una circular 
en la que, anunciándoles que van á admitirse candida- 
tos, establece las condiciones para ser admitidos en 

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Íd2^ U ESCCKÍA SrPKRlOH 

la Escuela Superior, según las que el aspirante debe 
tener doce años de edad, debe haber pasado al menos 
un año en alguna de las escuelas de Filadelfia, y rendir 
examen que muestre que es capaz de leer, escribir, 
pronunciar correctamente, y tener un conocimiento 
competente en gramática, geografía, historia de Esta- 
dos-Unidos, aritmética, álgebra, y mensuracion. Dase 
á cada solicitante un número de orden en una tarjeta, 
y al reverso las prevenciones siguientes: 1.° «Durante 
el examen Vd. solo será conocido por el número que 
está escrito en su tarjeta: 2.° No escriba Vd. su nom- 
bre en ninguno de los ejercicios, porque de lo contra- 
rio será desechado: 3.° Escriba su número en lo alto 
de cada ejercicio de una manera visible: 4.° Escriba 
también en lo alto de cada pajina el asunto del exa- 
men. 5.° Numere cada respuesta, de manera que cor- 
responda con el número de las preguntas: 6.° Cuando 
se haya concluido un ejercicio, páselo Vd. al Profesor 
y retírese al patio: 7.° Evite Vd. toda conversación y 
comunicación con los demás candidatos: 8.° No traiga 
Vd. ningún libro de ninguna clase de exámenes: 9.° 
Tenga Vd. cuidado de no perder esta tarjeta, la cual 
será reclamada al fin del examen.» Llegado el dia del 
examen, todos los candidatos se reúnen en las bancas 
de la Escuela Superior, con lápiz, pizarra, y papel por 
delante, para dar por escrito sus respuestas. Los pro- 
gramas de preguntas son fijados todos los años y teni- 
dos en secreto hasta principios del acto. Un profesor 



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ADMISIÓN DK LOS AU'MNOS W&l 

hace leer á cada candidato un trozo de prosa y otro 
de verso. El profesor de pronunciación dicta una serie 
de palabras y, antes de que ninguno pueda corregir lo 
que ha escrito, se recojen las pizarras numeradas, 
para ver como han escrita las palabras. 

El programa de cuestiones sobre geografía, á que 
tuvieron que responder los aspirantes á la Escuela Su- 
perior de Filadelfla. en uno de los año* anteriores, fué 
el siguiente: 

GEOGRAFÍA 

l. c Describid el Estado de Luisiana, dad sus lí- 
mites y el nombre de su capital. 2. ° Dibujad el mapa 
de los Estados-Unidos, indicando el curso de los si- 
guientes ríos: Mississipi, Hudson, Delaware. 3. ° Es- 
plicad el sentido que en geografía tienen las palabras: 
ártico, antartico, trópico, latitud, longitud y zonas. 
4. ° Dónde están las siguientes ciudades: Barcelona, 
Avignon, Bruges y Lubeck. 5. ° El nombre délos Es- 
tados de Sud América, que están en la ribera del Pací- 
fico. 6. ° Haced un viage imaginario desde Nueva 
York á San Francisco de California, y nombrad los 
Estados y las ciudades principales de los países por 
donde tengáis que atravesar. 7. ° Cómo está dividida 
la Italia? Nombrad sus principales ciudades y rios. 
8. ° Describid el África oriental: nombrad los diferen- 
tes países que comprende, y decid algo de lo que acer- %• 



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164 LA ESCUELA SUPERIOR 

ca de ellos se sabe. 9. ° Dónde están los siguientes 
rios en Asia: Lena, Cambodia, Don, Cashgar, y dónde 
desembocan? 10. ° Dónde están los siguientes lagos en 
Europa: Onega, Wener, Ginebra? Qué tañían o tiene 
cada uno de esos lagos? 

HISTORIA 

Elexámen de historia tuvo el siguiente interrogato- 
rio: 1.° Dad un pequeño conocimiento de Pedro 
Ptweyssant. 2. ° Mencionad dos circunstancias que 
tengan relación con la fundación de Georgia. 3. ° Al 
principio de la antigua guerra francesa (1754) cuál era 
la situación de las posesiones francesas enNorte Améri- 
ca, y cuáles fueron los designios de los franceses? 4. ° 
Qué intentó hacer Sir Henry Clinton para detener la 
marcha de Washington en 1771? 5. ° Dadme una rela- 
ción de las medidas financieras de Alejandro Hamil- 
ton, como ministro de Hacienda bajo Washington? 6. ° 
Mencionad tres importantes medidas del mayor de los 
Adams. 7. ° Por qué arreglo con Napoleón adquirió 
Jefferson la Luisiana? 8. ° Haced una pequeña rela- 
ción del crucero del Capitán Porter en la fragata Es- 
sex. 9. ° Cuáles fueron el carácter y objetos de la 
Convención de Hartford y cuándo fue celebrada? 10. ° 
Haced una relación breve de la guerra que sostuvo 
Jackson en Creek en 1813 v 1814. 



AUMISIO.N DE LOS ALUMNOS 165 



CONSTITUCIÓN 

Sobre la Constitución de los Estados-Unidos se for- 
mularon las siguientes preguntas : I o Dadme alguna 
noticia de lo que condujo á la adopción de la actual 
Constitución de Estados-Unidos ? 2 o Repetid el 
preámbulo de la Constitución. 3 o Cuáles son las cuali- 
dades que debe tener un representante? 4 o Cuál es 
la proporción actual de representantes con respecto á 
la población? Cuántos representantes deben tener los 
siguientes Estados: Virginia, Ohio, Pensilvania, Mas- 
sachussets y Mississipi? 5 C Cuáles son las cualidades 
necesarias para ser senador? 6 o A qué respecto difieren 
las cualidades de un Senador de las de un Represen- 
tante? 7 o Qué poderes niega la Constitución á los 
Estados? 8 o Cuáles son las obligaciones del Presi- 
dente de la República? 9 o Qué es traición contra los 
Estados-Unidos? 10° Describrid los pasos necesarios 
para reformar la Constitución de los Estados-Uni- 
dos. 

GRAMÁTICA 

En el examen de gramática se hicieron las si- 
guientes preguntas: I o Qué regla de pronunciación 
violaría uno si citase la palabra submiíted con una > 
sola f, de este modo submited. 2 o Dad cinco ejem- * 



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it)6 LA ESCUELA SUPERIOR 

píos de los plurales de los nombres propios adop- 
tados, sin cambio en el inglés, de lenguas estran- 
geras. 3 o Cuál es la regla general para la formación 
de los casos posesivos? 4 o Dad los pretéritos pasados 
y los participios de los siguientes verbos : traer, 
soportar, venir. 5 o Cuáles de los verbos auxiliares 
son también usados como verbos principales? 6 o Con- 
jugad el verbo io wear en la voz pasiva, modo indi- 
cativo, y pretérito segundo. 7 o Cuando un pronombre 
es usado, para representar una parte de la sentencia, 
en que persona, número y género debe estar. 8 o Qué 
debe cuidarse parahacer uso del pretérito pasado y del 
participio perfecto? Dad algunos ejemplos de los er- 
rores que nacen de la inatención de este punto. 9 o Si la 
siguiente sentencia es incorrecta, corregidla y dad las 
razones de la alteración que hacéis : Y taróte to and 
cautioned the captain against it. 10 Dad tres reglas de 
puntuación aplicables á la coma » A esto se añade un 
trozo para analizar y las faltas cometidas en la escritu- 
ra y redacción de todas las respuestas sirven para 
completar la idea de la suficiencia del candidato. 

ARITMÉTICA 

La aritmética se divide en dos secciones, una teórica 
y otra práctica. Hé aqui las preguntas que se hicieron 
sobre la teoría : \° Qué se entiende por la mayor medi- 
da común de varios números y como puede encontrar- 



> 



ADMjSlOiN DE ALUM.N03 167 



se? ¿° Dad las dos reglas para reducir Tracciones ¡i 
un común denominador? No se alteran sus valores? Si 
el mismo número fuese sustraído del numerador v 
denominador de una fracción, cómo se altera el valor 
de la fracción? Porqué? 3' Dadla regla para dividir 
decimales y dad la razón para poner la coma en el co- 
ciente según la regla, 4 } Cómo debéis reducir un dé- 
cimo á fracción común? 5* Dad la regla de división 
compuesta. G' Dad la regla para plantear y resolver 
cuestiones en proporciones. 7 } Dad la regla para com- 
putar intereses al 6 °* cuando el tiempo está espresa- 
do en meses y también cuando el tiempo está espresa- 
do en días. 8* Definidla involución y evolución. ¿Que 
se entiende por raiz cúbica de un número? 9 o Que es 
progresión geométrica? Dad la regla para encontrar 
la suma de los términos. » Las cuestiones prácticas de 
aritmética fueron las siguientes : 

I o Multiplicad i de Y de 12 \ por 2 } de vi 
á° Simplificad ií X * — H X í 



« X i - il X i 

3 } Reducid 2 cuadras, 97 varas, 2 pies, 4 pulgadas á 
fracción de una milla. 

4 o Hallad el valor de 0,7 de 2 libras esterlinas y es- 
presadlo como decimal de una libra. 

5 o Si 48 hombres pueden hacer una obra en IG días 
de 9 horas cada uno, en cuantos dias de á 12 horas po- 
drán hacer la misma obra 64 hombres? 



' * ••*. •: 






168 ' LA ESCUELA SUPERIOR 

s 

6* Hallad el interés de 9,999 8 99 c. por 19 meses, 
29 dias al 6 % . 

7 o Sacad la raíz cuadrada de 0,0789 en tres lugares 
decimales. 

8 o Estraed la raiz cúbica de 7,759 á tres lugares de- 
cimales, 

9 o El primer término en la proporción geométrica 
es 1, el último término es 21, y el número de térmi- 
nos 11; se pide la suma de la serie. 

10° Los estremos de una proporción geométrica son 
1 y 65,536 y la razón 4. Cual es la suma de la se- 
rie?» 

ÁLGEBRA 

Cuestiones de álgebra se hicieron las siguientes : 

«I o Sumad 3XX5y— 6ZX1— 2X— 9X— 8 y X*0 
X 2 y-32,2-X X y-4, y 7-X X Z. 

2 o Dados 21 X X 15-5 X— 1=27— 5 X X H X— 3 X 
10, hallar X. 

3 o Un hacendado recibió 54 # por 100 bushels de 
grano, consistiendo de centeno de 72 cent, y avena de 
15 cent, bushel. ¿Cuántos bushels eran de cada clase? 

I o Cuando una ecuación contiene fracciones, cómo 
pueden ser destruidas? 

5 o Encontrad un número cuya cuarta parte esceda 
su quinta parte por 17 i. 



ADMISIO.N DE LOS ALUMMJS' 169 

6 o Sustraed V X —3 y X * X 7 X— y de i X— ?. 

5 4 

7 o Un hombre tiene ahora 30 años de edad y su her- 
mano 20. En cuantos años tendrán ellos como 5 es á 4 ? • 

8 o Dad la primera regla de esterminar una cantidad 
incógnita? 

9 o Dados 2 X X 3 y = 7, y 8 X— 10 y = 6, hallar X é 
y, por cada regla. 

10° Dados X-y— Z= 5, 3X X 4 X y 5 Z=52, y 5 X— 
4 y— 3 Z = 32 ; hallar el valor de X, y, Z. 

MEXSURACIOX 

En mensuracion se hicieron las siguientes pregun- . 
tas: I o ¿Qué es línea recta? 2 o ¿Cuándo se dice que una 
línea es perpendicular á otra? 3 o Cuáles son lineas 
paralelas ? 4 o Qué es un círculo ? 5 o Qué es la cuerda 
de un arco ? 6 o Cuál es el área de un cuadrado cuyo 
tamaño es de 4 pies y 2 pulgadas ? 7 o Cuál es el área 
de un triángulo cuya base es 67 yardas y su altura 14.5 
yardas? 8 o La base de un triángulo de ángulo recto es 
38 cadenas y la perpendicular 41 cadenas, se pide la 
hipotenusa. 9 o Pídese el área de un trapecio cuya dia- 
gonal es 44 yardas y las perpendiculares 21, 28 yar- 
das. 10 c Cuál es la circunferencia de un círculo cuyo 
diámetro son 7 pies. » 

Para la escritura no se pide otra prueba que la que 
han dado al escribir sus respuestas, que á menudo 






170 LA ESCUELA SUPERIOR 

ocupan diez ó quince pajinas. Cuando el examen está 
terminado y sumadas las marcas puestas al lado de ca- 
da candidato, se toma el término medio y se determi- 
. na admitir á los que han alcanzado á cierto punto de 
buenas marcas. Por ejemplo, si las vacantes que van 
á llenarse son 50. y por la lista de la proporción media 
Se encuentra que hay 50 candidatos que llegan á 56 en 
una escala cuyo máximo es 100 se admiten todos los 
candidatos que tengan de 5G arriba, y se rechazan to- 
dos los que tengan menos de 56. En algunas escuelas 
se ha establecido que las marcas correspondientes á la 
gramática y al álgebra se cuenten doble, porque son 
las que revelan mas esfuerzo propio de inteligencia, 
puesto que es en ellas donde menos puede reposar- 
se en la memoria de lo que se ha aprendido en los 
libros. 

Hemos espuesto con alguna detención este modo de 
examinar á los aspirantes á la escuela superior, no 
solo por lo que puede servir para fijar las reglas que 
deben establecerse para la admisión de alumnos, sino 
porque también parécenos que en esas indicaciones 
mucho podría aprovecharse para organizar los con- 
cursos y exámenes de preceptores de enseñanza pri- 
maria. Parece inútil agregar que, en el caso de adop- 
tarse un proceder semejante, debieran las preguntas 
que se dirigiesen á los alumnos ajustarse, por ejem- 
plo en historia, á la historia del país, y no tomar ser- 
vilmente el modelo que presentamos como una simple 
indicación. 






ADMISIÓN DE LOS ALUMNOS 171 

En cuanto á la organización y disciplina de la escue- ' 
la, todo lo que hemos indicado como conveniente para 
la Escuela Primaria en el Capítulo XXV, sería mas 
aplicable aún y con mayores ventajas aja Escuela Su- ... 
perior, cuyos alumnos de edad mas avanzada y con .. 
cierto caudal de conocimientos previamente adquirí-, 
dos, podrían dar alJurado, al Correo, al Banco, &. de- 
sarrollos que serian muy difíciles, ya que no imposi- 
bles, para los alumnos de una escuela primaria. 

Llamamos pues, la atención de nuestros lectores ha- 
cia el Capítulo XXV, como complemento indispensa- 
ble de la parte de este libro que lleva por titulo « La 
Escuela Superior.» 



1 



V. 



INSTRUMENTOS DE LA EDUCACIÓN 



CAPITULO XXXIII 



Rdlflcioft escolare* 



No tenemos para qué hacer aquí la crítica de nues- 
tro sistema actual, en materia de edificios escolares, 
si es que sistema puede llamarse al imperdonable 
abandono que condena á nuestros niños á permanecer 
hacinados durante las largas horas de clase, en edifi- 
cios estrechos, húmedos, mal sanos, sucios muchas 
veces, que enervan la salud, debilitan las fuerzas y 
crean malos hábitos en los niños, por el ejemplo, este- 
rilizando los esfuerzos del preceptor, ú obligándole á 
duplicar su trabajo. La indiferencia pública puede 
permanecer quieta ante el desagradable espectáculo 
que ofrecen nuestras escuelas : pero, no conozco, ni 
creo que haya quien sostenga como conveniente la 
conservación del sistema actual de edificios para es- 
cuelas: es decir, la aceptación de la primer casa 6 ran- 
cho que se encuentra desocupado, para llenarlo, ma- 
terialmente, de niños, y convertirlo en una escuela. Y 
sin embargo, la creación de edificios construidos es- 
pecialmente para escuelas, es una cuestión de la ma- 



176 INSTRUMENTOS DE LA EDUCACIÓN 

yor importancia, que ha preocupado y preocupa hon- 
damente á todos los hombres y los pueblos que se 
afanan por mejorar y difundir la educación. Por nues- 
tra parte vamos á esponer algunas de las reglas fun- 
damentales que deben tenerse presentes, sin entrar 
sin embargo en detalles, que serian demasiado minu- 
ciosos para este libro, y que solo podrían ilustrarse 
bien con planos. (1) 

La preservación de la salud debe ante todo conside- 
rarse : el costo, la conveniencia, la comodidad, todo 
debe subordinarse á esa primera condición. Es nece- 
sario que la casa sea sana, y, para esto, debe ser cons- 
truida con buenos materiales, de manera que la hu- 
medad de las paredes y del piso no la haga fría ó insa- 
lubre en el invierno: y que la falta de aerificación 
necesaria no la haga mal sana durante todo el año. 
Las buenas condiciones del local de escuela, conser- 
vando á los niños en la plenitud de su salud física, no 
solo los salvan de enfermedades y de debilidades físicas 
en el porvenir, sino que conservan todo su vigor á la 
mente, toda su fuerza de aprendizaje al espíritu. 
¿Quién no ha podido observar, por propia esperiencia, 



']) Para no aumentar el costo de este libro suprimimos los planos de escuela* 
Los que quieran tener informes y planos y modelos pueden consultar con pro ve 
cho: ScJiool Arqnitectnre byllenry Damard: Country School líousrs hy J. Johon 
not: De la construrtion des maisons d'tcole primairc par A. Bouillon. Circular tí 
la* Provincias, por la Comisión do Escuelas argentina. .1 líand book o/ Desiym 
by (J. I\ Randall. Anmud rrpnrt of thr ('o„nn¡**¡onr-r nf tdmtition, by II. Bar 
nard. 1SG7-R8 Jt\ Jfc. 



EDIFICIOS ESCOLARES 177 

que la falta de aire puro y sano entorpece de una ma- 
nera, para todos sensible, las facultades intelectuales? 
Al cabo de algún tiempo de encontrarse varias perso- 
nas reunidas en un local estrecho, si no hay los me- 
dios de renovar constantemente el aire, empieza á 
sentirse pesadez en la cabeza, torpeza en los sentidos, 
dificultad en la concepción, debilidad en el espíritu. 
Y si esto es exacto con respecto á los hombres, i cuán- 
to mas no debe serlo con respecto á los niños, cuya na- 
turaleza delicada es mas sensible á la acción de las 
influencias esternas? Por eso ha podido decirse con 
incontestable razón que : «En cada escuela donde no 
existen los medios necesarios de ventilación flota en 
el aire un veneno, ligero y sutil, que penetra en la 
sangre y en el cerebro de los discípulos y zapa las 
verdaderas bases de la vida. » 

«La sangre, dice el Dr. Woodward, cómo que circu- 
la por medio de las venas en nuestro cuerpo, acumula 
un principio deletéreo, llamado carbón, que es por sí 
mismo un veneno, y debe ser descargado frecuente- 
mente, de lo contrario se hace peligroso parala vida. 
En el proceso de la respiración esíe principio vene- 
noso se reúne en los pulmones con una porción de oxí- 
geno y forma el ácido carbónico que es espelido de los 
pulmones á cada respiración. Por la respiración una 
persona adulta inutiliza, por este vital procedimiento;, 
cerca de un galón de aire en un minuto; y por este 
gran consumo de aire puro en una escuela llena de 

12 



178 INSTRUMENTOS DE LA EDUCACIÓN 

alumnos, se verá fácilmente que el aire se daña pron- 
to, haciéndose inútil para el objeto á que está destina- 
do. Si continuamos aspirando este aire contaminado, 
que se hará peor cuanto mas tiempo estemos usándo- 
lo, aquel proceso que se efectúa en los pulmones no 
será ejecutado de una manera perfecta: el carbón no 
podrá escaparse de la sangre, sino que circulará en 
el cerebro, produciendo sobre este órgano un efecto 
deletéreo, hasta causar la muerte. Si se deja circular 
una porción mas pequeña que la que es necesaria pa- 
ra matar, produce entonces síncopes, estupor y otros 
peligrosos efectos sobre los nervios y el cerebro. En 
menos cantidad aún producirá pesadez, somnolencia, 
incapacitándonos para toda clase de esfuerzos menta- 
les y de actividad física. Supóngase una escuela de 
treinta pies cuadrados y nueve de alto, la cual conten- 
drá 13.996,000 pulgadas cúbicas de aire atmosférico. 
Según los primeros químicos, un individuo respira y 
contamina 6,500 pulgadas cúbicas de aire por minuto. 
Cincuenta alumnos respiran 325,003 pulgadas cúbicas 
en el mismo tiempo y en cuarenta minutos todo el aire 
de la pieza habrá sido contaminado, si no se refresca 
la porción de aire contenida en ella. La cantidad de 
ácido carbónico producido por la respiración de cin- 
cuenta alumnos, será de 750 pulgadas cúbicas en una 
hora.» Es, pues, de una vital importancia para la sa- 
lud de los niños el que el edificio de la escuela tenga 
aquellas condiciones higiénicas que son indispensa- 



EDIFICIOS ESCOLARES 179 

bles y de que carecen hoy la mayor parte de nuestras 
escuelas públicas y privadas. En cuanto á los detalles, 
hé aquí los que principalmente deben considerarse: 

I. EL TERRENO 

Para el establecimiento de toda escuela, aún tratán- 
dose de poblaciones donde la propiedad territorial 
tiene un valor relativamente alto, debe buscarse siem- 
pre la adquisición de un terreno en el que, además del 
edificio de la escuela y su indispensable espacioso pa- 
tio, puedan plantarse algunos árboles y algunas flores, 
que embelleciendo el local, sirvan de tema para mu- 
chas interesantes lecciones, y den grata sombra á los 
niños en los dias calurosos del verano. Con mas moti- 
vo esta recomendación debe hacerse para los colegios 
y escuelas normales, en las que haya internos; la ni- 
ñez y la juventud necesitan aire puro, sombra grata, 
paisajes atrayentes para crecer robustos, estar alegres 
y conservar vivas, todas las fuerzas intelectuales. En 
los pueblos rurales y en campaña, donde el valor del 
terreno es ínfimo, fuera imperdonable abandono el 
no dotar ala escuela con terreno bastante para formar 
cuando menos un pequeño jardín, 50 X 50, y 50X100, 
ó— 100X100, donde el buen sentido y la ilustración del 
vecindario ausilien eficazmente la creación de escue- 
las, es lo bastante. En cuanto sea posible debe buscar- 
se un local central, de modo que sea mas fácil la con- 



180 INSTRUMENTOS DE LA EDUCACIÓN 

currencia de los niños á la escuela, y que esté en ter- 
reno elevado y seco, de manera que sea sano y ofrezca 
un paisage grato á la vista de los niños. En las calles 
ó caminos muy transitados la casa debe colocarse á 
bastante distancia del camino ó de la calle para evitar 
el ruido y el polvo, dejando, sin embargo, al fondo, es- 
pacio para el patio interior y las dependencias. El pa- 
tio, dedicado especialmente para las piezas de los ni- 
ños, debe estar empedrado, en parte, y en parte api- 
sonada la tierra, prohibiéndoseles, sin embargo, que 
hagan en ella hoyos y echen á perder el piso. Es en el 
patio que deben colocarse también los aparatos nece- 
sarios para los ejercicios gimnásticos. En el resto del 
terreno plántense algunos árboles de sombra y fruta- 
les, y fórmese un pequeño jardin, que servirá de ilus- 
tración práctica para muchas lecciones y que, embe- 
lleciendo el local, hará mas grata la permanencia en 
él y mas queridos los recuerdos que deje. Silos habi- 
tantes de nuestra campaña se hubieran educado en es- 
cuelas, cuyo esterior hubiera estado organizado de ese 
modo, no veríamos á cada paso esas casas y esos ran- 
chos que se levantan aislados en nuestras cuchillas, 
sin un árbol que les dé sombra y los acompañe, sin una 
flor que los perfume y los embellezca, sin nada que 
revele un esfuerzo del hombre para hacer mas bella y 
mas grata su morada. Así, en esas condiciones, en las 
poblaciones rurales y en campaña sobre todo, la escue- 
la puede hacer á la vez un trabajo educacionista y un 



EDIFICIOS ESCOLARES 181 

trabajo de propaganda: la propaganda del ejemplo. 
En pocos años, con su sencilla arquitectura, w con sus 
árboles frondosos, con su jardín perfumado, la escue- 
la será el mas lindo edificio de la comarca: todos la 
admirarán y los que tengan un poco de iniciativa quer- 
rán imitarla, ya que tendrán los medios de hacerlo, 
plantando árboles, cultivando flores, rodeando sus 
moradas con esa guirnalda de verdura que es la que 
viste y hace poéticas las casas rurales. La escuela 
servirá, pues, no solo para educar bienios niños, sino 
para dar buen ejemplo álos vecinos de la localidad. 
El sentimiento de lo bello y la práctica del orden es- 
tenio se crean y se robustecen en los niños y en los 
pueblos, no solo con las lecciones de la clase, con la 
esposicion de teorías, sino también, y muy especial- 
mente, con los modelos que se ofrecen á su vista. Por 
esa razón no pequeña importancia 'debe atribuirse 
á la organización esterna del local de escuela. 

«Con que placer, dice Sarmiento, (1) no he recorrido, 
en algunos puntos de Alemania y Estados-Unidos, el 
estenso prado adyacente á la Escuela, revestido de 
permanente alfombra de césped verde; sombreado de 
árboles frondosos, rodeado de lineas de dalias varia- 
das, de «arbustillos florescentes, linfítado el conjunto 
por una graciosa verjilla de madera pintada de blanco, 
que deja entrever el terreno contiguo, y en el centro, 

(1; De la Educación Popular, por D. F. Sarmiento- Santiago— 13 W. 



182 INSTRUMEiNTOS DE LA EDUCACIÓN 

alzándose magestuosa y alegre, la escuela pública, á 
que sirven de aliño y compostura aquellos bien calcu- 
lados incidentes, y en medio de esta vegetación florida 
y respirando aquel aire, libre de miasmas infectos, tó- 
nico y vivificador, enjambres de chiquillos, vestidos, 
humildemente los unos, pero aseados todos por lo ge- 
neral, y revelando ya en su cuidado en rio destruir 
nada, en no rayar los edificios, ni cortar las maderas 
de las pilastras, los progresos que á tan temprana edad 
tienen hechos en sus espíritus las ideas de belleza, de 
propiedad, de orden, de aseo, y cuantas otras se aso- 
cian para formar la conciencia y la moral de los pue- 
blos» «Nada hay peor en efecto que la organiza- 
ción interna de nuestras escuelas. Ningún principio 
de economía ni de orden prevalece en ellas. El maes- 
tro no puede asegurarse del empleo que del tiempo 
hace cada alumnt : un movimiento de un individuo 
basta para perturbar á media docena de los que lo ro- 
dean. Esto en cuanto á la distribución económica, que 
aun mas perniciosos son los resultados si se atiende á 
la educación moral délos niños. El mal que aqueja á 
nuestro pueblo, y puede decirse á nuestra raza espa- 
ñola y que la mantiene en un estado normal de barba- 
rie, viene del desaliño, y de la falta habitual de aque- 
llas pequeñas pero multiplicadas comodidades que ha- 
cen confortable la vida de los otros pueblos europeos. 
En el Norte, cualquiera que sea la mediocridad ele su 
fortuna, las familias rodean sus habitaciones de llore 



*s 



EDIFICIOS J SCOLARES 183 

y de arbustos; las ventanas ele sus casas tienen vidrios 
y persianas: las camas cortinas, empapelado las mura- 
llas, cada pieza tiene estufa ó chimenea, y las cocinas, 
en donde reina el mayor aseo, están dotadas de apara- 
tos económicos y de utensilios, brillantes por el cuida- 
do diario de limpiarlos. Todos estos resultados de la 
civilización obran sobre el espíritu, realzando la im- 
portancia del individuo, por la multitud de objetos que 
aplica á su conveniencia, y despertando la actividad 
necesaria para sat'sfacer todas estas necesidades. Los 
pueblos bárbaros permanecen estacionarios, menos 
por el atraso de sus ideas que por lo limitado de sus 
necesidades y por su desaseo. Donde basta una piedra 
ó un trozo de madera para sentarse, la mitad de los estí- 
mulos de la actividad humana están suprimidos. Nues- 
tras escuelas deben, por lo tanto, ser construidas de 
manera que su espectáculo, obrando diariamente sobre 
el espíritu de los niños, eduque su gusto, su físico y sus 
inclinaciones. No solo debe reinar en ellas el mas pro- 
lijo y constante aseo, cosa que depende de la atención 
y solicitud obstinada delmae.stro, sino tal comodidad 
para los niños, y cierto gusto y aun lujo de decoración, 
que habitúe sus sentidos ¿vivir en medio de esos ele- 
mentos indispensables de la vida civilizada. Mas aten- 
ciones se prodigan en Europa á los caballos en las ca- 
ballerizas, que á los niños de nuestras escuelas. El hijo 
de uno de nuestros ricachos está sentado horas enteras 
en un banquillo de madera, de una cuarta de ancho, con 



184 . INSTRUMENTOS DE LA EDUCACIÓN 

« 

* 

las piernas colgando, sin espaldar en que apoyarse, es- 
cribiendo sobre mesas que parecen construidas para 
atormentar los miembros y viciar el pulmón: el polvo 
que levantan los niños al menor movimiento, sobre la 
tierra desnuda, se insinúa en su garganta: y sus mira- 
das no caen sino sobre muebles viejos, manchados, mu- 
rallas sucias y objetos nauseabundos por todas partes. 
¿Es esta, por ventura, la educación que van á recibir los 
niños en una escuela pública? Después que he recorri- 
do las escuelas de las primeras naciones del mundo, 
sintiendo el oprobio de nuestra situación moral, he po- 
dido comprender por cuanto entra en la elevación de 
la dignidad humana, el respeto debido á los indivi- 
duos de nuestra especie., en la forma y amueblado de 
nuestras escuelas, cabiendo la gloria de haberlas lle- 
vado á un grado de perfección, de lujo diré mas bien, 
desconocido en el resto del mundo, á los hombres li- 
bres de Norte-América.» 



II. EL EDIFICIO 

En los grandes centros de población, en las ciuda- 
des principales, y siempre que se trate de construir 
grandes escuelas destinadas á recibir cientos y aun mi- 
les de niños, todas las reglas de arquitectura deben te- 
nerse en cuenta, va que algo, y no poco, debe pagar- 
se como merecido tributo á la ornamentación. Sin em- 
bargo, por nuestra parte al menos, creemos que deben 



EDIFICIOS ESCOLAKES 185 

consultarse siempre la severidad del gusto y la eco no « 
mía, ya que, si bueno es educar el gusto, no lo es fo- 
mentar el lujo, en cualquiera de sus manifestaciones. 
En cuanto alas pequeñas escuelas destinadas a reci- 
bir 50 ó 100 niños, que generalmente han de levantar- 
se en los pueblos pequeños y en los distritos rurales, 
basta consultar la proporción y la simetría, para obte- 
ner edificios sencillos, bonitos y baratos. Es grave er- 
ror aplicar á pequeñas construcciones aquellas reglas 
arquitectónicas superiores, que solo pueden aplicarse, 
con criterio, álos monumentos, ó cuando menos álos 
grandes edificios, recargando con eso el costo de la es- 
cuela. 

III. EL SALÓN DE CLASE 

En las escuelas destinadas para niños de diversas 
edades y de diversos grados de adelanto, los salones 
de clase generalmente usados, son octógonos, cuadra 
dos y en paralelógramo: la última forma es la que ma- 
yores ventajas ofrece para la distribución y el arreglo 
interno de la escuela. El salón de clase debe ser bas- 
tante espacioso para que cada niño tenga lugar para 
su mesa y su silla, y para tener libertad en los movi- 
mientos: é igualmente, acomodo desahogado para el 
preceptor y para las lecciones por clases. Según obser- 
vaciones prácticas, el alto de los mas pequeños salo- 
nes de clase no debe ser menos de 4 varas y aun de- 



■« . « 



186 INSTRUMENTOS DE LA EDUCACIÓN 

hiera elevarse á5 ó 51 [2 en los algo espaciosos. Lo 
confortable y la conveniencia al sentarse y moverse de- 
pende del área del cuarto, de la cantidad de aire que 
contenga esa área, y del alto, todo combinado. 

IV. ADYACENCIAS 

En toda escuela debe haber ün cuarto para los som- 
breros, paraguas, sobre-todos, etc., de los niños, y 
para que, en caso necesario j se laven y se peinen. Pue- 
de consultarse la economía y la conveniencia hacien- 
do que las entradas de la escuela estén calculadas de 
tal modo, que puedan servir también para ese objeto. 
Graves inconvenientes resultarían, como sucede hoy 
en muchas escuelas, de que la entrada de los niños se 
hiciese por medio de puertas de afuera, del salón de 
clase. — El viento, el polvo, la lluvia, el sol, el frió, todo 
es un inconveniente, cuando no un peligro, desde que 
las puertas de entrada y salida de la clase den directa- 
mente al esterior. Es necesario, pues, hacer una ó dos 
piezas -zaguán que sirvan de entrada. En las escuelas 
pequeñas bastaría una: pero en las que tienen que ser- 
vir para 80 ó mas niños mejor es que haya dos, sobre 
todo cuando esas entradas se han de emplear como 
cuartos para los sombreros, lavatorios etc. Aun cuan- 
do no tengan este último uso, las mismas razones que 
s e tienen para las entradas al frente, sirven para hacer 
que las entradas al fondo no sean directas al salón de 



*'. T 



EDIFICIOS ESCOLARE? 187 

clase. El gasto qire demandan esas entradas es peque- 
ño y grandes las ventajas que ofrecen. 

v. luz: ventilación: calor 

Entre nosotros no se presentan pata obtener luz las 
dificultades que ofrecen las grandes ciudades. Euro- 
peas, con sus calles estrechas y sus altos edificios. En 
la mayor parte de nuestras ciudades y pueblos, y con 
mas motivo en los distritos rurales, fácil es que se pe- 
que por esceso y no por falta de luz: pero en esto tam- 
bién debe buscarse la mejor organización. Las venta- 
nas por donde entra la luz no deben estar ni al frente, 
ni ala espalda, sino á los costados, de manera que la 
luz venga de lado y no hiera la vista como si viniese 
de frente, ni proyecte sombra como si viniese de espal- 
da. Las ventanas de cada lado del salón de clase deben 
tener cortinas, ó loquees mejor, aunque mas caro, ce- 
losías, para poder graduar la luz, debilitar en caso ne- 
cesario el ruido esterior y preservar los vidrios — Aun 
cuando las condiciones higiénicas se tengan en cuen- 
ta en la construcción general del edificio, y apesar de 
las dificultades prácticas que podrían encontr aise entre 
nosotros, debieran dotarse las escuelas con aparatos 
ventilatorios, para renovar el aire del salón de clase. 
Ya hemos hecho notar cuantos peligros entraña para 
la salud de los niños, y cuantj puede entorpecer los 
progresos de la escuela, que el aire esté viciado 



*.* 



188 l.NSTRUMESTOS DE LA EDUCACIÓN 

en la clase durante las horas de estudio, por la 
permanencia en el. 1 * de los niños. Por otra parte, por 
mas templado quesea nuestro clima, hay bastantes al- 
teraciones, y en invierno el frió es, a menudo, bastan- 
te intenso para que fuera conveniente introducir en las 
escuelas el uso de estufas ó caloríferos, que sirvan pa- 

» 

ra conservar en invierno una temperatura igual y tem- 
plada durante las horas de clase. 

vi. LUGARES 

* 

Especial cuidado debe tenerse en la construcción de 

edificios para escuelas, en dotarlos con los lugares ne- 

» 

cesados para que los niños puedan llenar sus necesi- 
dades, sin faltar á los preceptos higiénicos, ni á los 
preceptos morales; eneso^mas que en nada, nunca se 
recomendará lo bastante la limpieza, y, á los precepto- 
res, que tengan especial cuidado en evitar que los ni- 
ños falten á ella. Pónganse inodoros, agua bastante, 
puertas con celosía fija, y todo lo necesario para que 
se conserve la mayor limpieza, de manera que la le- 
trina no ofrezca un espectáculo repugnante, ni se con- 
vierta con sus mefíticas exalaciones en un verdadero 
foco de infección. 

VII. HABITACIÓN DEL MAESTRO 

¿Debe el maestro vivir en el mismo edificio déla 



f 



EDIFICIOS ESCOLARES 189 

escuela? Es ésta una cuestión que á nuestro juicio 
ofrece dudas que no son fáciles de resolver, y que de 
diverso modo han sido resueltas en distintos países. — 
•De todas maneras, la habitación del maestro, en el 
caso de que viva en la escuela, no debe formar parte 
del edificio escolar, sino ser otra construcción en el 
mismo terreno; y esta tendrá naturalmente las condi- 
ciones de una casa cualquiera, cuyas proporciones y 
condiciones no pueden establecerse de antemano, 
puesto que» tendrán que ajustarse á las necesidades 
que se proponga llenar. 

VIII, CERCO 

No será posible conservar en orden el terreno de la 
escuela sin que esté cercado, y será convfeniente que 
una parte, al menos, lo fuese de material, para res- $ 

« 

guardar el patio de juego de la vista de la calle: con el 
patio abierto, mas de un inconveniente se presentaría 
y no seria uno de los menores el que los transeúntes 
ofreciesen á cada paso á los niños tentaciones de hacer 
esas diabluras, que tanto los seducen, cuando se ha- 
llan reunidos, y que tan malos ejemplos ofrecen á 
menudo. Al frente, por el contrario, debia emplearse 
con preferencia la verja de hierro, lo que seria costoso, 
ó el cerco de alambre que es mucho mas barato, ó el 
cercado de pickets, menos costoso aun, para embelle- 
cer la entrada de la escuela y dejar libre la vista. 



f 



190 INSTRUMENTOS DE LA EDUCACIÓN 

Por lo demás, volvemos á repetirlo, para la cons- 
trucción de edificios escolares, véanse las obras espe- 
ciales que hay sobre la materia, algunas de las que 
hemos indicado en la nota de la pajina 17G. 



CAPITULO XXXIV 



l tiles y aparato» 



I. BANCOS Y ASIENTOS 

Asi para el arreglo estenio, y la dirección de la es- 
cuela, como para la conservación de la salud y la 
adquisición de buenos hábitos por los discípulos, es 
de la mayor importancia la elección que se haga de las 
mesas y asientos de los niños. El Dr. Woodward, con- 
sultado oficialmente sobre los inconvenientes que pu- 
diese acarrear la mala construcción de los bancos y 
bancas sin espaldar de las escuelas, se espresa en 
estos términos: «Los bancos altos y estrechos son, no 
solamente incómodos en estremo para el niño, ten- 
diendo constantemente á hacerlo inquieto y bulli- 
cioso, perturbando su temperamento, y distrayendo 
su atención de los libros, sino que también tienen 
una tendencia directa á producir deformidades en los 
miembros. Si el asiento es demasiado estrecho, 
solo una mitaJl del muslo reposa en él: si es dema- 
siado alto, el pié no alcanza á apoyarse en el suelo: la 
consecuencia de esto es que el miembro está suspen- 
dido por la mitad de la masa. Ahora, como los miem- 



ss- 



■Vf- 



f 



192 INSTRUMENTOS DE LA EDUCACIÓN 

m 

bros de los niños son flexibles y poco consistentes, 
pueden crecer deformes y torcerse por una posición 
tan violenta. Los asientos sin espaldar tienen igual- * 
mente una influencia desfavorable sobre la columna 
espinal. Si no se proporciona á los niños, mientras 
están sentados, un punto de apoyo para sus espaldas^ 
adoptan necesariamente una postura encorbada, y si 
esta posición se continua demasiado, ó se repite con 
frecuencia, tiende á pioducir aquella deformidad (pie 
se ha hecho estremadamente común en los tiempos 
modernos, y que conduce á enfermedades del espinazo 
en innumerables casos, especialmente en los nUíos del 
* sexo mas delicado. Los asientos de las escuelas deben 
estar de tal manera construidos, que todo el muslo 
v pueda reposar sobre ellos, al mismo tiempo que el pié 

se apoye firmemente en el pavimento. Todos los asien- 
tos deben tener espaldar suficientemente alto, para 
que las paletas puedan apoyarse: por que los espalda-- 
res bajos, aunque sean siempre mejores que nada en 
su lugar, están muy lejos de ser tan cómodos y útiles 
como los altos, sin que puedan evitar el dolor é inco- . 
modidad, *despues de haber estado sentados por largo 
tiempo. Debe a&emas permitirse á los niños cambiar 
con frecuencia de posición, ponerse de pié, marchar y 
salir al patio de recreo. Una lpra es todo 'el tiempo 

que un niño de diez años puede estar, sin interrupción, 

• * * ■ 

detenido: y cuatfo llorad, lo sumo que en todo el dia 
puede estop seajado.» (1) ...^ ■ 



. * 



fl^i' 



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• (\) Cka'do por Sítrm'cnto en Be Jai Edncw ion Popula?. 



l'TÍKES Y APARATOS 193 

Es, pues, de una importancia vital, el que las mesa& 
y asientos de los niños sean confortables y adaptados 
al tamaño de cada uno. — Las mesas generalmente 
usadas son las dobles, que sirven para colocar dos 
niños en cada una; estas pueden usarse con sillas, que 
es lo mas conveniente, ó bien con bancos adheridos á 
ia misma mesa, de modo que una mesa sirva de espal- 
dar á los niños que están sentados en el siguiente. 
Para la organización interna las mesas dobles son las 
mas convenientes, colocándose en filas, de manera que 
quede espacio bastante entre una y otra mesa, para 
que los ñiños puedan circular libremente. Con esa 
distribución, los discípulos al ir á dar las lecciones al;* 
maestro, ó al levantarse con cualquier objeto, no ne- 
cesitan incomodarse absolutamente unos á otros, pues- 
to que cada mesa queda con una calle de cada lado, de 
manera que un discípulo salga por la derecha y el .,¿ 
k otro parla izquierda. Por otra parte, graduándose las 
mesas y sillas al tamaño de los discípulos, y colocán- 
dolos todos dando frente al maestro, se ponen al frente 
los mas pequeños y sucesivamente los mas crecidos, 
de manera que el maestro desde su plataforma abracer 
de un solo-golpe de vista toda la clftse, sin que las 
mesas iflas pequeñas de adelante, le oculten . á los 
niños mayores que están atrlis. — Usanse también me- 
sas para uii solo niño, pero estas son mas caras y de- 
mandan mas espacio. Sean para dM'o para uno,;las 
mesas y asientos, deben &tar sujetos al pi§£>, y aque- 



.*■ 



i 



194 1XSTIUJMENT0S DE LA EDUCACIÓN 

lias deben tener cajones, de manera que cada niño 
tenga donde guardar sus cuadernos, libros, &. — Es 
necesario también, que las mesas estén pintadas y sean 
cuidadas con esmero. — Es materia de diaria esperien- 
cia, que así los niños como los hombres se h lian 
siempre dispuestos á cuidar y atender mas, lo que está 
limpio y es bonito, que lo que está sucio y es feo. En 
las mismas obras á que nos hemos referido para la 
arquitectura de escuelas, pueden encontrarse ilustra- 
ciones y detalles respecto á los muebles de escuela, 
cuyo examen detenido estaría tal vez fuera de lugar en 
este libro. Basta lo dicho para que se comprenda que 
no es posible pensar en establecer una escuela, sin 
preocuparse seriamente de escojer los muebles que 
mejor puedan responder á las exijencias de la salud de 
los niños y de la organización escolar. 

11 — LT1LES Y APARATOS 

Aun cuando tampoco nos proponemos ocuparnos 
detenidamente de todos los útiles y aparatos necesarios 
para la buena organización de una escuela, vamos á 
indicar algunos de los que son imprescindibles para 
facilitar el trabajo del maestro y, haciéndolo mas ame- 
no, hacer mas fructífero el estudio de los niños. 

Parece inútil hablar del reló, sin el cual no es po- 
sible tener regularidad en los ejercicios, la campanilla 
para uso del maestro, y el pizarrón que bien pudiera 



¿TILES Y APAItATOS " 195 

llamarse el principal intérprete del maestro. Después 
de esto, son necesarios uní colección de carteles para 
enseñar la lectura elemental, el silabeo, el deletreo y 
la pronunciación: un juego de letras sueltas, para el 
mismo uso: muestras de escritura y dibujo, grandes y 
pequeñas, que sirvan para las clases en general y para 
cada discpulo en particular: tablero contador: cuadros 
murales para ilustrar las lecciones sobre animales, 
plantas, &: una colección de sólidos para ilustrar el 
aprendizaje de la geometría elemental: mapas mu- 
dos: ud planetario: una vasta colección de objetos di- 
versos para las lecciones de objetos: un termómetro, y 
cuando fuese posible, mía pequeña colección de apa- 
ratos para ilustrar las leyes de la materia, &: uno ó" 
mas diccionarios, y naturalmente todos los útiles ele -^ 

papel, plumas, lápices, tinta, &, que son indispen- 
sables. Las escuelas superiores y los colegios, tendrán 
que proveerse de aparatos y gabinetes de física, mi- 
neralogía, &, y de laboratorios químicos, mas ó menos 
completos, segun los recursos de que puedan dis- % 
poner. 

Debe, sin embargo, tenerse como regla invariable 
que los útiles y aparatos son los instrumentos auxilia- 
res del maestro, y todo artífice, cualquiera que sea su 
habilidad, trabajará mejor y obtendrá mayores resul- 
tados, si tiene buenos instrumentos que si los tiene 
malos, ó si carece de ellos. 

Recientemente la comisión de Escuelas de la' Repú- 



19fl INSTRUMENTOS DE LA EDUCACIÓN 

jblica Argentina, ha publicado una Circular á las Pro- 
vincias en la que pueden encontrarse minuciosos in- 
formes respecto á los útiles y aparatos indispensables 
para las escuelas, el medio de obtenerlos y su costo. 



CAPITULO XXXV 



Testos 

La mas servil adherencia á las lecciones y las pala- 
bras del testo, ha sido y es, en la mayor parte de nues- 
tras escuelas, el signo distintivo y el mas grave de- 
fecto, De ese modo, así para el maestro como para el 
discípulo, toda la obra escolar se hace un trabajo me- 
cánico, en el que no toman parte alguna las facultades 
activas del preceptor y del alumno. No hay para que 
insistir largamente acerca de la necesidad de corregir 
tan grave defecto, ya que este libro reposa todo entero 
sobre la base de que* la educación es el resultado, no de 
procederes automáticos, sino de esfuerzos conscientes 
por parte de los maestros y de los niños. El mejor y el 
principal testo de toda buena escuela debe ser el maes- 
tro: pero, no quiere decir esto, sin embargo, que los 
testos deban suprimirse absolutamente. 

Muy al contrario, los buenos testos serán ausiliares 
eficaces del maestro, y servirán para hacer mas fácil 
y mas provechoso el estudio de. los discípulos. Todo 
consiste en no considerar el testo como si el fin del cs- 



■•¿ 



«V 



i 



198 INSTRUMENTOS DE LA EDUCACIÓN 

tudio fuera aprenderlo de memoria, sino como uno de 
los instrumentos útiles, para facilitar esos mismos es- 
tudios. Háse observado, con fundamento, que el testo 
tiene la ventaja no solo de hacer posible el estudio del 
discípulo solo, mientras el maestro se ocupa en aten- 
der otras clases, sino también, la de presentar los co- 
nociinientos mas rigurosamente ordenados y con mas 
precisión. Por mucha que sea la habilidad del maes- 
tro, las lecciones orales, en las clases superiores, se- 
rán siempre menos exactas y concisas que las del tes- 
to, ya que en la improvisación oral hay siempre, for- 
zosamente, menos precisión que en el escrito que se 
formula reposada y detenidamente en el silencio del 
gabinete. En las clases inferiores, las lecciones deben 
ser orales, principalmente; pero en las clases superio- 
res será de suma conveniencia la introducción de bue- 
nos testos, que estudiados á solas por los discípulos, 
sean después desarrollados y aclarados por el maestro 
en lecciones orales. 

Pero, reconocida la verdad de estas observaciones, 
preséntase esta cuestión práctica, de la mayor impor- 
tancia: ¿Qué testos deben usarse? Hay en castellano los 
testos necesarios para responder a las exigencias de 
una buena educación, y de una buena organización es- 
colar? 

En cuanto á los testos que deben usarse son aque- 
llos que se adapfbn bien, por una parte, al estudio que 
se quiere hacer, por la otra al grado de desarrollo de 



TESTOS • 199 

i 

los discípulos. Como regla general, el testo, como la 
enseñanza, debe ser mas objetivo, cuando á clases 
mas pequeñas se dedique: y mas subjetivo, á medi- 
da que se aplique á niños que hayan adquirido cierto 
grado de desarrollo y ciertos conocimientos. 

Por otra parte, creemos que, también como regla 
general, deben eliminarse de las escuelas los testos, 
de cualquier grado que sean, en los que se haya adop- 
tado el método catecismal ó catecúmeno. La ordena- 
ción de un testo en preguntas y respuestas altéralas 
condiciones regulares de la lectura, y predispone el 
espíritu de los discípulos para el aprendizage automá- 
tico, para el ejercicio esclusivo de la memoria. El ni- 
ño se acostumbra á creer que á tal pregunta, corres- 
ponde tal respuesta, y que así como aquella se presen- 
ta en una forma siempre igual, esta debe presentarse 
del mismo modo; presta atención á la forma y no al 
fondo, á las palabras y no á las ideas. En algunos tes- 
tos se ha introducido la reforma de numerar los pár- 
rafos, y poner al pié preguntas correspondientes á ca- 
da uno. 

Por nuestra parte, creemos que este método es tam- 
bién vicioso, aun cuando no tanto como el primero. El 
libro de testo, como cualquier otro libro, debe tener la 
forma de esposicion sencilla y ciar.), dejando para el 
maestro, en las lecciones orales, el averiguar por me- 
dio de preguntas directas o de indicaciones sugestivas, 
si el discípulo sabe, no las palabras, sino lo que dice 




200 INSTRUMENTOS DE LA EDUCACIÓN 

el testo, es decir si lo ha leido y lo lia comprendido. 

¿Pero hay en castellano testos adecuados para una 
enseñanza racional? No tememos afirmar que nó. En los 
libros para escuela el castellano se resiente del mismo 
mal que lo aqueja con respecto álos libros de todas 
clases; y á ese respecto la deficiencia es tanto mas es- 
plicable, cuanto es sabido que todos los pueblos de 
habla española están lejos de hallarse adelantados en 
materias de educación. Naturalmente, se encuentra 
aquí y alli, sobre esta ó sobre aquella materia, un buen 
testo, pero aislado, incapaz por sí solo de responderá 
todas las exigencias de la escuela en materia dé testos. 

En lectura, por ejemplo, en aritmética, en geografía, 
¿que tenemos? Vamos á indicar ligeramente lo que 
tienen las escuelas Norte-Americanas, y aquellos de 
nuestros lectores que algo se hayan preocupado de la 
educación en los pueblos de habla española, sabrán 
decirnos si tenemos siquiera algo que se les parezca. 
En lectura, además de los carteles ilustrados, que sir- 
ven para las lecciones elementales, series de cinco, 
seis y siete libros, que empiezan por narraciones cor- 
tas, sencillas, interesantes, de escenas ú objetos que 
los niños conocen y aprecian fácilmente, y que van es- 
tendiéndose, desarrollándose, profundizándose progre- 
sivamente hasta llegar en los últimos volúmenes á ser 
interesantes é instructivas recopilaciones de los mas 
notables trozos científicos y literarios; en Aritmética; 
series de seis y ocho libros que empiezan por series 



TESTOS 201 

para la enseñanza de- los números en la aritmética 
escrita, y que concluyen desarrollándose progresi- 
vamente, por complicadas lecciones de Álgebra: en 
Geografía series de cinco y siete libios que empie- 
zan por presentar imágenes sencillas á los niños, las 
formas mas elementales de la geograíía física, y 
que desarrollándose progresivamente los llevan en 
los últimos hasta el estudio detenido y científico de la 
geografía. — Y en todas esas series, atrayentes y apro- 
piadas ilustraciones, que hacen mas agradable el li- 
bro y el estudio para el niño, y que sirven, siempre que 
es posible, de auxiliares para que el alumno compren- 
da mejor lo que estudia. En cualquier otro ramo de 
estudios sucede lo mismo: hay testos apropiados para 
cada grado de desarrollo, y series que eslabonan en el 
testo, como debe eslabonarse en las lecciones orales, 
el estudio hecho con el que inmediatamente le sigue. 

En castellano no hay nada de eso: los testos están 
por escribirse y las series progresivas por arreglarse: 
6 cuando están ya escritos y publicados, sucede como 
con los libros de lectura deMendeville y Mantilla, que 
son deficientes, ó como con la Aritmética de Perkins, 
que siendo buena, tiene sin embargo el defecto de que 
falta la que sirva para las clases inferiores y la que 
pueda apropiarse á las superiores. 

Es, pues, necesario dotar á las escuelas de habla es- 
pañola de los testos adecuados deque carecen. Obra 
es esta que toca realizar á los gobiernos y á las corpo- 



r 



* 



*• 






202 LNSTKUMESTOS DE LA EDUCACIÓN 

raciones que presiden la enseñanza y que puede ha- 
cerse con tanta mas facilidad cuanto que, aun sin salir 
del Plata, en las escuelas de la República Oriental y la 
Argentina los buenos testos encontrarían mercado 
bastante para hacer posible su publicación, á poco que 
los gobiernos supiesen colocarse ala altura de las exi- 
gencias educacionistas de nuestra época. 

Por lo demás, aquellos que quieran obtener indica- 
ciones respecto á varios de los principales testos que 
actualmente hay en castellano, pueden encontrarlas en 
la «Circular» de la Comisión Nacional de Escuelas 
Argentina, que antes hemos citado, — Buenos Aires— 
1873. 



CAPITULO XXXY1 



Bibliotecas populares 

La utilidad y.la conveniencia de las bibliotecas po- 
pulares es tan evidente, que no necesita entrarse en 
largas consideraciones para demostrarla. Es la aso- 
ciación con todas sus ventajas, aplicada ala adquisi- 
ción y lectura de libros. Franklin, al iniciar el pensa- 
miento de fundar bibliotecas populares, lo formulaba 
poco mas 6 menos en estas palabras: « Si hay en una 
localidad cualquiera cincuenta vecinos que tienen diez 
libros cada uno, y todos ellos se reúnen para formar 
una biblioteca, resultará que, sin haber gastado nada, 
formarán una biblioteca de 500 volúmenes, y cada ve- 
cino podrá disponer de esos 500 libros, en vez de dis- 
poner solo de los diez que el tenia » Pero para que este 
resultado se obtenga, con todas sus ventajas, necesa- 
rio es que al organizar la biblioteca se establezca que 
todo suscritor pueda llevar los libros á su casa. Se han 
calificado con justo motivo de Bibliotecas-r-Panteon 
esas grandes bibliotecas nacionales, cuyos libros no 
pueden leerse, sino yendo á la misma biblioteca y aun. 



X 



a 
.* 



204 INSTRUMENTOS DE LA .EDCCaCIOX 

precisamente, en aquellas horas del día generalmen- 
te dedicadas al trabajo, y en las que pocas son las per- 
sonas que pueden dedicarse á leer. La gran ventaja de 
las bibliotecas populares, está pues, en que el suscri- 
tor tenga el libro como si fuese suyo, y lo lleve á su ca- 
sa para leerlo e i la hora y en el tiempo en que mas le 
convenga ó en que pueda hacerlo. 

Ahora, si colocamos este capítulo en esta parte de 
nuestro libro es porque, en primer lugar, es de la 
mayor conveniencia que haya en la escuela una bi- 
blioteca, cuyos libros puedan leer los niños mayores, 
sea para profundizar los estudios que siguen en las 
clases, sea para contraer el hábito de leer: en segun- 
do lugar, en los distritos rurales, y aun en todas las 
pequeñas poblaciones que no puedan disponer de 
grandes sumas, ningún local mas á propósito para la 
biblioteca, que la escuela pública: aquella puede esta- 
blecerse en una pieza de la casa de escuela, y el maes- 
tro, haciéndose ausiliar por algunos de los niños 
mayores, servir de bibliotecario y de encargado de la 
biblioteca. 

Una de las causas* y no de las de menor importancia, 
por que muchas ideas benéficas, que son populares, no 
se realizan en la práctica entre nosotros, es porque se 
piensa siempre en hacer grandes cosas, y la magnitud 
de los sacrificios detiene á muchos que concurrirían, si 
se tratase de hacerlo en pequeña escala. A nada es es- 
to mas aplicable que á la fundación de bibliotecas po- 



BIBLIOTECAS POPULARES 205 

pulares. Todas las localidades pobres tendrán gran- 
des dificultades y muchas no podrán absolutamente 
organizar bibliotecas, si tratan de tener desde el princi- 
pio millares de volúmenes, de buscar espaciosos salo- 
nes y de hacer gastos* escesivos de todo género: pero 
todos, absolutamente todos los vecindarios, por pobres 
y reducidos que sean, podrán tener su biblioteca popu- 
lar, si se convencen de que el beneficio resulta,no de te- 
ner grandes colecciones de libros,.sino de reunir los es- 
fuerzos de todos para tener á su disposición el mayor 
número de libros de los que necesiten: y que si es cier- 
to que es mejor tener bibliotecas con millares de volú- 
menes que con cientos, es mas cierto que es mejor te- 
ner una biblioteca con cien libros pue no tener ningu- 
na. En vez de no hacer nada, porque no puede hacerse 
mucho, hacerlo que se puede debiera ser la regla de 
conducta,siempre que se trate de fundar bibliotecas po- 
pulares. Muchas de las que existen hoy en Estados- 
Unidos, teniendo millares de volúmenes, fundáronse 
hace algunos años con uno ó dos cientos. 

Y entre nosotros, la fundación de bibliotecas popu- 
lares es tanto mas importante, cuanto que lo caro que 
son generalmente los libros, sobre todo en castellano, 
hace que se lea menos de lo que so leería si el libro 
fuese bastante barato para estar al alcance de todos. 

Preocupándose seriamente de la cuestión importante 
de propender á la formación de bibliotecas populares 
y á la publicación de libros en castellano, el Gobierno 



206 INSTRUMENTOS DE LA EDUCACIÓN 

Argentino dio las siguientes instrucciones, al nombrar- 
lo ministro cerca del Perú, al distinguido poeta D. 
Luis Domínguez, autor de una interesante «Historia de 
la República Argentina.» Reproducimos íntegras esas 
instrucciones, á pesar de su estension, por ser de im- 
portancia intrínseca, y con la esperanza de que nues- 
tros hombres de estado y nuestro gobierno, penetrán- 
dose de la importancia del pensamiento que entrañan, 
hagan que, en la medida de sus fuerzas, la República 
Oriental concurra eficazmente á llevarlo á la práctica. 

♦El señor Ministro Plenipotenciario cerca del Gobierno del Perú, 
dicen esas instrucciones, tendrá en consideración las siguientes 
indicaciones, para negociar con el gobierno ante quien va acre- 
ditado, y entenderse con los Ministros de las otras Repúblicas 
americanas, con quienes se encontrare, á ñn do que trasmitan á 
sus gobiernos respectivos la idea de que estas instrucciones ha- 
blan, pudiendo darles copia si lo desoaren. 

»Los gobiernos de las diversas repúblicas del Labia castellana 
han hecho esfuerzos laudables, desdo los primeros dias do la Re- 
volución, para difundir la educación en la gran mayoría del pue- 
blo. Estos esfuerzos, no siempre sostenidos, á causa de la inesta- 
bilidad de los gobiernos, han tenido éxito dudoso en muchos do 
ellos, y aun los que mas pudieran congratularse de sus resultados, 
no tienen en verdad mucha razón para ostar satisfechos* 

*La educación interesa á las generaciones que han de suceder- 
nos en la escena públici: y no siempre es fácil quo todos com- 
prendan que, á la presente como il las subsiguientes, afectará el 
mayor ó menor desarrollo intelectual de la mayoría en cuyo voto 
reposa la creación del Gobierno, y cuya ignorancia ó incapacidad 
política sirve de base á las ambiciones desordenadas. 



MBLIOTECAS POPULARES 207 

«ninguna acción colectiva pueden intentar sin embargo los go- 
biernos para promover la mejora intelectual de sus gobernados, 
por la educación de la niñoz. Dependerá su desarrollo de la coope- 
ración de la opinión públ;ca, do la mayor reconcentración do las 
| oblaciones, y do la difusión de las ideas que predominan hoy en 
los pueblos mas altamente civilizados, con los sistemas y métodos 
de enseñanza que la esperiencia do otras naciones ha acreditado. 

«Pero hay una parto de la educación pública mas práctica en 
sus resultados, de acción mas directa, con que los gobiernos pue- 
den influir poderosamente, aunando sus esfuerzos para allanar 
dificultades do hecho que la embarazan y retardan. Tal es la di- 
fusión de los libros que leeria la gran mayoría de los adultos que 
hoy forman la nación en cada uno de los Estados, si esos libros 
pudiesen llegar fácilmente á sus manos. 

»E1 Gobierno de Chile ensayó haco años la creación de Bibliote- 
cas Populares, para que fueran distribuidos los libros por el Es- 
tado á varias ciudades. Hay motivos de creer que no correspondió 
el éxito al buen desoo, por circunstancias que no sería difícil 
esplicar. 

»E1 Gobierno Argentino, animado del mismo deseo, obtuvo del 
Congreso una ley para la creación de las Bibliotecas Populares 
donde quiera que fuesen solicitados los beneficios de la ley por 
un número de vecinos, con tal que estos enviasen una cierta can- 
tidad de dinero, para recibir otra igual del Gobierno que tiene 
nombrada una Comisión para proveer de libros, según estos pe- 
didos. 

»El éxito mas completo ha respondido á las previsiones de la 
ley. 

»La Biblioteca es de un vecindario y no del Gobierno: los sus- 
critoros la administran y la fomentan, dándose reglamentos que 
proveen á si administración, conservación y crecimiento. En po- 
blaciones oscurísimas haj' bibliotecas, y pasan ya de ciento ciu- 



208 INSTRUMENTOS DE LA - EDUCACIÓN 

cuenta las organizadas, sin que se voa declinar el movimiento, 
sintiéndose por el contrario aumentarse é invadir á todas las po- 
blaciones, de modo que ya puede presentirse que en breve no que- 
dará reunión considerable de vecinos que no tengan una biblio- 
teca pública. 

»Este movimiento ha sido dirijido, impulsado y generalizado 
por un folleto semestral que la Comisión de Bibliotecas hace cir- 
cular con profusión en los pueblos, con las leyes de la materia, y 
la esposicion de sus ventajas y resultados, como podrá verse en 
los ejemplares quo el Sr. Ministro puede ofrecer á los que hu- 
biesen de interesarse en este movimiento. 

»Las Bibliotecas Populares se han fundado, como era natural, 
con los libros que so encuentran á venta en el mercado, prefirien- 
do los quo especialmente piden los postulantes, los que se hallan 
en Castellano, y sin escluir los mas vulgares que existen en fran- 
cés y en inglés, aunque en corto número. Pero á fin de sostener 
el interés en la propagación y aumento de libros en las Bibliote- 
cas, el Ministerio de Instrucción Pública creyó oportuno onsayar 
algún medio do tener á los lectores al corriente del movimiento . 
literario del mundo civilizado, y quiso saber por que no eran 
abundantes los libros en castellano, organizando medios de obtener 
los que se publican en Europa y Norte América en nue tra lengua, 
y para ello se lia puesto en contacto con algunos libreros editores, 

»A\ efecto destinó una suma do diez mil fuertes á fin de quo 
un comisionado especial comprase, en ciertas proporciones, ejem- 
plares de las obras quo so imprimían en castellano, encuadernán- 
dolas sólidamente, pero sin lujo, a fin do obtenerse los ; recios mas 
equitativos, sin quo pasasen por varias manos en el tráfico comer- 
cial de este artículo. La colección remitida abraza, en efecto, todas 
las obras que actualmente so publican en castellano, escluyendo 
las de lujo que son poquísimas, y añadiendo algunas en francés 
como Les Merceilles, y otras en ingle? como modelos de arquitec- 
tura sub- urbana, rural y campestre. 



BIBLIOTECAS POPULARES 209 

»Los Bibliotecas populares pueden ser, pues, reanimadas con 
lecturas amenas, de actualidad, con un cierto número de libros 
nuevos anualmente: y ostos do interés común é instrucción de fácil 
acceso para la generalidad. 

»Sin embargo, oste medio de proveer á las Bibliotecas Populares 
de nuevo material do lectura, es limitado, porque es limitadísimo 
el número do libros quo se producen en español, y limitado y 
circunscrito el do las traducciones quo so Lacen de otros idiomas. 
Sobre este punto el Sr. Ministro llamará la atención del Gobierno 
ante quien está acreditado, ó do sus concolegas, por que os sobre 
este punto quo puede hacorse concurrir oíicazmonte la acción do 
todos los Gobiernos. 

«Nuestra lengua nos viene do una nación europea que adoleco en 
esta época de una especie de estagnación intelectual, sean cuales 
fueren las causas quo la hayan preparado. La Alemania, ó mas 
bien el alemán está representado por ocho mil obras que se pu- 
blican anualmente, hace anos, habiendo uno de onco mil. El in- 
glés por un número quo no baja de cuatro mil en Europa y dos 
mil ó des mil quinientas en América. El francés por cuatro mi 
mínales cuando menos. De la lengua castellana no podria decirse 
<1 número de libros que la representan en el mundo intelectual- 
Un escritor do la Península, quejándose do la injusticia de las 
otras naciones para con la Española, en prueba do quo no tenia 
razón, enumeraba obras que sabia so estaban escribiendo actual _ 
mente, hasta diez y píete, la mayor parto de ellas sobro cosas in* 
ternas de la España misma, y por tanto sin interés directo para 
esta América, poco curiosa hoy dolo quo pasa por allá! En Bar- 
celona fo publican algunas obras traducidas ó abreviadas de las 
que llaman la atención ó propagan conocimientos útiles. Algunas 
de lujo y con láminas do los originales on francés ó inglés. Es en 
París donde so publica mayor número de libros en castellano, ha- 
biendo ya diez y seis volúmenes traducidos de Im Maravillas. 

14 







210 1NSTKLMKNTOS DE LA KDLCACION 

Nueva- York es un centro, aunque limitado, de publicaciones en» 
castellano. Las repúblicas americanas producen algunos libros 
generalmente de interés local, y por tanto poco conocidos fuera. 

«Las divisionos territoriales circunscriben el campo de acción 
de la prensa en América. Un libro escrito en Chile por ejemplo, 
tiene por lectores, con pocas cscepcioncs á los habitantes de Chile: 
y aunque estos sean dos millones por el censo, los libreros saben 
que una edición no encuentra colocación ordinariamente, si no 
son los libros de educación, por mas de quinientos ejemplares. 

«Es conocido el mismo hecho, y en la misma proporción en la 
República Argentina, aunque los diarios alcancen mayor circula- 
ción. Ahora si se admite quo en las otras repúblicas se guarden 
las mismas proporciones entre la demanda de libros y el núme- 
ro de habitantes, dado lo subido de la mano de obra, la imper- 
fección dolarte de imprimir, y la necesidad de importar los mate- 
riales, las imptenta? editoras no podrán en muchos aüos producir 
libros baratos, en buen papel, con encuademación adecuada y con 
láminas, como lo roquieren muchos libros, ya para complemento 
del testo, ya para impresionar mus vivamente al lector. 

«Los Estados-Unidos se hallan en mejores condiciones. La difu- 
sión de la instrucción primaria ha hecho de sus cuarenta millo- 
nes de habitantes, treinta, por lo menos, de lectores asiduos. Con 
la llegada de DIckons en 1863, seis imprentas reprodujeron sus 
obras ya vulgarizadas y conocidas. 

« Appleton hizo tres ediciones do diversos precios, y do la popu- 
lar por ser mas barata, tenia expendido millón y medio de ejem- 
plares, cuatro meses después. De las traducciones do las novelas 
históricas de la Muibaok, escritora alemana, colocó treinta ó cua- 
renta rail ojeraplaros, luego de publicadas. 

«Compréndese quo con un mercado do esta magnitud para el 
estipendio do Lbros, con las máquinas do imprimir mas perfeccio- 
nadas, el pueblo de Estados -Un 'dos psté clota<}o ampliamente do 
todos lo* libros útiles, 



BIBLIOTECAS POPULARES 211 

«Pero aun tienen otras fuentes de instrucción que duplican el 
movimiento intelectual. La Inglaterra, tan activa hoy en el ade- 
lanto do las ciencias, trabaja igualmente para los Estados-Unidos 
por la comunidad del idioma; y como hay dos millones de alema- 
nes naturalizados americanos, y en varios Estados se enseña el 
alemán en las escuelas comunes á par del idioma patrio, el tra- 
bajo del pensamiento aloman vá sin necesidad de ser traducido, á 
enriquecer el tesoro de conocimientos que los libros ponen al al* 
canee del mayor número. 

«Nosotros estamos en condiciones diametralmente opuestas. La 
España con sus diez y sois millones de habitantes, no nos suminis- 
tra pasto intelectual, como la Inglaterra, á las que fueron ó son 
sus Colonias; y la América de la lengua castellana, en materia de 
circulación do libros, no representa veinte millones de habitantes, 
sino diez y seis república-, cada una viviendo para sí, entro las cua- 
les se reparte aquella cifra. Sun limitados los libros americanos 
popularizados por tocio el continonte, si es que hay alguno, y no 
seria de sorprender que en Méjico, por ejemplo, la gran mayoría 
ignoro que existe una República Argentina, ó un Estado del Uru- 
guay. 

«Colocados en estas condiciones todos los Estados do la lengua 
castellana, desamparados por la madre patria por ponuria propia, 
incapaces por ahora de proveer cada cual a sus necesidades inte- 
lectuales que son, sin embargo, comunes á todos, quedarían a-traza- 
dos en el movimiento de las idea* y en la adquisición de los cono- 
cimientos generaba que los libros difunden, si no se esforzasen 
en romper el valladar quo detiono su trasmisión por el conducto de 
otros idiomas. Puede, en hora buona, unv pequeñísima parte de 
nuestras sociodades tan dispersas, tan desprovistas de anteceden* 
tos, aprender otras lenguas para instruirse, como sucede por la 
acción do Universidades y Colegios; poro esta oligarquía del sa- 
bor no afectará sino débilmente la marelia del pensamiento ea 



212 INSTRUMENTOS DE LA EDUCACIÓN 

las muchedumbres, que es lo que caracteriza á las naciones, sien- 
do por el contrario este espediente, una remora al progreso ge- 
neral, pues no os nuevo quo los hombres satisfechos cuiden pooo 
de los quo no lo ostán, porque no pueden estarlo. 

«El desarrollo ordinario de la industria librera, por lo que res- 
pecta al castellano, encuentra embarazos que la generalidad ig- 
nora. Don Manuel Rivadeneira, impresor escimio español, escri- 
bía desde Madrid hace cuatro años al hablar de estas materia; «Yo 
sé imprimir bien los libros: lo que no he podido nunca es ven- 
derlos con provecho.» Los señores Applcton que son los libreros 
quo mas libros han publicado en castellano en los Estados- Uni- 
dos, se han negado hace tres años á publicar una escelcnte tra- 
ducción hecha por un distinguido literato cubano, exigiendo quin- 
ce mil dollars, precio do la impresión, en lugar de hacerlo de su 
cuenta como tienen la costumbre, con las numerosas obras quo 
publican, ya que les ofrecian de regalo el manuscrito. La razón 
que daban para ello es quo la esperiencia les tenia enseñado que, 
ediciones en castellano do cierto volumen, y por lo tant » de cier- 
to costo, no encontraban colocación en diez años, lo que no hace 
el negocio del librero editor, quo necesita recogor su capital á la 
brevedad posible. De ahí y no de otro orígon, la rareza do los li- 
bros en castellano, si no son los do educación, ó los profesiona- 
les, ó los de devoción que cuentan con un restringido, pero forzo- 
so mercado. 

«No hay, pues, suficiente número de lectores, con hábito de leer 
para consumir la edición de un libro, la cual necesita, para ha- 
cerse con ventaja del editor y á precio modorado para el lector, de 
tres rail ejemplares por lo monos, según la aserción do los señores 
Appleton. 

«Y esta falta de lectores en veinte millones que hablan la 
lengua castellana en América, proviene de concausas, que obran 
igualmente en ostensión tan dilatada, Publicándose los libros en 



BIBLIOTECAS POPULARES 213 

Europa ó Norte-América, ó en otros estados del continente, pasan- 
se anos y años sin que en las numerosas poblaciones interiores, 
aun las personas instruidas oigan hablar de un libro publicado. 
¿Cuántos de los veinte millones, por ejemplo, saben que Rivade- 
neira ha publicado u Un viaje en Oriente" que se hace leer por su 
verdad fotográfica, á diferencia do los de Lamartine y Chateatt • 
briand, que son poemas bellísimos como la Odisea, aunque en pro- 
sa? Quién conoce Ambas Aniéricas, del hijo del general Pacz, pu- 
blicado en Nueva- York con intención de estimular en esta Améri- 
ca el mejoramiento social, con el ejemplo de la otra? 

•Las Bibliotecas Populares remedian el mal, suscitando un lec- 
tor que existe latente, si es permitido decirlo, y poniéndolo en 
actividad desde que el libro ignoto é innominado hasta entonce*, 
llega al lugar que ocupa en la vasta ostensión americana, por 
ignorado é ignoto que sea. No hablamos de una conjetura posible 
y plausible, sino de un hecho práctico. La3 Bibliotecas Populares 
promovidas por el Ministeri > de Instrucción Pública, han pene- 
trado en lugares que ni de nombre eran conocidos, 

«En Olta, Humahuaca, no reside, que se sepa, persona que haya 
hecho estudios y apenas por el hecho do fundar bibliotecas con 
sus propios fondos, se sabe que hay cierto número de personas 
que saben leer. Es un hecho positivo, hoy en la República Argen- 
tina, que á cuatrocientas leguas de las costas, en aldeas miserables 
se está á la hora de esta leyendo un libro por lo menos que tieno 
el milenio de 1874, y muchísimos que han visto la luz en 1873. 
Cuántos millares do ciudadanos do las capitales de quince esta- 
dos del habla española, no obstante su mayor contacto con el 
mundo esterior, ignoran, sin esclnsion de los mas ilustrados, hasta 
la existencia de tales libros? 

«Pero las Bibliotecas Populares Argentinas podrán en adelante 
proveer á sus lectores do los libros recientemente publicados, sin 
influir en lo mas mínimo en el aumento del número do libros ím- 



214 instUumemos de la educación 

presos anualmente en castellano. Ciento cincuenta ó doscientos 
ejemplares colocados en ellas, no estimularán por cierto á la edi- 
ción, traducción ó compilación de muchos de mas alcance, y cuya 
necesidad se hace sentir. Cuan diferente seria el efecto si hubiese 
tres mil bibliotecas, que asegurasen para renovar su materia de 
lectura, la colocación de tres mil ejemplares, y aun monos que 
fuera, de los libros que se publicasen. Con base tan sólida, los li- 
breros editores acometerían empresas de costo ó multiplicarían al 
infinito sus producciones. 

«Los mas osados en Francia, y los mas afamados, son hoy, sin 
duda, los Sres. Hachette y C. a do Paris. Estos empresarios, que 
tan bellas y costosas como variadas publicaciones han hecho en 
francés, con ocho millones de francos de capital en solo láminas 
ilustradas, después de publicar en castellano, de su propia cuenta, 
diez y seis volúmenes de la popular colección de libros de lectura 
amena é instructiva, han ofrecido al Presidente de la República 
Argentina, en carta que corre impresa en español, para cuyo idio- 
ma han organizado un departamento de su vasta cuanto famosa 
imprenta, traducir y publicar el libro ó libros que se les quiera 
indicar con la simple obligación do tomarle algunos ejemplares. 
El Gobierno Argentino puede sin esfuerzo, tomar doscientos do 
unos libros, cien de otros mas costosos: pero esto no bastaría á 
autorizar el consejo de publicarles sin seguridad de pronta coló, 
cacion para el resto de la edición. 

«El señor Ministro acreditado cerca del Gobierno del Perú lleva, 
pues, el encargo especial de solicitar su cooperación á fin de que, 
por la acción común do su gobierno y la de los otros que se so- 
licitará al efecto, se pueda contar de seguro con la colocación 
inmediata de un número tal de ejemplares de la edición de libros 
en castellano que hubiese de hacerse en cualquier parte de Eu- 
ropa y Estados-Unidos según el interés que ofrezcan, que la tras- 
misión de conocimientos sea fomontada , difundida y acelerada, 



BIBLIOTECAS POPULARES 215 

fomentando la publicación on castellano de los libros que mas 
atraen la atención del público en general de otras naciones. 

«Los modios de alcanzar este resultado sen sencillísimos. Los 
Congresos de las diversas Repúblicas del habla castellana serán 
impulsados por el Poder Ejecutivo á destinar anualmente una 
suma de dinero para la compra de libros do lectura genei al, ira - 
presos en Europa ó los Estados Unidos. Una ley creará las Biblio- 
tecas Populares en cada población ó reunión de habitantes para la 
distribución do los libros bajo las reglas ó el sistema que hallo 
mas conducente al objeto. Si se obtuviese del Congreso Argentino, 
por ejemplo, la cantidad de cuarenta mil pesos por dos millones 
de habitantes, lo que, según su sistema actual de Bibliotecas 
haria el valor do ochenta mil pesos anuales destinados á la ad- 
quisición de libros, la América, combinada toda en ese propósito, 
podria proveer en termino medio de tres cientos mil á medio mi- 
llón de pesos para la adquisición de libros, y apenas puedo cal. 
eularse cual seria en diez años qnc pudiera durar este compromiso, 
el cambio favorable que so obraría en las ideas, la civilización y 
el progreso de nuestros paises, por lo general tan atrás del movi- 
miento universal hoy en los pueblos civilizados. 

«Como es natural que se suscitase duda en cuanto á la elección 
do los libros y prevenciones por lo que respecta á moralidad ú 
otras aprensiones, el señor Ministro debe tener presentes las si- 
guientes consideraciones: 

«Como no es la España una de las naciones que dilatan y 
avanzan los conocimientos humanos, debemos humildemente reco- 
nocer que poco de general aceptación producirían nuestros propios 
autores americanos. Seria conveniente no tener en cuenta en el 
compromiso do cooperación, las producciones literarias ó do otro 
género de nuestras propias imprentas, por razones de conveniencia 
recíproca y á fin do evitar que dejenere el esfuerzo en fomento do 
nuestra literatura, &. 



\ 



216 INSTRUMENTOS Í)É LA EÜÜCAClÓK 

«La lectura que ha de proveerse es de lo que existe, de lo que 
suministrará el comercio de libros, guiado por sus propios instintos 
y solo estimulado por el mayor consumo. El comercio universal 
de la Europa ó del mundo intelectual ha de ser de suyo la única 
regla que habrá do seguirse en la publicación de libros, como en 
su adquisición, bien entendido que aun estimulados los libreros 
editores, serán por muchos años, pocos los que se publiquen en pro- 
porción de las necesidades intelectuales de los pueblos. Si el Ale. 
man produce anualmente ocho mil obras y el Castellano treinta ó 
cuarenta hoy, ¿cuántas producirá en mas con nuestro pobre es- 
íraulo? 

«Tratándose de libros, se presenta al espíritu la novela. So hará 
la adquisición de novelas? Son las novelas el pasto ordinario de 
los que empiezan á aficionarse á leer. 

«Es vicio, si lo fuera, de la humanidad entera en nuestro siglo: 
y no hay medida conocida para prejuzgar de sus quilates morale?. 
Un libro, cuando no os liconcioso, aunque malicioso sea, pervierte 
menos la moral, que la vida real, lo que se vé y oye en la calle y 
aun en el seno de la familia. Las horas ocupadas en la lectura 
ustraen á millares de hombres y de mujeres á la acción de sus 
propias pasiones puestas en juego, y por ello se echarían de 
menos en la estadística muchos crímenes de los que hallándose 
ausentes, es decir, abstraídos leyendo, no tomaron durante un tiem- 
po su parte en la acción colectiva de la vida. Los gobiernos, por- 
lo demás, no son tutores de los individuos, ni médicos morales 
para proscribir alimentos para el alma ó prohibir los nocivos. 

«Leerás9, pues, lo que todos leen. 

«Pero admitiendo que haya mal en seguir la corriente, debe 
tenerse presente que esa corriente del gusto universal, se desvía 
felizmente de la frivola novela para entrar en el terreno mas só- 
lido de la adquisición de conocimientos útiles, que por la manera 
de presentarlos á la gran mayoría, ponen las ciencias ó sus resul- 
tados, como los progresos humanos, á su alcance. 



BIBLIOTECAS POPULARES 21? 

«El señor ministro llamará la atención sobre esto punto esencial, 
porque el movimiento de difusión de los libros que se inicia en 
América coincide maravillosamente con un cambio que se opera 
en las tendencias de la literatura popular en Europa. Las nove- 
as de hoy mas acreditadas, las que devora el público, son las 
Maravillas en cincuenta y tantos volúmenes, las obras de Figuier, 
de Flamarion sobre la naturaleza, las de Guillemain sobre los cic- 
los, las del padre Sechi sobre la constitución del sol, los viajes 
de descubrimiento do Livingston en África, que inician sin cm • 
bargo al lector en todas las leyes y misterios de la naturaleza. 

«La lectura popular de la Europa entera y de los Estados-Uni- 
dos, es hoy la que difunde los conocimientos astronómicos, y en 
estos últimos cuatro años se han publicado doce obras capitales 
por los primeros astrónomos, á millares de ejemplares, alcanzando 
algunas á cuatro y seis ediciones para satisfacer la curiosidad del 
público lector. 

«ninguna de estas obras se ha publicado en castellano, y si solo 
nos fijáramos en la del padro Sechi, no hay habitante de la Amé- 
rica que sepa leer, tenga ó no instrucción, que no hubiera de 
leerla con asombro y avidez, tal es la curiosidad creciente que 
esta claso de conocimientos inspira. 

«Doscientos libros hay popularizados ya de este género en todas 
las lenguas menos la nuestra, y tiempo ha de transcurrir para que 
se agote el inagotable material que las produce, que son la natu- 
raleza, las ciencias mas novelezcas, mas novedosas que las novelas 
mismas, sin olvidar quo estas tienen con Mrs. Mulbackel valor de 
los estudios históricos, y que en historia antigua ó moderna, en 
crítica histórica, en viajes y en tantos otros ramos del saber huma- 
no, la lengua castellana está á ciegas sobre los últimos progresos 
y descubrimientos. 

«Con estas ideas, que ol Sr. Ministro tendrá presentes y desen- 
volverá en casos necesarios, coordinará, si fuesen aceptadas, los 



218 INSTRUMENTOS DE LA EDUCACIÓN" 

medios prácticos de llegar á una acción común los Estados de la 
lengua castellana, contando con que si Chile, el Perú, la Repúbli- 
ca Argentina, Bolivia, el Uruguay de esta parte, se asociaran al 
movimiento, es seguro que Venezuela y Nueva Granada responde- 
rían gustosas, por antecedentes que para esperarlo así tiene el 
Gobierno Argentino, y que el resto de la América, sin escluir á Mé- 
jico, seguirá la impulsión. 

«Las consecuencias de un esfuerzo combinado semejantc, x no 
son calculables aún. Los Españoles de la Península suministra, 
rán luego traductores correctos á los libreros editores da Francia, 
que en cuanto á los Estados-Unidos, hoy refugio de ilustres ha- 
blistas cubanos, y en contacto con las Repúblicas del Golfo do Mé- 
jico, de donde salieron Baral García, Bello, Irisarri y tantos otros 
que la Academia Española ha hecho suyos, los tienen ya y pue- 
den procurárselos sin esfuerzo. Lo que importa es que se dé, aun- 
que sea artificialmente por la acción gubernativa y por determina- 
do t'empo, base segura de colocación á las producciones do la pren- 
sa con la creación de Bibliotecas Populares en toda la América y la 
dedicación de una suma considerable para su fomento. Un libro, 
por el solo hecho de existir, encontrará siempro un espíritu que 
se lo apropie en la familia, en el barrio, diez años despue , como 
el imán que permanece inerte hasta que el hierro se le aproxima, 
como dos sustancias afine3 que so atraen y se confunden. El buen 
éxito de la comisión encargada al Sr. Ministro dejará un recuerdo 
imperecedero en su misión y abrirá para esta parte de la América 
una era nueva. El ensayo tan reciente, tan limitado, hecho en la 
República Argentina, autoriza á asegurar tales beneficios con la 
cooperación de toda la América, en provecho propio do cada uno 
y en progreso y ventaj a general de nuestra raza. La reputación li- 
teraria que han dado al señor ministro sus obras en toda esta parto 
de América lo pondrá en contacto con los literatos, pensadores y 
escritores do los Estados que ra á visitar, y su empleo como repre- 



1MBL10TECA3 POPÜLAltES 219 

sentante de la República, con los mas eminentes hombres de Es- 
tado de aquellos países. Se le recomienda aprovechar de tales re- 
laciones para solicitar su valioso concurso y hacer que tomen por 
suyo, como sin duda lo harán, un pensamiento en que si se anti- 
cipa el Gobierno Argentino, es solo por haber ensayado ya con éxi- 
to la institución de las Bibliotecas Populares, y sentido su impo- 
tencia para proveerlas de libros, con la variedad do materias y 
conocimientos útiles que apenas puedo suministrar la escasez ac- 
tual de las publicaciones en castellano. 

«Añadirá V. E. la consideración de que, con este motivo y por 
medio tan simpático á todos los gobiernos americanos, habrá oca- 
sión y necesidad de ponerse en contacto y mantener relaciones 
prácticas, trasmitiéndose datos recíprocamente, dándose cuenta do 
sus adelantos y acaso estimulándose los menos felices en la ejecu- 
ción de la idea, con el espectáculo do mayores progresos en otros 
puntos de la América que tiene do común el origen, la religión, la 
lengua y las instituciones republicanas, y el deber ante sí , y ante 
las demás naciones civilizadas, de mostrar como la independencia 
y la libertad, porque lucharon juntas sus secciones con tanta gloria, 
eran requeridas para mejorar la condición moral é intelectual de 
los pueblos que las habitan. (1) 

Todo el que se detenga á meditar, un momento si- 
quiera, acerca del pensamiento que inician las ins- 
trucciones al Ministro Argentino en el Perú, alcanzará 
fácilmente su trascendental é inmensa importancia. 
Si él se realizase ¿ qué modificaciones sufriría en po- 
cos años el estado intelectual de la América del Sud, 

[1] Memoria presentada al Congreso Argentino en 1874, por el ministro de 
Justicia, Culto é Instrucción Pública, Dr- D. Juan C Albarracin— Buenos- Aires 
1874— Un volumen de 1200 páginas- 



220 INSTRUMENTOS DÜ LA EDUCACIÓN 

hoy tan atrasada con respecto al grado de civilización 
y de adelanto en que se encuentran otros pueblos de 
la tierra? El establecimiento de bibliotecas populares, 
continuando la obra de la escuela, y haciendo posible 
la publicación en castellano de las obras mas impor- 
tantes que llaman la atención del pueblo, rompería la 
valla que detiene el progreso intelectual de la gran 
maj oría de nuestras poblaciones, y pondría en activi- 
dad fuerzas ingentes que se esterilizan hoy en la inac- 
ción de la ignorancia (1). 



(\). En el deseo do propender á la fundación de Bibliotecas Populares cu la. 
República , la Sociedad de Amigos de la Educación Popular , do Montevideo , 
está imprimiendo actualmente un folleto, que hará circular profusamente en los 
Departamentos, en el que estimula á lo» habitantes de campaña para que formen 
Bibliotecas Popularos, ofreciéndoles encargarse gratuitamente de la compra y remi- 
s'on de libros, y comprometiéndose á enviar un treinta por ciento mas de la canti- 
dad que le envié, para la compra de libros, cualquier sociodad que en campaña so 
organice. Es decir que si le mandan 100 $ para comprar libros, la Sociedad do 
Amigos mandará libros por valor de 130 $ y asi proporcionalmcnte con respecto á 
cualquier cantidad. El folleto contendrá además un catálogo de las principales 
obras que se hallan en castellano, con su precio, para que las sociedades de cam- 
paña puedan elegir las quo juzgen convenientes, según sus necesidades y sus recur- 
sos. Auxiliar la realización de este pensamiento, es deber de todos aquellos que 
aman el progreso y el bienestar de la República, y especialmente de todos los que 
ejercen influencia sobre las poblaciones, y de los señores preceptores. Allí donde 
falten recursos la escuela debe ofrecer local para la biblioteca. De ese modo se 
ausiliarán la una á la otra. Véase lo que ha sucedido en la vecina República, y se 
comprenderán fácilmente los resultados que pueden obtenerse entre nosotros, apoco 
que los hombres de influencia* y los señores preceptores de los Departamentos, 
ausilien los generosos y patrióticos esfuerzos de la Sociedarl de Amigos de la Edu 
cacion Popular. 



CAPITULO XXXVII 



Haestroft 

Después de habernos ocupado, aunque ligeramente, 
délos instrumentos secundarios de la educación, lle- 
gamos á lo que bien pudiera llamarse el instrumento 
principal, el muelle real de la enseñanza : el maes- 
tro. 

«La naturaleza inanimada y las sociedades huma- 
nas, dice Sarmiento, presentan a cada paso ejemplos 
de efectos inmensos producidos por causas infinita- 
mente pequeñas. Los pólipos del mar, seres vivientes 
que apenas tienen forma, han alzado desde la profun- 
didad del abismo hasta la superficie de las aguas, la 
mitad de las islas, floridas hoy, y habitadas por mi- 
llones de hombres en la Oceanía. Las catedrales gó- 
ticas de la Europa, la maravilla de la arquitectura, en 
cuanto á sus detalles, columnatas, estatuas, rosetones, 
pináculos y calados en la piedra, han sido obra de ar- 
tesanos oscuros, de millares de albañiles, cofrades de 
una hermandad, que trabajaban sin salario, en de- 
sempeño de un deber, un voto ó una creencia, suce- 



222 INSTIll MEMOS DE LA KDU OACIO.N 

diéndose una generación á otra, los aprendices á los 
maestros, hasta dejar sobre la tierra un monumento de 
la inteligencia, déla belleza, de la audacia y doda ele- 
vación del genio del hombre. Los maestros de escuela 
son en nuestras sociedades modernas esos artífices os- 
curos á quienes está confiada la obra de la civilización 
del género humano, principiada desde los tiempos his- 
tóricos en tal ó cual punto déla tierra, trasmitida de si- 
glo en siglo, de unas naciones á otras, continuada de 

* 

generación en generación en una clase de la sociedad, 
generalizada solo en este último siglo, en algunos 
pueblos adelantados, á todas las clases y á todos los 

individuos Pero el pueblo de Sud- América se 

mueve en otro terreno y para mostrar la importancia 
del maestro de escuela en el seno de nuestras socieda- 
des, queremos trazar aqui sus principales lincamien- 
tos. Entre dos elementos opuestos estamos arrojados 
y á ellos nos ligamos por uno ú otro cabo. Por alguna 
de las estremidades del territorio que ocupan nuestras 
poblaciones cristianas, asoma el toldo del salvaje, ba- 
jo cuyas improvisadas techumbres se muestra la natu- 
raleza en todo su abandono. El hombre, feroz en sus 
instintos, imprevisor por sus medios de existencia, 
desconfiado por ignorar las causas y sus efectos: ru- 
do en sus gustos: inmoral por imperfección de su 
conciencia del bien : pobre porque no sabe dominar la 
naturaleza, someter la materia, ni comprender sus le- 
yes: estacionario en fin porque, no teniendo pasado, no 



MAKSTHOS 2¿3 

prevée su porvenir: vive porque ha nacido, y muere 
sin dejar ¿i los suyos ni propiedad, ni legado de cien- 
cia, de gloria ó de poder. En la tribu á que pertenece, 
en él nace la existencia, en él muere todo su ser. Este 
espectáculo no lo conoce de siglos atrás el mundo ci- 
vilizado: y si en la América del Norte existen salva- 
jes, la sociedad culta está tan avanzada, que la presen- 
cia de aquellos es mas bien un antagonismo que una 
remora. No sucede así entre nosotros: países hay 
donde, como en el Perú y Bolivia, la tribu salvaje está 
incorporada en la sociedad cristiana, con su toldo en 
lugar de casa, con su idioma rebelde á la dilatación de 
los conocimientos, con su vestido secular que apenas 
cubre la desnudez original; y con su destitución de to- 
dos los medios que la civilización ha puesto en manos 
del hombre para su mejora y bienestar. En otros paí- 
ses como Chile y la República Argentina, el salvaje, 
antiguo habitante de estas comarcas, ha sido domesti- 
cado por la obra de tres siglos, desagregado de la tribu f 
interpolado, mezclado en la sociedad de origen euro- 
peo, y ha adquirido su idioma, sus usos y los primeros 
rudimentos de lacultura;.peroen cambio, hatrasmitido 
á nuestras masas muchos de sus defectos de carácter 
antiguo y de sus usos. Del salvaje americano nos vie- 
ne el rancho, sin puertas, sin muebles, sin aseo, sin 
distribución de las habitaciones, y las incongruencias 
y falta de decoro y de dignidad de la familia, hacinada 
en confusa mezcla en reducido espacio, donde come, 



2¿4 INSTRUMENTOS DE L\ EDUCACIÓN 

duerme, vive, trabaja y satisface sus necesidades. Del 
salvaje antiguo procede la propensión al robo, al frau- 
de que parece innata en nuestras clases bajas, y los 
apetitos crueles que se han desenvuelto en las guerras 
civiles. 

«De oi'ígeu salvaje es el pone fio, ese pedazo de tela 
que encubre el desaliño del vestido y crea un muro de 
división entre la sociedad culta y el pueblo. En los Es- 
tados-Unidos no hay poncho y todos los hombres son 
iguales, porque el vestido europeo, civilizado, aseado, 
cristiano en fin, es común en todas las clases. El chi- 
ripá es todavia otro pedazo de tela, que los salvajes 
han enseñado állevar en el cuerpo á los cristianos, ha- 
ciendo qu3 estos se degraden hasta su condición y es- 
terioridades, en lugar de haberellos adoptado nuestros 
usos. 

«Yo he visto una división de indios salvajes, ladro- 
nes de caminos, en la Provincia de Santa-Fe, formada 
al costado de nuestras divisiones cristianas de caballe- 
ría y [en nada, ni en el traje del ginete, ni en los ar- 
reos del caballo, podia á primera vista distinguirse el 
que era de origen europeo y el que salió del seno de 
los bosques americanos. 

«Estos restos de barbarie, estas apariencias semi- 
salvajes, producen resultados sociales é industriales 
que son fatales á la sociedad en general, y embarazan 
el progreso y á veces lo matan, sustituyendo en el go- 
bierno y dirección de los negocios, la violencia indi- 



MAEST1I0S 225 

gena al derecho civilizado: la crueldad salvaje á la hu- 
manidad cristiana: el robo y el pillaje en los caminos a 
las garantías de la propiedad. De aquel origen proce- 
de la inmovilidad de nuestras clases trabajadoras, su 
casi desapego á los goces y comodidades de la vida, 
su negligencia para adquirir, su falta de aspiración á 
una condición mejor, su resistencia para la adopción 
de mejores medios de trabajo, de mayores comodida- 
des, de vestido mas elaborado y completo. 

«A aquella causa también puede referirse la indo- 
lencia con que la sociedad culta ve perpetuarse estas 
tradiciones imperfectas, inadecuadas h nuestra situa- 
ción presente, preñadas de amenazas para el porvenir 
en unas partes, fecundas en terribles lecciones en 
otras, improductivas de riquezas y bienestar en todas, 
y un embarazo permanente para el engrandecimiento 
y prosperidad de la nación, que decora con el nombre 
de ciudadanos á estos seres estacionarios, rebeldes á 
la cultura, ineptos para el trabajo inteligente, indisci- 
plinados para la vida política que nos imponen nues- 
tras instituciones. 

«El maestro de escuela, arrojado en medio de nues- 
tras poblaciones de campaña, estará allí por mucho 
tiempo, cimo el guarda de un telégrafo, de brazos en 
medio de un desierto. Su misión es llevar á las estre- 
midades la vida intelectual que se agita en los centros. 
Su tarea es sembrar todos 1 s años en terreno ingrato, 
á riesgo de ver la mies pisoteada por los caballos, con 




228 INSTRUMENTOS DE U EDUCACIÓN 

delincuente; el sacerdote enmienda el estravio moral 
sin tocar á la causa que la hace nacer: el militar repri- 
me el desorden público, sin mejorarlas ideas confusas 
que lo alimentan ó las incapacidades que lo estimulan. 
Solo el maestro de escuela, entre esos funcionarios 
que obran sobre la sociedad, está puesto en lugar ade- 
cuado para curar radicalmente los males sociales. El 
hombre adulto, es para él un ser estraño á sus desve- 
los. Él está puesto en el umbral de la vida, para los que 
van recien á lanzarse en ella. El ejemplo del padre, el 
ignorante afecto de la madre, la pobreza de la familia, 
las desigualdades sociales producen caracteres, vicios, 
virtudes, hábitos diversos y opuestos en cada niño que 
llega á su escuela. Pero él tiene una sola regla para 
todos. Él los domina, amolda y nivela entre sí, impri- 
miéndoles el mismo esp'ritu, las mismas ideas, ense- 
ñándoles las mismas cosas, mostrándoles los mismos 
ejemplos: y el dia en que todos los niños de un mismo 
pais pasen por esta preparación para entrar en la vida 
social, y que todos los maestros llenen con ciencia y 
conciencia su destino, ese dia venturoso una nación 
será una familia con el misino espíritu, con la misma 
moralidad, con la misma instrucción, con la misma ap- 
titud para el trabajo un individuo que otro, sin mas gra- 
daciones que el genio, el talento, la actividad ó la pa- 
ciencia. (1) 



lj Las Eicm-hia, por D I\ Sarmiento -Xew- York 1SM 



MAESTROS 229 

Destruir todos aquellos males, y # crear todos esos 
beneficios, es la obra inmensa que el maestro de es- 
cuela está llamado á realizar. 

De ahí la vital importancia de su misión y las con- 
diciones especiales necesarias para desempeñarla. 

Es general creer que basta para ser maestro, el co- 
nocer elementalmente las materias que forman el pro- 
grama de estudios: no se requiere, ni preparación, ni 
cualidades especiales, y, aun muy á menudo, se confia 
la dirección de una escuela á personas sin instrucción 
alguna. Nada acusa mayor torpeza ni mas grande ol- 
vido de las verdaderas exigencias de la enseñanza. 

¿Qué se diría del que llamase para dirigir y hacer 
funcionar la maquina de un vapor, á un hombre que no 
entendiese nada de mecánica? Qué del que confiase la 
construcción de un edificio, á quien nada entendiera 
de arquitectura ni de albañileria? Y qué punto de com- 
paración puede haber entre la máquina de un vapor, y 
esa máquina maravillosa, el hombre, como ha dicho 
Espronceda : 

De siglos mil á resistir lanzada 
El choque y torbellino, 
que se encarga al maestro de escuela de dirigir y hacer 
funcionar? Qué comparación puede haber entre cual- 
quiera de las construcciones materiales que levanta el 
arte humano, y esa construcción, ese edificio de la sa- 
biduría que el maestro debe levantar en la inteligencia 
de los discípulos? 



** 



230 INSTRUMENTOS DE LA EDUCACIÓN 

Ninguna misión es mas grande que la del maestro 
de escuela: no marcha ostentosamente al frente del 
mundo, en el carro triunfal del conquistador; no atrue- 
na con su nombre los oidos de la fama, pero deja hue- 
llas imperecederas en la sociedad; modela, digámos- 
lo así, el porvenir, formando las nuevas generaciones. 
Sus hábitos, imitados por el niño, sus ideas impresas 
en la blanda cera de la inteligencia infantil, gobier- 
nan la sociedad, se trasmiten de generación én gene- 
ración, se perpetúan al través de los tiempos. La filo- 
sofía moderna empieza á presentir que en época no 
lejana la historia futura de los pueblos podrá prede- 
cirse: tales causas producirán tales hechos — Si esto su- 
cede, será el conocimiento de los maestros la base de 
toda predicción exacta. Sepamos bien lo que son los 
maestros de un pueblo, y sabremos lo que será la so- 
ciedad, cuando la generación que se educa llegue á di- 
rigir la vida social. 

Pero, si grande, como ninguna, es la misión del 
maestro de escuela, grandes son también las dificulta- 
des que se le presentan para desempeñarla con ciencia 
y conciencia. 

Necesita, poruña parte, saber bien lo que trata de 
enseñar, por la otra como ha de enseñarlo. Se puedfe 
ser un gran sabio, con respecto á un ramo dado de las 
ciencias humanas, conocer profundamente la física, la 
química, la historia natural, y ser sin embargo un mal 
maestro de escuela, ya que en 1 1 educación de la in- 



MAESTROS 231 

faucia los medios de trasmitir los conocimientos son 
casi tan importantes como los conocimientos mismos . 

No solo esto: es necesario saber cual es el mejor 
medio de trasmitir los conocimientos, y cual es el de 
trasmitirlos á los niños. 

El error fundamental de los métodos de enseñanza 
generalmente seguidos en nuestras escuelas, está en 
que no se toman en cuenta los modos de ser, especia- 
les y peculiares, de la naturaleza del niño. Se olvida 
que es muy distinto el proceder que debe seguirse para 
trasmitir conocimientos a los hombres del que debe 
emplearse para trasmitirlos a los niños: y esto porque 
no se exige como condición indispensable para ser 
maestro, el conocer la naturaleza del niño v los modos 
de desarrollarse de las facultades y poderes físicos, in- 
telectuales y morales Lo que constituye al verdadero 
maestro: lo que, suponiéndolo ilustrado é inteligente, 
lo distingue del sabio que no se prepara para la ense- 
ñanza, el estudio y conocimiento de la pedagogía, del 
arte de trasmitir conocimientos á los niños; lo que 
constituye al verdadero maestro, no se exige entre 
nosotros para dirigir una escuela. Basta que un hom- 
bre ó una muger sepan leer y escribir correctamente, 
para que se crea que son aptos para enseñar á leer y 
escribir. Asi, la ciencia y el arte de la educación, la 
gran ciencia que estudia la naturaleza humana, para 
desarrollarla y robustecerla, y ci arte que investiga 
cual es el mejor medio de favorecer aquel desarrollo y 



232 INSTRUMENTOS DE LA EDUCACIÓN 

aumentar aquella robustez, se eliminan de' entre los 
conocimientos exigidos ai maestro. Tanto valdría eli- 
minar el derecho de entre los conocimientos exijidos 
al abogado; la mecánica de entre los exijidos al inge- 
niero. Un maestro, que no sabe pedagogía, es decir, 
que no sabe como debe enseñarse á los niños, no es 
verdadero maestro, aun cuándo pueda ser tan sabio 
como Buffon. 

Agregúese á esto que el maestro en la escuela in- 
fantil, en la escuela primaria y en la escuela secun- 
daria, desempeña, además de sus funciones educacio- 
nistas, ciertas funciones que pueden llamarse paternas, 
y para cuyo desempeño son necesarias condiciones 
especiales de carácter, que no en todos los hombres se 
encuentran. 

El buen maestro, el ideal del maestro, es aquel que 
cohoce á fondo la materia que enseña, á fondo también 
la naturaleza del niño, que ama la enseñanza y la ni- 
ñez y que se hace amar por ella. Hacer de la escuela 
una especie de proyección del hogar doméstico, donde 
el niño, alegre y feliz, estudie y aprenda, debe ser la 
aspiración suprema de todo buen maestro. 

Pero, como todo es armónico en las sociedades hu- 
manas, los pueblos de habla española, por la misma 
razón de que están atrasados, tienen que luchar con 
grandes dificultades prácticas, para encontrar buenos 
maestros. 

Efectivamente. ¿Dónde los encontraremos? entre los 



MAESTROS 233 

españoles, entre los hispano-americanos? Educados, 
unos y otros, en la vieja escuela, serán en su genera- 
lidad, y salvo honrosas escepciones, viejos maestros, 
por mas jóvenes que sean. 

Así, se aumenta la magnitud de la obra que es nece- 
sario realizar: faltan maestros, faltan testos, faltan 
libros. — Hay, pues, que crearlo todo; que construir, 
digámoslo así, todos los instrumentos de la educación: 
— obra inmensa que parecería irrealizable si no debié- 
semos contar con la juventud eterna de nuestras socie- 
dades, y con los milagros que opera la voluntad, si se 
pone al servicio de la inteligencia y del estudio. 

Tenemos ya, como auxiliares poderosos, el ejemplo 
de lo que han hecho otros países: como núcleo para 
formar el personal de nuestros maestros, las escepcio- 
nes entre españoles y sud-americanos, los norte-ame- 
ricanos, suizos y alemanes, que conociendo nuestro 
idioma, puedan ser utilizados con provecho, y con ese 
núcleo, eir pocos años podría operarse, sin dificultad, 
una verdadera transformación en el personal de nues- 
tros maestros, y como consecuencia, en las condiciones 
de nuestras escuelas. 

El buen maestro formará la buena escuela. 



-<£j«É£J>*— ' 



VI. 



CONCLUSIÓN 



CAPITULO XXXVIII 



Jardines de infantes 



Aun cuando podríamos dar por terinidado este libro, 
con lo que llevamos escrito en los capítulos preceden- 
tes, hemos creído conveniente agregarle esta parte en 
la que trataremos ligeramente las siguientes materias, 
en capítulos separados: 

1.° Jardines de infantes. 
2.° Escuelas Normales. 
3.° Universidades. 
4.° Educación de la muger. 

Fácil es comprender que cada uno de esos puntos 
dariá materia para un estenso volumen, si fuese trata- 
do con la detención que merece, y que, a menos de dar 
á esta obra proporciones demasiado exageradas, solo 
podremos hacer ligeras indicaciones á ese respecto. 
Pero, ya que nos hemos propuesto ocuparnos de la 
educación en general, aunque especialmente nos ha- 
yamos detenido en las escuelas Primarias y Superio- 
res, debemos hacer algunas observaciones respecto á 
los cuatro puntos que acabamos de indicar. 

Débese á la iniciativa del venerable Froebel, nacido 



238 CONCLUSIÓN 

en 1778; en el principado de Saxe, y muerto en 1852, 
en Wurteniberg, el establecimiento de los Jardines de 
Infantes, generalizados hoy en toda la Alemania, y 
adoptados, con lijeras modificaciones, en Inglaterra, 
Francia v Estados^-Unidos. 

Son los Jardines de Infantes escuelas especiales des- 
tinadas á recibir niños de tres á cinco ó seis años de 
edad: cada escuela consta de varias salas y de un es- 
tenso jardin, en el que los niños juegan y trabajan, 
bajo la dirección de la institutriz, ya que generalmente 
es confiada á las mugeres la direccien de semejantes 
establecimientos. 

El Jardin de Infantes (Kindergarten) no es una es- 
cuela, sino mas bien una preparación para la escuela. 
— Hace crecer á los niños bajo las mejores condiciones 
higiénicas, ayuda su desarrollo físico, con ejercicios 
apropiados á su edad, á su naturaleza y á sus gustos, 
alienta los primeros esfuerzos de la intelijencia in- 
fantil, ofreciendo alimento á su curiosidad, y satisfa- 
ciendo la necesidad y el deseo de movimiento de los 
niños, fortifica y dirige el desarrollo de las facultades 
y poderes físicos y mentales. 

El método de Froebel se basa en la observación 
atenta de los instintos, l»s preferencias y los gustos 
que demuestran los niños desde que empiezan á mo- 
verse, á fijarse, y á hablar. — No !-e debe, dice en su 
libro titulado De la Educación del hombre, contrariar 
los impulsos de la naturaleza: estos son fuerzas vivas 



JARDINES DE LNtfAMES . 239 

que es necesario utilizar y, en consecuencia, que deben 
estudiarse, guiandolos y cuidándolos. — El niño es una 
planta humana que necesita ante todo aire y sol para 
crecer, desarrollarse y espandirse. No lo tengáis en 
salas estrechas, en patios pequeños, sin aire puro, 
sin sol bastante: de lo contrario, crecerá débil y enfer- 
mizo y se desarrollará imperfectamente. 

Un Kindergarten, dice Mr. Hippeau, (1) describien- 
do con bastante exactitud lo que son en Alemania esas 
escuelas, personalmente inspeccionadas por él, se 
compone esencialmente de un pequeño vestíbulo, de 
varias mesas de trabajo, de una gran sala de ejercicios 
para los dias de mal tiempo, y de un jardín. 

Las salas de trabajo están guarnecidas con ligeras 
mesas, como de 60 centímetros de ancho, y separadas 
de un metro. Es al rededor de esas mesas que cinco ó 
seis niños se sientan con una de las jóvenes que siguen 
los cursos del primer año, para hacer los pequeños 
trabajos en que se les ocupan. En verano, las mesas y 
bancos son transportados al jardín por los misníos ni- 
ños y colocados á la sombra del patio. 

Al principio y al fin de cada una de las divisiones 
del dia, se reúnen en la sala de ejercicios y se colocan 
en circulo. 

Las jóvenes directoras vienen a colocarse en los ran- 
gos de modo que solo cuatro ó cinco niños se encuen- 



da L* Instrucción Publique en Allerangne. 



*■♦ 



■* 



240 CONCUSIÓN 

tran entre- dos jóvenes. Bn seguida, el círculo entero 
rompe, empieza por marchar y bien pronto se pone á 
saltar, á cantar una poesía, de la que cada estrofa da 
lugar á una pausa y un reposo. Entonces la maestra 
que conduce el juego llama a uno de los niños al cir- 
culó. Se detienen y el pequeño actor imita al soldado 
que monta guardia ó al zapatero que trabaja, ó al ca- 
ballo que piafa, ó al hombre fatigado que se pone á 
descansar, con el codo en la Rodilla y la cabeza apoya- 
da en la palma de la mano; en seguida vuelve á su lu- 
gar y el movimiento interrumpido continúa, hasta que 
una nueva estrofa determina un nuevo reposo y una 
nueva postura de otro niño. Froebel ha variado á lo 
infinito estos ejercicios, de los que basta dar una 
idea. 

Froebel aconseja no empezar la enseñanza de la lec- 
tura y escritura sino cuando el niño siente la necesi- 
dad, csperimenta el deseo, y es ese deseo el que se es- 
fuerza en hacer nacer en el niño. 

Entre tanto ha imaginado preparar el espíritu de los 
niños para recibir mas tarde la instrucción gramatical, 
científica y artística por medio de ocupaciones manua- 
les, es'decir, de construcciones materiales y descom- 
posiciones graduadas, divertidas y bien dirigidas. Ha 
dividido este curso de enseñanza dado á los niños, 
ocupando sus manos, en tres años, de tres á seis. 

En el primero se ponen en manos de los niños cua- 
tro cajas que encierran cubos de madera: 



** 



\ 



JARDINES DE PsTANTKS 241 

En el segundo, tres cajas, llamadas cajas mate- 
máticas, que contienen superficies, reglas planas, 
pequeños bastones y arcos de alambre: 

En el tercero, una caja mas graiide en la que los ni- 
ños encuentran papel blanco preparado, papel de color, 
una aguja de madera, una aguja ordinaria, hilo y 
hebras de seda de varios colores. 

Véase le obra de Froebel en que ha espuesto su mé- 
todo y el sabio informe de Mr. Baudoin del que tomo 
estas indicaciones, para el estudio de las innumera- 
bles combinaciones que durante tres años pueden ha- 
cer con los materiales de construcción que les son con- 
fiados. Los cuentan, los descomponen, hacen escale^ 
ras, sillas, una cama, un sola, casas, palomares, figu- 
ras geométricas, formas artísticas. Asi se despierta en 
ellos el sentido de la observación: todo lo que ven y 
tocan los conduce á establecer observaciones éntrelas 
formas, a imaginar algunas nuevas ellos mismos, y 
sucede naturalmente que, después de tres años de ejer- 
cicios semejantes, aprenderán fácilmente la lectura, 
la escritura y la aritmética, puesto que ya habrán di- 
bujado y calculado. 

Xodebo olvidarse que la joven institutriz acompaña 
siempre los trabajos de los niins con interesantes con- 
versaciones, á fin de no fatigar su inteligencia, de sa- 
tisfacer su curiosidad instintiva, y sobre todo de desar- 
rollar insensiblemente sus facultades morales. 

Nada impide, por otra parto, que esos ejercicios ma- 

ití * 



#* 
»* 



242 cosrxrsioN 

míales sean conducidos de frente con la enseñanza de 
la lectura, siempre que los métodos empleados no se 
aparten de los principios que se fundan en la natura- 
leza de los niños, y que se les haga atrayentey fácil 
una instrucción que es á menudo aburrida y repelente. 
Se consigue esto empleando el método phonoralmico 
que se introduce con ventaja en las escuelas primarias 
y del que he podido constatar los felices resulta- 
dos. 

No basta querer fundar esos almacigos en los que 
la planta naciente encuentra todas las condiciones exi- 
gidas para su desarrollo. Seria necesario formar, lo 
mas pronto posible, personas capaces de dirigirlos. 
Toda escuela normal destinada á formar maestras de- 
be, pues, tener á su alcance, independientemente de 
una escuela primaria, un Jardín de Infantes en donde 
ellas aprendan á conocer la infancia, á amarla y á 
apreciar sus tendencias y necesidades. Es lo que suce- 
de en la escuela normal de Gotha. Cuando las jóvenes 
que se preparan para dirigir escuelas primarias ó se- 
cundarias han recibido las lecciones de sus profesores, 
descienden juntas al jardín donde se encuentran reu- 
nidos los niños de tres á seis años. Ellas les aplican el 
sistema de educación imaginado por Froebel. Se di- 
viden en dos grupos: las de mas edad, l<<s mas ejerci- 
tadas, forman el primero, y se ocupan de instruir y 
divertirá los niños del Jardín. Los hacen marchar á 
compás, bailar en rueda, r-anta:* sus cancíonsítas. le^ 



JARDINES DE INFANTES 243 

enseñan á pronunciar correctamente algunas frases 
alemanas cortas y bien definidas, á contar pequeñas 
historietas, compuestas expresamente para su edad. 
Las que forman el segundo grupo, las mas jóvenes, 
observan con atención lo que hacen sus compañeras, 
y cuando estas vuelven al primer piso para empezar 
las lecciones del curso del segundo año, que les es es- 
clusivamente dedicado, ellas permanecen en el piso 
bajo con los niños pequeños. Cada una de ellas toma 
dos, los hace sentar delante de la pequeña mesa, y por 
medio de las cajas de Froebel, los ocupa en pequeños 
trabajos manuales, de los que los mejores resultad s 
son conservados en los armarios del tercer piso para 
ser vendidos, por loterías, en Navidad, ó dados en re- 
compensa en cierta época del año. De todas las pre- 
paraciones para sus funciones de maestras, esta no es 
ni la menos interesante ni la menos útil. Este es el 
primer grado de la educación pedagógica que, sobre 
todo, deben darles las escuelas normales.» 

La necesidad v la conveniencia de establecer escue- 
las de este género es tan evidente que casi no necesi- 
ta demostrarse ¿Quién no ha visto en nuestras escue- 
las, así públicas como privadas, esos grupos de niños 
y niñas menores de seis años, á quienes no se les ocu- 
pa de otro modo, durante las horas de clase, que ha- 
ciéndoles repetir las letras del alfabeto, y esto cuan- 
do, como sucede en muchas escuelas, no seles deja 
todo el dia completamente inocupados, condenando á 



244 CONCLUSIÓN 

esas infelices criaturars, á permanecer quietas, senta- 
das sobre el duro banco, sin respaldo en que apoyar- 
se, con las piernas colgando, durante las cinco ó seis 
horas de clase? 

Así, desde los primeros pasos se despierta en el niño 
la aversión á la escuela, convertida para el en lugar de 
martirio, y se violan torpemente todas las leyes higié- 
nicas, que, dando satisfacción á las necesidades de la 
naturaleza, exigen que los niños se muevan, corran, 
variende posición, jueguen y, sobre todo, respiren aire 
puro. 

Y á los graves inconvenientes que resultan para el 
niño de la asistencia á la escuela en esas condiciones, 
agréganse los que resultan para la escuela misma do 
la concurrencia á ella de niños que no están todavía en 
edad de emprender regularmente ni aún los primeros 
estudios primarios. 

Froebel en sus Jardines de Infantes emplea sus céle- 
bres cajas, que son en realidad juguetes ordenados, 
que sirven para poner en práctica la máxima que dice: 
aprender, deleitándose — ¿Sería posible introducir esos 
útiles en la escuela primaria, para hacer que esta de- 
sempeñase á la vez sus funciones propias y las del Jar- 
din de Infantes? No: estos requieren condiciones es- 
peciales, que si se aceptasen para aquella alterarían la 
lisonomía de la escuela primaria. 

Por otra parte, se comprende sin dificultad cuanto 
facilitaría la organización de las escuelas primarias y 



JARDINES DE JNFAKTES 245 

los progresos de los discípulos, el que estos, al entrar 
en ella, hubiesen recibido ya la preparación del Jardin 
de Infantes. Guéntanse por millares los niños, déme- 
nos de seis años, que concurren hoy á nuestras escue- 
las públicas y privadas. ¿Cuántos tle ellos son envia- 
dos á la escuela, no para aprender, sino para dejar 
tranquilas á las madres y á la familia durante las ho- 
ras en que están en la clase? Puede asegurarse que el 
número de niños así que van á la escuela, como á un 
depósito donde los tengan guardados por algunas ho- 
ras, y no con con el objeto de aprender, no es pe- 
queño. 

Ya que fuera absurdo dudar del cariño maternal, 
¿no debe verse en ese hecho que constatamos, la de- 
signación de una necesidad urgente que está por lle- 
narse? De establecimientos que sirvan para guardar 
los niños de menos de seis años durante algunas horas 
del di a? 

Y no se cree que, si hoy, con el deplorable estado 
de nuestras escuelas, tantas infelices criaturas con- 
curren á ellas con esc esclusivo objeto, triplicaría, 
seria diez veces mayor el número, estableciendo Jar- 
dines de Infantes, donde los niños fueran á estar tan 
bien ó mejor que en el hogar, y á la vez aprendiesen 
algo, utilizando esc tiempo precioso de la infancia, que 
pasa con tanta rapidez, y que á menudo tanto se mal- 
gasta? 

Si hubiésemos tenido dudas respecto á la necesidad 



246 t:oM:ixsiOK 

y á la urgencia de que se establezcan entre nosotros 
Jardines de Infantes, debidamente organizados, habria 
venido a destruirlas el clamor general elevado por 
todos los directores de escuelas primarias, respecto á 
la imperiosa necesidad de evitar, con medios apropia- 
dos, que las escuelas se llenen de párvulos, cu va pre- 
sencia hace difícil la organización y el progreso de la 
escuela. 

Así, pues, como conveniencia de la niñez, y como 
conveniencia de las escuelas primarias, es necesario 
establecer Jardines de Infantes. Acaso el mejor medio 
de que tal pensamiento se realice seria ponerlo bajo 
los auspicios de las madres de familia. 

¿Qué idea puede ser mas simpática para una madre 
que la de concurrir á que se creen establecimientos 
donde los niños de tres á seis años, respirando aire 
puro y perfumado, á la sombra de los árboles, sean 
cuidados, guiados y enseñados por institutrices, espe- 
cialmente preparadas, para' ser lo que podría llamarse 
as segundas nodrizas de la infancia? 



t^ & &> *^ >— — 






CAPÍTULO XXXIX 



Escaelu» Corniales 



El estableciinieiito de Escuelas Normales es relati- 
vamente de reciente fecha. Eu 1718, el reverendo Dr. 
John Julius Hecker fundó una escuela privada para la 
enseñanza de maestros, en Berlin. «Hecker, dice Mr. 
Cousin en su célebre Informe sobre la instrucción en 
Prusia, fué el primer individuo que emprendió la en- 
señanza de jóvenes para que se dedicasen al profeso- 
rado.» En 1754 Federico el Grande elevó la escuela 
de Mr. Hecker al rango de un establecimiento de esta- 
do: pero pronto sobrevino la guerra de Siete Años, y 
las guerras posteriores que hicieron languidecer la 
escuela normal, hasta después de la Revolución Fran- 
cesa, y de los desastres sufridos por la Confederación 
Germánica. Entonces, la Prusia y la mayor parte de 
la Alemania buscaron un remedio contra los males 
sufridos en la mayor difusión de la enseñanza pública, 
y, dand> ensanche al primitivo pensamiento de Hec- 



248 co.NCLisioN 

ker, organizaron debidamente sus Escuelas Normales. 
El ejemplo fué seguido, mas 6 menos pronto, y con 
mas ó menos éxito, por los demás países de la Europa 
y por los Estados-Unidos. 

Hoy al Norte de América existen numerosas Escuelas 
Normales, como existen también en todas las naciones 
europeas. Discutíanse antes, como se ha discutido y 
combatido todo progreso, la utilidad y la necesidad de 
las Escuelas Normales: pero es ya hoy materia de 
conciencia universal el que la enseñanza necesita una 
preparación previa, como el desempeño de todas las 
profesiones. Las poderosas é incontestables razones 
que aconsejan la creación de Escuelas Normales, paré- 
cenos que se hallan bien concentradas en las siguien- 
tes palabras de Mr. Cárter: (1) 

«Uno de los grandes objetos de la educación de los 
maestros, que en todos sentidos es tan deseable alcan- 
zar, es establecer un lenguaje de comunicación inteli- 
gible entre el instructor y su discípulo, y habilitar al 
primero para abrir su cabeza y su corazón y trasmitir 
al segundo algunos de los pensamientos y sentimientos 
que abriga. Los instructores y los discípulos no se en- 
tienden unos á otros. No hablan el mismo lenguaje. 
Pueden usar las mismas palabras: pero estas apenas 
pueden llamarse el mismo lenguaje, puesto que ellos 
les dan tan diferente sentido . Necesitamos, pues, con 

vi) Otttltiu; o/ «íí t>\9tit*tion for cducation of tcaehcra* Uy James C: Cai'tor. 



ESCUELAS ÍNOiUULES 249 

algún poder mágico ó sobrenatural, elevar de un golpe 
nuestros niños para que comprendan todos nuestros 
términos abstractos y difíciles, ó nuestros maestros 
deben estudiar la comprensión de los niños y bajarse 
hasta ella. Una de estas alternativas es solo difícil, 
mientras que la otra es imposible. 

»La preparación directa y cuidadosa délos instructo- 
res para la profesión de la enseñanza, puede salvar 
esta dificultad; y, dudo que haya otro medio de salvar- 
la. Cuando los maestros comprendan su profesión, 
esto es, en una palabra, cuando comprendan la filosofía 
de la mente infantil, qué poderes se desarrollan mas 
temprano, y qué estudios se adaptan mejor á su desar- 
rollo, entonces será tiempo de establecer y subdividir 
su trabajo en un enérgico sistema de instrucción pú- 
blica.» 

Efectivamente, no es posible organizar buenas es- 
cuelas sin buenos maestros, ni es posible tener buenos 
maestros sin escuelas normales. Como todas las re- 
glas, esta tiene sus escepciones: aquí y allí suele en- 
contrarse un buen maestro, que no ha asistido, sin 
embargo , á los cursos de ninguna escuela normal : 
sintiéndose con disposiciones naturales para la ense- 
ñanza, ha emprendido la carrera, y ha ido, sucesiva- 
mente, corrigiendo sus procederes, á medida que la 
esperiencia y el estudio lé mostraban que eran defec- 
tuosos. Pero, aun á muchas de esas escepciones puede 
aplicarse con exactitud la siguiente anécdota contada 



250 COMiLlSllhN 

por Horacio Mann, en una nota de su lectura On spccial 
preparation, a prequesite to teachhtg. (1) 

«He oido contar, dice, al distinguido cirujano Dr. 
John C. Waren, de Boston, la siguiente anécdota que 
le ocurrió gu Londres: Siendo invitado á presenciar 
una operación muy difícil en el ojo humano, por un 
célebre oculista inglés, se sintió tan conmovido por l.i 
habilidad y ciencia que mostró el operador, que le pi- 
dió una entrevista privada para averiguar por que me- 
dios habia llegado á ser tan perfecto maestro en ese 
arte. «Señor, dijo el oculista, he destrozado ojosajícw- 
chadas para aprenderlo.» Asi sucede con los maestros 
incompetentes: pueden destrozar á ponchadas escuelas 
llenas de niños para aprender á enseñar — y tal vez aun 
así no siempre lo consigan.» 

Esa es la verdad descarnada, con respecto á la ge- 
neralidad de los maestros que se forman á si mismos, 
sin haber hecho estudios profesionales y practicado la 
enseñanza bajo la dirección de maestros formados ya. 
La gran generalidad empieza enseñando mal, y con- 
cluye enseñando, si es posible, peor: verdad es esta 
que puede constatarse por diaria esperiencia. Los 
que tienen disposiciones escepcionales, consiguen, en 
la práctica, vencer las dificultades que se les presen- 
tan, pero, para conseguirlo, han tenido que sacrificar 

r X) Esta, como las demá¿ lecturas del célebre educacionista, han ¿ido tradu- 
cidas al castellano ror la Sra- Doña Juana Manso, y se hallan rublicadas en Lo* 
Anotes de Educación de Buenos Aire?. 



ESCUELAS FORMALES 251 

antes generaciones enteras de infelices criaturas, víc- 
timas de su inesperiencia y de su ignorancia del arte 
de enseñar. 

Para hacer mas evidente la necesidad de establecer 
escuelas normales que sirvan para formar maestros 
creemos lo mas conveniente indicar el curso de estu- 
dios que debiera seguirse en una escuela normal. — He 
aquí esas indicaciones, con las palabras del distingui- 
do y renombrado profesor Calvin E. Stowe: 

Curso de Instrucción para una Kscuela .Normal 

I. {hi detenido, científico v demostrativo estudio de 
todos los ramos que se enseñan en las escuelas comu- 
nes, con direcciones en cada paso, sobre los mejores 
métodos de inculcar cada lección añinos de diferentes 
disposiciones y capacidades, y de variados hábitos in- 
telectuales. 

Es necesario dar aquí un lijero bosquejo del curso 
de estudios de las escuelas comunes de este país. Los 
discípulos que concurren á ellas tienen generalmente 
de seis a diez y seis años, y los arreglaré en tres 
divisiones como sigue: 

Primera división, incluyendo los discípulos mas pe- 
queños y los menos avanzados, generalmente entre seis 
y nueve años. 

Materias de instrucción, I o Conversaciones familia 
res respecto á los objetos que diariamente se les pre- 



§ 



f 



252 CONCLUSIÓN 

sentan, y respecto á sus deberes morales y sociales, 
con el objeto de despertar sus poderes de observación 
y espresion, y de cultivar sus sentimientos morales. 

2. Elementos de lectura. 

3. Elementos de escritura. 

4. Elementos de los números. 

5. Ejercicios de la voz y el oido — cantar á compás. 
0. Lecturas selectas del Pentateuco , Salmos y el 

Evangelio. 

Segunda división, incluyendo los mas avanzados, y 
generalmente entre nueve y doce años. 

Materias de instrucción — 1. Ejercicios de lectura. 

2. Ejercicios de escritura. 

3. Aritmética. 

4. Elementos de geografía y geografía de los Esta- 
dos-Unidos. 

5. Historia de los Estados-Unidos. 

6. Moral é instrucción religiosa escojiendo de la Bi- 
blia narraciones, parábolas y proverbios. 

7. Elementos de música y cantar á compás. 

8. Gramática inglesa. 

Tercera división — Mas avanzados, y generalmente 
entre doce y diez y seis años. 

Materias de instrucción— 1. Ejercicios de lectura y 
elocución. 

2. Caligrafía, Taquigrafía, y dibujo lineal. 

3. Álgebra, geometría y trigonometría con sus apli- 
caciones á la ingeniería civil, agrimensura, etc. 



ESCUELAS NORMALES 253 

4. Composición inglesa, formas de los negocios y 
teneduría de libros. 

5. Geografía general, ó conocimiento de la tierra y 
la humanidad. 

6. Historia general. 

7. Constitución de los Estados-Unidos v de los di- 
ferentes Estados. 

8. Elementos de las ciencias naturales, incluyendo 
su aplicación á las artes de la vida, como agricultura, 
manufactura etc. 

9. Instrucción moral relacionada con la historia de 
la Biblia, la vicia y discursos de Cristo, la observación 
religiosa de la naturaleza é historia de la cristiandad. 

10. Ciencia y arte de la míis:ca vocal é instrumental. 

Creo que la instrucción detenida de todos esos tópi- 
cos es esencial para una educación completa de las 

escuelas comunes Cuando se hava alcanzado ese 

tipo de las escuelas comunes, entonces el discípulo es- 
tá preparado para entrar al curso de los tres años de 
estudios propuesto para la Escuela Normal: debe ha- 
ber estudiado todos los tópicos anteriormente enume- 
rados, como deben estudiarse en las escuelas comunes 

El estudio de una materia con el objeto de aplicarla 
al uso práctico, no es siempre, sin embargo, lo mismo 
que estudiarla con el objeto de enseñarla. Los proce- 
deres son á menudo completamente diferentes. Un 
hombre puede aprender música hasta que toque admi- 
rablemente el mismo, y poseer sin embargo, poca ha- 



# 



254 CONCUSIÓN 

bilidad para enseñarla a otros: es perfectamente sabi- 
do que los oradores que tienen mas éxito son muya 
menudo los peores maestros de elocución. El proce- 
der de aprender para objetos prácticos es en su mayor 
parte el de combinaciones ó síntesis: pero el proceder 
de aprender con el objeto de enseñar, es un continuo y 
minucioso análisis, no solo del asunto mismo, sino de 
todos los movimientos y giros de los conductores de la 
mente, la pequeña antennae con la que toma y conser- 
va su posesión de las diferentes partes del asunto. Has- 
ta que un hombre puede disecar minuciosamente no 
solo el asunto mismo, sino también la maquinaria inte- 
lectual con la que es trabajado, no puede tener mucho 
éxito como maestro. El orador analiza su asunto y 
dispone sus distintas partes en el orden mejor calcula- 
do para el efecto: pero los procederes mentales por los 
que hace esto, que constituyen el tacto que 1 o habilita 
para juzgar bien, cómo si fuese por instinto, son ge- 
neralmente tan rápidos, tan imperceptibles, que pue- 
de ser imposible para él recordarlos lo bastante para 
describirlos á otro: y esta misma rapidez del movi- 
miento intelectual, que le da su éxito como orador, es 
la que le hace mas difícil el tener éxito como maestro. 
Tocaría muy pobremente el músico que se detuviese á 
reconocer cada volición que mueve los músculos al 
regular los movimientos de los dedos sobre las teclas 
del órgano, pero el que quiera ensenar a otros á tocar 
graciosa y rápidamente, necesita prestar atención á 



KSClíELAS NORMAÜIS 255 

puntos tan minuciosos como este. El maestro necesita 
detenerse á observar v analizar cada movimiento de la 
mente al avanzar en cada materia: pero los hombres 
de genio para la ejecución y de grande habilidad prác- 
tica, que nunca enseñan, son generalmente demasiado 
impacientes para hacer un minucioso análisis, y á me- 
nudo, á la verdad, forman tales hábitos que á la larga 
'se hacen incapaces de enseñar. El primer Duque de 
Marlborough fué uno de los mas profundos y brillan- 
tes militares que jamás han existido: pero habíasele 
acostumbrado tan poco á observar los procederes de 
su propia mente, por medio de los cuales llegaba con 
tal seguridad á aquellos asombrosos resultados de ge- 
nio guerrero que le han dado el primer rango entre 
los soldados británicos, que r$i»-a vez podia construir 
un argumento organizado en favor de sus planes y ge- 
neralmente no tenia mas que una contestación á todas 
las objeciones que se le hacían, y era repetir habitual - 
mente las mismas palabras. «Sencillo, sencillo, esto 
es sencillo.» Una observación semejante es aplicable á 
Oliverio Cromvelly á muchos otros hombres distin- 
guidos por su pronta y enérgica acción. Los hábitos 
mentales mejor adaptados para el efecto en los nego- 
cios actuales de la vida, no son siempre los hábitos 
mentales mejor apropiados para el maestro: la Escue- 
la Normal exige un modo de instrucción en varios res- 
pectos distinto del de la escuela práctica. 

El maestro también debe revisar los ramos de ins- 



A 



SSl'i i.om:usio\ 

truccion antes enumerados con referencia á sus conec- 
ciones científicas, v hacer una minuciosa demostra- 
cion de ellos, que aunque no siempre necesaria con 
respecto á las aplicaciones prácticas en los negocios 
actuales de la vida, es absolutamente esencial para 
aquella completa posesión que un maestro debe tener 
para hacerlos llegar á la mente de otros. 

Y no es esto todo. Hay unairran variedad de meto- 
dos para inculcar la misma verdad: y las diversidades 
de la mente son casi tan numerosas como la variedad 
délos métodos. A una mente se puede uno aproximar 
mejor por un método y á otra por otro: y con respecto 
al maestro, uno de los mas ricos tesoros de la esperien- 
eia es el de conocer la adaptación de los diferentes 
métodos á las diferentes mentes. Esos ricos tesoros de 
la esperiencia pueden ser conservados, clasificados, y 
comunicados en la Escinda Normal. Si el maestro no 
estudia nu::ca su profesión aprende esta parte de su 
deber solo por el lento y afanoso proceder de esperí- 
nientar en la mente, y así, con toda probabilidad ala- 
mina muchas antes de aprender como debe trabajar 
con ellas. Podríamos saber cuantas mentes han sido 
perdidas para el mundo en consecuencia de las poco 
juiciosas medidas de maestros sin esperiencia ni com- 
petencia: si pudiésemos presentar, en una tabla esta- 
dística, el número de almas que es necesario usar para 
habilitar un maestro para su profesión, empleándolo 
en sus deberes activos sin estudios previos, podríamos 



KSJLEI.AS NOHMAI.MS '¿57 

probar do una manera incontrovertible que es una gran 
(alta de economía, el mas prodigioso despilfarro, pre- 
tender establecer un sistema de escuelas, sin proveer 
los medios necesarios para la educación de maestros. 

2. La filosofía de la mente particularmente con re- 
ferencia á su susceptibilidad de recibir impresiones de 
otra mente. 

El maestro debiera aprender, cuando menos, á no 
echar á perder con su torpeza lo que ha sido bien he- 
cho por la naturaleza: debiera saber como conservar 
los poderes intelectuales y morales en una c audición 
saludable, ya que no fuese capaz de mejorarlos. Pero, 
por ignorancia de la naturaleza de lamente y desús 
susceptibilidades, cuan á menudo los mas industriosos 
esfuerzos de un maestro son peores que nad !— permi- 
tiendo v destruyendo en vez de mejorar. Frecuenteinen - 
te también, lo que se gana de bueno por juiciosos es- 
fuerzos en una dirección, es nulificado por esfuerzos 
erróneos en otra. 

Bajo este titulo debiera comprenderse una clasifica- 
ción completa de las fuentes de influencia, un análisis 
exacto de la naturaleza peculiar y de las causas de ca- 
da una, y de su aplicabilidad a los fines educacionis- 
tas. Debiera hallarse también una clasificación de los 
errores fáciles de cometer, con un análisis semejante, 
y direcciones para evitarlos. Me parece que hay aun 
muchos valic sos descubrimientos á hacer en este ru- 
mo del saber y que. para los Unes educacionistas, los 

17 



258 CONCUSIÓN 

poderes de la mente son susceptibles de una clasifica- 
ción mucho mejor que la que, hasta ahora, ha sido ge- 
neralmente adoptada. 

3. Las peculiaridades del desarrollo intelectual y 
moral en los niños, como son modificadas por el sexo, 
carácter de los padres, fortuna ó pobreza, ciudad ó 
campaña, gobierno de la familia, indulgente ó severo, 
activo ó descuidado, etc. 

Todas estas diversidades existen encada comunidad 
y ejercen la mas importante influencia en el desarrollo 
de los niños: y ningún maestro puede cumplir sus de- 
beres, diligente y concienzudamente sin reconocer esta 
♦istensa clase de influencias. La influencia del sexo es 
una de las mas obvias, y creo que ningún buen maes- 
tro dirija precisamente del mismo modo los niños y 
niñas de su escuela. Pero no son menos importantes 
las otras fuentes de influencia. El carácter de los pa- 
dres es una. Los padres de elevado espíritu y de hono- 
rables sentimientos, es de creer que trasmitan á sus hi- 
jos algo de ese mismo espíritu. Tales niños pueden 
ser gobernados fácilmente apelando a su sentimiento 
del carácter, y tal vez haráseles mal aplicándoles casti- 
gos severos. Si los padres son bajos de espíritu y egoís- 
tas, debe prestarse grande atención á los sentimientos 
de los niños y duplicar la diligencia empleada para 
cultivar en ellos el sentido del honor. 

Las diferentes circunstancias de fortuna ó pobreza 
producen grandes diferencias en los niños. General- 



ESCUELAS NORMALES 259 

mente es necesario contener al niño rico y alentar al 
pobre. Cuando se pone en contacto á los pobres con 
los ricos, es natural que los primeros sean algo sensi- 
bles alas distinciones que puedan obtener entre ellos 
y sus compañeros: y en esos casos debe tenerse espe- 
cial cuidado en borrar la sensibilidad de los niños po- 
bres para las heridas imaginarias ó inútiles, haciéndo- 
les sentir que la pobreza por la que no puede criticár- 
seles, no es para ellos una degradación. Otras veces 
puede hacerse envidioso y misántropo, ó desalentarse 
y ser descuidado* Pero cuan á menudo sucede lo con- 
trario con gran perjuicio del carácter de pobres y ricos! 
Seguramente es desgracia bastante para el débil niño 
que tiene que sopo, tar los males que resultan de la 
ignorancia ó la negligencia, del vicio ó la pobreza de 
los padres: y la escuela debiera ser un refugio para él, 
donde pueda mejorarse y ser feliz. 

Además la ciudad y el campo producen diversidades 
on los niños, casi tan grandes como las diferencias de 
sexo. Los niños de las ciudades son inclinados al tem- 
peramento femenil, ardiente, pronto, vivo}' los niños 
del campo se inclinan mas al desarrollo viril, mas frió, 
mas duro, mas lento. Los niños de las ciudades son 
mas cscüablos: por las circunstancias en que están co- 
locados, sus sen iinientos se conservan en mas cons- 
tante y rápido movimiento, se dirijen mas fácilmente 
al bien, y tienen mas fuertes tentaciones para el mal: 
mientras que los niños del campo, menos escitables, 



á 



260 iXKsixisiox 

monos rápidos en sus avances hacia el bien y el mal. 
presentan en sus peculiaridades ancha y sólida base 
para caracteres de sólida estructura y de paciente uti- 
lidad. Aunque la naturaleza humana es la misma en 
todas partes, y aunque las escuelas presentan los mis- 
mos signos característicos, sin embargo, el buen maes- 
tro de campaña, si se cambia para la ciudad y quiere 
tener igualmente éxito en ella, encontrará que le es 
necesario adoptar varias modificaciones en sus arre- 
glos anteriores. 

Muchas otras circunstancias dan lugar á peculiari- 
dades no menos importantes. El trabajo de la Escuela 
Normal es arreglar y clasificar esas influencias modi- 
ficadoras, y dar a los discípulos las ventajas de una es- 
periencia anticipada acerca del método para proceder 
con respecto á ellas. Nadie imagine que el maestro 
debe dejar ve.' á sus discípulos que reconoce tales di- 
ferencias: debe ser bastante sabio para reservar su 
juicio, y proceder con cada individuo, de aquel modo 
que las circunstancias peculiares de cada uno hagan 
mas útiles para el bien. 

1. La ciencia de la educación en general ó indica- 
ciones completas respecto á la diferencia entre educa- 
ción y mera instrucción. 

Ciencia, en la acepción moderna de la palabra, es la 
filosófica clasificación y arreglo de todos los hechos 
observados con respecto á una materia, y una investi- 
gación por medio de esos hechos de los principios que 



« • 



ESCUELAS .NURMALKS 261 

los regulan. La educación ofrece sus hechos, y ellos 
son tan numerosos y tan profundamente interesantes, 
como los hechos de cualquier otra ciencia: esos he- 
chos son susceptibles de una clasificación y un ar- 
reglo tan filosófico como los de la química 6 de 
la astronomía: y los principios que los regulan son 
materia tan ;i propósito y tan provechosa para las in- 
vestigación como los principios de zoología ó de botá- 
nica ó los de poltica ó moral. Se bien que algunos han 
dicho que la educación no es una ciencia, y que no 
puede reducirse a principios científicos: pero los que 
así hablan, ó usan, palabras sin as'gnarles ningún 
sentido definido, ó confunden la idea de educación con 
el mero arte de enseñar. Aun en este sentido la afirma- 
ción es errónea, como lo demostraremos mas adelante. 

El maestro debe conocer esos hechos, su clasifica- 
ción, su arreglo y principios, antes de asumir los de- 
beres de su profesión: ó seria como el cirujano que 
operase en el cuerpo humano, antes de haber estudiado 
anatomía, ó como el abogado que empezase a practicar 
antes de conocer los primeros principios de la ley. 

lis un error común el confundir la educación con la 
mera instrucción: un error tan común, que muchos es- 
critores sobre esta materia, usan la palabra, si no como 
enteramente sinónima, como muy semejante al menos. 
La instrucción, sin embargo, no comprende sino una 
muy pequeña parte de la idea general de odueaciun. La 
educación incluye lodas las inlluencias eslrañaa que 






262 co.Nca'áio.N 

se combinan para formar el carácter intelectual y mo- 
ral, mientras que la instrucción se limita á lo que es 
directamente comunicado de una mente a otra. «La 
educación y la instrucción, dice Hooker, son los me- 
dios, el uno por el uso, el otro por el precepto, para 
hacer que la facultad natural de la razón, juzgue bien, 
del mejor modo vio mas pronto, entre la verdad y el 
error, entre el bien y el mal.» Un hombre puede llegar 
á ser bien educado, aunque pobremente instruido, co- 
mo sucedió con Pascal y Franklin y muchos otros igual- 
mente ilustres: pero si un hombre es bien instruido, 
no puede, á menos de una gran falta propia, dejar de 
adquirir una buena educación. La instrucción es en su 
mayor parte el trabajo de otros: la educación depende 
principalmente del uso que hacemos nosotros mismos 
de las circunstancias que nos rodean . Los errores da 
una defectuosa instrucción pueden a menudo ser cor- 
regidos por nuestros propios esfuerzos, subsiguientes: 
pero una brecha abierta en la línea de nuestra educa- 
ción no se cierra tan fácilmente, después que la opor- 
tunidad ha pasado una vez. 

5. El arte de enseñar. 

Cierto es que el arte de enseñar no es una ciencia, y 
que no puede ser aprendido, sin práctica, por simples 
estudios teóricos. La escuela modelo es el lugar á pro- 
pósito para la adquisición de ese arte, con práctica ac- 
tual: pero, como todas las artes racionales, -se apoya 
en principios científicos. La instrucción teórica de esta 



ESCUELAS ¿NORMALES 2Ü3 

materia debe limitarse principalmente, pues, al desar- 
rollo de los principios en que se basa: mientras que la 
aplicación de esos principios debe ilustrarse, y adqui- 
rirse el arte de enseñar, instruyendo en la escuela mo- 
delo, al cuidado de los profesores, y bajo su dirección 
y observaciones. El profesor señala al discípulo su 
clase en la escuela modelo, observa su modo de ense- 
ñar, nota sus escelencias y defectos: y después que la 
clase ha sido despachada, y que el estudiante está solo 
con él ó en compañía no mas que de sus condiscípulos- 
maestros, recomienda lo que hizo bien, le muestra co- 
mo hubiese hecho mejor lo imperfecto, y correcto lo 
erróneo, señalando, al proceder, la aplicación á la 
práctica de los principios teóricos, de modo que las 
lecciones de la escuela modelo sean realmente una 
ilustración de todo lo que se ha enseñado en la Es- 
cuela Normal. 

6. El arte de gobernar a los niños, refiriéndose 
especialmente á la comunicación y conservación de 
un sentimiento de amor á la niñez. 

Solo puede gobernarse bien á los niños por medio 
del afecto; y el afecto, bien dirigido, es todo podero- 
so á este respecto. Una escuela gobernada sin amor, 
es un lugar tenebroso, matador de la mente: es como 
un criadero de tiernas semillas lleno con una atmós- 
fera de hielo y nieve. El afecto es el imán natural de 
la mente en la infancia: la mente del niño ha sido or- 
ganizada por el Creador, para ser movida por el .amor 



■» * 



264 CONCLUSIÓN 

materno: y la fria indiferencia y el rígido desamor 
la repelen y la hielan. En el gobierno de los niños 
no hay sustituto para el afecto. 

Pueden darse reglas generales para el gobierno 
de una escuela: los resultados de la esperiencia pue- 
den atesorarse, sistematizarse, é impartirse: el can- 
didato para el puesto de maestro puede ser ejercitado 
en una minuciosa observación, paciencia y propio go- 
bierno: todos eslos son ramos esenciales de instrucción 
en el arte de gobernar. Sin embargo, si no hay el sen- 
timiento de amor á los niños, todo esto no hará un buen 
director. Hay una gran diversidad natural en los indi- 
viduos respecto á esta, como á todas las afecciones; sin 
embargo, todo el que Dios ha hecho para ser padre, tie- 
ne los elementos de ese afecto y esos elementos son 
suceptibles de desarrollo y mejora. 

7. Historia de la educación, incluyendo un bosquejo 
exacto de los sistemas educacionistas de las diferentes 
edades y naciones: las circunstancias que les dieron 
origen: los principios enquese fundaban: los fines que 
deseaban alcanzar: sus éxitos y caídas, su permanen- 
cia y cambios: hasta donde influenciaron el carácter 
individual y nacional: hasta donde cualquiera de ellos 
puedo haberse originado en planes premeditados de 
parte de los fundadores: si favorecieron la inteligen- 
cia, virtud, y felicidad del pueblo, ó de otro modo, con 
las causas, etc. 

Para asegurar el ¿vito de cualquier empresa Ja es- 



KSCUELAS NORMALES 265 

periencia de nuestros predecesores es justamente con- 
siderada como un ausilio valioso y generalmente in- 
dispensable. ¿Qué pensaríamos del que pretendiese ser 
considerado como un profundo político, ignorando sin 
embargo, la historia de la ciencia política; no cono- 
ciendo el origen de los gobiernos, las causas que han 
modificado sus formas é influencias, los cambios que 
en ellos han tenido lugar, los diferentes efectos produ- 
cidos por varios sistemas bajo diversas influencias, y 
los millares de combinaciones con que el pasado ate- 
sora la sabiduría para el futuro? Qué pensaríamos del 
abogado que no supiese nada de la historia del dere- 
cho? del astrónomo que ignorase la historia de la astro- 
nomía? En cada ciencia y en cada arte reconocemos el 
valor de su historia verdadera; y no hay una sola cir- 
cunstancia que dé valor á semejante historia, que no 
sea aplicable, en toda su fuerza á la historia de la edu- 
cación. Sin embargo, por mas estraño que parezca la 
historia de la educación está enteramente descuidada 
entre nosotros. Quisiera que algunos de los escritores, 
que se quejan de que la educación es un asunto trilla- 
do, un asunto tanto y tan á menudo discutido que no 
queda nada nuevo que decir á su respecto, dirigieran 
sus investigaciones en esa dirección, y creo que encon- 
trarían mucho, y esto de la mayor utilidad, que seria 
enteramente nuevo para la mayor parte, aun de la po- 
blación lectora. 

El hombre ha sido un ser educado desde que se hizo 



i 



2(M5 CO.NUXSIO.N 

civilizado. Una gran variedad de sistemas de instruc- 
ción pública han sido adoptados y sostenidos por ley, 
que han producido poderosas y duraderas influencias, 
y ¿hemos de hacernos ala vela en ese océano sin límites, 
ignorantes de las travesías, de los sondajes y de los 
descubrimientos de nuestros predecesores? 

La nación Hebrea, en su origen, fue sometida á un 
premeditado y profundamente sistematizado curso de 
instrucción nacional, que produjo la mas asombrosa 
influencia, y echó las bases de aquel atrevimiento y 
determinación de carácter peculiares, que hicieron de 
ellos el asombro de todas las edades, un milagro entre 
todas las naciones. Un completo desarrollo de este 
sistema y una cuidadosa ilustración de las particulari- 
dades que le dieron su vigor peculiar y de las circuns- 
tancias que lo pervertieron del bien al mal, que tro- 
caron el vigor en la fuerza del destino, la perseveran- 
cia en obstinación, seria la mas valiosa contribución 
para la historia de la educación. Los antiguos Per- 
sas é Hindoos tenían ingeniosos y profundamente or- 
ganizados sistemas de instrucción pública, enteramen- 
te distintos uno de otro, aunque cada uno asombrosa- 
mente eficaz en su propio fin peculiar. Los Griegos 
fueron un pueblo muy ocupado en educar y gran va- 
riedad de sistemas surgieron en sus diferentes Esta- 
dos y bajo sus diferentes señores, todos ingeniosos, 
algunos eficaces, y algunos caracterizados por la ma- 
yor cscelencia. Sistemas que no podemos ni debemos 



ESCUELAS iNOlUIALES 267 

imitar, pueden ser muy útiles como ejemplo, para pre- 
venir esperimentos de ensayos que hau sido ensaya- 
dos antes, mostrando que eran inútiles. Los Chinos, 
por ejemplo, han tenido por siglos un sistema que es 
peculiar y estrictamente nacional) su objeto ha sido 
siempre hacer de ellos chinos y nadamos: ha respon- 
dido completamente al objeto propuesto; y que ha re- 
sultado? Una nación de máquinas, un pueblo de tipos 
hechos por orden, una serie de hombres y mujeres 
construidas como relojes, para seguir cierta línea, por 
cierto tiempo, con mentes asombrosamente ciaras y 
exactas para ciertas pequeñas cosas: pero tan torpes, 
tan poco susceptibles de espansion, tan incapaces de 
originar pensamientos, ó de desviarse de un camino 
trillado, como lo es una de sus imágenes gravadas de 
navegar como un buque. En resumen, son un pueblo 
como sería el americano dentro de algunos siglos, si 
algunos amables entus : astas pudiesen conseguir el 
establecimiento de lo que se complacen en llamar un 
sistema esclusivamente americano. La educación para 
ser útil, debe serespansiva, debe ser universal: no debe 
guiarse la mente para que corra en un canal estrecho: 
debe comprender que los seres humanos han pensa- 
do, sentido y obrado, en otros paises que el suyo: que 
los resultados de los esfuerzos precedentes tienen su 
valor y que toda la luz no está encerrada en su propia 
pequeña Jauja. 
Cuando una ciencia se ha lijado en sus principios., 



o • 



268 CONCLUSIÓN 

cuando'sus hechos se han constatado y clasificado bien, 
entonces, generalmente, se escribe la historia. ¿Por 
que entonces no tenemos una historia de la educación? 
Simplemente porque la historia de la educación entre 
nosotros, está aún en su infancia: porque lejos de ser 
un asunto trillado y agotado, sobre el que nada nue- 
vo queda que decir, sus principios fundamentales no 
se han establecido aún, para servir de base a una cien- 
cia creada. No puede pretenderse que no hay mate- 
riales bastantes para la composición de una historia se- 
mejante. No nos faltan informes respecto a los siste- 
mas educacionistas de las mas antiguas naciones, co- 
mo los Caldeos, Asirios, Egipcios y Cartagineses: y 
respecto de losHindoos,los Persas, Griegos, Romanos, 
Chinos, y los Europeos modernos, son tan amplios los 
materiales para su historia de educación, como los 
d** su historia civil; y la primera es tan útil para el 
educacionista, como la última para el hombre civil. 
8. Las reglas de salud v las leves del desarrollo 
fisico. 

Mientras estamos en este inundo, el cuidad '3 del cuer- 
po no es menos importante que Ja cultura déla mente: 
porque, como hecho general, ninguna mente puede 
trabajar con vigor en un cuerpo débil y enfermizo; y 
cuando se hunde el castillo de proa de un buque, la cá- 
mara lo seguirá pronto. El periodo educacional de la 
juventud es el mas crítico para la salud; y las estila- 
ciones y tentaciones peculiares de un curso do estudios. 



l-SU ELAS .\OKMAI.KS 2t>9 

agregan mucho á los peligros naturales de las esta- 
ciones de formación y desarrollo de la vida. Los maes- 
tros, en consecuencia, deben conocer especialmente 
las reglas de salud y las leyes del desarrollo físico; y 
es imposible que las conozcan, sino dedican algún 
tiempo á su estudio. Que ruinosp despilfarro de como- 
didad, de fuerza y de vida ha habido en nuestros esta- 
blecimientos de educación, á causa de la ignorancia y 
el descuido délos maestros á este respecto. Y que ra- 
ras veces se considera ese importante ramo de estu- 
dios como una condición indispensable para el empleo 
de maestro. 

Como es un deber sagrado del maestro conservar 
sanos los poderes de la mente y guardarlos en una 
condición saludable, así es uu deber no menos sagra- 
do cuidar lo mismo de los poderes físicos. No solo de- 
be conservarse en salud el cuerpo, sino que deben de- 
sarrollarse y mejorarse sus poderes con el mismo cui- 
dado que se dedique al mejoramiento de la mente, para 
evocar toda la capacidad d,el hombre y hacerlo apto 
para los deberes activos. Pero, puede uno saber como 
hacéroslo si nunca lo ha aprendido? Y es creíble que 
lo aprenda, sino tiene la oportunidad de aprenderlo ? 
Se cree generalmente que la misión del maestro es 
concluir y mejorar el plan de la naturaleza; pero en las 
condiciones actuales de la educación en el mundo, se- 
ría una gran mejora el que se les hiciese conocer su 
profesión de tal modo que no destruyesen ni arruina- 
sen lo que la naturaleza ha hecho bien. 



270 CONCLUSIÓN 

9. Dignidad é importancia del maestro. 

El respeto propio, y la conciencia de hacer bien, son 
esenciales para tener seguridad y éxito en cualquier 
carrera: especialmente en materia de tan pocas apa- 
riencias esternas, tan poco estimada y tan pobremente 
considerada por el mundo en general, como la profe- 
sión de maestro. Ninguna posición de tan grande im- 
portancia ha sido jamás, probablemente, tan débil- 
mente estimada: y la falta ha sido en parte de los miem- 
bros de esa misma profesión . Ellos no han estimado 
su importancia oficial con bastante elevación: han 
prestado un tácito asentimiento al juicio superficial 
del mundo; han mirado negligentemente su profesión 
y á menudo la han abandonado en la primera oportu- 
nidad. Ellos debían comprender desde el principio 
que su profesión exígelos mas vigorosas esfuerzos de 
toda su vida: que ningún empleo puede relacinnarse 
mas íntimamente con el progreso y bienestar general 
de la sociedad, que las mas bellas esperanzas y los mas 
tiernos deseos de los padres y de las naciones depen- 
den de su tino y fidelidad; y que el cumplimiento in- 
competente ó incapaz de los deberes de su profe- 
sión coloca á la comunidad en las condiciones del 
ciego á quien le falta su lazarillo. Si los maestros 
mismos tuvieran generalmente una concepción clara y 
definida de la inmensa responsabilidad de la posición 
que ocupan, si se ejercitasen en el arte de esponer vi- 
vidamente esas concepciones, ante el espíritu del pue- 



ESCUELAS NORMALES 271 

blo entre el cual trabajan, producirían una gran in- 
fluencia sobre la profesión misma, colocándola bajo la 
inspiración de mas altos motivos, y haciendo que todas 
las clases del pueblo comprendiesen mas claramente 
el inestimable valor del buen maestro, induciéndolo 
á honrarlo y considerarlo. Y este también seria el mé- 
todo mas seguro de librar la profesión de aquellos in- 
convenientes que son su desgracia, y un obstáculo á 
su elevación y mejora. Julia César fué el primer Ro- 
mano que honró á los maestros de escuela, elevándo- 
los al rango de ciudadanos romanos, y en ningún ac- 
to de su vida manifestó mas claramente la sagacidad 
peculiar que lo distinguió. 

10. Obligaciones religiosas especiales de los maes- 
tros, respecto A una benevolente consagración al bien- 
estar intelectual y moral de la sociedad, hábitos de 
gobierno propio, fuerza de espíritu, elevación de ca- 
rácter, etc. 

Los deberes del maestro son escasamente menos 
sagrados y menos delicados que los del sacerdote. Bajo 
varios importantes aspectos se halla en una relación 
semejante con la sociedad: y sus motivos y emulacio- 
nes para obrar, deben ser de la misma clase en una 
considerable estension. No es de esperar que la ense- 
ñanza se haga nunca, generalmente, una profesión 
lucrativa, ó de que muchos entren en ella por el mero 
amoral dinero, ó que si algunos entran por esa causa, 
sean mas útiles. Todos los maestros debieran tener un 



272 i;o>ti.i:sio.> 

modo do sor confortable, y algo asegurado para las 
épocas do enfermedades y la vejez: pero en un mundo 
como este, lo que debe ser y lo que es, son cosas, á 
menudo, muy diferentes. Si algo puede aseguiarse con 
la enseñanza, muy pocos deben esperar el enriquecerse 
con ella. Mas elevados motivos que el amor á la for- 
tuna deben inducir al maestro á escojer su profesión 
y animarlo en el desempeño de sus laboriosos deberes. 
Motivos tales como el amor de obrar el bien, y el 
cariño particular á los niños, existen en muchos espí- 
ritus apesar del egoísmo general del mundo: y esos 
sentimientos, son susceptibles de desarrollarse, por 
medios apropiados, hasta convertirse en predominan- 
tes é imperiosos deseos. El maestro que tiene poca 
benevolencia y poco amor por los niños, debe ser una 
criatura miserable, y unbien pobre maestro: pero, el 
que tiene aquellas propensiones fuertemente desarro- 
lladas, y que no es ambicioso de distinciones en el 
mundo do la vanidad y el ruido, sino que busca su fe- 
licidad en hacer bien, está entre los hombres mas feli- 
ces: y muchos de los ejemplos de saludable y dichosa 

vejez, se encuentran entre los maestros de escuela 

En Prusia los maestros fcntran generalmente en su 
profesión de los veinte y dos á los veinte y cinco años, 
y el término medio del servicio entre los cuarenta mil 
maestros empleados allí es de mas de treinta años, lo 
que dá un término medio de duración de la vida de 
los maestros de cerco de setenta añ :s: mavor longevi- 



ESCUELAS NORMALES 273 

dad que la que puede encontrarse en cualquiera pro- 
fesión en Estados-Unidos. Muchos maestros continúan 
el desempeño activo de sus deberes oficiales mas de 
cincuenta años: y el quincuagésimo aniversario de su 
instalación en el puesto es celebrado con una fiesta y 
honrado con la presencia del gobierno. 

Las otras cualidades mencionadas, gobierno propio ? 
fuerza de espíritu, elevación de carácter, son tan obvia- 
mente esenciales para la utilidad del maestro, que no 
necesitan comentarios. Solo necesitamos observar que 
son esas, cualidades morales, y que solo por medios 
morales pueden cultivarse: que son cualidades religio- 
sas y que solo pueden escitarse y conservarse vivas por 
motivos religiosos. Elevará alguno el grito de Seot ario» 
de Iglesia y Estado? Compadezco al pobre beato, ó a 
incrédulo de alma estrecha, que no puede formarse 
idea de los principios religiosos, sino con las formas 
de una secta: que es por si mismo tan incapaz de dig- 
nificantes emociones, que no puede ni concebir siquiera 
que sea posible para un hombre tener principios de 
virtud y de piedad, superiores á todas las formas es- 
ternas, y desligados de sistemas metafísicos. De la 
ayuda de tales hombres nada tenemos que esperar para 
la causa de la verdadera educación: y su utilidad po- 
dremos encontrarla, en una íi otra forma, siempre que 
nos conservemos firmes en el terreno en que estamos, 
y que sostengamos los buenos principios en su mejor 
forma. 

18 



274 r.ONCLisio.N 

11. La influencia que la escuela debe ejercer en la 

4 

civilización y el progreso de la sociedad. 

No se requiere mucha sagacidad para percibir que la 
escuela es una de las partes mas importantes de la 
máquina social, especialmente en los tiempos moder- 
nos, en que adquiere rápidamente para sí la influencia 
que se hallaba monopolizada por el pulpito hace dos 
siglos, y que, en un período mas reciente, habia obte- 
nido la prensa periódica. A medida que la comunidad 
se separa en sectas, que el fanatismo y la intolerancia 
obligan á subdivirse mas minuciosamente aun, la in- 
fluencia del pulpito se circunscribe gradualmente: pero 
tales causas no limitan la influencia de la escuela. Los 
maestros necesitan solo comprender la posición que 
ocupan y obrar en consecuencia, para hacer de la es- 
cuela el elemento mas eficaz de la civilización moder- 
na, aun sin esceptuar la prensa periódica. Una fuente 
de influencia tan inmensa, y que penetra tan profunda- 
mente en los destinos del hombre, debiera ser cuida- 
dosamente investigada y considerada, especialmente 
por aquellos que hacen de la enseñanza su profesión. 

12. Los elementos del Latin, junto con los idiomas 
Alemán, Francés y Español. (1) 

Los idiomas europeos han recibido la mayor parte 
de su refinamiento y de su ciencia por el médium del 
Latin: y tanto le deben á esta lengua, que sus elemen- 

(1) Parece escusado decir que nosotros es el inglés, en vez del español, el que 
j| deliemes estudiar, ya que este es el idioma nacional. 



** 



F.srxKHS nokmai.es 275 

tos son necesarios como fundamento para el estudio de 
los; idiomas modernos. Que el alemán debiera ser com- 
prendido por los maestros, especialmente en Pennsil- 
vania, Ohio, y los Estados del Oeste generalmente, es 
obvio por el hecho de que mas de la mitad de las 
escuelas de distrito tienen niños y padres alemanes, á 
quienes puede uno acercárseles mejor por medio de su 
propio idioma: y la rica abundancia y variedad de la 
literatura educacionista de esa lengua, mayor, me 
atrevo á decirlo, que la de todos los otros idiomas 
juntos, hace de ella una adquisición de la mayor* im- 
portancia para todo maestro. En el estado actual del 
mundo comercial no puede uno decir que ha adquirido 
una educación mercantil sino conoce el francés; mien- 
tras que nuestras intimas relaciones con Méjico y Sud- 
América hacen valioso para nosotros el español, y á 
la verdad, en los paises del Oeste casi indispensa- 
ble. La disciplina mental que dá el estudio de esos 
idiomas es de lo mas valiosa, y los informes colatera- 
les adquiridos al aprenderlos son de la mayor utilidad. 
La adquisición de un idioma estraño es difícil para un 
adulto, pero muy fácil para un niño. En las provincias 
alemanas del Rhin casi todos los niños aprenden, sin 
esfuerzo, el Alemán y el Francés, y en las ciudades 
comerciales, también el inglés: y los niños sin escuela 
(unschooled) del Levante aprenden á menudo cuatro ó 
cinco idiomas simplemente por el oído. No supongo 
que los idiomas modernos sean pronto uno de los ra- 



276 CONCLUSIÓN 

uios de estudio de todas nuestras escuelas comunes: 
sin embargo muchos de los que van á esas escuelas 
para hacer su educación, desean estudiar uno ó mas de 
ellos y debieran tener la oportunidad de hacerlo; y si 
queremos hacer de nuestras escuelas comunes nues- 
tras mejores escuelas, como seguramente debieran ser, 
los maestros deberían ser capaces de dar instrucción 
en algunos de esos idiomas. 

He tratado de echar una rápida ojeada sobre el cur- 
so de estudios que debiera seguirse en una Escuela 
Normal, y supongo que este, por sí, presenta un fuerte 
y completo argumento para establecer la necesidad de 
una instrucción semejante.» 

Cuando nuestro objeto ha sido solo demostrar la ne- 
cesidad de establecer Escuelas Normales para tener 
maestros competentes, aunque sin entrar en detalles 
de organización y dirección que demandarían un espa- 
cio y un tiempo deque carecemos, nada tenemos que 
agregar á las elocuentes y juiciosas observaciones de 
Mr. Stowe, que acabamos de citar: pero parecenos ne- 
cesario hacer notar las ventajas que resultarían de la 
creación de establecimientos semejantes, y consecuen- 
tes con nuestro propósito de escudar nuestra inespe- 
riencia, en las cuestiones prácticas, tras de la compe- 
tencia de autoridades reconocidas, vamos á citar á ese 
respecto las palabras de Mr. Henry Barnard, en suQiri ti- 
fo Informe Anual sobre las escuelas de Connecticut. 
* Entre los resultados que se obtienen, dice, del os- 



ESCUELAS ¡NORMALES 277 

tablecimiento de Escuelas Normales, pueden mencio- 
narse los siguientes: 

1, Hace de una institución 6 instituciones de este 
carácter, en cualquier forma, un complemento indis- 
pensable del sistema de escuelas comunes. Este ha si- 
do el resultado uniforme en todo país y en todo estado 
en que se ha hecho el esperimento bajo favorables aus- 
picios; puesto que no se presenta un solo ejemplo de 
queso haya abandonado este agente para proveer de 
maestros las escuelas públicas una vez que se ha 
establecido. 

2. Satisface la necesidad que reconocen todos los 
que se preocupan del mejoramiento de las escuelas co- 
munes, creando un lugar en donde los jóvenes y las 
jóvenes que tienen disposicionesnaturales, puedan ad- 
quirir la ciencia y arte de enseñar, sin esa serie de es- 
periencias que se hacen anualmente á costa de la sa- 
lud, las facultades y las afecciones de los niños coloca- 
dos bajo su dirección. Hace para el maestro futuro, 
lo que la dirección del maestro mecánico, y los deberes 
del aprendisage hacen para el futuro mecánico; lo que 
la clase de procedimientos y el ser practicante del es- 
tudio de un abogado, hacen paia el abogado futuro: lo 
que la escuela de medicina, la práctica en el hospital y 
en la sala de disección, ó el estudio en el gabinete ckí 
un medico esperimentado, hacen para el estudiante de 
medicina. Es aplicar á los negocios de la enseñanza 
los mismos estudios preparatorios y la práctica que^l 



& 



1 



¿78 CU.NCLL^IU.N. 

• * 

juicio común del mundo exige para toda (jira profesión 
y arte. 

3. Ayuda á hacer de la enseñanza un empleo per- 
manente. Cuanto mejor se hace un maestro, cuanto 
mas exactamente modélalos hábitos de su mente y de 
su vida ásu ocupación, cuanto mas profundamente se 
empapa su alma en el espíritu de su profesión, tanto 
menos probable es que cambie de carrera, tanto menos 
capaz es de hacerlo y tanto mas se fortifica contra las 
tentaciones de abandonarla: y el ejemplo y el éxito de 
un maestro semejante, tendrá una poderosa influencia 
para determinar la elección de muchos otros que so 
lanzan recien ala profesión. 

1. Sirve para probar la vocación de los discípulos 
por la profesión para la que se preparan. La Escue- 
la Normal es un sitio poco confortable para toda per- 
sona cuyo corazón no toma parte en la tarea, y que mi- 
ra la enseñanza, no como un llamado, como una mi- 
sión, sino como una rutina monótona, como tarea dia- 
ria, impuesta por la necesidad, ó tomada porque no se 
encuentra nada mejor, para abandonarla en cuanto se 
presente una ocupación mas lucrativa. Pronto se cons- 
tatará quienes entran en el círculo prescrito de obser- 
vación y práctica, de lectura y discusión, de estudios y 
lectura, con el entusiasmo de personas que aman su 
ocupación y tienen gusto en ella: y solo á estos debe 
alentárseles para que perseveren, ó deben ser reco- 
n^endados como maestros cuando dejen la escuela. 



i 



ESCUELAS NORMALES 279 

5. Aun cuando es probable que la mayor parte de 
los maestros que se relacionan con la escuela, na per- 
manezcan en* ella lo bastante para esperimentar todos 
los beneficios de lo que se entiende por un curso com- 
pleto de instrucción y enseñ.mza Normal, es de creer, 
sin embargo, que al menos un pequeño número lo ha- 

i 

ga, y el bien que hagan unos pocos maestros bien edu- 
cados, no se circunscribirá al distrito en que sean em- 
pleados. Sus escuelas se convertirán en escuelas mo- 
delo para otros distritos, y la estimulante influencia de 
su ejemplo y trabajos se hará sentir en torno de ellos. 
Los maestros que no han gozado délas ventajas dese- 
mejante enseñanza; se esforzarán por sobrepasar á los 
que la han tenido, y así un espíritu general de emula- 
ción brotará entre todos los maestros de la misma ve- 
cindad. 

(5. Por la influencia directa y necesaria de esas po- 
cas escuelas buenas esparcidas por todo el estado: de 
escuelas que se han hecho buenas y que se vé, se sien- 
te y se reconoce que se han hecho buenas por maestros 
que han salido de esa institución, con vistas elevadas 
y relevantes de la naturaleza, objetos y métodos de la 
enseñanza, y por muchos de los otros modos conque 
los preceptoresy discípulos de esa escuela se proponen 
obrar sobre lamente del público, el tipo délas cuali- 
dades v la remuneración de los maestros se elevará 
gradual y permanentemente. Habrá demanda de buenos 
maestros y sus servicios exigirán buenos sueldos. El 






280 CONCLUSIÓN 

contraste entre el buen maestro y el malo, se verá y se 
sentirá; y la gran ley económica de la oferta y la de- 
manda empezará á hacerse efectiva. La necesidad de 
buenos maestros se hará sentir, y entonces seguirá la 
correspondiente demanda. La demanda inducirá á los 
jóvenes y las jóvenes á prepararse para responder á 
esa necesidad. Y con la demanda y la oferta de mejor 
artículo, el malo quedará sin colocación en el merca- 
do. Los otros obstáculos que se encuentran ahora en 
la vía del empleo de buenos maestros desaparecerán 
gradualmente y para siempre. Las casas de escueJa vie- 
jas, abandonadas, inconvenientes é insalubres, harán 
lugar á construcciones nuevas, atrayentes y conforta- 
bles: porque los distritos que tengan las primeras en- 
contrarán dificultades en conseguir los servicios de un 
buen maestro que comprende bien las relaciones que 
existen entre una buena casa y su propia salud, y su 
éxito en el gobierno é instrucción de las escuelas. 
7. Hará mucho en relación con los Institutos, Con- 
venciones y Asociaciones de maestros, para inspirar 
y vigorizar entre ellos el sentimiento profesional. Se 
esperimentarán todas las ventajas que encuentran 
aquellos que se preparan en común para otras pro- 
fesiones ó que obran en concierto — amistad, aliento, 
y asistencia mutua en los estudios, discusión y compa- 
ración de las vistas que se tengan, y la posición so- 
cial y la influencia que se sigue á la asociación de un 
gran número en la prosecusion de un mismo fin. Hasta 



ESCUELAS SOHMALES 281 

hace algunos años ha habido poco espíritu profesional. 
Los buenos maestros han crecido y permanecido ais- 
lados. Su esperiencia los ha dotado de métodos esce- 
lcntes, de posición social y de retribución pecuniaria 
bastante. Pero su número ha sido reducido, y su in- 
fluencia se ha hecho sentir apenas fuera del salón de 
su escuela; y mucho menos se ha hecho para dar ele- 
vación de carácter y mejorar la profesión en ge- 
neral. 

8. Contribuye a que se forme una literatura profe- 
sional, que comprenda la esperiencia, reflexión y dis- 
cusión de los maestros en la ciencia y el arte de la edu- 
cación, tales como han sido aplicados y desarrollados 
en sus escuelas. La práctica de escribir ensayos en la 
Escuela Normal sobre tópicos educacionistas: de dis- 
cutir los mismos asuntos en reuniones públicas délos 
maestros y los padres: de pasar informes á los direc- 
tores sobre el estado de las escuelas en que se ocupan, 
ó que visitan, conduce al establecimiento y sosten de 
un periódico de educación, para beneficio propio. Por 
medio de un periódico semejante se despierta y con- 
serva vivo un espíritu de activa investigación: las me- 
joras de cada distrito se anuncian y se hacen propie- 
dad común de la profesión: las ideas creadas sobre edu- 
cación seesponeny se combaten: y la sabia práctica de 
los buenos maestros, se vacia en el moldé de las pala- 
bras y se reduce á la precisión de principios cientí- 
ficos.» 



282 i.o.NU.isioN 

A aquellas consideraciones generales respecto á la 
necesidad de establecer escuelas normales, v á estas 
sobre las conveniencias que de ellas resultan, agrega- 
remos algunas ligeras observaciones alas que causas 
locales dan mas Tuerza, acerca de la necesidad v la 
conveniencia de establecer una Escuela Normal de mu- 
jeres. Espronceda ha dicho con espíritu sarcástico: 
Que los hombres no sirven para madres, 
Y aun apenas si valen para padres! 
y envuelve esto, bajo su forma agria, una verdad tan 
exacta, que ha podido constatarse de una manera in- 
contestable que hay en la mujer disposiciones natu- 
rales y condiciones peculiares que la hacen mas apta 
que el hombre para la dirección de los niños, sobre 
todo en los primeros años. De ahí la ventaja que resul- 
ta para el mayor progreso de la educación en confiar 
á maestras la dirección de las escuelas infantiles y pri- 
marias, al menos, ya que causas diversas limitan su 
empleo en el profesorado superior. Si á esto se agrega 
que entre nosotros especialmente, como sucede en me- 
nor escala en otros países, la mujer tiene muy reducido 
espacio en que agitarse, y encuentra cerradas las 
puertas de la mayor parte de las carreras y profesiones 
en que los hombres emplean su actividad, vese cuan 
conveniente seria la instalación de una Escuela Normal 
de mujeres, en la que las jóvenes fueran á prepararse 
para el profesorado, encontrando así en la enseñanza 
una carrera útil para ellas y para el país* 

"9 



ESCUELAS .NORMALES 28o 

Acaso la Escuela Normal de mujeres es mas urgen- 
temente reclamada que la de varones. La instalación 
de esta última entraña peligros de ineficacia, que pue- 
den resultar de las condiciones especiales del país. La 
falta de hombres competentes en todos los ramos, que 

* 

entre nosotros se nota, y el vast ) porvenir que se abre 
álos hombres bien educados, hace temer que una gran 
parte de los que fueran á educarse en la Escuela Nor- 
mal no siguieran después el profesorado, por hallar 
otras ocupaciones que los solicitasen con mayores allia- 
gos para sus aspiraciones de posición, de fortuna, ó de 
mando. Y ese peligro, real para la eficacia de los re- 
sultados de la Escuela Normal de varones, no existe 
absolutamente con respecto á la Escuela Normal de 
mujeres. 

Es, pues, necesario tomar en cuenta consideracio- 
nes de este orden, al ocuparse en la República de la 
creación de Escuelas Normales. 

Agreguemos, ahora, para terminar, que en Alemania 
hay establecido un sistema que da benéficos resultados 
y que consiste en establecer Grandes Escuelas Norma- 
les ó Pequeñas Escuelas Normales, según que las loca- 
lidades á que sirven tienen muchos ó pocos recursos. 

La diferencia entre una Grande y una Pequeña Es- 
cuela Normal consiste en esto : una Pequeña Escuela 
Normal es solo un agregado á una Escuela Primaria: 
mientras que una Grande Escuela Normal es un esta- 
blecimiento que subsiste por si, al que está anexada 

W 1 



284 CONCLUSIÓN 

una escuela primaria, y cuando es posible, una supe- 
rior. 

Esta diferencia dá la medida de las otras. En la Pe- 
queña Escuela Normal solo hay estenios, ó cuando mas 
uno que otro pupilo. En la Grande la mayoría son pu- 
pilos. En la una el curso puede terminarse en un año: 
en la otra dura dos ó tres. 

En realidad, es esto una simple transacción con la 
necesidad, que bien pudiera reducirse á esto: allí don- 
de no hay recursos bastantes para establecer una bue 
na Escuela Normal, se establece una imperfecta y defi- 
ciente. La idea no es mala, ya que en todas partes, y 
con respecto á todas las cosas, es cierto el viejo refrán: 
Mejores algo quenada. (I) 

(1; Los que quieran conocer it fondo la organización de las Escuelas Normales, 
entrando en detalles d que no se presta este libro, pueden consultar con provecho 
la interesante obrado Mr. II Barnard: Normal Schooh, que contiene en su pri- 
mera parte informes sobre todas las Escuelas Normales de Estados-Unidos, y en 
la segunda, datos y detalles sobre las Escuelas Normales de Prusia, Sajorna, 
Wurtoinberg, llessc Casel, Nassau, Hanovcr, Mecleinberg, Bavicra, Badén, Aus- 
tria, Suiza, Holanda, Bélgica, Francia, Inglaterra, Escocia é Irlanda. 



CAPITULO XI, 



Universidades 

Entiéndese por Universidad, enlamas lata acepción 
de la palabra, un establecimiento en el que se enseñen 
todas las ciencias y todas las artes liberales, es decir, 
en el que puedan hallar satisfacción todas las aspira- 
ciones, por escepcionales que sean, de elevada cultura 
intelectual. 

Las primeras universidades del mundo no han lle- 
gado aun á realizar ese ideal, apesar del desarrollo 
constante y progresivo que adquieren dia á dia. 

Sin embargo, puede juzgarse la magnitud de los es- 
tablecimientos de este género por las siguientes indi- 
caciones, que tomamos al acaso, respecto á la Uni- 
versidad de Berlín. — Esta cuenta 176 profesores y 
maestros, distribuidos del siguiente modo: 

I. La Facultad de teología tiene 5 profesores ordina- 
rios, 1 honorario,6estraordinariosy5^r/¿7//rfo^;^^?. 

II. Facultad de derecho: 8 profesores ordinarios, 1 
honorario, 10 estraordinarios, 2prh*atdocenten. 

III. Facultad de medicina: 11 profesores ordinarios. 
10 estraordinarios, Züpriraldocentea. • 



2S6 CONCUSIÓN 

IV. Facultad de Filosofía (ciencias y letras): 29 pro- 
fesores ordinarios, 31 cstraordinarios, 2tipr¡ratdocea- 
!(>)}. 4 lectores v maestros. 

Es fácil comprender la importancia de los estudk s 
que se siguen con tan estendido personal de enseñanza, 
agregándose que, naturalmente, üguran entre los pro- 
fesores universitarios los hombres mas distinguidos y 
los sabios mas eminentes. 

Entre nosotros la Universidad no tiene establecida 
mas que la Facultad de Derecho, y algunos estudios 
preparatorios, académicos, para los cuales faltan por 
completo los auxiliares indispensables. Lo mismo suce- 
de con la mayor parte de las universidades que existen 
en la América del Sud. De ahí, la conveniencia de pre- 
sentar un lijero resumen de lo que es una Universidad, 
regularmente establecida, y esto, con tanto mas moti- 
vo, cuanto que ese resumen servirá para robustecer las 
dudas que se presentan á nuestro espíritu respecto á 
la legitimidad de que, entre nosotros, las universida- 
des sean establecidas y costeadas por el Estado. 

Hemos enumerado el total de profesores empleados 
en la Universidad de Berlin: he aquí ahora, las mate- 
rias enseñadas por cada uno de ellos en el año 1872. 



rMVF.RSíDADKS 28" 



FA(TLTAl) DE TEOLOGÍA 



PROFESORES ORDINARIOS 



1* Dr. TircRten, Examen del Nuevo Testamento y Teología sis- 
temática. 2. Dr. Domier. Teología sistemúfca. :¡. Dr. Scmfcch. 
Teología histórica, historia de la Iglesia, vida do Jesús. 4. f)r. 
Steinmeyer. Teología práctica, examen del Nuevo Testamento. f>. 
Dr. DeUtnami. Examen del antiguo Testamento. 

PROFESOR HONORARÍO 

6. Dr. Bruchter. Teología práctica: examen del Nuevo Testa- 
mento. 

PROFESORES EXTRAORDINARIOS 

7. Dr. Benary. Examen del antiguo Testamento: lenguas se- 
míticas. 8. Watke, licenciado en teología, .Filosofía de las reli- 
giones. 9. Dr. Piper. Historia de la Iglesia y arqueología cris- 
tiana. 10. Dr. Memicr, Examen del Nuevo Testamento: intro- 
ducción al Nuevo Testamento. II. Weingarten , licenciado. His- 
toria de la Iglesia. 12. Klnnert. Examen del antiguo Testamento. 

PRlVATDOrENTEN 

13. Dr. Schmidt. Historia del dogma. 14. Dr. Plath. Historia 
de las misiones protestantes. 15. Mttcke. Historia de la teología. 
16. Dr. Sommntzsch. 17. Dr. Heinrici. 



288 CONCLUSIÓN 



2." FACULTAD DE DERECHO 

PROFESORES ORDINARIOS 

18. Dr. Heffter. Derecho de gentes, procedimientos, Código 
penal. 19. Dr. Hommeyer. Derecho alemán, historia del derecho. 
20. Dr. Rudorff. Derecho romano. 21. Dr. Beseler. Derecho pú- 
blico y derecho privado: Código penal. 22. Dr. Heidemann. De- 
recho natural, derecho prusiano. 23. Dr. Bruns. Derecho roma- 
no. 24. Dr. Gneist. Derecho Civil, Pandectas. 25. Dr. Berner. 
Derecho criminal, derecho de gentes. 

PROFESOR HONORARIO 

26. Dr. Bar cines. Derecho general y derecho aloman. 

PROFESORES ORDINARIOS 

27. Dr. C. Holtzendorff. Derecho público, derecho político: 
Código penal 28. Dr. Bazon. Derecho romano. 29. Dr. Lems. 
Derecho alemán. 30. Dr. Behrend. Derecho alemán, derecho co- 
mercial. 31. Dr. Egk. Derecho romano. 32. Dr. Qnrke. Derecho 
aloman. 

PRIVATDOOENTEN 

33. Dr. Sfíhmidt. Derecho romano, derecho civil, historia del 
derecho. 34. Dr. Bnbo. Derecho criminal, procedimientos. 






i \i\KKSin\ni:s 289 



::.« Fvorr/rAí) de medkcina 

PROFESORES ORDINARIOS 

35. Dr. Jungken. Cirujía. 30. Dr. Ehrcnberg. Historia de la 
medicina ; fisiología de los insecticidas. 37. Dr. Langenbeck. Ci- 
rujía. 38. Dr. Reichert. Anatomía. 39. Dr. Romberg. Patología y 
terapéutica. 40. Dr. Martin. Partos. 41. Dr. Bardeleben. Cirujía. 
42. Dr. Wircliow. Anatomía patológica. 43. Dr. Prerichs. Patolo- 
gía y terapéutica, medecina clínica. 44. Dr. Dn Bois Rcimottd. 
Fisiología. 45. Dr. Hirsck* Historia de la medicina. 

PROFESORES EXTRAORDINARIOS 

40. Dr. Traube. Patología y terapéutica. 57. Dr. Gurct, Ciru- 
jía. 48. Dr. Llnaa. Medicina legal. 49. Dr. Skrzezka, Medicina 
legal. 50. Dr. Kbert. Enfermedades de niños y de mujeres. 51. 
Dr. Meya: Patología y terapéutica. 52. Dr. Rosenthal. Fisiolo- 
gía. 53. Dr. Hartmana. Anatomía. 54. Dr. Schireigger. Enferme- 
dades de los ojos. 55. Dr. Lewin. Enfermedades del pecho. 50. 
Dr. Albrrcht. Enfermedades do los dientes. 57. Dr. Westjihal. En- 
fermedades mentales. 5S. Dr. Munk. .Fisiología. 59. Dr. Wal- 
denbnrg. Patología general y especial. 00. Dr. Lúeas. Enferme- 
dades de los oidos. til. Dr. Schnttzen. Patología y terapéutica. 

PRIVATDOCÍEXTEN 

02. Dr. Schollrr. Partos. 03. Dr. Lrnier. Cirujía ¿historia déla 
medicina. 04. Dr. Raroth. Cirujía. 05 Dr. Revgzon. Patología y 
terapéutica. 00. Dr. Yah'»Hnrr. Hidrología, hidroterapia. 07. Dr. 

19 



290 CONCLUSIÓN 

Kusteller. Partos. 68. Dr. Erhard. Cura de las enfermedades de 
los oídos. 69. Dr. Mitschcrlick. Cirujía. 70. Dr. Tóbold. Enfermeda- 
des do la garganta y del pecho. 71. Dr. Eulenburg. Patología y 
torapeútica. 72. Dr. Guttmann. 73. Dr. Zulzer. Materia médica. 
74. Dr. Liebrich. 75. Dr. Wolff. Cirujía, anatomía. 76. Dr. Sena- 
tor. Enfermedades de las vias urinarias. 7 7. Dr. Cohmtein. Partos. 
78 Dr. P'meus. Enfermedades cutáneas. 79. Dr . Falk. Medicina le- 
gal é historia de la medicina. 80. Dr. Sander. Enfermedades men- 
tales. 81 Dr. Busch. Cirujía^ anatomía. 82. Dr. Quincke. Patología. 
83. Dr. Biess Envenenamientos. 84. Dr. Hirschberg. Enfermedades 
de los ojos. 85. Dr. Fraentzel. 86. Dr. Mendel. 

4." FACULTAD DE FILOSOFÍA 

l'UOFESÓEES ORDINARIOS 

87. Dr. Raumer. Historia de las ciencias políticas. 88. Dr. Ran- 
k<\ 89. Dr. Rodiger Lenguas Orientales. 90. Dr. Trendeleribourg . 
Filosofía. 91. Dr. Rose. Mineralogía. 92 Dr. Ohm. Matemáti- 
cas superiores. 93. Dr Droyscn. Historia. 94. Dr. Kummer. Ma- 
temáticas superiores. 95. Dr. Haupt. Filología clásica y alemana. 
96. Dr. Dove. Física. 97. Dr. Braun. Botánica. 98. Dr. Helmholz. 
99. Br.L^síus. Antigüedades egipcias. 100. Dr. Helwing. Histo- 
ria y ciencias financieras. 101. Dr. Hommsen, Antigüedades lio- 
manas. 102. Dr. Miillendorf. Lengua y literatura alemanas. 103. 
Dr Curtius. Filología clásica. 104. Dr. Petera. Anatomía y Zoo- 
logía. 105. Dr. Ilorms. Filosofía y ciencias naturales. 106 Dr. 
Hofmaniu Química. 107. Dr. Veirstrass. Matemáticas superiores' 
108. Dr. Revrich. Filología clásica. 109. Dr. Wagner. Finanzas y 
economía política. 110. Dr. Weber. Sánscrito. 111. Dr. Hubner. 
.Arqueología romana. 112. Dr. Tobler. Lenguas romanas. 



UNIVERSIDADES 291 



PROFESORES ESTRAORDINARIOS 

113. Dr. Kronecker. Matemáticas superiores. 114. Dr. Bonitz. 
Filología clásica. 115. Dr. Hotho. Historia de la literatura, es- 
tética. 116. Dr. Mchssmvin. Aloman antiguo, lenguas y literatura. 
117. Dr. Michelet. Filosofía. 118 D.\ Henmn. Física. 119. D;\ 
Poggendorf. Física. 120. Dr. Pctermvnn. Lengua, Orientales. 121. 
Dr. Riedel. Economía Nacional. 122. Dr. Schott. Lenguas, tárta- 
ras, finlandesas, lenguas asiáticas. 123. Dr. Werdcr. Filosofía. 124. 
Dr. Gmppc. 125. Dr. Rammolshcrg. Química. 126 Dr. Geppevt. 
Filología. 127. Dr. Dietev'zL Lenguas orientales. 128. Dr. Alt- 
hans. Filosofía. 129. Dr. Kiepert. Geografía. 130. Dr. Schneidcr. 
Química. 13 J. Dr. Steinthal. Investigaciones etimológicas. 132. 
Dr. Forster. Astronomía 133 Dr. Friedlander. Ciencias econó- 
micas. 134. Dr. Kock. Botánica. 135. Dr. Quincke. Física. 136. 
Dr. Baeyer. Química. 137. Dr. Bellermann. Teoría y práctica de 
la música. 138 Dr. Both. Geología. 139. Mullach. Filología clá- 
sica y griego moderno. 140. Dj. Smnemchzui. Química. 141. Dr. 
Thomé. Matemáticas superiores. 142. Dr. Wickelhanse. Química. 
143. Dr. Horth. Filosofía. 144. Dr. Garete, botánica y farmacia. 



PR1VATDOCENTEN 

145. Dr. Schultz. Climatología. 146. Dr. Morker. Rotórica, ñ 
losofí a pedagógica. 147. Dr. Wetzstein. Lenguas semíticas. 148. 
Dr. Hnppe. Matemáticas y filosofía. 149. Dr. Haarbrucker. Len- 
guas semíticas. 150. Dr. Gerstac\ev. Entomología. 1M. Dr. Du- 
bríri j. Economía política. 152. Dr. .Tohantjtn. Sánscrito. 153. D.-. 
Hazsel. Historia. 154. Dr. Bastían Etnología. 155. Dr. Kny. Te- 
tánica. 156. Dr. Opp?iihsiin Química. 157. Dr. Sdl. 158. Di*. Aa- 
€ y icnn;t. Botánica. 15). Dr. Sadebeck Mineralogía. 160. D:\ Hey- 



292 ro.MXi sio> 

denuMHH. Filología y arqueología. 101. I);*. Looxen. (.¡eógrafía, liVJ. 
Dr. Warhonrq. lt>3. Dr. Fa*jen. Química. 104. Dr. (rritume. El 
arte italiano y la pintura. 10"». l)r. Groth. Mineralogía. 100. l)i\ 
Scholl. Filología. 107. Dr. Fesútcr. IOS. 1);*. Ijarochc. 10'*. J)r. 
Bmbijchick Filología. 17u. lh\ JabrnwL Idioma italiano. 171. 
Dr.Solly. Idioma inglés. 172. Dr. Micliadi*. Taquigrafía. 173. Dr. 
Xenimnn. Maestro de bule. 174. Di*. Psrt:. Bibliotecario. 17T». Dr. 
Konea. 170. Dr. Ascherson. 

Para hacer mas sensible la magnitud de la materia 
científica puesta al alcance de los estudiantes por la 
Universidad de Berlín, he aquí ahora la distribución 
de los 

CURSOS PROFESADOS DURANTE EL SEMNSTRE 
DE TNYIERNO 186ó- 1800. 

1.* K.uti.t\i> u i: Ti:oi.im:i\ 
J'ItOrKSOKKS OMINAMOS 

Dogmática especial, horas por semana.— Teología del Nuevo 
Testamento, vida de Jesús-Cristo, 5 horas.— Historia del reino de 
Dios hasta Jesús Cristo, 1 hora. — Introducción explicativa del 
Nuevo Testamento, f> horas.— Explicación délos Salmos, .*» horas. 
—La Vida do Cristo; crítica de los Evangelios, 2 horas —Histo- 
ria de la Iglesia hasta la Reforma, 6 horas.— Ejercicios de cate- 
cismo y de predicación, 4 horas. — Teología práctica, 5 horas.— 
Lo» símbolos ecuménicos, 1 hora.— Teología simbólica, 5 horas. 
—Introducción ú la crítica del Nuevo Testamento, j horas. 



UNIVERSIDADES 293 



PROFESORES ESTRAORDIN ARIOS 

Esplicacion del Libro de los Jueces, 1 hora.— -Esplicacion del 
Génesis, 5 horas.— Yida y doctrina de San Pablo, 1 hora.— -Espli- 
cacion de la Epístola á los llonnnos, ."> horas. — Enciclopedia y 
metodología, 2 horas.— Historia de la Iglesia, primera parte, 5 ho- 
ras.— Arqueología y patrística (de los patriarcas), 2 horas.— Histo- 
ria Bíblica, 4 horas.— Dogmática, 1 hora.— Esplicacion de Isaías, 
»'» Jioras. — Introducción á los libros del Antiguo Testamento. 5 
horas. 

PRíVATDOl'ENiEN 

Esplicacion del Génesis, ó horas.— La inspiración de los profetas, 
2 horas.— Esplicacion de Isaias, 2 horas — Historia del culto is- 
raelita, 2 horas.— Gramática caldea y siriaca, 2 horas.— Esplica- 
cion de las tres Epístolas de San Pablo, 2 horas.— Historia de los 
dogmas cristianos, 5 horas.— Teología simbólica, 1 hora.-— Espli- 
cacion de los pasages dogmáticos del Antiguo y iNuevo Testamen 
to, 5 horas.— Historia de la Iglesia, primera parte, 5 horas.— His- 
toria de los dogmas cristianos, 5 horas. 

'2. a Faculta!» i>k i»eki-:<:iki 
PROFESORES ORDINARIOS 

Sicología criminal, 1 hora.— Derecho natural, filosofía del dere- 
cho, 4 horas.-- Derecho criminal, 4 horas.— Procedimientos crimi- 
nales, 2 horas. — Derecho de gentes, 2 horas. —Derecho alemun 
privado, derecho comercial. 5 horas.— Ejercicios prácticos, l hora. 



i 



294 CONCLUSIÓN 

—Pandectas, 1 hora.— Derecho práctico de las Pandectas, 6 horas. 
—Historia del derecho inglés, 1 hora.— Derecho de heredar délos 
Romanos, 2 horas. —Derecho civil, común y prusiano, 4 horas. — 
Derecho canónico, 4 horas. — Derecho prusiano, 1 hora. — Enciclo- 
pedia y metodología del derecho, 3 horas. — Derecho civil de Pru- 
sia, 4 horas. — Historia del Imperio y del derecho Germánico, 4 
horas. — Historia de los Estados Provinciales en Alemania, 3 ho- 
ras.— Esplicacion del libro IV de Gaius, 2 horas.— Historia del 
Derecho Romano, 5 horas. — Tnstitutas y antigüedades del Dere- 
cho Romano- 5 horas. 

PROFESORES ESTRAORDINARIOS 

Historia y estado actual de la Confederación Germánica, 3 horas. 
—Derecho común de la Prusia, 4 horas. — Derecho civil francés, 
4 horas. — Derecho conyugal, católico y protestante, 1 hora. — De- 
recho civil de Prusia, 4 horas.— -Derecho canónico protestante y 
católico, 4 horas. — Derecho eclesiástico y canónico, 1 hora. — La 
pena de muerte, 1 hora.— Derecho criminal común y de Prusia, 
4 horas.— Procedimientos criminales franceses, 2 horas. — Derecho 
público alemán, derecho de los Príncipes, 2 horas.— Derecho de 
gentes, 3 horas.— Esplicaciones prácticas sobre el derecho crimi- 
nal, 1 hora. 

PRIVATDOC'ENTEN 

Derecho de Prusia, 1 hora.— Historia del Derecho Romano, 1 
hora.— Institutas y antigüedades del derecho Romano, 4 horas.— 
Derecho civil do Prusia, 1 hora.— Derecho feudal, 1 hora.— Dere- 
cho privado Germánico, 4 horas. — Derecho comercial, marítimo y 
de cambios, 4 horas.— Historia del Derecho Romano en Alema- 
nia, 1 hora.— Historia del Imperio y del derecho germánico, 4 ho- 



INIVERSIDADES 295 

ras.— Derecho de sucesión on Prusia, 1 hora.— Jurisprudencia de 
las Pandectas, 1 hora.— Antigüedades del derecho Eomano. 5 ho- 
ras. —Relaciones del Estado y la Iglesia. 1 hora.— Derecho ecle- 
siástico y conyugal, 4 horas.— Derecho público de Prusia, 3 horas. 
—Derecho público y canónico, 1 hora. — Justicia privada de los 
Romanos, 2 horas. — Derecho de sucesión de los Romanos, 3 horas. 
— Derecho de cambios moderno en Alemania, 1 hora.— Derecho 
privado, derecho feudal germánico, 4 horas.— Derecho comercial 
y marítimo en Alemania, 4 horas. — Esplicaciones del Speculum 
saxonimun, 2 horas.— Historia del Imperio y del Derecho Germá- 
nico, 4 horas.— Interpretaciones de las soluciones del Digesto, 1 
liora. — Enciclopedia y metodologia del Derecho, 3 horas. 

.'{." Facultad de medicina 
PROFESORES ORDINARIOS 

8obrc algunos descubrimientos hechos por los naturalistas, 1 
hora. — Fisiología esperimontal, 6 horas. — Fisiología comparada, 
microscópica, 1 hora.— Hi toria general de la medicina, 1 hora. — 
Patología y terapéutica, 3 horas.— Clínica médica, 6 horas. — En- 
fermedades del sistema nervioso, 5 horas.— Práctica médica, 6 ho- 
ras. — Historia de las enfermedades populares, 1 hora.— Historia 
general de la medicina, 3 horas. — Patología y terapéutica, 5 ho- 
ras.^-Sobre las Hernias, 2 horas.— Cirujía general y especial, 4 
horas.— Clínica de cirujía y de ophthalmología, 5 horas.— Espe- 
riencias de cirujía y do anatomía, 3 horas.— Obstetricia, 4 horas. — 
Clínica de partos, C horas. — Ejercicios prácticos do partos: 
Los medicamentos exitantcs, 2 horas. - Materia médica, 6 horas. 
Osteología, 1 hora.— A n atora í»i del cerebro, 1 hora. — Anatomía ge- 
neral, 6 horas.— Estructura del cuerpo humano (con microscopio): 
Ejercicios prácticos de anatomía: Enciclopedia y metodología do 



296 CONCLUSIÓN 

la medicina. 2 huras.— Patología y terapéutica general y su histo- 
ria, 4 horas.— Materia médica: Curso práctico de anatomía y pa- 
tología, con el microscopio. G horas.- Curso práctico de ortcolo- 
gía patológica* G horas. 

PKOFKSOKE S E !>T 11 AO K D IN A Kl O S 

Sobre los lentes, l hora.— Oftalmología, 4 horas. — Clínica de 
Oftalmología. 6 horas.— Curso práctico de oftalmología experimen- 
tal: Ci rujia general, G horas.— Operaciones quirúrgicas sobre los 
cadáveres: Proclínica, enfermedades de los niños, G lloras.— Er- 
rores de la medicina moderna, 1 hora.— Higiene: Curso teórico y 
práctico de Oftalmiatris, 4 horas.— Anatomía de los órganos de los 
sentidos, l hora.- Orteología y sindesmología del cuerpo humano, 
o horas. —Higiene públ i ca 1 hura.— Medicina legal, '¿ horas.— Di- 
rección médico-legal, tí horas.— Sobre los nervios, 2 huras.- Clí- 
nica de las enfermedades de los nervios 6 horas.— Toxieología, 2 
horas.— Medicina legal, o horas. — Disección médico-legal, 6 horas. 
— Patología y terapéutica, 1 hora. — Auscultación, 4 horas.— Clí- 
nica auscultular y percusión: Fracturas. 2 horas.— Aplicación de 
vendajes, o horas. 

PRIVATJiOí'ENTKN 

Enfermedades de los dientes y de la boca, 2 huras— Experien- 
cias sobre los dientes y su curación, G horas— Espericncias qui- 
rúrgicas y de oftalmología— ltedaec ion de recetas, 2 horas— Pato- 
logía y terapéutica especiales, G horas— Enfermedades venéreas, 1 
hora— Cirujía G horas— Medicina legal, 2 horas— Enfermedades 
de las mujeres, 2 horas— Arte obstetrical, 4 horas -Sobre los 
baños y las aguas termales, 2 huras - Reducción de recetas, :> ho- 
ras-Efectos fisiológicos del gas, ;¡ horas -Toxicología. <> huras— 



I'MVEHSIDADES 297 

Jíepaso de ortcología y de fisiología— Teoría y práctica delaobs- 
tetrieia, 4 horas— Operaciones obstetricales- Clínica de las enfer- 
medades cutáneas y venéreas, 3 horas— Empleo del laringóscopo 
Las enfermedades del corazón— Percusión, auscultación, ;> horas 
— Auscultación, percusión y laringóscopo, 4 horas— Cirujía gene- 
ral y especial, 5 horas— Fisiología de la generación animal, 1 ho- 
ra—Fisiología de los nervios y délos músculos, 4 horas— Sobre las 
Hernias 1 hora — Es ponencias sobre la .pon tura — Sobre los 
vicios hereditarios— Cirujía general y especial, 4 horas— Auscul- 
tación, percusión &. — Diagnóstico, 2 horas— Empleo medico de la 
electricidad, 1 hora — Fisiología esporimental, 2 horas— Diversos 
asuntos de ñsiología— Oftalmología, o horas— Empleo del oftal- 
móscopo— Diagnóstico de las abnormidades del ojo— Teoría y 
practicado la obstetricia, 4 horas— Operaciones obstetricales-- 
Repaso de farmacia— Posición de las visceras en el cuerpo huma- 
no, 1 hora -Sobre el Laringóscopo, i hora — Laringóscopo, aus- 
cultación, inhalación k. — Cura de la locura, enfermedades del 
cerebro, 2 horas. 

4" J'.VrHI.TAl) di: i l loso w i V 

PROFESORES ORDINARIOS 

Esplicacion deEscliine, oratio in ctesiylwntcm, 2 horas— Paleon- 
tología, 5 lloras— Antigüedades griegas, G horas— Botánica, l ho- 
ra— Botánica especial, 4 horas— Criptógamos— Meteorología, 1 ho- 
ra—Física esperimental, 4 horas— Historia griega, 4 horas -Ar- 
queología, 2 horas — Mitología griega — Eeonomía Nacional, 4 
horas— Ciencia Financiera, 4 horas— Esquilo: Los Persas, 4 horas. 
Plauto; Milesyloriosus, 4 horas— Política y economía política- 
Principios de economía política— Lógica y metafísica, 4 horas— 
Economía política, teoría de las ñnanzas. 4 horas— Química orgá- 



r 



298 CONCLUSIÓN 

nica, 1 hora— Química espcriniental, o horas -^Esplicacion de los 
discursos de Lysias, 2 horas— Historia de los poemas de Homero. 
2 horas— -Esplicacion de la Odisea. 2 horas— Superficies del 4° 
orden, 1 hora— Mecánica analítica 4 horas— Historia de Egipto, 
1 hora— Gramática do los geroglíflcos, 3 horas— Esplicacion de 
los monumentos Egipcios, 1 hora — Esperiencias de física— Física 
cspcrimental, 3 horas— Esplicacion de Tito — Liviol.41, 1 hora- 
Inscripciones latinas, 3 horas— Esplicacion de los monumentos del 
antiguo alemán, 1 hora — Historia de la poesía alemana antigua, 
4 horas— Esplicacion de Tácito, Germania, 4 horas — Análisis de 
los nombres determinados, 3 horas — Zoología general y especial. 
6 horas— Zootomía, 4 horas— Ejercicios históricos — Historia mo- 
derna de Inglaterra y de su Parlamento, 4 horas— Historia de la 
política, 1 hora— Lengua siriaca, 1 hora— Gramática de las lenguas 
semíticas, 1 hora— Esplicacion de los Salmos, 5 horas— Principios 
de la gramática árabe, 3 horas— Lengua persa comparada con el 
sánscrito— Cristalografía, 1 hora— Mineralogía G horas— Aristóte- 
les; Etica, áNicomague, l.YI. 2 horas— Sicología 4 horas — Histo- 
ria de la filosofía, 5 horas — Teoría de las fracciones analíticas, 6 
horas— Ecuaciones algebraicas, G horas. 

PROFESORES EXTRAORDINARIOS 

Historia déla filosofía moderna 2 horas— Lógica, 4 horas— His- 
toria general de la filosofía en el siglo XVII, 4 horas— Teoría de 
los determinantes, 2 horas— Álgebra, 4 horas— Cálculo diferen- 
cial, 4 lloras— Geografía física é historia del Mediterráneo, 3 ho- 
ras- Esperiencias con el microscopio— Botánica de las plantas 
medicinales, fi horas— Farmacopea, 4 horas — Esplicaciones de 
algunos autores árabes, 1 hora -Gramática árabe, 3 horas— Espli- 
cacion del Génesis, 5 horas -Teoría de los fenómenos geográficos 
3 horas -Mecánica analítica, 1 hora -Historia de la astronomía. 2 



*•■ 



UNIVERSIDADES 299 

horas— Teoría de los movimientos de los planetas y cometas, 4 lio- 
ras — Ejercicios arqueológicos, ] hora -Historia de la escultura 
'griega, 1 hora— Economía Nacional, 4 horas— Plauto: Epidicus, 2 
horas— Estudios filológicos 1 hora— Historia déla literatura latina, 
4 horas— Mitología griega. 3 horas— Ejercicios de paleografía-- 
Paleografía latina, 3 horas— Historia natural de los glimáccos, 1 
hora— Sistemado las plantas medicinales, G horas— Ejercicios de 
anatomía y de fisiología, 4 horas— Geografía antigua 3 horas Bo- 
tánica, enfermedades de las plantas, 4 horas - Ciencia agrónoma, 
1 hora — Ejercicios históricos, 1 hora— Historia de Alemania 4 ho- 
ras— El arte del canto (religioso) 2 horas— Composición musical, 
4 horas —Pedagogía, 2 horas — Esplicacion de los Niebclnngcn, 6 
horas— Ejercicios de lectura de manuscritos --Lógica enciclopédi- 
ca de las ciencias filosóficas, 4 horas— Historia de la filosofía, 4 
horas— Historia del Nuevo Mundo, 2 horas — Geografía y Etnogra- 
fía de la Europa, 4 horas - Lengua caldea, .1 hora — Historiado los 
Armenios, 3 horas -Historia general de la" física desde Galileo, 2 
horas— Teoría de la electricidad, 1 hora— Física aplicada á las 
matemáticas— Acústica, 4 horas— Metalúrgica química 3 horas — 
Principios del análisis cualitativo y cuantitativo» 1 hora - Quí- 
mica espcrimental, 6 horas— Farmacia, 3 horas - Esperiencias quí- 
micas, 8 horas diarias— Lengua turca, 3 horas— Principios de la 
sicología de los pueblos, 1 hora— Filosofía de la lengua, gramá- 
tica general, 4 horas— Carácter de las lenguas inde-germánicas, 4 
horas -Historia universal de las artes, 5 horas— -Esplicacion de Ka- 
lidosa (Sacoimtala) 2 horas - Gramática sánscrita, 3 horas- Gramá- 
tica Zenda, ó gramática Pali, 2 horas- Esplicacion del Rigveda y 
del Atharvaveda- Curso de sánscrito, Zendo ó Pali -Sobre el ar- 
te dramático, 1 hora Sicología, y antropología, 3 horas. 



300 tiONUXSlON 



•*' 



\ 



1»H1\ ATDUtENTEN 

Química orgánica csperiinental, 4horas— Espcriencias de quí- 
mica orgánica, 6 horas -Sobre Sehleiermachcr, 1 hora- Lógica y 
enciclopedia de la ciencia filosófica, 1 hora— Sobre los límites de 
la filosofía y de la poesía, 1 hora — Sobre Enrique Carey, econo- 
mista político de la América del Norte, 1 hora - Lógica y meta- 
física, 4 horas— -Economía Política 4 horas - Historia de la civiliza- 
ción moderna, ó horas- Zoología agronómica, animales perjudicia- 
les parala agricultura, 3 horas— Entomología 3 horas -Espiración 
del Coran, 2 horas —Dialectos semíticos — Cal culo diferencial 4 horas 
— Geometría analítica, 4 horas -Esplicacion del Bhagavadgita — 
Gramática sánscrita de Panini, 3 horas— Gramática indostana ó Pali 

2 lioras — Filosofía india— Sátiras de Juvcnal 2 horas— Sintaxis de 
la leugua latina, 1 hora -Lucrecio: dvrerum natura, 2 horas -Ejer- 
cicios de retórica, 2 horas— Filosofía de la naturaleza délos ant'guos 
(Aristóteles) 4 horas— Historia délas universidades alemanas. 1 
liora— Sistemas de Eilosofia moderna desde Kant,4 horas— Química 
esperimental, 6 horas— Démostenos, Olintianas (en latin) I hora— 
Horacio, Epístolas. 4 horas -Eísica aplicada, acústica, óptica, A*. 
3 lioras— Geología general, 5 horas — Sobre la salubridad del cli- 
ma italiano. 1 hora -Climatología médica, 2 horas - Zoología ge- 
neral, 2 horas— Historia natural de los entozairos, 1 hora - Confe- 
rencias sobre química — Historia de la química 1 hora — Partes ca- 
litativas y cuantitativas de la química analítica, 3 horas — Quími- 
ca medico -legal, W Jioras — Esperiencias químicas, 8 horas por dia 
— Teoría de las irrigaciones del drenaje 1 hora — Principios de 
agricultura. 3 horas— Cuidados que deben tenerse con las bestias 

3 horas -Sobre las ventas y los gastos (teneduría de libros). 



iMVKitsjn.vhKs 301 



I.KriTKAK DE LKXi!I;as VIVAS 

Historia tic la literatura italiana, :> horas— dramática italiana. 
2 horas— Cursos de italiano y do francés— Taquigrafía alemana. 
2 horas— Cursos de taquigrafía alemana, inglesa, francesa é ita- 
liana-Gramática persa y lengua zonda (en polaco) 2 horas— Len- 
gua turca, esplicacion del Kirh Yezet\ 3 horas- Curso práctico de 
las lenguas persa y turca — Historia de la literatura inglesa hasta 
el siglo XYI (en inglés) 1 hora. 

Fáltannos datos precisos para saber lo que cuesta 
anualmente á la Prusia el sostenimiento de la Univer- 
sidad de Berlín: pero la Universidad de Cambridge, 
en Estados-Unidos, menos completa y menos impor- 
tante que la de Berlín, tiene un presupuesto que se 
eleva á muy cerca de doscientos mil -pesos aúnales. — 
En 1868, los gastos se elevaron á 1 85,287 s de los cuales 
se emplearon 93,712$ en gastos materiales y 91, 572 s 
en sueldos de los profesores. — Esto sin contar con las 
sumas enormes empleadas anteriormente en la forma- 
ción de museos, bibliotecas, colecciones mineralógicas, 

zoológicas, geológicas, &. &. 

En presencia de esas cantidades, relativamente in- 
mensas, y tratándose de una nación pequeña, y cuyos 
recursos se hallan gravados por una serie de intermi- 
nables desaciertos, una duda se presenta al espíritu: 
¿Debe el Estado sostener las Universidades? 

El presupuesto de la Universidad Mayor de la ltepú- 



30Í CONCLUSIÓN 

blica (es de observar que no hay mas que una, de 
manera que no es fácil encontrar ni decir cuales son 
las menores) no se eleva mas que á 40,000$ anuales: 
pero solo tiene establecida la Facultad de Derecho, y 
aun esta en condiciones que están lejos de responder á 
las exigencias de una verdadera Universidad . Se enseña 
también en ella física, química, zoología, pero sin que 
haya ni un solo aparato^ ni un solo espécimen zooló- 
gico — Parece increíble, pero la verdad es que en la 
Universidad Mayor de la República las ciencias esperi- 
ínentales se enseñan lo mismo que la filosofía especu- 
lativa uleyendo el testo y disertando teóricamente sobre 
la materia: fácil es comprender cuáles serán los resul- 
tados de un método semejante. 

Pero, nonos proponemos comentar ahora la organi- 
zación actual de nuestra Universidad, ni detenernos á 
obáfervar los beneficios 6 los males que pueda haber 
producido. La materia daria tema para un interesante 
volumen, en el que seria necesario recorrer el campo 
agitado de nuestra existencia política, para encontrar 
en él las huellas de la oligarquía universitaria, mas 
vana que sabia, y mas divagadora que fecunda.— Tal 
vez, si otros no lo emprenden antes, algún dia em- 
prenderemos nosotros ese trabajo, que levantaría resis- 
tencias, y heriría mal entendidas susceptibilidades, y 
chocaría con hondas y arraigadas preocupaciones. 

Por hoy bástanos presentar el ejemplo de lo que es 
una verdadera universidad, de loque en ella debe en- 



UNIVERSIDADES . 303 

señarse, y de lo que cuesta su sostenimiento, para 
formular esta pregunta: ¿Debe y puede la República 
Oriental mantener una Universidad? O debe dejarse la 
creación de las universidades ala iniciativa individual, 
concretándose el Estado á dar educación al pueblo, la 
educación que alcanza á todos, dejando que los sabios 
se formen como puedan, en el país ó en el estrangero? 

Forzosamente, siempre será relativamente pequeño 
el número de aquellos que siguen estudios universita- 
rios: las apremiantes exigencias de la vida arrastran 
en su impetuosa corriente, á la gran mayoría de los 
hombres, aun antes de que lleguen á la edad en que 
empiezan los estudios universitarios: solo los mima- 
dos de la posición y de la fortuna pueden subir con 
planta mas ó menos Arme las gradas del templo de las 
ciencias. Dichosos los que pueden hacerlo, y dichosos 
los pueblos en que hay muchos ciudadanos que pue- 
dan hacerlo! 

Pero, si esto es verdad, no es lejítimala duda que se 
presenta al espíritu, cuando se trata de saber si el Es- 
tado debe gastar sumas enormes en el sostenimiento 
de una Universidad, en lá que solo una diminuta mino- 
ría va á gozar de sus beneficios? 

Por nuestra parte, nos inclinamos á creer que el sos- 
tenimiento de las universidades debe dejarse ala ini- 
ciativa individual, pero, lo que parécenos fuera de toda 
duda, es que, encarándolo desde el punto de vista de 
las exigencias democráticas, el sostenimiento de uni- 



30 í i:om:u t sio\ 

versidades por ol Estado, solo es legítimo cuando la 
educación primaria se ha va puesto al alcance de todos: 
es decir, solo después que todos los habitantes de un 
país tengan á su alcance los medios de adquirir gra- 
tuitamente los conocimientos indispensables para el 
cumplimiento de los deberes y los derechos del ciuda- 
dano, es que podría aceptarse el que el Estado se preo- 
cupe de crear y sostener establecimientos en los que 
algunos pocos vayan á perfeccionar sus conocimientos 
y á seguir la vía de los estudios verdaderamente cien- 
tilicos. 

Por otra parte, cuando se formulan graves censuras 
hasta con respecto á las universidades de Paris, cuyos 
métodos se encuentran deficientes, comparando los 
resultados que de ellas se obtienen y los que se consi- 
guen en las grandes universidades alemanas, cuando 
en realidad los estudios universitarios tienen un campo 
de acción al que no puede señalarse un límite, puesto 
que este no puedo señalarse á las incesantes conquis- 
tas que realiza á cada día la ciencia moderna: y cuando 
tan múltiples y tan complicadas cuestiones habría que 
dilucidar para saber que es lo que mas nos conviene 
hoy con respecto a los estudios universitarios, y que es 
lo que podríamos hacer: cuando estas y aquellas difi- 
cultades se presentan al tratar esta materia, fácil es 
comprender que, en este libro, la abandonemos des- 
pués de las muy ligeras indicaciones que acabamos de 
hacer, aun á riesgo de esponernos, mas que á la cen- 



UNIVERSIDADES 305 

sura, al aristocrático desden del cónclave universitario. 

Para que los hombres pensadores de la República se 
preocupen seriamente de fijar las opiniones con res- 
pecto á lo que mas nos convenga en materia de estudios 
universitarios basta señalar el programa de una ver- 
dadera universidad, como la de Berlín, observar que 
en la Universidad Mayor de la República no está esta- 
blecida mas que la Facultad de Derecho, faltando las 
de Medicina, Filosofía y Teología, y recordar que acaso 
se necesitaría mas de medio millón de pesos para po- 
ner la Universidad en el pié en que debe estar una 
verdadera universidad, empleándose después doscien- 
tos mil pesos anuales en mantenerla. 

Y no se diga que bien podemos dejar como está 
nuestra Universidad, por que tal hecho seria absurdo 
el dia en que se plantease en la República un buen 
sistema de educación. 

Ensánchense las bases de la educación pública, den- 
se sus naturales desarrollos á la enseñanza primaria y 
á la secundaria, y el privilegio creado por nuestra 
Universidad en favor de la Facultad de Derecho, se ha- 
ría insostenible puesto que á cada paso vendrían á 
golper r á sus puertas, buscando la satisfacción de sus 
deseos científicos, todos los que, teniendo la base de los 
estudios hechos en las escuelas y los colegios, se pro- 
pusiesen seguir aquellas de las profesiones liberales, 
que exigen otro género de conocimientos que los re- 
queridos parfi Ja abogacía 

20 



306 CONCLUSIÓN 

De tal manera ha producido entre nosotros sus natu- 
rales efectos el privilegio creado por la Universidad 
en favor de los abogados, que es general en el pueblo 
llamar doctor á todo el que es algo ilustrado, y que 
muy á menudo se da ese título aunque no lo tenga, 
aun por personas cultas, á todo aquel que se ha dis- 
tinguido algo con trabajos intelectuales. 

Pero contra nuestro propósito nos detenemos á hacer 
observaciones que, acaso, para no parecer inexactas, 
necesitarían mas estensos desarrollos . — Dejamos, 
pues, para otro momento, el tratar esta cuestión con el 
detenimiento y el reposo que ella redoma. 



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._ y 



CAPITULO XLI 



Educación de la mujer 



Un capítulo en que nos ocupemos de la educación 
de la muger es complemento indispensable de este li- 
bro, ya que en todo él nos hemos ocupado de la educa- 
ción en general, sin designación de sexos, y pudiera 
creerse por muchos que solo tratábamos de la de los 
niños. Fluye, sin embargo, lógicamente de las ideas 
que hemos desarrollado la necesidad de hacer alcan- 
zar igualmente los beneficios de la educación, á la que 
si no los poetas, los versificadores han dado en llamar, 
la hermosa mitad del género humano. 

No es nuestro objeto, sin embargo, dilucidar las ar- 
duas cuestiones filosóficas y políticas que se relacio- 
nan con el reconocimiento de la igualdad de los sexos. 

Vamos á sostener la necesidad de preocuparse se- 
riamente de la buena educación de la mujer, conside- 
rándola á esta por una parte como individuo, y por la 
otra como madrede familia. 

Cualquiera que sea el rol que se le asigne á la mu- 
jer en la sociedad, ya se la reconozca igual ó se la con- 
sidere inferior al hombre, nadie desconocerá que la 



308 CONCLUSIÓN 

mujer, como individuo, se siente trabajada por las 
exigencias de la vida, y que, como madre de familia, 
desempeña funciones educacionistas de la mayor im- 
portancia. 

Descarnándola, pues, de todas las nebulosidades que 
la complican, esta cuestión puede colocarse en un ter- 
reno en el que todos se hallen de acuerdo, y pisando 
en él, demostrarse la necesidad para la muger y la con- 
veniencia para la sociedad de hacer que le alcancen 
todos los beneficios de la educación. 

Veamos, pues, por partes este asunto, sin grandes 
frases, sin poesía, pero espresando sencillas verdades. 

1. LA MUJER COMO INDIVIDUO 

Es un hecho por todos sabido que, salvo contadas 
ecepciones, la educación de la mujer entre nosotros 
está reducida al aprendizaje de la lectura, escritura y 
cuentas, todo de la manera mas imperfecta: agrégase 
á esto la costura, y en algunos casos, ciertos sencillos 
labores manuales. 

De ahí resulta que la mujer, agitándose en una esfe- 
ra estrecha, sin horizontes, incapaz de hacer otra cosa 
mas que coser, pesa siempre sobre la familia como una 
carga, en vez de ser un ausiliar, y tiene que reposar 
en un hombre, padre, esposo, hermano, ó que matarse 
cosiendo, como vulgarmente se dice, para vivir poco 
juegos que en la miseria, 



LA EDUCACIÓN DE LA MUJER 309 

Cuando la ley suprema de la sociedad moderna es el 
trabajo, privándola de la educación necesaria, se hace 
déla mujer un instrumento, inútil, un ser incapaz de 
trabajar. Aquellas ocupaciones en que el hombre se 
emplea, y que requieren solo el ejercicio de las fuerzas 
tísicas, le están vedadas por nuestras costumbres y 
talvez por su constitución: y las ocupaciones, los ofi- 
cios, y las carreras que exigen conocimientos, por ele- 
mentales que sean, no puede desempeñarlos puesto 
que no se le dá la educación necesaria. 

Evidentes son los males que de aquí resultan así para 
la mujer, como para la familia y la sociedad. 

Para la mujer, por que se ve reducida siempre á una 
condición inferior, teniendo que soportar, mas que con 
evangélica, con automática paciencia, las injusticias y 
las torpezas del hombre que le asegura los medios de 
subsistencia, queellapor si sola seria incapaz de asegu- 
rarse: para la familia, porque el gefe de ella, y los hi- 
jos, si lo ausilian al lleg.ir á hombres, sienten aumen- 

• 

tarso el peso del trabajo, siempre áspero de la vida, 
con las mujeres, simples consumidores, por una par- 
te, niños por la otra, que nunca llegan á emanciparse 
y á sostenerse á sí mismos, si no es cuando se casan: 
y para la sociedad por que se esterilizan fuerzas ingen- 
tes que podrían utilizarse, en el mejoramiento social y 
en la prosecución del bien. 

Qué son las mujeres del pueblo, entre nosotros? Sir- 
vientas, cocineras, lavanderas, costureras si acaso. 



310 CONCLUSIÓN 

Qué son las mujeres de lo que malamente se llama 
clase media? Costureras, y nada mas. Qué son las mu- 
jeres de la clase pudiente Señoras de su casa, según 
la frase sacramental . 

Estas últimas, que constituyen solo una pequeña 
minoría, importante sin embargo por la posición que 
ocupa, reciben sin duda, una educación mas avanza- 
da que la que acabamos de indicar, pero en la que se 
paga exageradísimo tributo á los adornos, y muy poco 
á los conocimientos útiles. De ahí resulta, que aun la 
mujer de las clases pudientes rara vez es capaz de ser 
un ausiliar activo del hombre, uno de los sostenedores 
de la familia, cuando llegan las horas tristes en las que 
es necesario luchar brazo abrazo con las amarguras de 
la vida, — Cuántas y cuántas familias que han visto de- 
saparecer todas sus comodidades, que se han sentido 
agoviadas por la desgracia, y que hubiesen podido 
conservar su antiguo puesto en la batalla de la vida, si 
las mujeres hubieran sido capaces de trabajar como 
los hombres, es decir, de hacer servir al bien de la fa- 
milia sus cualidades y sus aptitudes. Y este mal que 
señalamos, y que parécenos nadie podrá negar, pro- 
cediendo con sinceridad, no es peculiar de la mujer, 
sino resultado de una educación estraviada. Con los 
mismos caracteres y produciendo los mismos resulta- 
dos, se ha presentado ese mal en Europa, en algún 
ti empo, respecto á los hombres de la nobleza. Es sabi- 
do que después de la Revolución del 89 la nobleza de 



LA EDUCACIÓN DE LA MUJER 311 

la Francia paseó por toda la Europa su orgullosa mi- 
seria, mostrando á cada paso que sus miembros eran 
incapaces de vencer por sí solos, por esfuerzo y volun- 
tad propia, las dificultades de la vida, y que su igno- 
rancia, suincapacidad los condenaba á dejar el pues- 
to á los que habían sido robustecidos por una buena 
educación, ó al menos por una educación mas apro- 
piada que la recibida por los nobles — ¿Gomo negar, 
pues, la necesidad y la conveniencia de tener vistas 
mas prácticas y mas útiles en la dirección de la ense- 
ñanza de la mujer en las clases pudientes? Los que al 
educar vuestras hijas solo pensáis en que luzcan y bri- 
llen en los salones de gran tono, ¿no se os ocurre re- 
cordar que mañana puede combatirlas la desgracia y 
que necesitan estar preparadas para hacer algo mas 
en la vida que lucir en la buena sociedad? Sois tan op- 
timistas que veis siempre risueño el futuro? No se os 
ocurre que el porvenir puede ser muy distinto del pre- 
sente, y que no es nada estraño, ni nada raro, ni nada 
oscepcional, que el que encuentra en su cuna suaves 
batistas y lujosos encajes, tenga solo en su lecho de 
muerte la sábana áspera de la pobreza y el jergón duro 
de la miseria? La vida no es un baile permanente, ni un 
interminable paseo como parece hacerlo suponerla 
educación que se da a la mujer de nuestra clase pu- 
diente: y aun sin pensar en el futuro, sin tener en cuen- 
ta los peligros que entraña todo porvenir, por brillante 
que en el presente aparezca, cuánto mas podrían dila- 



312 CONCLUSIÓN 

latarse los horizontes, de la buena sociedad, cuánto 
podrían aumentarse los atractivos verdaderos de Ja 
mujer, si una educación apropiada desarrollase su in- 
teligencia y la enriqueciese con los caudales del estu- 
dio. La presunción puede establecerse sobre base 
sólida. ¿No tiene mas atractivos, no es mas interesan- 
te la muger délas clases pudientes, hoy, que lo era ha- 
ce cuarenta ó cincuenta años? Y que es lo que ha pro- 
ducido ese perfeccionamiento si no el mejoramiento de 
la educación que recibe la mujer? 

Por otra parte, quien no reconoce en los vicios de 
una defectuosa educación, la causa eficiente de esa 
pasión del lujo y de la moda, que domina á tantas mu- 
jeres, en las alturas de la sociedad, y cuyos resultados 
son tan funestos para la felicidad y la tranquilidad de 
la familia y para la vida social? Solo en el embruteci- 
miento de la ignorancia absoluta, puede conseguirse 
el quietismo de las facultades espirituales del ser hu- 
mano. Una vez que la educación rompe la espesa ca- 
pa de la primitiva ignorancia, el espíritu humano, así 
en la mujer como en el hombre, se siente trabajado 
por la necesidad de acción que parece ser el atributo 
genial del espíritu en posecion de si mismo. Así, 
evocáis en la mujer la actividad del espíritu, y no dais 
alimento á esa actividad: de ahi resulta que los es- 
fuerzos que los hombres realizan en todas las esferas, 
; ella los concentra en la moda, ese Anteo cuyas fuerzas 
jamás se agotan, porque el espíritu de .la- mujer las 



LA EDUCACIÓN DE LA MIMER 313 

rejuvenece y vigoriza incesantemente. El hecho cons- 
tante, la pasión de la mujer por la moda, prueba 
esta observación, y la confirma el que lo mismo suce- 
de entre los hombres. Quien no sabe que lo que en 
la sociedad elegante se llama el lean, el dandy, el pe- 
timetre, es el hombre que solo se ocupa de la moda, 
de vestir bien, de estar arreglado al último figurín, y 
que sin escepcion, el león, el dandy, es superficial, poco 
ilustrado, incapaz de dirigir la actividad de su espíritu 
en otro sentido que en el de la moda? No es, pues, cul- 
pa del sexo el amor de la mujer por la moda; es culpa 
de la educación — de la educación que ahoga la activi- 
dad del espíritu femenil entre Jos pliegues de un vesti- 
do y que encierra todas sus aspiraciones entre las cua- 
tro paredes de un salón de baile ó de concierto. 

Edúquese de otro modo a la muger, diríjase en otro 
sentido la actividad de su espíritu, y sin reñir con la 
modista, ni con el buen gusto, puesto que el bien ves- 
tir y la elegancia son parte de las aspiraciones legíti- 
mas, no pagará el tributo exaj erado y servil que hoy 
presta ala moda, y podrá concurrir con su inteligencia 
y su corazón al triunfo de muchas causas justas y al 
éxito de muchas buenas ideas. 

Déjense a un lado, si se quiere, todas las otras esfe- 
ras de la actividad, y supóngase por un momento la 
inteligencia, la voluntad, y el natural prestigio de las 
mugeres de nuestra clase pudiente, — de las señoras y 
las señoritas de la sociedad rica, hoy seres pasivos en 



• 
* 




L. 



314 CONCLUSIÓN 

el desarrollo de la vida nacional, — puestas al servicio 
de la educación del pueblo, del mejoramiento de nues- 
tras escuelas, del perfeccionamiento de la enseñanza, 
déla dignificación de las clases menesterosas, y véase 
cuantos beneficios se podrían obtener, cuantos mila- , 
gros se podrían realizar! 

. Descendamos ahora de esas alturas sociales, cuyo 
espectáculo contrista el espíritu de los que, sin ser pe- 
simistas y sin ser románticos, ven con dolor tantas 
fuerzas vivas esterilizadas y tantos fecundos bienes 
mal gastados y perdidos por el error. 

Que es, hemos dicho, la muger de la clase media? 
Costurera y nada mas. Pueden contarse, materialmen- 
te con los dedos, las ecepciones á esa regla. Ahora 
bien, la costura, por la misma razón de que es un tra- 
bajo manual, sencillísimo, que no exige conocimiento 
alguno, es pobremente retribuida, agregándose al bajo 
salario de todo trabajo manual, el que el esceso de 
concurrencia aminora mas todavía la retribución que 
recibe la costura. 

Por qué no educar entonces á la muger para que 
pueda ocuparse de otro modo que en coser? 

En pueblos mercantiles como el nuestro, el comer- 
cio, en muchas de sus faces, no ofrece ocupaciones á 
propósito para la naturaleza y las condiciones de las 
mugeres? Si se les diese la educación necesaria, no po- 
drían las mugeres servir, tan bien como los hombres, 
para llevar los libros de una casa de comercio, para 



LA EDUCACIÓN DE LA MUJER 315 

hacer las cuentas, las facturas, etc. etc.; es decir, para 
todos aquellos trabajos en los que solo se requiere su- 
ber bien la aritmética, y tener conocimientos elemen- 
tales de los negocios prácticos de la vida? Es así como 
la clase media en Europa da ocupación á la muger. 

Por otra parte, no se abre en l.i enseñanza una car- 
rera brillante para la muger? Las numerosas y magní- 
ficas escuelas de la ciudad de Filadelfia, en Estados- 
Unidos, son regidas por mas de mil maestras y solo 
noventa y siete maestros. La muger casi ha monopoli- 
zado la enseñanza. Es natural que así sea, puesto que 
el hombre tiene muchas otras carreras en que ejerci- 
tar su actividad y ganar su vida, y por esa misma ra- 
zón, desde que la muger se educa lo bastante para ser 
buena maestra, sufre de esta una concurrencia en la 
que es vencido. La razón es sencilla: entre nosotros, 
por ejemplo, las mugeres, si obtuvieran como maes- 
tras un sueldo de CO $ mensuales, se sentirían mas 
que satisfechas, mientras que á los hombres no les 
suscederia tal cosa porque podrían obtener mejores re- 
sultados en otras ocupaciones. 

Estas consideraciones son igualmente aplicables á 
las mugeres del pueblo. Bastaría para alterar grande- 
mente las condiciones de la vida de la muger en nues- 
tro país, con que se reformasen los programas de nues- 
tras escuelas de niñas, así públicas como privadas. En 
vez de malgastarse largas horas en el dia, largos dias 
en el año, largos años en la vida en enseñarles 



316 CONCLUSIÓN 

á coser, lo que sin eso aprenderían lo mismo, ocú- 
pese ese tiempo en prepararlas para las múltiples y 
variadas ocupaciones de la vida en que el sexo es in- 
diferente, porque no se requieren fuerzas físicas, ni se 
está espuesto á los inconvenientes del trabajo en cor 
muiij y que exigen solo, como condición indispensable, 
el tener conocimientos. 

¿No se cree que una gran mayoría de los empleados 
públicos, de los subalternos al menos, podría tener fal- 
das, sin perjuicio para el buen servicio, y sin peligro 
para las empleadas, á poco que la muger recibiese los 
conocimientos rudimentarios que se nec:sitan para ser 
oficinista? 

Y no se diga, empleando el arguinent ) de los que no 
tienen razones," ¡Así andaría ello! porque no faltaría 
quien contestase, sin ultrage á la verdad, ¡No peor de 
lo que anda! 

II. LA MADKE DE FAMILIA. 

Espuestas, aunque no con la detención necesaria, al- 
gunas de las mas obvias consideraciones que demues- 
tran la necesidad de mejorar la educación de la muger, 
considerándola como individuo, como miembro de la 
sociedad, veamos ahora algunas de las que robustecen 
esa misma necesidad, considerando á la muger en su 
augusta misión de madre de familia. 

Es tan evidente, para nosotros, la necesidad de dar 



LA EDU ¿ACIÓN DE LA MUJER 317 

una educación apropiada á laque está llamada á ser 
madre de familia, que casi no necesita demostrarse. 

La madre es el primer médico y el primer maetro 
del niño. No solo mitre su parte física con la savia que 
brota del seno materno: nutre también su espíritu con 
sus ideas, le trasmite sus sentimientos, lo forma, casi 
puede decirse, á su imagen. Con los procederes de to- 
dos los dias y de todos los momentos ausilia ó contra- 
ría el desarrollo de la naturaleza, física, intelectual y 
moral del niño. 

Si el maestro, para desempeñar con conciencia su 
misión, necesita estudios y conocimientos especiales, 
cuanto mas no debe necesitarlos ese maestro de todos 
los instantes, la madre, que enseña á hablar, y á sentir 
y á querer al niño? Cualquiera que sea la edad que el 
niño tenga cuando va á la escuela^ aunque esta sea 
la de párvulos, el niño no es ya una naturaleza virgen: 
la vida del hogar, la enseñanza de la madre ha impreso 
una dirección dada á las facultades embrionarias de la 
criatura, y, mas tarde, el maestro encuentra en la ma- 
dre el ausiliar mas poderoso, si esta sabe educar á su 
hijo, y el mas temible obstáculo, si por su ignorancia 
es incapaz de comprender las exigencias de una buena 
educación. 

Por otra parte, no se comprenden desde el primer 
momento todos los males que pueden resultar de la ig- 
norancia, cuando se trata de quien, porley natural, vela 
por Ja existencia y modela el desarrollo dej pino? 



318 conclusa 

No dudamos del cariño maternal : para hacerlo ten- 
dríamos que desconocerlas leyes fundamentales de la 
naturaleza humana, y que cerrar en nuestro corazón la 
fuente de nuestras mas gratas, mas puras, y mas inefa- 
hles alegrías. Pero el cariño destruye, acaso, la igno- 
rancia? Puede suplir ala educación? Basta ser madre 
para conocer la naturaleza del niño, y los mejores me- 
dios de favorecer su desarrollo? La intuición mater- 
na puede adivinar lo que la ciencia ha tardado siglos 
enteros en profundizar? La razón y la esperiencia de 
todos los días demuestran que semejante suposición 
está completamente desprovista de fundamento. 

Quien no conoce madres, que adoran á sus hijos y 
que los educan mal? Quién no conoce madres que ado- 
ran á sus hijos, y que contrarían, por ignorancia, su 
desarrollo? Quien no conoce criaturas débiles, ente- 
cadas, enfermizas, en su parte física, y atontadas, opi- 
licadas en su parte intelectual, y pervertidas, desnatu- 
ralizadas, en su parte moral, que han sido conducidas 
á ese estado por un cariño tan profundo como estravia- 
do por la ignorancia? 

Al hacer estas observaciones tocamos una llaga vi- 
va, y herimos, bien á nuestro pesar, sentimientos res- 
petables y desgraciadamente harto susceptibles. Se- 
guros estamos de que habrá mas de una madre que al 
leer el p'irraíb anterior habrá dicho en su interior, de 
la manera mas enérgica: «No es cierto.» 

¿Qué madre tiene la culpa de que su hijo sea débil y 



LA EDUCACIÓN DE LA MUJER 319 

enfermizo? Cuál es capaz de atontarlo? y ¡oh aberración 
del escritor! ¿Cual pervierte la conciencia de su hijo? 

Es sabido que las criaturas, como las plantas, nece- 
sitan aire puro y sol bastante para crecer y desar- 
rollarse robustas; y, sin embargo, cuantas madres, no 
por esceso de cariño, sino por ignorancia de las leyes 
naturales, y por tener cuidados que dan resultados con- 
trarios, condenan á sus hijos á vivir respirando el ai- 
re mal sano de habitaciones encerradas, sin dejar que 
los hiera y los vivifique el rayo del sol, y que hinche y 
espanda sus pulmones el aire fresco y puro de los cam- 
pos! Así cuantas criaturas crecen como las plantas de 
invernáculo, pálidas, débiles, contrariadas! Entre los 
hijos del pueblo, á este respecto, la necesidad hace 
oficio de saber: los niños crecen mas fuertes porque las 
madres no pueden tener con ellos esos cuidados es- 
cesivos que se encuentran á menudo en las clases pu- 
dientes. Y en esto hacemos solo las observaciones ge- 
nerales. Qué sería si descendiésemos á los detalles? 
A esas infelices criaturas, que se crian entre franelas, 
que se resfrian si el aire de la tarde les dá en el rostro, 
y que se enferman si por acaso llegan á tocar el suelo 
con el pié desnudo, ó llega un rayo de sol a tocarles en 
la frente descubierta? Cuántas reformas no introduciría 
en la crianza de los niños el que se diese á la muger 
conocimientos, siquiera elementales, de la higiene de 
los niños, y de lo que se ha llamado medicina domés- 
tica! 



320 comusiox 

Con respecto á la parte intelectual, ¿quién no conoce 
criaturas que lloran á cada paso, que son voluntario- 
sas, cuyo espíritu se atonta llamando gracia á todo 
cuanto dicen y hacen, y aplaudiendo, y festejando, y 
repitiendo hasta las mas insípidas necedades? En esta 
materia, mas acaso que en ninguna otra, se vé fácil- 
mente la paja en el ojo ageno, y no la viga en el propio. 
Es por eso que nosotros preguntamos, ¿quién no ha 
visto en hijos ágenos el defecto que acabamos de seña- 
lar? — y quién no comprende que solo el estravio de la 
ignorancia puede inducir á los padres á causar á sus 
hijos tan grave mal? 

Es género que abunda las criaturas mal criadas, y 
entre estas y las atontadas, no hay mas que una pe- 
queña diferencia, en muchos casos imperceptible. Es 
tanto mas imperdonable ese error en los padres cuanto 
que, si nada hay menos atrayente, menos simpático 
que un niño mal criado, nada hay que despierte mas 
interés, que guste mas, que sea mas lindo, como ge- 
neralmente se dice, que un niño bien criado, — que una 
criatura que se conserva en su puesto, y que embellece 
todo cuánto la rodea, con el encanto, con la poesía, 
con el perfume que se escapa, por decirlo así, de la 
naturaleza humana en sus radiantes y primitivos al- 
bores, cuando no ha sido contrahecha por los errores 
de la ignorancia y de la preocupación. 

Y la misma ceguedad que lleva á muchos padres á 
atontar la inteligencia de sus hijos, los lleva también 



LA EDUCACIÓN DE LA MUJER 321 

á pervertir en ellos el sentido moral, sin conciencia de 
lo que hacen, — Todos los dias vemos niños en quienes, 
desde temprano, se fomenta el torpe sentimiento de la 
venganza, aún cuando esto se haga con formas que no 
parecen producir ese resultado.— Si un niño se cae, si 
pega contra una silla, y llora, para hacer que calle y 
satisfacerlo, se le pega de golpes á la silla: es una 
broma, es cierto, pero es una broma que despierta 
desde temprano en el corazón del niño el sentimiento 
mesquino de la venganza, y que lo acostumbra á creer 
que hay en el sufrimiento ajeno un consuelo para las 
desgracias propias. Cuántos padres también no acos- 
tumbran á sus hijos a tener que darles algo, siempre 
que quieren obtener de ellos que hagan una cosa 
cualquiera. Así, la conciencia de lo justo, de lo que es 
bueno, de lo que debe hacerse porque es bien hecho, 
se ahoga al nacer en el espíritu del niño, y desdé los 
primeros pasos se le hace egoísta, pequeño en sus 
móviles, interesado, con ese interés raquítico que nos 
induce á buscar en todas las acciones un resultado 
positivo inmediato que satisfaga nuestras aspiraciones 
menos elevadas. — Y cuántos padres hay que nunca 
encuentran una falta á sus hijos, con respecto á otros 
niños, que les dan siempre la razón, aun cuando se 
trate del caso, harto general en los niños mimados, de 
que el hijo se haya apropiado un juguete de otro niño 
y se niegue á devolverlo á su legítimo dueño? ¿No se 
pervierte así la conciencia de los niños? 

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322 CONCLUSIÓN 

Pero, cualquiera que sea el alcance y la importancia 
que se atribuya á esos errores cometidos en la crianza 
y educación de los niños, nadie desconocerá que habría 
gran conveniencia en hacerlos desaparecer por com- 
pleto, dando á la mujer la educación especial que 
necesita para el buen desempeño de sus deberes como 
madre de familia. Y es esto tanto mas necesario, cuánto 
que, salvo rarísimas escepciones, todas las mujeres, 
aún las que no son madres, desempeñan á menudo 
funciones maternas, interviniendo directamente en la 
crianza y la educación de los niños. 

El carácter de la mujer, el cariño de las madres, las 
afinidades misteriosas que hay entre estas y el hijo, ha- 
cen que sea la madre la que mejor puede cuidar y guiar 
al niño, cuando se encuentra en los primitivos albores 
de la vida: pero, aquellas disposiciones especiales de 
la mujer serán desarrolladas, robustecidas y perfec- 
cionadas por una educación apropiada. Y de dos mu- 
jeres que tengan el mismo amor á sus hijos y los 
cuiden con el mismo solícito afán, será mejor madre 
la que sepa mejor como atender á las necesidades del 
niño, como ausiliar su desarrollo , como preservar 
su salud y como enriquecer su embrionaria inteli- 
gencia. 

Por lo demás parécenos que, entre nosotros, sucede 
con respecto á la necesidad de dar una educación 
apropiada á las madres de familia, lo que sucede con 
respecto á las co^vejiie^ci^s geuerales déla educación; 



LA EDUCACIÓN DE LA MUJER " 323 

todos las reconocen, pero pocos se preocupan de los 
medios de ausiliarla. — Es este mal endémico en nuestro 
país, pero no indestructible. 
Tengamos constancia y lo destruiremos. 



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APÉNDICE 




Estadística escolar 



Cuando empezamos á escribir La Educación del Pue- 
blo, concebimos la idea de formar una estadística de 
las escuelas de la República, que sirviese para hacer 
conocer el estado verdadero de la educación en nuestro 
país, y que nos proponíamos agregar como apéndice 
de este libro. Con ese objeto formulamos la circular 
que copiamos en seguida y que enviamos a todas las 
Juntas Económico Administrativas de la República, é 
hicimos repartir en Montevideo en los establecimien- 
tos particulares de educación. Seriamos injustos sino 
dijésemos que hemos encontrado la mas favorable aco- 
jida para nuestro pensamiento en todas las autorida- 
des ú que nos hemos dirijido, salvo ciertas escepciones 
que no queremos censurar ahora, pero que censura- 
remos á su debido tiempo con toda la severidad que 
merecen : pero, a pesar de esto, al terminarse la im- 
presión de este libro, no tenemos en nuestro poder 
sino datos parciales, con respecto á algunos departa- 
mentos. Nos vemos, pues, en la imposibilidad de for- 
mular hoy la estadística que deseamos: para agr# 
garla á este libro tendríamos que demorar mucho la 



328 APÉM)ICE 

aparición de La Educación del Pueblo, y preferimos á 
esto el hacer la Estadística Escolar objeto de una pu- 
blicación especial, que daremos á luz tan luego como 
hayamos recibido los informes que hasta ahora nos 
faltan. — Al llevar adelante este pensamiento no hemos 
obrado, sin embargo, en nuestro solo nombre, sino en 
nombre de la Sociedad de Amigos de la Educación Po- 
pular de Montevideo. 

Por lo demás, no se nos oculta que, á pesar de la sim- 
pática acojida que ha merecido el pensamiento de for- 
mar una Estadística Escolar, tropezaremos con mas de 
un obstáculo, y con mas de una dificultad: pero abriga- 
mos la esperanza de poder salvar aquellos y vencer es- 
tas, sobre todo después que se ha organizado la oficina 
de Estadística Nacional, cuya dirección se halla con- 
fiada ala ilustración y ala competencia delSr. D. Adol- 
fo Vaillant y cuyo concurso estamos seguros de que no 
nos faltaría, si lo solicitásemos, ya que se trata de un 
pensamiento de reconocida utilidad pública. 

Dejamos, pues, para dentro de poco, cuando hayamos 
recibido todos los datos necesarios, la publicación de 
la Estadística Escolar, que nos proponemos formar, 
cuyas ventajas son tan obvias que no necesitan demos- 
trarse, y entretanto rogamos á todos los señores Pre- 
ceptores que no lo hayan hecho antes, ya sea directa- 
mente vapor intermedio de las Juntas Económicas, se 
¿Pvan enviarnos los datos que solicitamos en la si- 
guicnt^pircular: 



ESTADÍSTICA ESCOLAR 329 



ESTADÍSTICA ESCOLAR 

Se ruega al Director déla escuela conteste las siguientes pregun- 
tas, numerando las respuestas en relación, con regularidad y 
exactitud, con el objeto de hacer posible una estadística de la 
educación en la República, que la SOCIEDAD DE AMIGOS 
DE LA EDUCACIÓN POPULAR de Montevideo se propone 
publicar en este año. — Se agradecerán todos los demás datos 
que se den y que pueden enviarse á la Secretaria do la Comi- 
sión Directiva calle del Corro Núm. 84, ó al Presidente do la 
Comisión Directiva D. José Pedro Varóla, calle del Rincón nú- 
moro 217. 

A.— Localidad -Edificio -Grado 

1. Departamento, sección, nombre del lugar, ¿poca de la fundación de la es* 
cuela. 

2. Cuánto terreno tiene? Está cercado todo? 

3. Es propia ó alquilada la casa? Si es propia de la escuela, por quién fué 
construida? Si es alquilada, cuánto es su alquiler mensual? 

4. Do qué material es: ladrillo, barro, piedra ó madera? 

5. Do que es el techo, azotea, pizarra, teja, tablilla ó paja? 

6. Tamaño del salón ó salones de clase, largo, ancho, alto. 

7. El interior está blanqueado? empapelado? pintado? £1 piso es de tierra, la- 
drillo, piedra, baldosa ó madera? 

8. Dimensiones délas puertas y ventanas* 

9. Hay lugares? están limpios? cómo se provee á su limpieza? 

10. Hay vestíbulo ó se entra directamente de la calle al salón de clase? 

11. Ilay algún cuarto provisto de perchas paralas sombreros, &• délos ni£|g? 
Hay palangana, jabón, toalla y peines para que se laven y peinen si es necesario? 

12. Hay patio? Está cubierto? En todo ó en parte? -# 

13. Qué es lo que hay para- tener el agua que beben lod niños y de adonde se sa- 
ca esta? __ 

11. De qué claíc son las mesas? para un niño solo? para dos? para varios? 

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330 APÉNDICE 

15. En qué se sientan los niños? en báñeos? en sillas? De qué es «1 asiento, de 
madera? de paja? de esterilla? Tienen todos respaldo? 

16. Son. todos los asientos del mismo alto? Ó se adapta cada uno á la edad 
y al tamaño de los discípulos? 

17. Cómo está acomodado el maestro en el salón de clase? 

18. Vive el maestro en la misma casa de la escuela? 

Si es posible adjúntete un pequeño plano de la distribución interior del salón de 
clase, y de la casa de la escuela . 

19. Cuál es el grado de la escuela? primaria? secundaria? superior? 

20. Por qué principio se determina el grado? por el sexo? por la edad? 6 por el 
adelanto de los alumnos? 

B— Maestros 

21. Nombre, edad, nacionalidad y estado del maestro 6 maestro*" y ayudantes. 

22. Por quién es examinado y empleado el maestro? Ante quien es responsable 
de su conducta? 

23. De qué modo ha sido examinado el maestro? por medio de preguntas y 
respuestas, orales ó escritas? en público ó en privado? solo 6 con otros candidatos? 

24. lia asistido el maestro á alguna escuela normal? cuál y cuánto tiempo? 

25. Ha asistido á algún colegio, instituto, universidad, ó cualquier clase de es- 
cuela superior á la en que ahora enseña? 

26. Qué libros de teoría y práctica de la educación ha leido? 

27. Qué libros y documentos sobre y para escuelas conoee? 

28. Está suscrito á algún periódico de educación? A cuál? 

20. Pertenece á alguna sociedad de maestros ó educacionistas? Cuál? 

30. Lleva un diario, 6 algunos apuntes do sus lecturas sobre educación, de sus 
observaciones en la escuela, de sus planes y esperimentos, y de las mejoras que su 
experiencia le ha sujerido? 

31. Cuánto tiempo hace que enseña? En escuelas de qué grado ha enseñado y 
que tiempo? 

32. Se propone continuar en el profesorado ó abandonarlo? 

33. Cuántas horas por dia ocupa en la escuela? 

31. Dedica todo su tiempo á las necesidades de la escuela? se ocupa también 
en otras cosas? Si sucede esto, en qué se ocupa? 

35. Si la escuela no es privada, de qué autoridad depende? 

36. Cuánto es su sueldo mensual? Es pago con regularidad? 



ESTADÍSTICA ESCOLAR 33Í 



C— Asistencia y clasificación 

37. Se lleva un registro de admisión y asistencia? 

38. Número de alumnos inscritos? Varones? Niñas? 

39 Cuántos niños ó niñas entre tres y cuatro años? entre cuatro y cinco? entre 
cinco y seis? entre seis y siete? entre siete y ocho? entre ocho y nueve? entre 
nueve y diez? entre diez y once? entre once y doce? entre dooe y trece? 
entre trece y catorce? entre catorce y quince? de más de quince? 

40. A qué edad entran generalmente los niños ó niñas á la escuela y á qué edad 

salen? 

41. Hay una edad fijada para la admisión de los discípulos? 
42* Cuál es la asistencia media? 

43. Cómo se averiguan las causas de las faltas? 

44. Cuántas horas al día dura la clase? 

45. Cuántas horas hay de recreo, y cada cuánto tiempo? 

46. En qué época del año son las vacaciones y cuánto duran? 

47. A qué distancia viven los niños que están más lejos de la escuela? 

48. Si la escuela es pública, es también gratuita para todos ó algunos pagan? Si 

esto último sucede, cuánto pagan? 
4i). Si la escuela es privada, cuánto pagan mensualmcntc los discípulos? 
•50. Hay pupilos ó medio pupilos? Qué número? 

1>. -Estudios, testos y aparatos 

51. Enumérense las materias que se enseñan y el número de discípulos que sigue 

cada materia. 

52. Enumérense los testos que se usan para la enseñanza de cada materia. 

53. Qué testos son usados por cada clase? 

54. Qué autoridad introduce los testos en la escuela? 

55. Hay dificultad para que los padres provean á sus hijos de los útiles necesarios? 
50. Cuántos discípulos carecen do los testos y útiles necesarios? 

57. Los testos y útiles pueden obtenerse sin dificultad en el pueblo? 

58. Hay algún medio resuelto para dotar de útiles y testos á los niños pobres? 

59. Considera usted perfectamente satisfactorios los testos que usa? 

60. Tiene usted alguna indicación que hacer para mejorar los testos ó el modo de 

proveer la escuela? 



APÉNDICE 

61. Los materiales do escritura son provistos por los niños? por el maestro? por la 
comisión local? ó por quién? 

62. Hay en la escuela reló? campanilla? compás? pizarrón movible? globo terrestre? 
medidas reales de todas clases, lineales, superficiales, sólidas y liquidas? una 
colección do objetos reales? 

63. Cuál es el tamaño del pizarrón ó pizarrones? 
61. Qué mapas hay en la escuela? Enumérense, si hay. 

65. Qué mapas mudos? Enumérense, si hay. 

66. Hay tablero contador? figuras geométricas? 

67. Hay cuadros sinópticos do pesas y medidas? de cronología del mundo y de las 
diferentes naciones? geológicos? Que muestren la distribución de las plantas 
y animales en el mundo? Que representen animales, vegetales, industrias 
manufacturas, &? Enumérense, con espresion del autor, del costo, y del medio 
que se empleó para obtenerlos. 

68. Hay una linterna mágica con diagramas, ú otra cosa, para ilustrar la historia 
natural? la botánica? la astronomía? los grandes acontecimientos y los 
grandes nombres de la historia? los usos y costumbres de las naciones, &? 
Enumérense como el anterior. 

60. Hay colección de aparatos para ilustrar las leyes de la materia? las leyes de 
moción? mecánica? hidrostática? hidráulica? neumática? electricidad? mag- 
netismo? óptica, &? Enumérense como el anterior. 

70. Hay biblioteca del maestro ó de la escuela? Si es posible, envíese el catálogo. 

K.— Miscelánea 

71. Se reza al empezar y concluir la clase? Qué se reza? 
j * 72. So dá instrucción religiosa todos los dias? solo los sábados? ó no se dá? Aprenden 

esto todos los niños ó solo algunas clases? 
73. En el caso do que algún padre so muestro disconforme con la enseñanza 

religiosa, qué se hace? Se deja quo el hijo esté ausente durante la lección 

religiosa? permanece cu la clase sin tomar parto en ella? es rechazado de la 

escuela? 
71. Hacen los niños ejercicios físicos ó gimnásticos dirigidos por el maestro? 

Cuándo? Cómo? Tienen aparatos? Cuáles? Cuánto cuestan? Cómo se obtu- 
o vieron? 

73. Sabe cantar el maestro? Sabe tocar algún instrumento? Sabe dibujo? "Sabe 

algún idioma cstranjero? Cuáles;? 



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ESTADÍSTICA ESCOLAR 333 

76*. Ilay exámenes públicos periódicamente? mensual mente ? trimestralmente? 

semestral mente? anualmente? 
77. Quién preside los exámenes? Quién examina? 
7S. Se invita á los padres á %ue concurran? Concurren? 

79. Quién debe inspeccionar la escuela? Cuántas veces ha sido inspeccionada en 

este año? 

80. Qué castigos se imponen? castigos corporales? encierro? detención después de 

la clase? hincarlos? pararlos? aumento de tareas? Y por qué ofensas se im' 
ponen los diversos castigos? 
81 Si se impone el castigo corporal, qué instrumento se usa? Cuándo, dónd 
cómo se dá el castigo? 

82. lia tenido usted casos de discípulos incorregibles? y si le ha sucedido, qué 

hizo con ellos? 

83. Cuáles son los premios y los estímulos que emplea? 

84. A qué distancia de su escuela está la escuela mas próxima? 

85. Ha escrito usted algún libro ó algún testo, sobre educación ó para escuelas? Le 

agradeceríamos á usted nos lo enviase ó nos indique dónde podremos 
obtenerlo. 

Además de los datos que solicito en las preguntas anteriores, rae 
permito rogar al señor Preceptor quiera trasmitirme todos los que 
crea útiles, haciendo todas las observaciones que le parezcan con- 
venientes, en la seguridad de que serán tomadas en cuenta si son 
justas, puesto que solo me propongo buscar la verdad, para pre- 
sentar un cuadro fiel dol estado de la educación en la República. 

Próximo á terminar un estenso trabajo sobre la educación del 
pueblo, (que debe publicarse en este año) y deseando agregarle 
como apéndice un estado de la educación en la República, he sido 
autorizado por la Comisión Directiva do la Sociedad de Amigos 
de la Educación Popular de Montevideo, que tengo el honor" de 
presidir, para dirigirme á las Corporaciones que dirigen la ense- 
ñanza y á los señores Preceptores, solicitando los datos necesarios 
para realizar ese trabajo estadístico. 



1 



334 APÉNDICE 

Esplicadas así los causas que motivan esta comunicación, confío 
en que el Sr. Preceptor querrá contestarme á la brevedad posible, 
para poder poner término á la obra que estoy escribiendo y darla 
á la prensa. 

Con este motivo soy do usted atento y S. 8. 



JOSÉ PEDRO VÁRELA. 



Montevideo, Jii.ío 22 de 1874. 



FIN DE I.A OBRA 



t 



ERRATA NOTARLE 



En la página 24i\ del tomo 1., linca tercera, donde dice: Las 
letras mayúsculas deben usarse siempre en estas lecciones, léase: 
«Las letras minúsculas deben usarse siempre en estas lecciones». 

Los demás errores de corrección que puedan encontrarse, apesar 
del esmero con que esto libro ha si«lo corregido, fácilmente los 
salvará la inteligencia de los lectores. 



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